Ya era hora

Cuánto ha tardado el Gobierno de la nación en darse cuenta de que la recuperación y la mejora de la competitividad no se podía hacer recaer también en la espaldas de los trabajadores, deprimiendo sus condiciones laborales y sus retribuciones. Se han llevado años negando la realidad de que los salarios habían bajado durante su gestión cuando las estadísticas eran demoledoras. El peso de la masa salarial en la riqueza nacional ha decrecido en tres puntos, del 50% al 47%, desde la entrada en vigor de la cruel reforma laboral firmada por Mariano Rajoy. Ayer, se cayeron del caballo como Saulo, y se dieron cuenta que no se podía exigir más sacrificios a los trabajadores y plantearon un aumento de las retribuciones en la negociación colectiva hasta del 3%, Hasta la patronal CEOE, a través de su presidente, Joan Rosell, ha salido apoyando la medida. Han estirado el chicle todo lo que han podido hasta que la situación era ya insostenible. No podían vender su mantra de recuperación económica si ésta seguía sin llegar a los trabajadores. Un baño de realidad que esperemos que se concrete en beneficio de quienes más han sufrido los estragos de la crisis.

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Empleo de calidad

Reunión positiva entre la presidenta Susana Díaz y la nueva secretaria general del CCOO en la comunidad, Nuria López. Una reunión con muchos puntos de coincidencia: la necesidad de una financiación autonómica justa para fortalecer los servicios públicos y la de unir fuerzas para que el empleo que se crea sea digno y de calidad. O dicho de otra forma que la recuperación económica la noten los trabajadores y no sólo las empresas. Eso sí, para ello es necesario también derogar la funesta reforma laboral del Gobierno del PP, que produce precariedad, salarios bajos y trabajadores pobres con dificultades para llegar a fin de mes.

Mucho que reivindicar

El Primero de Mayo siempre es sinónimo de reivindicación. Y mientras que no se consiga derogar la reforma laboral del Partido Popular con más motivo. El Gobierno de Mariano Rajoy ha hecho mucho daño a los trabajadores. Se necesita acabar con esta reforma infame y establecer un nuevo marco de relaciones laborales que recupere derechos de los trabajadores y la negociación colectiva, que combata la precariedad y los salarios de miseria que produce trabajadores pobres, que garantice mejoras en seguridad laboral (el índice de siniestralidad es insoportable), que consolide la igualdad en el trabajo y acabe la brecha salarial (no es asumible que una mujer cobre un 23% por el mismo trabajo). España no se puede permitir que los jóvenes no tenga oportunidades aquí. La generación mejor formada de nuestra historia no se merece salarios bajos, contratos precarios, que se les obligue a trabajar como falsos autónomos o que no les quede otra que irse fuera. Por tanto, en este Primero de Mayo, y tras una Encuesta de Población Activa del primer trimestre del año que no ha sido tampoco muy halagüeña en España, tenemos mucho que reivindicar más que celebrar.

Foto.20 minutos.

Una ministra que levita

Pasan los días y la ministra de Empleo no se ha desdicho. Sostuvo sin sonrojo Fátima Báñez que nadie en España cobra por debajo el salario mínimo interprofesional (655 euros al mes por una jornada laboral completa). Ocupar una cartera ministerial exige rigor, prudencia y conocimiento de la realidad. La política onubense, será por sus curiosas conexiones marianas, levita más que pisa el suelo. Son muchos los casos de trabajadores que se contratan a tiempo parcial y, sin embargo, hacen una peonada maratoniana. La ministra dijo en el Congreso de los Diputados que si alguien conoce un caso de salario inferior, que lo denuncie porque es ilegal.

Me pareció muy oportuna la réplica de la periodista Soledad Gallego Díaz: “Dado que no son uno ni dos, sino que seguramente hay varios miles de jóvenes que se encuentran en esa situación, uno se pregunta por qué no se encarga ella misma de llevar la denuncia al nuevo fiscal general del Estado para que realice una investigación, contando con los servicios de inspección de su propio ministerio. Es posible que la señora Báñez no alerte a los inspectores para que se lancen a perseguir ese delito porque cree que no existe, pero está equivocada y debería prestar más atención a lo que le cuentan los representantes de otros partidos que están probablemente más en contacto con esa realidad“.

Lo cierto es que la reforma laboral no sólo ha arrebatado derechos sino que ha precarizado el empleo y ha desplomado los salarios. La estadística oficial no engaña: uno de cada tres ocupados cobra menos de 300 euros. La reforma laboral está empobreciendo a los trabajadores. La grandilocuencia de la ministra supone una falta de respeto a los miles de familias que tienen dificultades para llegar a final de mes. Apenas 24 horas después de este desbarre, el Gobierno aceptaba la petición de partidos como el PSOE y Podemos y de los sindicatos de elevar el salario mínimo. Ahora que el gabinete de Mariano Rajoy carece de mayoría absoluta se abre la oportunidad de cambiar esta perniciosa legislación laboral y recuperar derechos de los trabajadores.

Nos ‘roban’ la hucha

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El Gobierno de Mariano Rajoy ha vuelto a meter la mano en la hucha de las pensiones. En esta ocasión, 8.700 para hacer frente a la extra de verano. El PP se encontró con más de 66.000 millones, herencia del Ejecutivo socialista, cuando llegó a la Moncloa en 2011 y ha sacado 54.000 en menos de cinco años. Ahora, con los intereses y plusvalías generados, sólo contamos con un ahorro de 25.000 millones, el equivalente a tres nóminas de pensionistas. Los que tenían fama de buenos gestores están poniendo en riesgo la tranquilidad de los mayores. El fondo del problema está en una reforma laboral que no crea empleo y, por tanto, no genera cotizaciones suficientes para garantizar las pensiones. Mucho me temo que todo esto constituye una estrategia perfectamente calculada de la derecha para hacer insostenible el sistema público de pensiones y favorecer los planes privados. Esa es una de las obsesiones del catecismo neoliberal. Lo que está ocurriendo en España no es casual: es un ataque planificado contra el modelo público de pensiones.

Hasta aquí hemos llegado

Insaciables. Con la excusa de la crisis, el liberalismo se ha cebado con los trabajadores en los últimos cinco años. Nos han asestado golpes y más golpes y nos han arrebatado con avaricia derechos laborales. No se conforman con el resurgimiento de la figura de los trabajadores pobres, que con un sueldo de miseria no tienen para llegar a final de mes. Les parece poco que la brecha de la desigualdad se haya agrandado de tal manera que más de tres millones de personas hayan dejado de ser clase media y se encuentren en riesgo de exclusión. Se frotan las manos porque hoy los ricos son más ricos y los pobres más pobres. El peso de la crisis lo hemos soportado los trabajadores y ahora que se atisba la recuperación quieren más hachazos sobre los de siempre. No están satisfechos con las vueltas de tuerca que nos han dado. Pero hasta aquí hemos llegado.

El Banco de España plantea abaratar de nuevo el despido, quitar protección a los contratos fijos y una nueva revisión salarial. Otro tijeretazo en la barriga de los trabajadores. Al calor de las elecciones, el supervisor bancario se mete en arena política. Posiblemente animado por el Gobierno de Mariano Rajoy. Lo usa para que lance globos sonda a ver si cuelan. Quiere sin duda el PP, empujado sus compromisos inconfesables, endurecer su reforma laboral infame. Una reforma que impuso sin diálogo y que genera poco empleo y además precario y con condiciones casi de explotación. Más que nunca hace falta que el 26 de junio saquemos democráticamente a Rajoy y al PP de la Moncloa y el nuevo Gobierno socialista derogue la reforma laboral y construyamos un nuevo marco de relaciones laborales que recupere la negociación, respete los derechos de la fuerza del trabajo y genere empleo de calidad y estable.

Foto.EFE. Luis María Linde, gobernador del Banco de España.

Siglo XIX

Dice el presidente de la patronal CEOE, Joan Rosell, que el empleo fijo y seguro es un concepto del siglo XIX. Lo que son de esa época son los salarios de trabajadores que no dan para llegar a fin de mes y llevar una vida digna. O que miles de trabajadores no tengan convenios colectivos por un reforma laboral infame del Partido Popular que nos desprotege. O que haya trabajadores con condiciones laborales que lindan con la explotación, echando más horas por menos remuneración. O que en 2015 en España tenemos ya el mismo Producto Interior Bruto que en 2010 y sin embargo la masa salarial del conjunto de los trabajadores ha caído en 30.000 millones de euros, lo que quiere decir que los ricos son más ricos y las clases media y trabajadora se han empobrecido durante la crisis. Todo esto sí que es del siglo XIX y lo que corresponde al tiempo en que vivimos es un marco de relaciones laborales con salarios dignos y empleos de calidad. ¡Derogación ya de la reforma laboral!