Falsos hitos

El diccionario de la Real Academia Española define adanismo como el “hábito de comenzar una actividad cualquiera como si nadie la hubiera ejercitado anteriormente”. El Gobierno de las derechas en Andalucía saca ahora pecho porque “por primera vez” se van a cubrir por concurso público las direcciones de determinadas agencias, sociedades mercantiles, fundaciones y demás entes públicos instrumentales, entre los que se citaba en los medios de comunicación al Centro Andaluz de las Letras. Se da la circunstancia que tanto para el CAL (BOJA 223, 21 de noviembre de 2016, páginas 48-50) como el Centro Andaluz de la Fotografía (BOJA 222, 18 de noviembre de 2016, páginas 181-183), ambos adscritos a la Consejería de Cultura, ya se procedió en 2016 a ocupar su dirección mediante concurso público. Así, el periodista y escritor Juan José Téllez continuó al frente del CAL por méritos, capacidad y con transparencia, y al CAF se incorporó Rafael Doctor.

Pero cuando llegó el trifachito a la Junta, Téllez fue despedido de forma fulminante pese a que tenía contrato hasta 2021. Esta medida tan drástica fue por razón de ideología. En los pasillos de la Consejería y la Agencia de Instituciones Culturales tronó la voz de un alto cargo bendecido por las altas esferas del PP: “Lo echamos por rojo”. Así entiende la derecha el mérito y la capacidad. O eres de los míos o te corto la cabeza.

El trifachito tira de propaganda y determinados altavoces replican sin contrastar: el concurso público era ya una forma habitual de dotar vacantes en la anterior etapa socialista. Por tanto, ni han vuelto a descubrir la pólvora ni incorporan nada nuevo a la gestión autonómica por mucho que quieran venderlo todo como “hito histórico”. Este adanismo exacerbado sólo pretende disfrazar la buena herencia recibida. Tenemos en la Junta un frente de las derechas, con el apoyo inestimable de la ultraderecha, que se dedica al montaje para ponerse medallas… son los galones de la mentira. No dan más de sí.

Notre Dame en el recuerdo

Muchos hemos tenido la suerte de conocer y disfrutar de Notre Dame. Es difícil de olvidar tanta belleza. La última vez que me sobrecogió su grandiosidad gótica fue en 2012. Viaje familiar y de luna de miel, doblete entre París y Eurodisney. Una vez más, desde el laicismo más militante, me volvió a impresionar la solemnidad de esta joya de la arquitectura. Muchos siglos de historia que el fuego ha devorado en una horas. Terrible desgracia para nuestro patrimonio compartido. Las llamas se han llevado también parte de nuestras vivencias.

Etapa apasionante

Desde la foto superior a la segunda (BOJA) han mediado apenas veinte meses. Este lapso de tiempo como consejero de Cultura de la Junta de Andalucía constituye la etapa más fértil, enriquecedora y apasionante de mi vida profesional/política (y ya acumulo casi cuatro décadas cotizadas). He trabajado de sol a sol con ilusión, he disfrutado como un niño, he conocido y colaborado con gente estupenda y que merece mucho la pena, he vibrado con el arte en sus distintas expresiones, me he desenvuelto en un ámbito que me atrae y del que me siento parte… En definitiva, me he sentido realizado porque la cultura es el instrumento para construir sociedades mejores, más desarrolladas y más igualitarias. Y toda esta mayúscula satisfacción acumulada sólo la puedo devolver con gratitud y honestamente creo que nunca podré saldar del todo esta íntima deuda.

En primer lugar, gracias a Susana Díaz por concederme esta oportunidad tan preciada y depositar en mí la confianza para ocupar la cartera más bonita de su gobierno. Andalucía es cultura: tremendo honor y privilegio estar al frente del departamento que lleva su nombre.

En segundo, a un equipo brillante, preparado, leal a prueba de bombas y comprometido, que se ha dejado la piel, que ha estado en el tajo sin mirar el reloj y que se ha ganado mi cariño y reconocimiento para siempre. Sin ellas (uso el femenino plural porque son más mujeres que hombres) no habría sido posible. Un extraordinario esfuerzo colectivo por el que también se merecen un justo reconocimiento los empleados públicos de la Consejería, la Agencia de Instituciones Culturales y otras entidades con gestión diferenciada como la Alhambra, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y la Fundación Legado Andalusí.

En tercero, al sector o a la suma heterogénea que constituye el mundo de la cultura en esta tierra. Gente con talento y carácter, que siente el arte en sus venas, que arriesga, que se desvive y que lo da todo por un sueño. He encontrado a un grupo humano que defiende por encima de todo su espacio de creación y su independencia, y al mismo tiempo se ha mostrado receptivo al diálogo, al acuerdo y a la cooperación. Esta tierra crece con la cultura y por esa razón ésta necesita el máximo apoyo público para desplegar todo su potencial. Esa visión compartida ha hecho fácil el trabajo y la comprensión mutua.

Y en el cuarto, que no el último porque es lo más importante, a toda mi familia, y muy especialmente a Regina, por su generosidad, por su aliento, por la aceptación sincera de mis reiteradas ausencias, por sus consejos con pies de plomo y por ese inmenso amor que es el mejor combustible para trabajar con felicidad y dinamismo.

Se cierra una etapa y desde hoy formalmente se abre otra. Soy una persona positiva, no suelo mirar atrás ni siquiera por el retrovisor. No todo lo pasado fue mejor, pero dudo mucho de poder gozar de un tiempo tan maravilloso como éste. No pierdo, sin embargo, la esperanza. Quién sabe lo que te puedes encontrar a la vuelta de la esquina. La vida siempre te da sorpresas. ¡¡¡A por ellas!!!

Buen año para la cultura

Cerramos un año bueno para la cultura y con cimientos profundos para que la evolución siga siendo positiva. La gestión de la Junta de Andalucía en esta materia, de la mano de un gobierno socialista, ha estado plagada de logros y buenas noticias. Por no ser muy prolijo, voy a subrayar sólo tres hitos:

1. La llegada del legado de Lorca a Granada.

2. Medina Azahara, patrimonio mundial de la Unesco.

3. El Museo Picasso cumple 15 años.

Carta a De la Torre

Estimado alcalde:

Sin que sirva de precedente, hay una cuestión en la que estamos de acuerdo: Málaga necesita un auditorio. Cuesta mucho entender que una ciudad con esa población y destino cultural con proyección internacional no cuente con espacio singular para la música. Si a estas alturas del siglo XXI no es así, se debe en buena medida a que el Gobierno recortador de Mariano Rajoy enterró el proyecto en 2013. Entonces, echamos en falta por su parte una defensa de esta infraestructura esencial para el desarrollo económico y social de Málaga y su provincia. Bienvenido de nuevo a la lucha por tan noble fin.

Como ocurrió con el Museo de la Aduana, la sociedad civil ha mantenido vivo el proyecto y desde la Junta de Andalucía hemos querido estar a su lado en esta justa reivindicación. Por eso, en el mes de octubre le dirigí una carta, al igual que al ministro de Cultura y al presidente de la Diputación, para retomar el compromiso de las administraciones con el Auditorio. Cogiendo el rábano por las hojas, se refugió en unos argumentos falaces y de poco peso jurídico (no interferir en el proceso electoral de Andalucía) para diferir el nuevo impulso a esta infraestructura. Ahora pasada esta cita con las urnas se le ve con nuevos bríos y nos alegramos todos los que entendemos que no hay tiempo que perder. A ver qué hace cuando en los primeros días de abril sean convocadas las elecciones municipales. Estoy convencido de que por coherencia política suspenderá el proyecto hasta la formación del nuevo gobierno municipal.

Más allá de esto, es el momento de acometer la construcción de este espacio de una vez por todas. Y hacerlo al margen de la confrontación política y con altura de miras. La nociva decisión de Rajoy provocó la liquidación del consorcio público, la devolución de los terrenos donde se iba a levantar a la Autoridad Portuaria de Málaga y la frustración de las enormes expectativas que había en torno al Auditorio.

Queda un proyecto constructivo interesante y valioso, de los arquitectos Agustín Benedicto y Federico Soriano, que el paso del tiempo, más de una década de su redacción, aconsejaría actualizar. Por ejemplo, a tenor de la evolución de la tecnología en estos años no sería descabellado revisar y comparar nuevos avances o materiales constructivos más modernos y eficaces. Eso sí, habría de ser decisión de una mesa técnica y no de urgencias políticas. Si me permite el paralelismo, nadie se compraría en 2018 un coche fabricado con tecnología y prestaciones de diez años atrás, ¿verdad? Por muy de moda que este lo vintage, siempre vendría mejor lo más avanzado y más eficiente para dotar a Málaga del Auditorio que merece.

Le reitero la mano tendida que ha tenido este Gobierno de Andalucía para el Auditorio y todos los proyectos de interés de Málaga y su provincia. Le recuerdo si en buena medida la capital de la Costa del Sol es hoy la ciudad de los museos mucho tiene que ver la apuesta de familia Picasso y la Junta por abrir un centro de referencia internacional sobre la obra y figura del genial pintor malagueño.

Sin más, reciba un saludo cordial.

PD.- Por si le quedaba duda del compromiso socialista con el Auditorio le adjunto a esta misiva un vídeo de la presidenta andaluza apoyando esta infraestructura en el mes de noviembre.

Triple aniversario

Diciembre es un mes cargado de conmemoraciones culturales en esta comunidad autónoma. Por reparar sólo en lo hecho en los últimos años y que hemos de festejar, la Junta de Andalucía ha abierto durante este mes nuevos espacios emblemáticos para la cultura. Mañana, 11 de diciembre, se cumple el primer aniversario de la inauguración del Museo Íbero de Jaén y el 12 y el 19 el segundo cumpleaños del Museo de Málaga, en el Palacio de la Aduana, y el Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A), con sede en Córdoba. Estos han sido algunos de los hitos de la legislatura que acaba de concluir, un tiempo de apuesta inequívoca por la cultura, que ha recuperado bríos presupuestarios y se ha convertido en un motor no sólo social sino también económico para esta tierra. Estas tres infraestructuras contribuyen al incremento del turismo cultural, a dar oportunidades y visibilizar a nuestros creadores y, por supuesto, a difundir nuestro rico patrimonio, que es parte de nuestra historia y, por tanto, seña de identidad. Jaén, Málaga y Córdoba celebran en apenas ocho días la puesta en marcha de tres espacios que ejemplifican cómo desde un gobierno socialista se entiende la cultura como factor de desarrollo.