Recorte televisivo

A partir de las cero horas, nueve canales de TDT pasarán a negro. Una sentencia del Tribunal Supremo anula el procedimiento de adjudicación en 2010 y el actual Gobierno de la nación, según las empresas afectadas, se ha cruzado de brazos y ha dejado que se consume el cierre teniendo margen para remediarlo. Las dos principales plataformas españolas, Atresmedia y Mediaset, han lanzado una campaña muy dura contra la inacción del gabinete de Rajoy, una iniciativa corporativa inusual. Nuestra oferta televisiva que no era la panacea, será menos amplia y aún más pobre. Este recorte en las ondas nos privará de estaciones interesantes como La Sexta 3 (todo cine) o Xplora. También desaparecen Nitro, La 7, La 9 y AXN. No vamos a echar mucho de menos, sin embargo, los tres canales de teletienda que caen en esta operación calificada por los operadores como “atropello”. La pregunta es simple: ¿quién sacará beneficio de esto? Lo sabremos pronto. De momento, ya conocemos a los damnificados: los cadenas que pierden posiciones en el dial y, como siempre, los ciudadanos que contaremos con menos canales y que, además, tendremos que hacer una nueva resintonización de nuestras antenas a cargo de nuestros bolsillos.

Tolerancia francesa

Infografía de La Vanguardia sobr el romance clandestino de Hollande

El presidente francés, François Hollande, está en todos los medios de comunicación y no por cuestiones políticas. El motivo es bien diferente: la revelación de una relación de meses con la actriz Julie Gayet. La difusión de este idilio, de momento no desmentido, ha provocado tal terremoto sentimental en el Elíseo que la primera dama gala, Valérie Trierweiler, ha sido hospitalizada al sufrir un choque emocional. No me interesan los devaneos amorosos ni de Hollande ni de nadie. Lo mismo piensan los ciudadanos del país vecino. Una gran mayoría (77%) sostiene que es un asunto privado que sólo concierne al presidente y un porcentaje aún mayor (84%) no ha cambiado su opinión sobre él. Es una demostración de madurez democrática sin lugar a dudas. En Francia existe una línea clara entre las esferas pública y privada, siempre y cuando no haya colusión de intereses y se perjudique lo que es de todos. Quizá en España un asunto de esta naturaleza arrojaría un resultado distinto si se sometiera a análisis demoscópico. Me satisface la tolerancia de los franceses, aquí un affaire sentimental tendría una valoración social bien distinta (más aún en Estados Unidos) y sería objeto de monográficos no sólo en los programas del corazón que copan la parrilla de algunas cadenas televisivas. Mientras que una cuestión de naturaleza privada no tenga ninguna repercusión en el ámbito público, hay se debe quedar. El morbo y el exceso de curiosidad no pueden justificar la invasión de la esfera íntima.

Infografía.- Publicada por La Vanguardia a raíz de las encuestas realizadas por la prensa francesa.

La voz de Andalucía

Mi homenaje a Juan Luis Galiardo, actor de cine, teatro y televisión y la voz que nos ha acompañado a través de los microespacios  ‘Andalucía es de cine’ en Canal Sur Televisión durante muchos años de nuestra historia reciente. Os dejo la pieza dedicada al Campo de Gibraltar, donde radica su ciudad natal, San Roque. Su declamación inconfundible nos ha acercado a los rincones más bellos de Andalucía. Se nos va uno de los grandes actores de esta tierra de genio y talento.

La otra realidad

Con los mercados acechando como una jauría a nuevas víctimas propiciatorias para seguir sacando tajada, con las dificultades de las comunidades autónomas para alcanzar el objetivo de déficit marcado por la Unión Europea, con los recortes en educación en las comunidades gobernadas por el Partido Popular, con la incertidumbre de una nueva recesión económica a la vuelta de la esquina si nadie lo remedia, con el décimo aniversario del 11-S y una amenaza terrorista de celebrar este efeméride con nuevos atentados, con la hambruna de Somalia, con los últimos coletazos de la revolución de Libia o la insurgencia ciudadana contra el régimen sirio… Con todo esto y mucho más, la noticia del día en muchos informativos y en todos los programas de cotilleo será la declaración ante el juez como imputado del matador de toros José Ortega Cano por el accidente que le costó la vida a un vecino de Castilblanco de los Arroyos (Sevilla). Dice el informe de la Guardia Civil que el torero invadió el sentido contrario y que presentaba una tasa de alcohol en sangre cinco veces  más altas de la permitida. Muchas tertulias del género telebasura se empacharán de chismes y suposiciones para adormecer a una audiencia pasiva y acrítica que se traga todo lo que le echen. Es la otra realidad donde se refugia mucha gente no sólo por resignación o inercia, también como válvula de escape ante un panorama socioeconómico incierto y doloroso o ante vidas personales aburridas y resignadas.

Cierre de Canal 10 Andalucía

Me cuentan que Canal 10 Andalucía ha puesto fin a sus emisiones autonómicas en esta comunidad. El cerrojazo se produjo la tarde de ayer, dejando a una veintena de profesionales en la calle. Mala noticia para un profesión que ha sufrido y está sufriendo más que otras los efectos de la crisis económica de la que, por fin, empezamos a salir. Como periodista, me entristece este tipo de noticias, aunque desde un punto de vista ideológico esté a años luz de su línea editorial.

Este canal andaluz, perteneciente al Grupo Vocento, editor del diario ABC, entre otros, ha estado en el aire apenas cinco meses. Comenzó a emitir en periodo de pruebas el 22 de marzo y de manera oficial el 4 de mayo. Es de suponer la decisión de la empresa se encuadra en una reducción de los costes financieros. Vocento ha unido todas sus cadenas autonómicas para crear un único canal con el nombre de La 10. Ya hoy se puede observar el cambio de mosca cuando se sintoniza dicha cadena: el logo andaluz ha sido reemplazado por el nacional.

Ahora, habría que desbrozar si esta operación se ajusta a la normativa vigente o incurre en alguna irregularidad administrativa. Extraña que una empresa se presente a concurso autonómico para conseguir una licencia para este ámbito geográfico con un determinado proyecto de emisiones y que sobre la marcha cambien de planes sin consultarlo siquiera con la Administración competente, en este caso la Junta de Andalucía.

Premios 28-F

Celebramos anoche el acto de entrega de la XVII edición de los Premios 28-F que organiza el Consejo Asesor de RTVE en Andalucía, del que un servidor es su presidente. Los galardonados fueron:

  • Primer premio de televisión: Tiempo de Leyenda, producido por Ático7 y emitido en La 2 de TVE.
  • Primer premio de radio: Barco-Prisión, de RNE y emitido por Radio 1 dentro del espacio En Primera Persona.

En mi discurso, hice una reflexión sobre el buen periodismo y la necesidad de los medios públicos. Os dejo un extracto de mi intervención:

“Nos agrada comprobar cómo en cada edición concurren programas de gran calidad que certifican que existe, que sigue existiendo, buen periodismo, que se hace buena radio y buena televisión, que la sociedad si busca, lo encuentra, que tiene al alcance una oferta de calidad, una oferta que huye del sensacionalismo y la frivolidad.

Son apuestas periodísticas que honran la profesión y que cumplen con su deber constitucional, y también estatutario, de pluralismo, de derecho de acceso de las organizaciones políticas y sociales más representativas, de respeto a las minorías, de promoción de valores cívicos y democráticos. Como periodista de profesión que soy, reparo en estos medios que nos brindan propuestas con altura de miras, con sustancia pedagógica y divulgativa, propuestas que me reafirman en la idea de que merece la pena seguir peleando y defendiendo el periodismo, pese a los vicios y a las desviaciones que algunas veces nos exasperan y nos conducen al escepticismo y la desconfianza.

Quiero traer una anécdota de Albert Camus. Éste, durante la Segunda Guerra Mundial, trabajó en el periódico Combat, un diario de la resistencia contra la ocupación nazi de Francia. Una noche, después del cierre de edición del rotativo, llegó a un bar con unos compañeros de redacción y satisfecho por el trabajo realizado gritó exultante: “¡Vale la pena luchar por una profesión como ésta!”. Comparto con Albert Camus que merece la pena reivindicar y pelear por el buen periodismo, por el periodismo útil y con raíces sociales.

Sin desmerecer a muchas cabeceras privadas, que dan lo mejor de sí para cumplir con criterio, deontología y calidad las tres objetivos clásicos del periodismo, que no son otros que informar, formar y entretener.

Quiero poner el foco en el buen quehacer del servicio público audiovisual. Sería injusto, o quizá exagerado, decir que a muchos ciudadanos sólo nos queda el refugio de lo público. Pero sí me pueden permitir destacar el buen trabajo que se hace desde hace tiempo en algunos medios públicos. No en todos, por desgracia. Hay algunas empresas públicas que confunden su responsabilidad social y convierten emisoras que son de todos en trincheras de unos cuantos. Independencia, neutralidad y pluralismo han de regir el comportamiento de los medios, especialmente los públicos, y se ha de anteponer siempre el interés general de la ciudadanía al interés particular de alguien por importante que se crea.

Se han dado pasos en los últimos años para fortalecer a la radio y televisión públicas tanto en España como en Andalucía. En torno RTVE, y también en RTVA, existe un marco legislativo homologable con la jurisprudencia de la UE. Este marco legislativo delimita el camino adecuado para favorecer una información veraz, independiente, objetiva, y una parrilla acorde a las nuevas inquietudes de unas sociedades avanzadas como la española y la andaluza, sin necesidad de recurrir a la chabacanería o la estridencia.”

La gira histórica

Canal Sur Televisión acertó anoche de pleno programando, justo antes del informativo, un magnífico documental titulado La gira histórica. Buena propuesta para conmemorar un hito histórico del que hoy se cumplen treinta años. El trabajo recoge imágenes y testimonios del entonces presidente de la Junta de Andalucía, Rafael Escuredo, y un grupo de artistas entusiastas (Alameda, María Jiménez, Silvio y Luzbel…) que lo acompañó durante la campaña que llevó a cabo para promover el voto en el Referéndum del 28-F, una cita con las urnas por la que Andalucía consiguió la autonomía plena. Cada acto político se convertía en una fiesta de orgullo y reafirmación andaluza. El documental es una pieza de buena factura, de gran interés periodístico y cargada de emoción y nostalgia. Retrata la lucha de un pueblo por un sueño, por un ideal, contra un destino diseñado desde fuera, una lucha personalizada en la figura de Escuredo, el político que fue capaz, contra viento y marea, de romper esquemas y prender la ilusión de una tierra por el derecho a decidir su futuro.

El cine español tirita

El cine está tiritando. Y no precisamente por la ola de frío que recorre media Europa durante estos días. La decisión del Tribunal Supremo de plantear una cuestión de inconstitucionalidad contra la ley que obliga a las televisiones a invertir un 5% de sus ingresos en producciones españolas y europeas dibuja un horizonte con negros nubarrones. UTECA, la asociación que aglutina a los seis operadores privados, está inmersa en una cruzada por tierra, mar y aire para zafarse de la obligación legal de colaborar con el fomento del ingenio propio frente al músculo financiero y el poderío de recursos de Hollywood. Esta medida, aprobada en 1999 a instancias de la Unión Europea y que está incluida en el texto de la venidera Ley Audiovisual, aún en debate parlamentario en las Cortes, supone uno de los puntales que sostiene a la frágil industria cinematográfica española en su pugna desigual con el gigante norteamericano.

No caben medias tintas ante esta pretensión de los canales privados de televisión, legítima aunque no pertinente, porque la producción nacional, más allá de estereotipo o el cliché manido, tiene calidad, derrocha creatividad, se construye desde el talento. Soy un apasionado de las cintas en español (sean de nuestra piel de toro o Argentina, lo mismo da) y valoro el esfuerzo de gente valiente, convencida a más no poder, que se juegan sus limitados recursos en un mercado competitivo y, a veces, cruel e injusto. Estos incomprendidos, estos benditos locos, necesitan el apoyo público para no morir en el intento de dar cauce al ingenio, mucho y genuino, que atesora el sector en este país.

Hasta que el Tribunal Constitucional diga la última palabra, el cine español se debate entre la incertidumbre y el desasosiego. El futuro se torna más complejo si cabe. Comparto las voces de alerta de los productores por lo que se les puede venir encima. “El cine español no puede sobrevivir sin la ayuda de las televisiones. Estamos viviendo un momento de gran inseguridad jurídica”, asegura Fernando Bovaira, productor de Ágora. “Es un problema de Estado, una decisión del Gobierno de si quiere que haya cine español o no”, añade Gerardo Herrero, productor de El secreto de sus ojos. Son reflexiones cargadas de pesadumbre recogidas hoy por El País.

No he hablado con mi amigo Antonio Pérez, productor andaluz con muchos títulos de buen recuerdo como Solas o Habana Blues que arriesga a diario su patrimonio, pero intuyo su lamento pese a su proverbial optimismo vital. Tampoco me olvido de mi amigo Gervasio Iglesias, otro luchador hasta la extenuación, que vive con pasión cada de una de las producciones en este tortuoso camino que recorre la creación en Andalucía y España.

Llega esta pésima noticia del Supremo en un trimestre en el que la oferta cinematográfica en español está descollando en las grandes pantallas, con piezas como Ágora, El secreto de tus ojos o Celda 211. Me dejo alguna atrás porque hay mucho y bueno entre lo que escoger. Confiemos que el Constitucional imponga la cordura y el sentido común para que no nos convirtamos en la única excepción en el conjunto de la Unión Europea. El arte y la cultura requieren de apoyo público y la legislación vigente, además de garantizar la supervivencia de este sector, supone una apuesta por nuestros valores y un freno a la contaminación globalizada de Hollywood.

¡¡¡La vida puede ser maravillosa!!!

Anoche me sobrecogía la noticia del fallecimiento del popular periodista Andrés Montes. Todavía tenía fresca en el recuerdo su despedida en septiembre de las pantallas de La Sexta en la exitosa final para España del Eurobasket 2009. Montes era un reportero pinturero y peculiar, guasón y zalamero, estridente y entrañable. Está claro que no pasaba desapercibido ni por su indumentaria (su sempiterna pajarita a lo Rigodón, sus camisas de colores chillones y sus chaquetas retros), ni por calva siempre brillante, ni por su locuacidad abrumadora. Había forjado un estilo propio, convertía las retransmisiones deportivas en un espectáculo, sus comentarios basculaban entre su profundo conocimiento de la materia, su deseo de llamar la atención para fijar a la audiencia y su acentuado sentido del humor. Para unos demasiada frivolidad y estrépito, para otros cercanía y amenidad. Puso de moda expresiones (tiki-taka, jugón, fútbol con fatatas…), inventó onomatopeyas imposibles para los grandes momentos (ra-ta-ta-ta-tá) y rebautizó o puso un apodo a la mayoría de los deportistas. Consiguió en un pispás el reconocimiento del público y el afecto de la chavalería. Lo conocí (entiéndase en sentido figurado) en las ondas de la fenecida Antena 3 Radio como especialista del mundo de la canasta. Desde entonces hemos tenido una relación regular a través de los partidos de la NBA (Canal +) o de las numerosas citas con el fútbol o el baloncesto en la cadena de Mediapro. Montes se fue anoche y me quedo con sus últimas palabras en el adiós en La Sexta: “La vida puede ser maravillosa”. Y en eso estamos, Andrés, cada uno a nuestra manera.