La prueba del odio

Ésta es la prueba que demuestra la vinculación del PP con el manifiesto ‘Maldito PSOE y malditos todos sus votantes’. ABC, a lo mejor, no rastreó del todo las pistas en la red cuando publicó El PSOE la pifia en Facebook… (por cierto, que no era el partido, sino este humilde bloguero en su bitácora personal). El periódico, como decía, se dejó llevar por la versión de los populares malagueños y no encontró la conexión entre Ad Populum Malaca, el deleznable documento y el partido de la gaviota. No hace falta ser un lince para observar por dónde van los tiros. Salvo con el matiz de que no fue el PP de Málaga el impulsor, sino que es el de Galicia el que siembra cizaña en la red, mantengo lo que escribí el 5 de febrero: es un manifiesto del odio. Muchos dirigentes y militantes del PP echan leña a ese peligroso fuego.

Manifiesto del odio

El uso de las redes sociales exige responsabilidad, educación y respeto. Simplemente saber estar, como en cualquier campo de la vida. Como usuario de Facebook y Twitter, entiendo que no todo vale en este espacio de convivencia virtual en el que las legítimas diferencias de opinión y de color político no pueden desembocar en la afrenta, el insulto o en la desconsideración chocarrera.

El PP de Málaga (www.facebook.com/malagapp) ha puesto en circulación un manifiesto a través de Internet cuyo título, “Maldito PSOE y malditos todos sus votantes“, no deja lugar a dudas sobre la talla moral de sus promotores. Esta deleznable campaña, a la que se han adherido con júbilo militantes y cualificados dirigentes del primer partido de la oposición en Andalucía, supone una agresión insoportable, una ofensa directa a los 11 millones de españoles y a los 2,4 millones de andaluces que votaron estas históricas y honorables siglas en las elecciones de marzo de 2008.

No es admisible hacer política desde el rencor y el odio, desde posiciones frentistas y de división de la ciudadanía, sometiendo a la sociedad a una dialéctica cainita, agitando el espantajo de las dos Españas. Una de las lindezas de este libelo incendiario hace referencia al levantamiento de Franco en 1936 que desembocó en la Guerra Civil:

Si las izquierdas siguen en sus treces y en su ceguera borreguil, todos los demócratas pagaríamos el pato de su insensatez, y nos llevarían a otra derrota (sería la segunda en menos de un siglo), todo ello por su desaforada pretensión de revancha y donde todo inútil quiere mandar y ser él el jefe«

Son de tanto calado las barbaridades que recoge el panfletillo que no hacen falta más valoraciones. Los exabruptos y el desprecio que destila descalifican a los mentecatos que lo suscriben. Se hace necesaria una rectificación urgente por parte de los líderes del PP: que Javier Arenas no mire a otro lado, llame al orden y pida disculpas por este manifiesto del odio. Así no se hace país.

Vena represiva

El PP muestra con demasiada facilidad su vena represiva, su paternalismo rancio, su ortodoxia decimonónica. Hace unas horas se han descolgado con una nueva ocurrencia estrafalaria: quieren restringir el acceso a las redes sociales de los menores de 14 años. Éstos son los mismos próceres que pretenden rebajar la edad penal a los 12 años. El titular de El País resume a la perfección esta soberana incoherencia, este descomunal dislate: Un preso de 12 años, pero sin Facebook.

Chirría este contrasentido y, sobre todo, el arrebato autoritario y populista que manifiesta el primer partido de la oposición al calor (nunca mejor dicho) de unos lamentables acontecimientos con víctimas adolescentes de por medio. La derecha plantea cambios legislativos en caliente, amparándose en el sufrimiento de las familias y la indignación social por unos episodios dolorosos. Acométase un debate sereno sobre la edad penal, sobre el control de los contenidos peligrosos que circulan por la red o sobre las garantías y salvaguardas de las nuevas formas de comunicación del siglo XXI… En definitiva, se hace necesario reflexionar sobre la educación (que no enseñanzas) que reciben nuestros jóvenes en todos los ámbitos.

Ahora bien, se me antoja desmedida y extemporánea la limitación de libertades, la toma de decisiones a la ligera agitando banderas trasnochadas, la imposición de la doctrina neocon como pensamiento único. La propuesta del PP no es sólo oportunista desde un punto de vista electoral, sino poco seria, demagógica y retrógrada. El modelo para proteger a los menores ha de ser algo más consistente: no se puede reducir a generar alarma y establecer prohibiciones legales, se ha de basar primordialmente en educar en valores y en promover el compromiso social. Pero al PP le gusta más la moralina, darse hipócritas golpes de pecho y recortar derechos. Cada uno es como es…