Las patas cortas de la mentira

A los políticos, entre otras muchas cuestiones, se les ha de exigir rigor y verdad. Con tal de conseguir un titular fácil no se puede falsear la realidad. Los atajos dialécticos para desgastar al adversario retornan como un bumerán contra quienes los toman desde el más absoluto de los desahogos. Ayer el presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, dejó caer en el Parlamento una de sus habituales mentiras solemnes: que no se había abierto ningún hospital en los últimos 25 años en la provincia de Málaga y la población había aumentado en medio millón de personas. Como decía mi madre, la mentira tiene las patas muy cortas. La afirmación del dirigente pepero es absolutamente falsa. En ese periodo se han puesto en funcionamiento en Málaga los siguientes hospitales: Costa del Sol (Marbella), Antequera, Benalmádena y Guadalhorce (Cártama). Y está a punto de abrir sus puertas el de Ronda. Una metedura de pata de este calibre sólo es posible desde la ignorancia o la mala fe. O las dos cosas al mismo tiempo. Moreno Bonilla se mueve al más puro estilo de la propaganda de Goebbles: miente que algo queda. Pero ante el vicio de mentir, está la virtud de contar y contrastar la verdad. No alberguemos esperanza alguna de que rectifique. Su soberbia no se lo permite.