Al sol que más calienta

Parece que uno de los temas que lleva el nuevo presidente del PP, Pablo ‘Salvini’ Casado, a la reunión de mañana con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la Moncloa es la reforma de la ley electoral para que gobierne la lista más votada. Casualmente, esto lo propone alguien que ha llegado al sillón de mando de su partido tras haber perdido en las primarias directas y haber conseguido el cargo en segunda instancia en un foro representativo. El PP ha adaptado en la selección de sus cargos el sistema electoral español, es decir, un sistema de representación. La ciudadanía elige a unos representantes (ya sean diputad@s o concejal@s) y éstos eligen a su vez a la persona que asume la presidencia del Gobierno, de una comunidad autónoma o de un ayuntamiento). Gana quien más apoyo tiene en el órgano asambleario. En el caso del PP, se someten al voto representativo los dos aspirantes con más apoyo en la primera vuelta.

Pues bien, Casado, que ha llegado a su flamante cargo gracias a la democracia representativa, quiere imponer un modelo distinto. Si se aplicara su propia receta, al frente del PP no estaría él sino Soraya Sáenz de Santamaría. El desahogo de la derecha es tan grande que nos querrá hacer comulgar con ruedas de molinos. Si fuera coherente, lo que es bueno para el PP tendría que ser bueno para España. Es el tradicional doble rasero que aplica la derecha, pisoteando la coherencia e insultando la inteligencia de la gente, siempre intentando arrimar el ascua a su sardina, buscando a cualquier precio el sol que más calienta. El presidente del PP y toda su troupe acuden de forma recurrente al ‘haz lo que yo diga, pero no lo que yo haga’. ¿No les produce al menos un poco de bochorno?

Viñeta.- Miki&Duarte, en el Grupo Joly.

Hechos, queremos hechos

A buenas horas… El Gobierno se da cuenta ahora de que Andalucía “merece otra financiación”. Mucho han tardado en caerse del caballo. El sistema actual está caducado desde 2014 y Mariano Rajoy ha ido retrasando su obligación legal de renovarlo por mera razón de tacticismo electoral. Desde la Junta de Andalucía se ha venido reclamando de manera insistente un nuevo modelo de financiación de las comunidades autónomas porque la aplicación sectaria por parte del PP del actual ha supuesto que esta tierra haya dejado de recibir más 5.500 millones de euros hasta 2015… y los que se siguen acumulando hasta la fecha. Llega tarde el deseo de rectificación del Gobierno de la nación y, sobre todo, carece de credibilidad. En la última conferencia de presidentes, celebrada el 13 de enero de este año, hubo un acuerdo entre la Administración del Estado y las autonomías para aprobar este mismo ejercicio el nuevo sistema de financiación. Han transcurrido ya diez meses, llevamos tres años de retraso y estamos prácticamente en la casilla de salida. No hay ningún avance. O dicho de otra manera: estamos ante un nuevo incumplimiento del Gobierno. Ya no queremos más promesas, queremos hechos.

Lo llevan en el ADN…

La vicepresidenta del Gobierno ha venido hoy a Andalucía con la vieja cantinela de la derecha sobre el voto cautivo. Soraya Sáenz de Santamaría ha tropezado en la misma piedra que tantos otros dirigentes del Partido Popular en tantísimas ocasiones: poner en duda la madurez democrática de la ciudadanía de esta comunidad autónoma para votar en libertad lo que le dé la gana. Textualmente, la número dos del Ejecutivo de Mariano Rajoy ha puesto en duda la salud democrática de esta tierra, que de manera sostenida ha venido confiando en el PSOE. En lugar de criticar lo que la gente vota, lo que tendrían que analizar la vicepresidenta y sus cuates es por qué los hombres y mujeres de Andalucía históricamente no les dan su apoyo, por qué el PP despierta tanto rechazo por estos lares, por qué llevan cuarenta años calentando los bancos de la oposición. Con agresiones verbales como ésta justamente consiguen el efecto contrario: aumentar la distancia que les separa de la mayoría de la gente. La derecha se caracteriza por la falta de respeto hacia los andaluces. Nada nuevo bajo el sol: ese desprecio hacia lo andaluz lo llevan en su ADN retrógrado. Y no cambian ni quieren cambiar.

Foto.El Español. Sáenz de Santamaría y Moreno Bonilla, presidente del PP andaluz.

 

Hechos, no palabras

Al nuevo Gobierno de Mariano Rajoy se le llena ahora la boca de diálogo. Como por ensalmo. Los dirigentes del PP se han caído del caballo no por convicción, sino por la fuerza de los votos. Bienvenidos a esta orilla de la política después de casi cinco años de rodillo y desplante a la oposición y a las comunidades autónomas. Pero el consenso no puede ser de boquilla, necesita hechos. La verborrea obligada por la nueva aritmética parlamentaria se la lleva el viento. El Ejecutivo tendrá que arremangarse, hacer un cursillo acelerado de negociación y acuerdo y olvidar su prepotencia pasada. Tendrá que escuchar y ceder, no imponer y despreciar las opiniones de los demás.

Y como el camino se hace andando, la primera oportunidad de demostrar que hay voluntad de diálogo y mano tendida la tiene Rajoy respetando la ley que devuelve a los empleados públicos de la Junta de Andalucía la jornada laboral de 35 horas. La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, dio ayer a entender que la oferta de negociar esta medida de justicia con los funcionarios andaluces no es más que una pose: que se sentarían a hablar pero que el recurso ante el Tribunal Constitucional está cantado y, como consecuencia, no se podría aplicar esta decisión convalidada por el Parlamento andaluz. La abstención del PP en la Cámara resulta muy indicativa de las verdaderas intenciones del Gobierno.

La primera visita de Sáenz de Santamaría presagia que la conversión al diálogo no es real. Que estamos ante una estrategia de marketing forzada por las circunstancias. Es un cambio en las formas (antes destempladas y arrogantes y ahora más amables) pero el fondo es el mismo. No habrá no una mala palabra pero tampoco ninguna buena acción.

Foto.– La presidenta andaluza, Susana Díaz, acompañada por la consejera de Hacienda, con los representantes de los sindicatos UGT, CCOO y CSIF

¡Menuda tropa!

Estas cuatro viñetas resumen de forma nítida y certera al nuevo Gobierno de la nación:

1. Un gobierno hecho a la imagen y semejanza de Mariano Rajoy, que es más de lo mismo, puro continuismo.

2. Un equipo que no parece preparado para el diálogo, el PP ya no tiene mayoría absoluta y ya no cabe la imposición y el rodillo, sino negociar y pactar todo;

3. Rajoy ha intentado resolver los problemas internos de su partido montando un ejecutivo de pesos y contrapesos: Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal, Luis de Guindos y Cristóbal Montoro. Estamos ante un gobierno más pensado en la clave interna del PP que en los ciudadanos.

4. Una vez más, Rajoy demuestra que no cree en la igualdad entre hombres y mujeres. El Gobierno no es paritario: ocho hombres, y con él nueve, por cinco mujeres se sientan en el Consejo de Ministros. Además, sitúa en el último lugar del protocolo del Gobierno al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Viñetas.– Idígoras&Pachi y Ricardo (El Mundo), Miki&Duarte (Grupo Joly) y Los Calvitos (elplural.com)

No se quieren enterar

El Gobierno de Mariano Rajoy se ha salido con la suya. El ministro de Economía, Luis de Guindos, no dará explicaciones en el Pleno del Congreso de los Diputados sobre el nombramiento frustrado de José Manuel Soria para un cargazo bien remunerado en el Banco Mundial. Como mucho y perdonándonos la vida, a tenor del tono empleado por la vicepresidenta, informará haciéndonos un favor en su comisión parlamentaria. Sostiene Soraya Sáenz de Santamaría que el Gobierno no tiene que rendir cuentas al estar en funciones y al no haberle otorgado su confianza la Cámara actual. El argumento utilizado tiene trampa. Esa vía de escape valdría quizá para decisiones pertenecientes a otra legislatura. Ya veremos que falla el Tribunal Constitucional tras el conflicto planteado por el Congreso en la breve legislatura anterior tras las reiteradas espantadas del Ejecutivo. Pero el dedazo de Rajoy a Soria se ha producido en la vigente legislatura. ¿O es que este Gobierno por estar en funciones puede hacer y deshacer a su antojo sin control alguno del Legislativo? ¿Este escándalo trufado de mentiras difundidas hasta el propio presidente no merece un debate parlamentario? Piensan en el PP que siguen con su cómoda mayoría absoluta y tiran de soberbia y prepotencia para no dar la cara en la casa de la representación del pueblo español por sus graves errores y sus desmanes en la gestión. No se quieren enterar de que esto ha cambiado.

¡Qué disparate!

El escandaloso nombramiento frustrado de José Manuel Soria para el Banco Mundial ha sido un auténtico despropósito para el Partido Popular, especialmente cuando Mariano Rajoy ansía apoyos para conseguir la investidura. Un disparate en todos los estadios del escándalo. Primero, por el mero nombramiento de un ex ministro que tuvo que dimitir por dos pecados capitales en política: evadir impuestos a través de paraísos fiscales y mentir. Segundo, por unas explicaciones peregrinas para intentar justificar lo injustificable y que luego se han demostrado falsas: no era imprescindible ser funcionario para acceder a un puesto cuantiosamente remunerado (226.000 euros anuales libres de impuestos) y se disfrazó de falso concurso público un ‘dedazo’ para devolver favores al amigo del presidente en funciones. Y tercero, el escándalo social que produce una jugada carente de ética y de estética, unido al malestar producido en sectores del propio PP, ha obligado a rectificar a la fuerza y perdiendo en un momento políticamente inoportuno otros jirones más de credibilidad y van… Todo era un enjuague difícil de digerir. A Rajoy, que ha participado activamente en la farsa, el tiro le ha salido por la culata. El enchufe de alta tensión a su colega Soria deja claro que en el entorno del aspirante a la investidura se sigue creyendo que se cuenta con una mayoría absoluta para hacer y deshacer a su antojo sin contar con nadie. Mal síntoma para seducir a otros grupos políticos para su investidura. La soberbia no suele ser buena consejera.

PD.- Cuentan por Madrid que la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, se está frotando las manos por la desgracia de Soria, su íntimo enemigo de partido. Queda por confirmar su papel en el estallido de esta crisis que ha afectado a su bando rival dentro del Consejo de Ministros. Se especula que el titular de Economía y proponente del canario para el puesto, Luis de Guindos, puede ser el que pague los platos rotos en un futuro no muy lejano.

Viñeta.– Ricardo, en El Mundo.

Coherencia siempre

 

La vicepresidenta del Gobierno se aferró a un argumento muy endeble para justificar que su jefe, Mariano Rajoy, haya aceptado el encargo del jefe del Estado y no tenga claro si se someterá a la investidura:Antes de la coherencia jurídica, está la coherencia política y la coherencia personal”. Estas palabras Soraya Sáenz de Santamaría chirrían y se le podrían volver en contra como un bumerán. La fortaleza del estado de derecho está en el cumplimiento de ley. Para todos y sin excepción. En el mismo acto en que el Gobierno comunica que ha pedido al Tribunal Constitucional, y con toda la razón, que abra la vía penal contra la presidenta del Parlamento de Cataluña, Carme Forcadell, por desobedecer sus sentencias y actuar contra “el estado de derecho y el orden constitucional”, la vicepresidenta antepone la coherencia personal y política de Rajoy al cumplimiento de nuestro ordenamiento jurídico. Sin duda, el desafío del independentismo está en un plano de mayor gravedad que una nueva espantá del presidente en funciones de sus obligaciones constitucionales. Pero la ley se ha de cumplir siempre y no buscar atajos en función de intereses personales. ¿Qué diría el PP o el Gobierno si los diputados de Junts pel sí y la CUP dijeran que en las votaciones del pasado miércoles se inclinaron por su coherencia política y personal? Nos lo podemos figurar sin mucho esfuerzo. En un estado de derecho la coherencia jurídica está por encima de cualquier otra consideración. Y ha de ser así si queremos que este proyecto que se llama España funcione.

Foto.El Periódico de Cataluña. Santamaría, con el vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, en la reunión de la semana pasada para dar un respiro financiero a la Generalitat.

Dos patinazos

No ha tenido un buen arranque de semana el alcalde de Málaga. Un político habitualmente moderado ha protagonizado un par de sonoros traspiés dialécticos. En primer lugar, Francisco de la Torre ha reaccionado de forma extemporánea y airada a la noticia de que el Ayuntamiento ha construido un parque para que los perros hagan sus necesidades sobre la mayor fosa de víctimas del franquismo. Al final, la realidad es tozuda y han tenido que cerrar la instalación ante tamaña ofensa. Han pasado de la bravuconería de ayer queriendo responsabilizar del dislate a las asociaciones de Memoria Histórica a templar gaitas. Con voz de no haber roto nunca un plato, el concejal de Urbanismo se ha tragado sus palabras y ha asumido un error técnico. No sólo han metido la pata sino que les faltó humildad para admitir el yerro. Bienvenida sea la rectificación de hoy. No se podía insultar de esa manera la memoria de las víctimas.

Y en paralelo un segundo tropezón. El regidor tampoco ha demostrado mesura al criticar a la Junta por no apoyar, a su juicio, a Málaga como futura sede de la Agencia Europea del Medicamento, sita actualmente en suelo británico, ante la salida del Reino Unido de la UE tras la victoria del Brexit. De la Torre debería actuar con prudencia y controlar sus arrebatos porque Bruselas y Londres ni siquiera han concretado cómo se efectuará la salida de la UE.  Sin duda, para el Gobierno de Andalucía sería una buena noticia que este centro administrativo comunitario se instale en esta tierra. Y considera tan potente la opción de Málaga como la de Granada, cuyo alcalde también ha manifestado interés por albergar este organismo. Cuando hay dos ciudades andaluzas con aspiraciones, la Junta ha de estar con las dos.

Llama la atención que De la Torre arremeta contra la Junta cuando el Gobierno de España ya ha manifestado que ayudará a la Generalitat, de Carles Puigdemont y los independentistas de Junt pel sí, a conseguir que Cataluña sea sede de la Agencia. El alcalde no debería pagar sus frustraciones con quien no debe. Ha sido la vicepresidenta del Gobierno, que es de su partido por si lo ha olvidado, quien ha apostado por Barcelona dando la espalda a otras posibles candidatas. Si está molesto, que dirija las pullas a quien corresponda. A ver si va a ser culpa de la Junta que Soraya Sáenz de Santamaría haya ofrecido su apoyo a Barcelona. Un segundo patinazo por querer buscar una confrontación que no cabía.

Foto.ABC de Sevilla.

 

Aquellos días de vino y Rita

Este vídeo recoge todo un catálogo de piropos y elogios sin límites a la ex alcaldesa de Valencia Rita Barberá. Algunos de apenas hace unos meses, pronunciados a boca llena durante la campaña de las elecciones municipales de 2015. El Partido Popular ha pasado de descoserse en halagos y adulaciones, da vergüenza ajena tanto peloteo, a no querer ni nombrarla. Barberá es otra ilustre apestada del mal que corroe los interiores del PP, muy especialmente en la Comunidad Valenciana. Para Mariano Rajoy ya no es la mejor regidora ni su gran amiga, se ha convertido tan sólo en una militante más.

Hoy, como reza en el dicho popular, en el PP practican el ‘si te he visto, no me acuerdo’, por mucho que la hayan enjabonado con palabras de retórica hueca e hiperbólica durante años. Tras tanto agasajo desmedido, ahora la vemos, ‘pobre’ Rita, escondida detrás de los visillos de tu casa y sin atreverse a pisar la calle. Hoy ni siquiera acudirá al Senado incumpliendo las obligaciones de ocupar tan alta magistratura, a la que por cierto debe su importante nómina. Su partido le ha descabalgado de la presidencia de la Comisión Constitucional de la Cámara Alta, y es que Rajoy ya no la tiene en tanta estima. Pero sigue con su escaño pese haber caído en desgracia y con la sombra de una posible imputación revoloteando… Cuando se sube mucho y de manera artificial, más dura suele ser la caída.