SOS Informativos

Los informativos de Canal Sur TV continúan su desplome progresivo y ya no son ni de lejos el sostén de la cuota de pantalla de la cadena andaluza. Mientras que en otras televisiones autonómicas sus espacios de actualidad se erigen en los programas más seguidos por su público de referencia, los de la ‘nuestra’ cada vez generan más desafección entre los andaluces. En las últimas semanas, el promedio de las principales ofertas de la cadena, ‘Noticias 1’ y Noticias 2’, ha estado por debajo de los dos dígitos, situándose entre el 9% y el 10%. El hundimiento se ha agudizado entre el 8 y 14 de junio y arroja el alarmante dato del 8,5% de media. En esos siete días, el N1 ha caído al 9,7% y el N2, a un paupérrimo 7,4%. Esta pérdida de seguimiento ha dejado la audiencia general semanal en el 7,2%, dos décimas menos que la anterior.

Los resultados comparativos deberían abochornar al equipo directivo de la Radio Televisión de Andalucía. Los programas informativos constituyen la esencia de todo medio público y aquí más que sumar, restan. Estudio tras estudio se confirma que en todas las autonómicas la audiencia de sus noticiarios representa el doble o algo más que la audiencia de la cadena. En Canal Sur no se produce este ratio y sus informativos han dejado de aportar décimas al share global. La raquítica cuota de pantalla del N1 y el N2, ese fatídico 8,5% de la semana pasada, otro registro negativo más en la historia de la casa, contrasta sobremanera con el 25,4% de la catalana TV3, el 22,4% de la vasca ETB o el 20,3% de Aragón TV. Y es precisamente el noticiario de las 14 horas de la antena maña el más visto de estos nueve miembros de la FORTA.

Canal Sur sigue como séptima entre estas nueve pantallas. Por población y por presupuesto, también por la calidad de su plantilla, que está amordazada por la actual dirección, tendría que estar peleando con sus programas de actualidad por los primeros lugares de la tabla por audiencia. En los todos los estudios, elaborados con la medición de la consultora Barlovento, la antena andaluza no compite y se encuentra en una situación de irrelevancia ante la opinión pública.

Si fuera el jefe de los informativos de Canal Sur TV abriría un profundo proceso de reflexión. Sólo veo dos posibles salidas para Álvaro Zancajo: primera, hacer las maletas antes de que lo echen por lo malo que son sus informativos en términos periodísticos (manipulación, ausencia de pluralismo, pésima selección de contenidos…), por los pobres resultados de audiencia y por los muchos líos que está generando al Gobierno andaluz, y segunda, la más probable, enrocarse en su dinámica perversa bajo la protección de la calle Génova (sede nacional del PP) y el apoyo público de Vox. Habría también una tercera opción que, conociendo la trayectoria del personaje, se presume harto improbable: abandonar el sectarismo y respetar la misión de servicio público que le exige el marco legislativo vigente. O cambia él o cambian sus resultados, o las dos cosas, o lo acabarán cambiando. Su situación es insostenible, pisando innumerables charcos, y todo se agrava aún más por el enfrentamiento a pecho descubierto que mantiene con el director general, Juande Mellado, y su número dos, Isabel Cabrera, ambos pertenecientes a la otra familia de la derecha.

A Canal Sur se le siguen marchando los telespectadores. Respecto a la semana pasada se ha dejado dos décimas (7,2%) de cuota de pantalla y ha perdido otros 10.000 seguidores en términos absolutos. Con el buen tiempo y el avance de la desescalada, el consumo de televisión se está reduciendo. Se les ha fugado más de una cuarta parte de los televidentes este fin de semana: de los 102.000 del anterior a los 75.000 reunidos este sábado y este domingo. Un serio aviso que no deberían despachar sin más los rectores de la ‘nuestra’. Otro par de datos elocuentes: el miércoles y el jueves ningún programa superó los dos dígitos de cuota de pantalla mientras que el sábado todos y cada uno de los espacios se quedaron por debajo del 9%.

Entre sus pares autonómicos se mantiene como quinta a muchísima distancia de la catalana TV3, la vasca ETB y la gallega TVG, que de nuevo copan este podio. La única buena noticia para Canal Sur es más por demérito de la competencia que por mérito propio. Después de mucho tiempo, la cadena andaluza supera a La 1 de TVE en audiencia en esta comunidad autónoma y ocupa la tercera plaza en la medición que hace Barlovento. Eso sí, a una distancia sideral de Telecinco, líder indiscutible, y de Antena 3, segunda en las preferencias de los andaluces.

Desconfianza

De manera tan solemne como hipócrita, Partido Popular y Ciudadanos incluyeron en su pacto de gobierno en Andalucía, un acuerdo bendecido por la extrema derecha de Vox, la despolitización de Canal Sur. Un compromiso que da por hecho que la cadena pública estaba sometida al control del anterior Ejecutivo. Nada más lejos de la realidad. Todos los informes sobre el pluralismo emitidos por el Consejo Audiovisual concluyen justamente lo contrario: que la radiotelevisión andaluza cumple su misión pública y que hay equilibrio y neutralidad informativas. Existe un consejo profesional, órgano formado por los trabajadores de la casa, para velar por la independencia y veracidad de los servicios informativos. Además, la agencia pública cuenta con un consejo de administración y una comisión de seguimiento en el Parlamento que le hacen un control a toda la gestión.

A pesar de todo estos mecanismos de fiscalización, el Gobierno de las derechas va a crear un nuevo ente paritario entre populares y naranjas para el marcaje estrecho de Canal Sur, manteniendo la Dirección General de Comunicación Social, departamento que se ocupa de los asuntos de la nuestra. Pues menuda paradoja: se constituye un ente político para despolitizar supuestamente la cadena. No se lo creen ni ellos. Estamos ante un órgano fruto de la desconfianza de los socios y que pretende el reparto de parcelas de poder en Canal Sur. Lo de despolitizar es un eufemismo para meter el cazo y usar un medio público al servicio de PP y Ciudadanos. Como no se fían, los números dos y tres del tripartito, el naranja Marín y el popular Bendodo, se vigilarán en torno a una mesa para que la manipulación y el abuso de la cadena produzca un beneficio compartido en detrimento del servicio público. La derecha, en estas lides, tiene másteres y dilatada experiencia. Está claro que los medios públicos sólo los quieren para usarlos.

Foto.Diario de Sevilla.

Cifras contundentes

Apostar por el empleo público es tanto como garantizar el bienestar de la ciudadanía. El aumento de los recursos humanos mejora la prestación de los servicios públicos. En 2017 y 2018 se han cubierto casi 50.000 plazas en la Junta de Andalucía, un 83% en sanidad y educación, el resto en la administración general. Se superan los recortes del Gobierno del PP, que impuso una tasa de reposición de vacantes muy restrictiva con la excusa de la crisis, y se crea empleo público neto. El dato más elocuente es que en la educación pública se cuenta en esta comunidad autónoma con el mayor número de docentes de nuestra historia.

Portazo a la gente

La derecha política de este país quiere tirar por la borda de 6.000 millones de euros. El bloqueo de la Mesa del Congreso de los Diputados, una decisión insólita en democracia, a la iniciativa socialista para evitar el veto del Senado a la nueva senda del déficit y, en definitiva, a la mayor capacidad de inversión y gasto público en los Presupuestos Generales de 2019, refleja el estado de desesperación del Partido Popular y Ciudadanos. La moción de censura desbancó a los de la gaviota y descolocó y desquició a los naranjas. Ahora usan malas artes y triquiñuelas para evitar la gobernanza de este país porque quieren desesperadamente elecciones. Les da igual que se pueda contar con 6.000 millones más para nuestros servicios públicos o nuestras pensiones. En su alocada carrera por ver cuál de los dos partidos se queda con la hegemonía de la derecha dan un portazo a una mayor inyección económica que permite Bruselas. No piensan en la gente, sólo se miran su ombligo. No sólo frenan este balón de oxígeno, sino que están histéricos en una cacería indecente porque no pueden soportar que España avance de la mano de la izquierda. De este tipo de conciliábulos la derecha en todas sus dimensiones (política, económica y mediática) tiene larga tradición. Vuelven a las andadas.

Foto.- VozPópuli. Albert Rivera y Pablo Casado.

Ya se nota el cambio

Siempre ha sido así y una vez más se vuelve a demostrar. A Andalucía le va mejor con un gobierno socialista en España. Primero con Felipe González, luego con José Luis Rodríguez Zapatero y ahora con Pedro Sánchez. En cambio, cuando el inquilino de la Moncloa ha sido del Partido Popular, ya fuera Aznar o ya fuera Rajoy, está comunidad sólo ha recibido maltrato y discriminación. Llevamos en Andalucía reclamando durante demasiado tiempo la reforma de un sistema de financiación ya caducado desde 2014 y cuya aplicación arbitraria por parte del Ejecutivo pepero anterior nos penalizaba a razón de 1.000 millones de euros menos al año. La llegada de un gabinete socialista ya se nota y para 2019 se va a recibir un 24% más de fondos para los servicios públicos (y se ha puesto en marcha la negociación de un nuevo modelo). Y hasta medios poco cercanos como ABC así lo reconocen. No se demandan ni privilegios ni trato de favor, sólo que se trate a todo el mundo con justicia y equidad. La clave es que este país avance con cohesión social y territorial y para ello es fundamental gobernar garantizando la igualdad.

Por puro capricho

A nadie se le escapaba que gobernar con sólo 84 de diputados era una tarea compleja y exigía exprimir al máximo la capacidad de acuerdo y diálogo. Tampoco existía mucha confianza en que el resto de fuerzas parlamentarias actuaran con responsabilidad y anteponiendo el interés general al regate corto y al beneficio propio en este contexto político. En la España cainita en la que estamos habituados a sobrevivir, la oposición acaba de tirar por la borda 6.000 millones de euros para darse el gustazo de infligir una derrota al Ejecutivo del PSOE. El gabinete socialista había conseguido que Bruselas destensara la cuerda y diera un respiro en los objetivos de déficit. La negociación con la UE había permitido contar con 1.000 millones más para el Estado, 2.500 para la Seguridad Social y otros 2.500 para las comunidades autónomas (350 de ellos para Andalucía). Más liquidez para los servicios públicos y para dar respuesta a los problemas de la gente que el Congreso ha tumbado por el capricho de los grupos de oposición.

De un PP descompuesto y tirado al monte y de un Ciudadanos grogui tras la moción de censura no se podía esperar nada. La derecha, cuando pierde el poder por vías democráticas, siempre se revuelve con rabia. Pero de la izquierda de salón se tenía una mínima esperanza de que supieran leer el momento político una vez enterradas las ansias de su sorpasso fracasado. Pero no. Unidos Podemos se ha abstenido con el argumento pueril de que 6.000 millones son pocos, que tenían que ser mucho más dinero. Es como renunciar a una botella de agua en el desierto porque uno busca es un oasis, como si lo primero obligara a renunciar a lo segundo. A la postre la derecha revanchista y la izquierda de boutique, junto a los independentistas, deciden renunciar a 6.000 millones. ¡Qué irresponsabilidad más grande de estos extraños compañeros de viaje!

Foto.El País. La ministra de Hacienda,la socialista María Jesús Montero, con su antecesor del PP, Cristóbal Montoro, en la sesión de ayer.

Rajoy se hace el remolón

Mariano Rajoy sigue remoloneando y retrasando el nuevo modelo de financiación autonómica. A su más puro estilo, en este asunto fundamental para la prestación de los servicios públicos fundamentales, el presidente hace de la inacción su respuesta a esta urgencia ciudadana. Ante la falta de interés del Gobierno de la nación, y con un sistema caducado desde 2014, la presidenta andaluza, Susana Díaz, le ha pedido una reunión urgente para desatascar esta reivindicación de esta comunidad y de otras tantas que están siendo perjudicadas por la aplicación injusta del modelo actual. Andalucía ha dejado de recibir entre 2009 y 2015 más de 5.500 millones y cada año tiene que poner de sus propios recursos para poder atender los servicios públicos por la insuficiencia del dinero que recibe por el sistema vigente. A día de hoy, hay 225.000 andaluces no existen para Rajoy ni el PP. Una amplia mayoría del Parlamento de Andalucía ha acordado una propuesta para exigir a Madrid un modelo solidario y equitativo que garantice la igualdad de los ciudadanos vivan donde vivan. Esta comunidad necesita unos 4.000 millones para garantizar el buen funcionamiento de sus servicios públicos. Rajoy no tiene excusas: la ley lo obliga a aprobar un nuevo sistema y su palabra (si es que vale algo), también.

Tratamientos avanzados

El Servicio Andaluz de Salud va a incorporar dos nuevos tratamientos (flash y bomba sensora) para mejorar la calidad de vida de personas con diabetes, fundamentalmente niños y adolescentes. Con esta tecnología se evitan una decena de pinchazos diarios. Una clara apuesta por ampliar derechos y prestaciones públicas que alcanzará a más de 5.000 afectados y supondrá una inversión de 3,5 millones de euros adicionales a una sanidad pública que este año cuenta ya con el mayor presupuesto de su historia. Este nuevo avance sitúa al modelo sanitario público andaluz como uno de los más avanzados de nuestro entorno europeo. Todo un patrimonio que tenemos que proteger y fortalecer.

Razones de peso

La inacción del Gobierno de la nación tiene consecuencias gravísimas. Tenemos un sistema de financiación de las comunidades autónomas caducado desde 2014. Cuatro años esperando un nuevo modelo que asigne de forma ecuánime los recursos para prestar los servicios públicos esenciales (sanidad, educación y protección social). Estamos ya en el cuarto ejercicio sin que el gabinete de Rajoy cumpla con las exigencias que marca la ley, ni siquiera sus propios compromisos. Y esa calculada pasividad repercute negativamente en las autonomías peor financiadas, como es el caso de Andalucía. Este vídeo resume los perjuicios que está causando la histórica hostilidad y falta de sensibilidad del PP hacia esta tierra.

Papel mojado (II)

La maniobra del Gobierno de Rajoy con las entregas a cuenta de la financiación autonómica para 2018 le supondrá a las comunidades autónomas dejar de recibir más de 4.200 millones de euros en 2018. Andalucía es con mucho el territorio más perjudicado por el chantaje del Ministerio de Hacienda (ver gráfico). Vincular los recursos pactados con las CCAA a los nuevos presupuestos supone una auténtica jugarreta para los servicios públicos y los ciudadanos.

Ver post de ayer: clica aquí

.