Quedarme en casa…

agosto 6, 2017

QUEDARME EN CASA…
Ana Merino

Quedarme en casa,
sumergida en los pliegues de las horas,
y no esperar a nadie.

Que los ojos escuchen
y se olviden del mundo.

Que me arrope el silencio
y respire en mi nuca
su suave indiferencia.

Que vivir sea esto,
sin palabras de aguja
ni rodillas de llanto,

con el tiempo desnudo al borde de la cama
y mi boca dormida en su tímido beso.

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Hoy que has vuelto…

agosto 8, 2015

HOY QUE HAS VUELTO…
Carlos Pellicer

Hoy que has vuelto, los dos hemos callado,
y sólo nuestros viejos pensamientos
alumbraron la dulce oscuridad
de estar juntos y no decirse nada.

Sólo las manos se estrecharon tanto
como rompiendo el hierro de la ausencia.
¡Si una nube eclipsara nuestras vidas!

Deja en mi corazón las voces nuevas,
el asalto clarísimo, presente,
de tu persona sobre los paisajes
que hay en mí para el aire de tu vida.

APRENDO UN CAMINO PARA TU PESTAÑA…
Paloma Palao

Aprendo un camino para tu pestaña: luz
abierta que no se desboca.
Acudo
a la razón: todo niega
la posibilidad de ser de nuevo
carne en la conjunción de tu memoria.
Barro el dolor, porque busco en mi ventana
la nota
que produzca silencio prometido: escribo
sobre un amor, que no llega;
pero no me despeino
en la nostalgia, porque
la fuente me deja su ruido,
promesa de una necesidad
que se intuye. Contra el dolor
yo tengo mi palabra: firme promesa
de resistir.

Alba de mi silencio

junio 22, 2014

ALBA DE MI SILENCIO

Julia de Burgos

En ti me he silenciado…
El corazón del mundo está en tus ojos, que se vuelan
mirándome.

No quiero levantarme de tu frente fecunda
en donde acuesto el sueño de seguirme en tu alma.

Casi me siento niña de amor que llega hasta los pájaros.
Me voy muriendo en mis años de angustia
para quedar en ti
como corola recién en brote al sol…

No hay una sola brisa que no sepa mi sombra
ni camino que no alargue mi canción hasta el cielo.

¡Canción silenciada de plenitud!
En ti me he silenciado…

(La hora más sencilla para amarte es ésta
en que voy por la vida dolida del alba).

Ley del silencio

marzo 29, 2013

Ni el Gobierno ni el partido que preside Mariano Rajoy constituyen ejemplos de transparencia. Lo de dar explicaciones y dar la cara no entran  en su manual de gestión de la cosa pública. Algunos episodios recientes que avalan esta teoría de la ley del silencio:

  • Reunión reservada entre Rajoy y el presidente catalán, Artur Mas, en el Palacio de la Moncloa. Habida cuenta la coyuntura política actual, con el debate soberanista y los problemas financieros de esta comunidad, más que nunca se hacían necesarios la luz y los taquígrafos. Ni siquiera se emitió una triste nota de prensa. No son tiempos para encuentros clandestinos.
  • Corrección por parte de Eurostat, el departamento estadístico de la Unión Europeo, de la cifra de déficit de España al cierre de 2012. El organismo europeo rectifica el dato aportado por el Gobierno de la nación y lo sube del 6,74% al 6,98% del producto interior bruto, unos 2.500 millones más de desfase entre gastos e ingresos. Con lo que representa este maquillaje para el prestigio del país, un tanto ya resentido, nadie del Ejecutivo se ha apresurado a ofrecer una explicación.
  • Mariano Rajoy lleva más de un mes sin reunir a los órganos de su partido y sin ofrecer una rueda de prensa. Desde aquella estrambótica comparecencia ante los medios a través de un plasma y las dos preguntas respondidas al día siguiente ante la mirada atenta de Merkel en Berlín, el presidente no se ha sometido al escrutinio de los periodistas. Y no será porque no haya asuntos sobre los que sería importante conocer su opinión. Tampoco se ha prodigado Rajoy en entrevistas. Posiblemente esté evitando la quema del culebrón Bárcenas/Gürtel.
  • En el Partido Popular se han suspendido las ruedas de prensa de los lunes. La versión oficial: no se han celebrado reuniones de los órganos directivos. Lo cierto es que desde que María Dolores de Cospedal nos vendió, para el asombro y la diversión general, la especie del finiquito en diferido de Bárcenas se apagó la luz en la sala de prensa de la sede nacional del PP. Todas las comparecencias de sus dirigentes se han producido en actos sin posibilidad de preguntas de los reporteros.
  • El Gobierno ha emprendido una carrera de innovación en las comparecencias informativas. Escuché en la Cadena Ser a comienzo de esta semana que una secretaria de Estado (no recuerdo quién) hizo una declaración institucional sin opción a preguntas por parte de los periodistas y, luego con cámaras y grabadoras cerradas, ofreció aclaraciones a las dudas. Es más fácil expresarse sin que quede huella audiovisual, que posteriormente se pueden volver en su contra.
  • A los miembros del gobierno no les queda más remedio que comparecer en las Cortes Generales. El reglamento obliga. Sin embargo, la ministra de Sanidad, Ana Mato, también presuntamente salpicada por las correrías de la Gürtel, se las ha ingeniado para burlar el control de la oposición en su comisión parlamentaria: ha tardado un año en acudir a esa cita con sus responsabilidades democráticas.
  • El abuso del decreto-ley como técnica para hurtar el debate parlamentario. Así le ponen sordina a la democracia apelando a razones de urgencia y extrema necesidad. Uno de los últimos para reformar de espaldas al Pacto de Toledo elementos del sistema público de pensiones.

INVENTARÉ PALABRAS NUEVAS
Beatriz Herranz Angulo

Inventaré palabras nuevas
para hablar con tus silencios.

Un enjambre de verbos incide en la dulce luz
que robo ilesa de tus ojos.

Una infancia llena de oscuros secretos,
de palabras afrutadas,
de verbos ensimismados en el tiempo.
–El miedo también es un camino,
un corredor de sombras
que apura el opio perfumado del olvido–.

Tus uñas obscenas,
ácidas de noches lentas,
descienden por mi cuerpo,
arañan
la transparencia súbita de enero,
una carne de luna
alegre en la derrota,
–nunca es para siempre–
con la complicidad de las fronteras.

Al norte del futuro hay una palabra
que espera ser escrita,

tal vez pueda sobrevivir a tanto olvido hacia dentro.

A callarse

mayo 30, 2010

A CALLARSE
Pablo Neruda

Ahora contaremos doce
y nos quedamos todos quietos.

Por una vez sobre la tierra
no hablemos en ningún idioma,
por un segundo detengámonos,
no movamos tanto los brazos.

Sería un minuto fragante,
sin prisa, sin locomotoras,
todos estaríamos juntos
en un inquietud instantánea.

Los pescadores del mar frío
no harían daño a las ballenas
y el trabajador de la sal
miraría sus manos rotas.

Los que preparan guerras verdes,
guerras de gas, guerras de fuego,
victorias sin sobrevivientes,
se pondrían un traje puro
y andarían con sus hermanos
por la sombra, sin hacer nada.

No se confunda lo que quiero
con la inacción definitiva:
la vida es sólo lo que se hace,
no quiero nada con la muerte.

Si no pudimos ser unánimes
moviendo tanto nuestras vidas,
tal vez no hacer nada una vez,
tal vez un gran silencio pueda
interrumpir esta tristeza,
este no entendernos jamás
y amenazarnos con la muerte,
tal vez la tierra nos enseñe
cuando todo parece muerto
y luego todo estaba vivo.

Ahora contaré hasta doce
y tú te callas y me voy.