Carta a De la Torre

Estimado alcalde:

Sin que sirva de precedente, hay una cuestión en la que estamos de acuerdo: Málaga necesita un auditorio. Cuesta mucho entender que una ciudad con esa población y destino cultural con proyección internacional no cuente con espacio singular para la música. Si a estas alturas del siglo XXI no es así, se debe en buena medida a que el Gobierno recortador de Mariano Rajoy enterró el proyecto en 2013. Entonces, echamos en falta por su parte una defensa de esta infraestructura esencial para el desarrollo económico y social de Málaga y su provincia. Bienvenido de nuevo a la lucha por tan noble fin.

Como ocurrió con el Museo de la Aduana, la sociedad civil ha mantenido vivo el proyecto y desde la Junta de Andalucía hemos querido estar a su lado en esta justa reivindicación. Por eso, en el mes de octubre le dirigí una carta, al igual que al ministro de Cultura y al presidente de la Diputación, para retomar el compromiso de las administraciones con el Auditorio. Cogiendo el rábano por las hojas, se refugió en unos argumentos falaces y de poco peso jurídico (no interferir en el proceso electoral de Andalucía) para diferir el nuevo impulso a esta infraestructura. Ahora pasada esta cita con las urnas se le ve con nuevos bríos y nos alegramos todos los que entendemos que no hay tiempo que perder. A ver qué hace cuando en los primeros días de abril sean convocadas las elecciones municipales. Estoy convencido de que por coherencia política suspenderá el proyecto hasta la formación del nuevo gobierno municipal.

Más allá de esto, es el momento de acometer la construcción de este espacio de una vez por todas. Y hacerlo al margen de la confrontación política y con altura de miras. La nociva decisión de Rajoy provocó la liquidación del consorcio público, la devolución de los terrenos donde se iba a levantar a la Autoridad Portuaria de Málaga y la frustración de las enormes expectativas que había en torno al Auditorio.

Queda un proyecto constructivo interesante y valioso, de los arquitectos Agustín Benedicto y Federico Soriano, que el paso del tiempo, más de una década de su redacción, aconsejaría actualizar. Por ejemplo, a tenor de la evolución de la tecnología en estos años no sería descabellado revisar y comparar nuevos avances o materiales constructivos más modernos y eficaces. Eso sí, habría de ser decisión de una mesa técnica y no de urgencias políticas. Si me permite el paralelismo, nadie se compraría en 2018 un coche fabricado con tecnología y prestaciones de diez años atrás, ¿verdad? Por muy de moda que este lo vintage, siempre vendría mejor lo más avanzado y más eficiente para dotar a Málaga del Auditorio que merece.

Le reitero la mano tendida que ha tenido este Gobierno de Andalucía para el Auditorio y todos los proyectos de interés de Málaga y su provincia. Le recuerdo si en buena medida la capital de la Costa del Sol es hoy la ciudad de los museos mucho tiene que ver la apuesta de familia Picasso y la Junta por abrir un centro de referencia internacional sobre la obra y figura del genial pintor malagueño.

Sin más, reciba un saludo cordial.

PD.- Por si le quedaba duda del compromiso socialista con el Auditorio le adjunto a esta misiva un vídeo de la presidenta andaluza apoyando esta infraestructura en el mes de noviembre.

Letras, berzas y soponcios

Si no pagas las letras, te surgen los problemas… Pero si las borras, con intenciones aviesas, también y bien gordos. La manipulación de una foto distribuida por el departamento de comunicación del Ayuntamiento de Málaga ha provocado una marejadilla en el equipo de gobierno, con cabezas rodando por las escaleras y escenas propias de sainete, de cuplé de Carnaval o, por ponernos más televisivos, de Escenas de matrimonio o Cámara Café.

Vamos por partes. Situemos la representación: una peña de la capital, Cortijo de Torres, organiza su tradicional berza carnavalesca. Acumula ya diez ediciones. La Diputación regaló a los peñistas camisetas y delantales corporativos con su logo bien visible, una ‘M’ bien rolliza y distintiva, como respuesta a la solicitud de ayuda para la jornada gastronómica. El uso de dicho atuendo provocó un vivo debate entre los socios, una vez que la concejal Teresa Porras, del PP, montó en cólera cuando conoció la noticia, trasladó sus quejas y exigió que nadie usara las prendas de la Diputación en la medida que era el Ayuntamiento el que subvencionaba el ágape. La conclusión final del grupo fue que cada cual se pusiera lo que quisiera. Libre albedrío, es decir, triunfó la tesis de que a caballo regalado…

El día de la fiesta, el alcalde, Francisco de la Torre, pasó por la berza y se hizo la clásica foto con las cocineras, al menos dos de ellas lucían el mandil de la ‘M’. Sin embargo, el servicio de prensa del Ayuntamiento suministró la instantánea a los distintos medios de la ciudad con un retoque de laboratorio. La letra corporativa de la institución provincial había desaparecido como por ensalmo. Y siendo chusca la manipulación del original, suena más cutre la explicación oficial cuando se conoce el trucaje: se sostiene desde la Casa Grande de Málaga que todo el casposo episodio se debe a un lamentable error de un fotógrafo que estaba haciendo prácticas con el Photohop. Irrisoria salida por no decir patética e increíble. Hasta la propia mujer del alcalde dijo en una tertulia radiofónica que cuando oyó la versión oficial casi le “da un soponcio”.

Este episodio bufo se ha llevado por delante al director de Comunicación del Ayuntamiento. Posiblemente, un chivo expiatorio o una cabeza de turco para poner un cortafuego al escándalo. Le ha tocado la china, pero un periodista tan avezado como Isidro Cuberos no incurriría en un error tan básico. La manipulación de la foto suena a bravata de cuadro político descerebrado y sectario. Dicen que Cuberos presenta su dimisión tras una discusión acalorada con el regidor malagueño. Más a favor de esta versión.

Más allá de esta cabeza cortada de cuajo, y es que alguien tenía que pagar tanta desmesura, este lamentable asunto demuestra que los comportamientos cerriles no caben en política, que no se puede actuar desde el sectarismo y el exceso de celo, que no proceden las presiones sobre la sociedad civil por cuestiones tan inanes y que hay que tener más respeto a la ciudadanía y a las demás instituciones, sea cual sea el partido político que gobierne. El equipo de gobierno de Málaga ha mostrado la patita por debajo de la puerta y se avizora una actitud antidemocrática, insolidaria y de desconsideración a la autonomía de los colectivos y organizaciones sociales.

El alcalde quiere cerrar con urgencia el caso porque, a su juicio, es una “simple anécdota”. No se puede dar carpetazo tan rápido a un tan hecho procaz y triste, impropio de una institución como el Ayuntamiento de Málaga. El patrocinio público de actividades vecinales no les da derecho de pernada. Hacen falta explicaciones creíbles o, al menos, verosímiles.

Fotos: Diario Sur. Imagen trucada e imagen original. La segunda mujer por la izquierda luce un mandil de la Diputación sin la ‘M’ corporativa de la Diputación.