El PP, en fuera de juego

Amplia coincidencia. Los sindicatos (UGT, CCOO y CSIF) y los empresarios han compartido con la presidenta andaluza, Susana Díaz, la reivindicación de un nuevo sistema de financiación autonómica que garantice la igualdad de todos los ciudadanos de este país vivan donde vivan y los recursos suficientes para que las distintas autonomías puedan garantizar los servicios públicos y el fortalecimiento del estado del bienestar. El actual modelo, caducado desde 2014 y que el Gobierno de Rajoy se encarga de aplicar de forma discriminatoria y arbitraria, le ha supuesto a Andalucía una pérdida de más de 5.500 millones. Junta y los agentes económicos y sociales han fijado una posición común en beneficio de Andalucía que deja al Partido Popular en fuera de juego y con un discurso, como siempre, de espaldas a las necesidades reales de esta tierra y de sumisión al castigo que se decide en la Moncloa. La derecha andaluza tiene argumentos para defender su silencio cómplice para el castigo que recibe esta comunidad ni tiene sensibilidad con esta tierra.

El socialismo de siempre

Hoy hace 91 años que falleció Pablo Iglesias, fundador del PSOE y también de UGT. Su partido, nuestro partido, cuenta con 137 años de historia y ha contribuido a través de la defensa de sus ideas y sus valores (libertad, igualdad y justicia social) a la transformación de este país. El legado de Pablo Iglesias sigue vigente: he elaborado un decálogo con diez de sus muchas reflexiones:

1. Los socialistas no mueren: los socialistas se siembran.

2. Sois socialistas no para amar en silencio vuestras ideas ni para recrearos con su grandeza y con el espíritu de justicia que las anima, sino para llevarlas a todas partes.

3. El Partido Socialista es la entera emancipación de la clase trabajadora: es decir, la abolición de todas las clases sociales y su conversión en una sola de trabajadores libres e iguales, honrados e inteligentes.

4. No dejen, no, los obreros de conquistar cuantas mejoras puedan mediante el empleo de la acción económica, pero no olviden que toda mejora general, lo mismo la jornada de ocho horas para todos los oficios, que cualquiera otra, únicamente podrán alcanzarla por la acción política, por la vía legislativa.

5. No hay que ir a las huelgas desorganizados y ciegamente, ni cuando intencionadamente las provoque el adversario. Por el contrario, hay que prevenirse bien, hay que organizarse mucho y saber de antemano los resultados que se pueden alcanzar. Donde no hay organización ni cálculo ni los medios complementarios que necesitan aquellas para dar buen fruto, se esconde una victoria patronal, un triunfo de los enemigos del trabajo.

6. Los proletarios no deben ser nunca sumisos ni esclavos del capitalismo, sino rebelarse siempre contra él; pero en su rebeldía deben ajustarse en todo momento a los dictados de la razón, no inspirados en el capricho o en la inconsciencia. Así serán fuertes y temibles y conseguirán, sin experimentar retrocesos, poner fin a la explotación que hoy sufren.

7. Por mucho que valgan las ideas, no pueden prosperar en el grado que deben si sus sostenedores, y principalmente los que ocupan las primeras filas, no son enteros, serios y morales. No sólo hacen adeptos los partidos con sus doctrinas, sino con los buenos ejemplos y la recta conducta de sus hombres.

8. Del Partido Socialista forman parte las mujeres, y es natural que así sea, porque si los hombres necesitan emanciparse, ellas lo necesitan más, por ser mayor su esclavitud…

9. Raya en lo absurdo ver a una porción de seres andar desnudos, carecer de albergue y morir de hambre, cuando hay casas inhabitadas, ropas y calzado que deteriora el tiempo, no el uso, géneros alimenticios de todas clases que se pudren y pierden por no haber sido entregados al consumo en el momento necesario.

10. La violencia, por si sola, no resolvió nunca nada: es cosa adjetiva. En España e esencialmente reaccionaria, lo mismo si la ejercen los gobiernos que si la practica el anarquismo. La fórmula salvadora es libertad y justicia. No hay otra.

Salvemos las pensiones

El Gobierno de la nación ha estado sacando sin sonrojo dinero del fondo de reserva para poder la nómina a los pensionistas. Mariano Rajoy ha dejado la hucha esquilmada, con menos de la mitad: se encontró 66.815 millones de euros y ahora apenas quedan 25.000 millones. Sin duda, el PP ha dilapidado el patrimonio de los trabajadores que hemos cotizado para tener una jubilación digna. Pero los augurios son aún peores: la Autoridad Fiscal Independiente prevé que la hucha se quedará vacía en 2018, entre otras razones, por la insuficiente financiación de la Seguridad Social. Con este contexto, la iniciativa de UGT resulta oportuna y necesaria. Tenemos que buscar los asideros jurídicos para garantizar a futuro un sistema público de pensiones y no que por dejadez, incapacidad o mala fe del Gobierno del PP se favorezcan los modelos privados. Estamos a tiempo de salvar las pensiones. Ésta ha de ser una de las prioridades de la nueva legislatura que puede comenzar. Con la actual correlación de fuerzas, se puede blindar un sistema público de pensiones desde una óptica progresista. No perdamos ni un solo minuto.

Cláusulas sociales

La presidenta de la Junta, Susana Díaz, ha firmado con los sindicatos UGT y CCOO y la Confederación de Empresarios de Andalucía la inclusión de cláusulas sociales en los contratos de la Administración autonómica. Andalucía da hoy un paso muy importante en la línea de garantizar un empleo digno, estable y de calidad. Se trata de que la Junta, la mayor empresa de la comunidad, busque a través de los contratos públicos construir una sociedad más decente en lo laboral, más justa en lo social y más sostenible con el medio ambiente. A partir de ahora, en la adjudicación de los contratos de la Junta se va a valorar a aquellas empresas que sean social y medioambientalmente responsables y que, especialmente, apuesten por el empleo de personas pertenecientes a colectivos con dificultades y por acciones medioambientales sostenibles.

Para ello, se ha elaborado una amplia guía de cláusulas sociales a través del diálogo social con empresarios, sindicatos y también con colectivos del tercer sector que regirá en los criterios de contratación del Gobierno andaluz, dando así cumplimiento a otro de los compromisos de investidura de Susana Díaz. Estas cláusulas sociales persiguen tres objetivos concretos:

  1. Consolidar un tejido empresarial sostenible, con un fuerte compromiso social y medioambiental. Se pretende que en Andalucía haya más empresas, pero empresas comprometidas, socialmente responsables, que a la larga son las más competitivas y las más duraderas en el tiempo.
  2. Mejorar las condiciones laborales de las personas que trabajan en las empresas que contratan con el Gobierno andaluz. Es decir, mejorar su calidad laboral a través del respeto a sus condiciones salariales, pero también a través de mejoras que tienen que ver con la conciliación, el cuidado de los hijos y el reconocimiento y promoción de las personas con discapacidad.
  3. El tercer objetivo es el medioambiental. Contra el cambio climático se lucha con grandes declaraciones y acuerdos internacionales. Pero también en el día a día de las empresas y los ciudadanos. La Administración debe servir como ejemplo y avanzadilla en este cambio en las formas de producir y de consumir, de forma que apostemos por una sociedad sostenible.

Entre las medidas pioneras que se ponen en marcha con esta guía destaca que se rescindirá el contrato a cualquier empresa que contrate con el Gobierno andaluz si está dos meses sin abonar el salario a su plantilla. Otra novedad: se primará la contratación con aquellas empresas que incluyan en sus ofertas medidas de conciliación de la vida familiar y profesional que vayan más allá de lo que establece la Ley de Igualdad. Y se valorará más en los contratos públicos a aquellas empresas que se comprometan a subscribir acuerdos de colaboración con el tejido asociativo local en acciones de interés social y comunitario, o que se comprometan a subcontratar para la ejecución del contrato con Centros Especiales de Empleo o empresas de inserción legalmente constituidos y registrados.

El Gobierno que preside Susana Díaz hace una apuesta en firme para que sus actividades de contratación y compra jueguen un papel ejemplar en la protección del medio ambiente, las políticas sociales y de igualdad, y en el fomento de la innovación. Desde Andalucía se quiere dar ejemplo y servir de ejemplo para construir una sociedad responsable, igualitaria, solidaria y más justa. Como ha subrayado el secretario regional de CCOO, Francisco Carbonero, éste es un acuerdo que deberían imitar otras instituciones.

Igualdad salarial ya

Ayer se celebró el día de la igualdad salarial, una reivindicación que no puede caer hoy en el olvido hasta el año que viene. Este vídeo de UGT resume en poco menos de un minuto la insoportable brecha salarial que existe entre hombres y mujeres en España. Por el mero hecho de ser mejor se cobra una media de un 24% al año en nuestro país. Una inaceptable discriminación por razón de sexo que no respeta el principio de igualdad que consagra nuestra Constitución. Dice poco de una sociedad desarrollada que agravie a más de la mitad de su población. Es tarea urgente para todos y todas poner medidas que corrijan esta lamentable realidad. No caben más excusas ni demoras.

Ayudas y contradicciones

Suelo definir a las hemerotecas como templos de las contradicciones. Son como una especie de Pepito Grillo que te martillea en el presente con las cuestiones del pasado. Hoy, Gobierno, patronal y sindicatos firman un acuerdo para poner en marcha una ayuda para parados de larga duración. La medida es oportuna e imprescindible. Con más de 4,5 millones de parados registrados (y 5,5 millones según la Encuesta de Población Activa), el Ejecutivo no puede mirar hacia otro lado, máxime cuando la protección social por desempleo cubre a poco más del 50% de los desempleados, la otra mitad no tiene nada que llevarse a la boca. Esta ayuda es de justicia y paliará el drama que están pasando muchas familias sin ingresos y sin expectativas de empleo a corto plazo. Llama, sin embargo, la atención que el Partido Popular impulse una medida que criticó cuando la hizo José Luis Rodríguez Zapatero. Antes fue un parche… para la derecha española, hoy hablan de gran acuerdo social. La contradicción no puede ser más exasperante. Pero lo importante no son los vaivenes de Rajoy y su equipo, sino una ayuda que supondrá un alivio para muchos hogares para las que la crisis no es cosa del pasado.

Camino de la depresión

Los españoles nos hemos echado a la calle contra los recortes del Gobierno de Rajoy. La gran movilización de ayer es la expresión de un profundo descontento de la sociedad española. Muchas familias están al límite, ya no aguantan más. Se ha escuchado un nítido y vigoroso ‘BASTA YA’ a una política basada en recortes de derechos y de servicios públicos que nos arruina día a día. La inmensa mayoría es consciente que por este camino acabamos en la depresión del país. La gente está harta de hacer sacrificios sin saber a dónde nos lleva y sin una mínima certeza de cuándo saldremos de esta maldita crisis. Está muy extendida la sensación de que todo este sufrimiento es inútil.

Ya estamos escarmentados: los recortes sólo llaman a nuevos recortes y la situación no es que no mejore, es que cada día está peor. Hace falta un cambio de rumbo, medidas de estímulo económico y otras decisiones que no penalicen a los de siempre. Además, los tijeretazos, tal y como los aplica este Gobierno de Rajoy, manifiestan una preocupante falta de equidad. Son injustos porque arremeten contra lo fundamental, que son los servicios públicos, que son la verdadera garantía de igualdad entre los ciudadanos. Y los esfuerzos recaen siempre sobre los mismos y, sin embargo, no se acometen de manera decidida medidas contra las grandes fortunas, el fraude fiscal o privilegios de algunos estamentos como la Iglesia.

No sólo es arbitrario en el reparto de los sacrificios, sino que el Gobierno es muy poco transparente. Resulta inaudito que los Parlamentos de Alemania, Holanda o Finlandia tengan más información que los representantes del pueblo español. Se hurta, por tanto, información a los españoles que tienen todo el derecho a saber. Se impone desde la Moncloa el oscurantismo y el ordeno y mando. Tremendo.

Viñeta.- El Roto en El País.

¡Dejadme solo!

Mariano Rajoy ha reaccionado ante las furibundas embestidas de los mercados como los toreros que sufren un revolcón en plena faena. Se ha levantado, ha intentado recomponer la figura con ademanes y desplantes de impostado coraje y le ha pedido a sus subalternos que se retiren con gritos histéricos y rostro de severidad hacia el toro. La cuadrilla se resiste a abandonar el albero: saben que al maestro le tiemblan las canillas, que se ha llevado un costalazo de órdago y que no está en condiciones para medirse con el morlaco. ¡Dejadme solo!, vocifera el matador con semblante pétreo y rebosante de mala leche. Quiere digerir cuanto antes el mal trago, pasar página de manera inmediata y demostrar al tendido que está por encima de la res. No siempre lo consigue.

He visto cierto paralelismo en la respuesta de Rajoy a la mano tendida de la oposición y los sindicatos para lidiar este peligroso animal de la crisis y los especuladores. Más allá del acierto o no del símil, la verdad es que el presidente del Gobierno ha despreciado la oferta de colaboración del PSOE, de UGT y CCOO y de las comunidades autónomas donde no gobierna el PP. Va a lo suyo, que es lo que le dicta su correligionaria Merkel desde Berlín o desde Bruselas a través de personas interpuestas. El presidente español no quiere testigos externos de los meneos y los empujones de los mercados ni de los tirones de orejas de la canciller alemana. Se quiere comer solo la tabla de imposiciones para contentar a los insaciables mercados. No extraña esa alergia al diálogo y al consenso. No quiso colaborar cuando estaba en la oposición y no quiere tampoco participación de terceros en este trance. Mal para España. Hace falta recuperar los consensos políticos, sociales e institucionales en estas circunstancias de extrema debilidad.

Como el torero volteado, Rajoy grita ¡dejadme solo! No es más líder el más osado o el que más arriesga, sino el que sabe concitar mayor respeto de propios y ajenos y liderar las situaciones complejas. Es tiempo de consensos y de unidad. Además, el político gallego nunca ha sido un arrojado. Mariano, si no sabes torear, para que te metes.

Haz lo que yo diga…

El Parlamento de Andalucía aprueba mañana la ley de reordenación del sector público de la comunidad autónoma, un proyecto que pretende simplificar el entramado administrativo, aumentar la eficacia y avanzar hacia un modelo más austero. Esta iniciativa legislativa, que cuenta con el apoyo de UGT y CCOO, garantiza el carácter público de la prestación de servicios básicos, blinda las potestades atribuidas a los funcionarios y se mantienen los puestos de trabajo. Quizá no se estuvo especialmente fino en el arranque del trámite pero finalmente se han disipado mediante el diálogo y el acuerdo todas las posibles dudas que algunos representantes de los empleados públicos ponían sobre la mesa. Nunca estuvo en el texto y queda aún más claro que nadie puede ser funcionario sin aprobar las preceptivas pruebas de selección. Queda, por tanto, vedada la posibilidad de cualquier tipo de enchufismo como el Partido Popular se ha encargado de difundir a los cuatro vientos, sin ninguna base sólida y con la mentira como altavoz de sus propias ansias electorales. La derecha ha confundido a los profesionales y ha engañado a la opinión pública.

Una cosa es lo que el PP dice y otra bien distinta lo que hace donde gobierna. En Murcia y Galicia han puesto a empleados públicos de patitas en la calle, están privatizando servicios y desamortizando la administración por su compromiso con los mercados y no con la ciudadanía. El principal argumento usado por las huestes de Javier Arenas en Andalucía ha sido el espantajo del enchufismo. Todo fantasía porque no está reflejado en el texto. Ahora no enteramos que en Galicia han aprobado una disposición final a la Ley de Función Pública por la que los laborales fijos pueden adquirir por promoción interna la condición de funcionario (BOE del 10 de febrero). Están practicando en otras autonomías exactamente aquello que con ahínco y desde la falsedad denunciaban aquí. Y no se ha escuchado la voz justiciera de Arenas, a la sazón de la política autonómica del PP y por ende responsable de organizar el patio regional de los populares, censurar a sus compañeros gallegos. Otro claro ejemplo de la doble vara de medir.

Foto.- Arenas, con representantes de CSIF.

Métodos mafiosos

Un sector radical de la representación sindical de los empleados públicos se ha pasado de rosca. A todos nos asiste el derecho constitucional de manifestación y de libertad de expresión, un colectivo puede y debe defender sus intereses corporativos con todos los instrumentos que ofrece el estado de derecho. Ahora bien, hay unos límites, unas líneas rojas que no se pueden sobrepasar. Amenazar, extorsionar o usar métodos que alteran la convivencia no suena muy democrático. No parece un ejercicio de civismo anunciar que si no consiguen sus propuestas maximalistas en torno a la reordenación del sector público, piensan reventar los actos de un partido político, en este caso el PSOE de Andalucía, de aquí a las elecciones municipales de mayo. Son métodos muy similares a los que usa la Camorra para amedrantar, silenciar y hacer pasar por el aro a la gente. Sembrar de crispación y violencia el momento más importante de la democracia que es el sufragio y la difusión de las distintas ofertas electorales no tiene un pase. Además, esa beligerancia se produce cuando ese proyecto, que cuenta con el respaldo de UGT y CCOO, está en pleno debate parlamentario.

Esta opinión mía no es exclusiva ni está viciada por mi militancia. Así también lo entienden medios de comunicación de línea editorial distinta. Dos ejemplos:

El Correo de Andalucía, en su editorial El CSIF traspasa los límites de lo tolerable, señala: “No es de recibo amedrentar a una organización política amenazándola con reventar sus actos  si no se pliega a sus exigencias. Eso y un vulgar chantaje termina siendo lo mismo. El camino que ha emprendido no es razonable, así que convendría que hiciera un ejercicio de autocrítica y admitiera que tiene la misma obligación que el resto de buscar el entendimiento y no avivar una confrontación belicosa desde posiciones que distan mucho de ser democráticas…“.

Diario de Sevilla, bajo el título Elecciones y conflictos, sostiene en su editorial: “Más grave resulta la amenaza de algunos de los portavoces-organizadores de la manifestación que prometen una campaña para las elecciones municipales “calentita” si no se atienden sus reivindicaciones y advierten que seguirán “reventando” actos oficiales de la Junta de Andalucía. Existen suficientes cauces democráticos plenamente establecidos y asumidos, como la propia manifestación comentada más arriba, para expresar quejas y protestas y plantear reivindicaciones legítimas a los poderes de todo tipo. Ello deslegitima la organización de esas protestas estentóreas, agresivas e incívicas…“.

Detrás de esta posición de intolerancia de CSIF y otros sindicatos minoritarios está la sombra alargada del PP, una organización que está jaleando y azuzando la hostilidad y la intransigencia. ¿Cómo se explica la alegría incontenida de la portavoz conservadora ante una campaña intranquila para sus adversarios políticos? ¿Cómo un partido que se dice democrático alienta o, al menos, no se desmarca de la coacción? Si estas actitudes se produjeran en otras latitudes, la condena sería unánime. En cambio, el PP, cegado por su obsesión electoral, arrincona los principios y sólo busca sus posibles beneficios.

Foto.El Correo de Andalucía.