Agujero negro

junio 16, 2017

No se recuperarán cuatro de cada cinco euros destinados al rescate bancario en nuestro país. Se escapan por el sumidero hasta 60.600 millones, de ellos 40.000 millones de origen público. Son datos del Banco de España que escandalizan y que, sin embargo, no provocan la más mínima autocrítica del regulador. Alguna responsabilidad debe asumir ante este despropósito, no se puede mirar a otro lado cuando ha habido dinero para el sector bancario mientras se apretaba con recortes y pérdida de derechos a los ciudadanos. No hacía falta conocer este dato para afirmar, sin temor a errar, que el peso de la crisis (que no nos acaba de abandonar del todo) no se ha repartido por igual. El mayor sacrificio ha recaído sobre la espalda de los trabajadores y las clases medias. Por eso, en estos años ha crecido la desigualdad y los poderosos, en cambio, lo son más. Cuando uno lee este tipo de estas noticias sobre el rescate se ratifica en lo cruel e injusta que ha sido la gestión de la crisis desde los postulados de la derecha.

Foto.- Efe. Luis María Linde, gobernador del Banco de España.

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Patriotas

abril 9, 2015

El gobernador del Banco de España ha encontrado una nueva definición para patriotismo. Para Luis María Linde, la política de salvajes recortes del Gobierno de Mariano Rajoyno es austeridad, sino patriotismo“. A buen seguro que en la Real Academia Española de la Lengua, en concreto en el sillón de la letra ‘p’ minúscula, se está trabajando a destajo para incluir esta nueva acepción en el diccionario. Tremendo e insultante desahogo de raíz ultraliberal. Las palabras de Linde producen indignación y sonrojo. Linde defiende sin complejos medidas que han producido sufrimiento a patriotas de carne y hueso: a los más de cinco millones de parados que buscan desesperadamente un empleo, a los trabajadores que les han arrebatado sus derechos laborales, a las familias que han perdido sus hogares como consecuencia de desahucios, a los pensionistas que han tenido que empezar a pagar los medicamentos o han visto emigrar a sus hijos y sus nietos, a los estudiantes que han perdido sus becas o que les han subido las tasas universitarias, a las dependientes y sus familias abandonados a su suerte, a los ciudadanos que han perdido prestaciones sanitarias en las comunidades gobernadas por el PP… Éstos son los patriotas que han sufrido el patriotismo de pacotilla del PP y de Rajoy. El gobernador del Banco de España ha hecho el discurso del portavoz de Economía del partido en el gobierno y no el que corresponde al representante del organismo independiente que supervisa el sistema bancario nacional. Mucha insensibilidad y nula empatía con los cientos de miles de españoles que han padecido las recetas crueles de la derecha. Y mucha adulación a los que lo pusieron en la poltrona.

El Banco de España sigue haciendo de las suyas. El supervisor bancario, en lugar de dedicarse al control del sistema financiero, continúa haciendo pinitos en política. Su última propuesta pasa por hacer contratos fuera de convenio y suprimir el salario mínimo para determinados grupos de trabajadores, en concreto aquellos con menos cualificación o los que tienen más dificultad para encontrar empleo. En definitiva, el Banco de España plantea una vuelta de tuerca más a la fracasada reforma laboral del Gobierno de Rajoy. Y no se queda ahí y propugna adelantar la jubilación a los 67 años. Toda una declaración de intenciones neoliberales del equipo del gobernador Luis María Linde, como ya hizo en su día su antecesor Miguel Ángel Fernández Ordóñez. ¿Por qué se meten donde no los llaman? Perseveran en el error que nos ha traído y nos ha hundido en esta profunda crisis. Los recortes sólo generan más depresión y empobrecimiento de la sociedad. Empiezo a pensar que los que dirigen la economía están interesados en seguir ahondando la recesión y en la generación de paro para conseguir mano de obra barata y sometida. Los que mueven los hilos están cebando la desesperación de los parados para que estén dispuestos a trabajar por lo que sea renunciando a sus derechos. Todas las conquistas de muchas décadas de lucha obrera se están escapando por el sumidero de la crisis.