Notre Dame en el recuerdo

Muchos hemos tenido la suerte de conocer y disfrutar de Notre Dame. Es difícil de olvidar tanta belleza. La última vez que me sobrecogió su grandiosidad gótica fue en 2012. Viaje familiar y de luna de miel, doblete entre París y Eurodisney. Una vez más, desde el laicismo más militante, me volvió a impresionar la solemnidad de esta joya de la arquitectura. Muchos siglos de historia que el fuego ha devorado en una horas. Terrible desgracia para nuestro patrimonio compartido. Las llamas se han llevado también parte de nuestras vivencias.