Trampas

La jerga comunitaria resulta difícil de desentrañar y entender. La Unión Europea exige ya a los Gobiernos de sus estados miembros el cumplimiento del principio de adicionalidad para sus inversiones. Dicho de esta forma, parece un galimatías complicado de descifrar. Traducido a un lenguaje accesible tiene mucha trascendencia para las comunidades autónomas. Andalucía venía denunciando que el Gobierno de Mariano Rajoy sustituía la inversión estatal por fondos comunitarias. En concreto, en 2013 más del 60% del dinero total destinado a inversiones en esta comunidad en los Presupuestos Generales del Estado procedían de las arcas europeas. Así se desvirtuaba el sentido de los fondos de la UE, que buscan conseguir una mayor cohesión y favorecer la convergencia de las regiones más desfavorecidas. La Unión Europea concede estas partidas para que se adicionen al presupuesto nacional e ir reduciendo las distancias. Justo lo contrario que se hace aquí. Actuando de la forma que lo venía haciendo el Ejecutivo de Rajoy suponía hacer trampas y no ayudar a reducir la brecha entre los territorios. Esta aspiración andaluza, reivindicada por Susana Díaz en su reciente estancia en Bruselas, es ya una realidad. A partir de ahora, no se podrá usar el comodín de los fondos europeos para detraer otra inversión que le corresponde a Andalucía por justicia. Por si no se han enterado podemos recurrir a un episodio de Barrio Sésamo en el que se explique la diferencia entre suma y resta.

Foto.- Susana Díaz, con el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, en enero pasado.

Un gesto del BCE

La terapia recomendada en la viñeta de Forges ha dado sus frutos. Tanto le han pitado los oídos al presidente del Banco Central Europeo (BCE) que ha aparcado su tradicional autismo, ha dejado de actuar como una esfinge y se ha dignado tomar cartas en la crisis de la zona euro, ahora centrada en España e Italia. Meses y meses pidiendo una respuesta del BCE frente al ataque de los especuladores y no movía un solo músculo. Hoy, Mario Dragui ha alzado un poco la voz (“El BCE hará lo necesario para sostener el euro“) y las fieras insaciables de los mercados han suavizado el cerco. Sus palabras han dado un mínimo respiro a la prima de riesgo y al bono a diez años y ha permitido un festín en la bolsa. ¿A ver hasta cuándo dura tan esperados propósitos de enmienda? Han tenido que aparecer en este desalentador escenario las agencias de calificación amenazando a la deuda Alemania y el BCE sale al rescate del euro. ¿Causa efecto? Esperemos que esta estelar irrupción del regulador de la Eurozona no sea demasiado tardía y que el daño ya sea irreversible.

Orgía de ajustes

Desde Bruselas se plantean nuevos ajustes a España. ¡Cómo si hubieran sido ya suficientes las medidas de ahorro y contención del gasto aplicadas desde mayo de 2010! La Comisión Europea nos ofrece su cara más severa y nos quiere imponer sacrificios complementarios ante una recaída en la recesión económica en Europa. Hasta el crecimiento de la locomotora alemana se frenará hasta el práctico estancamiento hasta mediados de 2012. Los próceres de la economía comunitaria insisten en la fracasada vía del recorte, una política que estrangulando la actividad e impidiendo la creación de empleo. Su visión neoliberal está cercenando las posibilidades de recuperación. La postura de la Comisión suena a otra vuelta de tuerca de los mercados al poder político.

La dieta estricta de la UE nos está llevando a la inanición. Alfredo Pérez Rubalcaba, desde una perspectiva socialdemócrata, está demandando justo lo contrario: una moratoria de dos años para cumplir las estrictas exigencias de déficit que preconizan el tándem Merkel-Sarkozy, los auténticos timoneles de los designios europeos. Tanto ajuste está dejando a la economía en situación de profunda anemia, incapaz de crecer y, por consiguiente, destruyendo empleo. En lugar de recortes se necesitan estímulos para reactivar los sectores productivos y el consumo.

La derecha española, en cambio, anima sin disimulo a seguir con la política de reducción del estado y de los servicios públicos. José María Aznar, vocero oficial de las intenciones del Partido Popular, propone a su mandado Rajoy que haga cuantos ajustes tenga que hacer con la coartada de la crisis. El aspirante pepero a la Moncloa no sólo otorga “España cumplirá sus compromisos con la UE“), sino que se suma a la orgía de recortes con el equipo de demolición que forman Esperanza Aguirre, María Dolores de Cospedal, Alberto Núñez Feijóo y Alberto Fabra, entre otros podadores del estado del bienestar. En la sede nacional del PP ya han arrancado la motosierra por si ganan el 20-N.

La bacanal de la derecha está servida. En España y en una Unión Europea en plena crisis de identidad y de replanteamiento de su futuro. Por si fuera poco, los mercados con su acoso a la deuda soberana colocan a dos banqueros al frente de dos países comunitarios (Papademos en Grecia y Monti en Italia si finalmente dimite el impresentable Berlusconi). Si no quieres taza… La democracia superada por el poder del dinero.

¿Adónde vamos?

Alemania sigue poniendo a la Unión Europea al borde del precipicio. Sigue apretando el dogal a Grecia, reteniendo el último plazo de la ayuda para evitar la suspensión de pagos de un país heleno ya exangüe al que se le exigen más y más sacrificios. Ángel Merkel rechaza la ampliación del fondo de rescate para los países de la zona euro, una iniciativa de la Comisión Europea para desanimar las maniobras de los especuladores. El no de la canciller germana produce estupor dentro y fuera de nuestras fronteras comunitarias, máxime cuando desde Bruselas se alerta de que no hay un plan B. Si el órdago alemán nos hace caer al abismo, no tenemos red que nos evite el desastre del proyecto común europeo. Viendo la situación desde el otro lado de la crisis y con una hoja de ruta distinta para combatir sus efectos, Barack Obama culpa a los dirigentes europeos de no tomar medidas para poner coto a un delicadísima situación económica y financiera que “asusta al mundo”. Con la amenaza de una nueva recesión, triunfa en Internet un vídeo de un bróker londinense que se frota las manos por un panorama que le permite ganar dinero a espuertas. Un vídeo en el que este gurú de las finanzas asegura que quien gobierna la economía global es Goldman Sachs, anuncia el crack de los países del euro y pronostica la pérdida de los ahorros de millones de ciudadanos. Nos toca seguir viviendo con el espanto metido en el cuerpo. Y Alemania tirándonos del ronzal hasta el despeñadero.

La factura del E.coli

La mal llamada crisis del pepino nos está pasando una dura factura. No sólo ha dañado la imagen de los productos del campo andaluz, no sólo ha perjudicado severamente a los productores que han dejado de ingresar y han tenido que tirar a la basura toneladas de hortalizas y frutas. Ahora nos encontramos con las secuelas producidas en los datos de empleo. En Andalucía, junio se ha cerrado con 1.800 parados menos, el mejor dato de la última década en este mes, y en nuestro país se cierra el mejor segundo trimestre de la serie histórica. Seguro que el resultado habría sido mucho mejor sin la negligencia de las autoridades alemanas de imputar al pepino la epidemia de la bacteria E.coli y la pasividad de la Unión Europea a la hora resolver esta injusta y grave metedura de pata de la locomotora germana. Gracias a este injustificado episodio alimentario, ha caído el número de afiliaciones a la Seguridad Social y se ha perdido empleo en el sector agrario. Sólo en Almería, la provincia más afectada por la pifia alemana, el número de afiliados, es decir, de trabajadores de alta, ha descendido más que en el resto de España. Le tenemos que agradecer a la precipitación de la senadora de Hamburgo, al enroque nacionalista del Gobierno federal de Ángela Merkel y al mutismo de la UE unas insoportables consecuencias, especialmente severas en tan delicado momento económico, un lastre adicional para una Andalucía que quiere salir de una crisis tan larga y tortuosa.

El ogro y el sistema

Los organismos internacionales se están granjeando la antipatía de una ciudadanía que sufre en sus carnes unos recortes planteados desde despachos y hojas de cálculo. El ultimátum lanzado por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) a Grecia constituye una manifestación palmaria de la insensibilidad en la toma de decisiones. Medidas pensadas más en parámetros macroeconómicos globales que en las posibilidades reales de economías que no tienen dinero ni capacidad de reacción para asumir nuevos y más exigentes desafíos sin empobrecer a sus conciudadanos.

Ante la insolvencia de las arcas nacionales, la única vía que se le deja a Grecia es una vuelta más de tuerca al ya diezmado y casi exangüe estado del bienestar de sus ciudadanos. Si quiere los 12.000 millones de euros que necesitas para hacer pagos inminentes antes de agosto y no hacer crack, al gobierno de Papandreu se le obliga a tomar las tijeras y podar un poco más el raquítico árbol heleno: más empleados públicos a la calle, otro tajo a las pensiones y subir más los impuestos. Si la economía griega está al borde del colapso, con estas recetas traumáticas acabará por hundirse del todo o, cuando menos, se llevará muchos años dando tumbos antes de recuperar la senda del crecimiento y el empleo.

Encima le hacen el chantaje al vincular sus inevitables esfuerzos, cuando ya no le queda ni un hálito de energía a ese país, con un efecto en cadena en el conjunto de la zona euro. Los organismos internacionales se están convirtiendo en la personificación de ese temido ogro inasible que responde al nombre de los mercados: bailan al son que les marcan y asumen el coste político para que otros se embolsen los beneficios en la sombra. Así es natural que haya indignados… en Atenas y aquí.

En manos de Merkel

El futuro de Grecia está las manos de Ángela Merkel. La canciller alemana se ve hoy con el presidente francés, Nicolás Sarkozy, para buscar una salida al recrudecimiento de la crisis griega, un agravamiento de la salud financiera de este país que puede arrastrar a algunos vecinos y dinamitar la estabilidad de la zona euro. Alemania y Francia, las dos locomotoras de la Unión Europea, no se ponen de acuerdo en la solución. Si Merkel no cede en la liberación de nuevas ayudas públicas de miles de millones de euros, el crack está cantado. Grecia está asfixiada por la herencia recibida del gobierno conservador y por los recortes impuestos desde los organismos internacionales. Los ciudadanos helenos no parecen dispuestos a admitir más ajustes a los ya impuestos (reducción de salarios y pensiones, despidos de funcionarios y recorte de 30.000 millones de euros de gasto público en tres años). Ahora se le quiere dar una vuelta de tuerca más si quiere recibir un segundo rescate. Ya van tres huelgas generales y los ánimos están algo más que crispados. Merkel, preocupada por su futuro electoral, no quiere ceder para no empeorar sus expectativas. Las hormigas alemanas no quieren asumir nuevos riesgos y sacrificios por culpa de las cigarras mediterráneas. El peso de la opinión pública germana maniata a la canciller. Este partido crucial se juega en Berlín, pero es como si disputara en la puerta de nuestra casa. Un eventual rebote nos afectaría… y mucho.

PD.– El editorial de El País Para salvar al euro da todas las pistas para entender la importancia de rescatar a Grecia cuanto antes.

Por donde amargan los pepinos

Alemania ha rectificado sin entonar un claro mea culpa, en voz baja en comparación con la estridente acusación sin pruebas, incluso intentando justificar su desacertada decisión y su alarmismo banal. La Unión Europea ha levantado la alerta alimentaria contra los productos hortofrutícolas españoles sin hacer mucho ruido, sin reprender la precipitación y la ausencia de rigor de las autoridades germanas, suavemente como para no ofender al gigante teutón. Se absuelve a los pepinos andaluces de ser transmisores de la bacteria E.coli como un mero trámite y dejan por los suelos el prestigio del agro nacional.

Ahora toca elevar nuestro clamor. Todos a una. Se requiere una reivindicación firme y por derecho para paliar los daños económicos y los efectos sobre la reputación de frutas y verduras hispanas, una producción de extraordinaria calidad y con rigurosos controles fitosanitarios. No se puede perder ni un minuto. Por un lado, exigir compensaciones por las pérdidas ocasionadas o incluso recurrir a los tribunales como piensa hacer una de las empresas afectadas y, por otro, el lanzamiento de una campaña de promoción para recuperar el terreno perdido por la precipitada y frívola denuncia alemana sobre los pepinos andaluces.

Haría falta un frente común, pero el Partido Popular, como siempre, a lo suyo. En los momentos más duros de esta crisis, esta derecha, con su tradicional patriotismo de pacotilla, ha intentado sacar tajada. Ha difundido desde su sede de Génova un argumentario para responsabilizar al Gobierno del episodio por, a su entender, debilidad en Europa. Un discurso ramplón y oportunista que han replicado algunos de sus más destacados dirigentes. Ni en los momentos más complicados el PP tiende la mano y se pone a colaborar con el Ejecutivo socialista. Para completar el duro, los editoriales de ABC o El Mundo y los opinadores de la fiel infantería conservadora, buscando echarle el muerto a Alfredo Pérez Rubalcaba, son de aurora boreal. Toda esta gente suele amargar por donde lo hacen los pepinos.

Foto.- La ministra alemana de Agricultura y Defensa del Consumidor, Ilse Aigner, en su comparecencia para aclarar el error con los pepinos andaluces.

Cría cuervos

Cayó la segunda pieza del dominó europeo. Primero fue Grecia. Irlanda, uno de los países que ciertos doctrinarios de la economía califican despectivamente como PIGS, se ha tenido que agarrar al rescate ofrecido por la Unión Europea para frenar los ataques especuladores. Más de 80.000 millones de euros de inyección económica y el compromiso de un ajuste severo de otros 15.000 millones para sacudirse la presión de los mercados. Curiosamente, Irlanda, un paraíso neoliberal de rebajas de impuestos y boom inmobiliario, ha sido devorada como Saturno por sus propios hijos. Los bancos a los que salvó el Gobierno conservador con poderosas aportaciones de dinero público son los que ahora arrastran al país al borde del precipicio. Si en el origen de esta profunda crisis está en la mala gestión de las entidades financieras, con las hipotecas basura y los altísimos riesgos inmobiliarios, supone una tremenda paradoja que estos pájaros se revuelvan contra la mano que le ha dado de comer. Cría cuervos. Cobrada la pieza irlandesa, ahora afilan sus garras observando a Portugal. Van a por el euro.

Otra derivada del fiasco económico de Irlanda es la demostración del escaso tino que tiene Mariano Rajoy. Donde pone el ojo no suele poner la bala. Cada vez que habla de un gobierno modelo, éste se derrumba como un castillo de naipes. Se fijó primero en Baleares y la gestión del popular Jaume Matas ha dejado tras de sí un reguero de escándalos y supuesto mangoneo de dinero público. Cambio de tercio y puso su mirada en Valencia, pero hete aquí que Francisco Camps y sus amigos del alma lo han obligado a recular para no pisar charcos putrefactos, las secuelas del caso Gürtel lo han animado en poner los pies en polvorosa. Ahora también intentará pasar de puntillas por sus elogios al tigre celta y con mucho disimulo se comerá sus palabras sobre las maravillas y milagros de este vecino europeo. Para Rajoy, Irlanda y sus recetas neoliberales apuntaban el camino a seguir. El jefe de la oposición tiene ojo de mal cubero. Sus modelos son muy poco modélicos, muy poco ejemplares.

Otro atropello israelí

No se entiende la obsesión del Gobierno de Israel de hacer antipático a su país a los ojos de la comunidad internacional. En algunas ocasiones encuentran las coartadas perfectas para eludir el escarnio público ante sus atropellos y barrabasadas con sus vecinos, especialmente el pueblo palestino. Otras veces sólo lo ha sacado del atolladero su alianza con la Administración norteamericana, aunque en la era Obama han cambiado en parte las reglas del juego.

Esta madrugada la Armada del estado hebreo ha perpetrado una de las suyas. Los buques de guerra israelíes han atacado una flotilla compuesta por seis barcos con ayuda humanitaria para la franja de Gaza. La acción bélica se ha saldado con diez muertos (otras fuentes hablan de hasta 16 víctimas mortales) y una treintena de heridos. Si ya de por sí tiene poco sentido la oposición de las autoridades de Tel Aviv a que la ONG Cultura, Paz y Solidaridad llevara a Palestina diez toneladas de víveres y enseres de primera necesidad para un territorio donde la gente está pasando penurias y hambre, el uso de las armas resulta desproporcionado e intolerable. El bloqueo del Gobierno judío a la población palestina adquiere cotas inasumibles por la comunidad internacional y requiere una respuesta contundente, sin ambigüedad y con resultado práctico y palpable.

El comunicado oficial de las autoridades israelíes no resta un ápice de gravedad al asunto. Una simple nota lamentando el incidente no puede dar por cerrado el asunto. Entre otras razones, porque las disculpas insinceras han venido acompañadas de excusas de grueso calibre, como que los miembros del convoy humanitario pertenecen a “Hamás y Al Qaeda” y venían pertrechados con “fuego real, cuchillos y palos”. Estos pretextos no se sostienen en pie, es la vieja cantinela de siempre, que no convence a nadie. Acorazados militares amenazados por barcos de mercancías, es como si los pájaros disparasen a las escopetas.

Las razones de seguridad del pueblo de Israel, que se merece garantías y protección de su Gobierno, no supone un cheque en blanco ni manga ancha para todas las ocurrencias de la inteligencia y las fuerzas armadas de Tel Aviv. La Unión Europea, Turquía y España han criticado con dureza estos hechos gravísimos. El Ministerio de Asuntos Exteriores español ha llamado a consultas al embajador israelí como gesto de condena por lo ocurrido. Se hace necesaria una reacción firme e inequívoca de Obama. La pelota está ahora en el tejado de la Casa Blanca.

Vídeo.- Información de la cadena turca Sondakka Net.