Cifras contundentes

Apostar por el empleo público es tanto como garantizar el bienestar de la ciudadanía. El aumento de los recursos humanos mejora la prestación de los servicios públicos. En 2017 y 2018 se han cubierto casi 50.000 plazas en la Junta de Andalucía, un 83% en sanidad y educación, el resto en la administración general. Se superan los recortes del Gobierno del PP, que impuso una tasa de reposición de vacantes muy restrictiva con la excusa de la crisis, y se crea empleo público neto. El dato más elocuente es que en la educación pública se cuenta en esta comunidad autónoma con el mayor número de docentes de nuestra historia.

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Portazo a la gente

La derecha política de este país quiere tirar por la borda de 6.000 millones de euros. El bloqueo de la Mesa del Congreso de los Diputados, una decisión insólita en democracia, a la iniciativa socialista para evitar el veto del Senado a la nueva senda del déficit y, en definitiva, a la mayor capacidad de inversión y gasto público en los Presupuestos Generales de 2019, refleja el estado de desesperación del Partido Popular y Ciudadanos. La moción de censura desbancó a los de la gaviota y descolocó y desquició a los naranjas. Ahora usan malas artes y triquiñuelas para evitar la gobernanza de este país porque quieren desesperadamente elecciones. Les da igual que se pueda contar con 6.000 millones más para nuestros servicios públicos o nuestras pensiones. En su alocada carrera por ver cuál de los dos partidos se queda con la hegemonía de la derecha dan un portazo a una mayor inyección económica que permite Bruselas. No piensan en la gente, sólo se miran su ombligo. No sólo frenan este balón de oxígeno, sino que están histéricos en una cacería indecente porque no pueden soportar que España avance de la mano de la izquierda. De este tipo de conciliábulos la derecha en todas sus dimensiones (política, económica y mediática) tiene larga tradición. Vuelven a las andadas.

Foto.- VozPópuli. Albert Rivera y Pablo Casado.

Ya se nota el cambio

Siempre ha sido así y una vez más se vuelve a demostrar. A Andalucía le va mejor con un gobierno socialista en España. Primero con Felipe González, luego con José Luis Rodríguez Zapatero y ahora con Pedro Sánchez. En cambio, cuando el inquilino de la Moncloa ha sido del Partido Popular, ya fuera Aznar o ya fuera Rajoy, está comunidad sólo ha recibido maltrato y discriminación. Llevamos en Andalucía reclamando durante demasiado tiempo la reforma de un sistema de financiación ya caducado desde 2014 y cuya aplicación arbitraria por parte del Ejecutivo pepero anterior nos penalizaba a razón de 1.000 millones de euros menos al año. La llegada de un gabinete socialista ya se nota y para 2019 se va a recibir un 24% más de fondos para los servicios públicos (y se ha puesto en marcha la negociación de un nuevo modelo). Y hasta medios poco cercanos como ABC así lo reconocen. No se demandan ni privilegios ni trato de favor, sólo que se trate a todo el mundo con justicia y equidad. La clave es que este país avance con cohesión social y territorial y para ello es fundamental gobernar garantizando la igualdad.

Por puro capricho

A nadie se le escapaba que gobernar con sólo 84 de diputados era una tarea compleja y exigía exprimir al máximo la capacidad de acuerdo y diálogo. Tampoco existía mucha confianza en que el resto de fuerzas parlamentarias actuaran con responsabilidad y anteponiendo el interés general al regate corto y al beneficio propio en este contexto político. En la España cainita en la que estamos habituados a sobrevivir, la oposición acaba de tirar por la borda 6.000 millones de euros para darse el gustazo de infligir una derrota al Ejecutivo del PSOE. El gabinete socialista había conseguido que Bruselas destensara la cuerda y diera un respiro en los objetivos de déficit. La negociación con la UE había permitido contar con 1.000 millones más para el Estado, 2.500 para la Seguridad Social y otros 2.500 para las comunidades autónomas (350 de ellos para Andalucía). Más liquidez para los servicios públicos y para dar respuesta a los problemas de la gente que el Congreso ha tumbado por el capricho de los grupos de oposición.

De un PP descompuesto y tirado al monte y de un Ciudadanos grogui tras la moción de censura no se podía esperar nada. La derecha, cuando pierde el poder por vías democráticas, siempre se revuelve con rabia. Pero de la izquierda de salón se tenía una mínima esperanza de que supieran leer el momento político una vez enterradas las ansias de su sorpasso fracasado. Pero no. Unidos Podemos se ha abstenido con el argumento pueril de que 6.000 millones son pocos, que tenían que ser mucho más dinero. Es como renunciar a una botella de agua en el desierto porque uno busca es un oasis, como si lo primero obligara a renunciar a lo segundo. A la postre la derecha revanchista y la izquierda de boutique, junto a los independentistas, deciden renunciar a 6.000 millones. ¡Qué irresponsabilidad más grande de estos extraños compañeros de viaje!

Foto.El País. La ministra de Hacienda,la socialista María Jesús Montero, con su antecesor del PP, Cristóbal Montoro, en la sesión de ayer.

Rajoy se hace el remolón

Mariano Rajoy sigue remoloneando y retrasando el nuevo modelo de financiación autonómica. A su más puro estilo, en este asunto fundamental para la prestación de los servicios públicos fundamentales, el presidente hace de la inacción su respuesta a esta urgencia ciudadana. Ante la falta de interés del Gobierno de la nación, y con un sistema caducado desde 2014, la presidenta andaluza, Susana Díaz, le ha pedido una reunión urgente para desatascar esta reivindicación de esta comunidad y de otras tantas que están siendo perjudicadas por la aplicación injusta del modelo actual. Andalucía ha dejado de recibir entre 2009 y 2015 más de 5.500 millones y cada año tiene que poner de sus propios recursos para poder atender los servicios públicos por la insuficiencia del dinero que recibe por el sistema vigente. A día de hoy, hay 225.000 andaluces no existen para Rajoy ni el PP. Una amplia mayoría del Parlamento de Andalucía ha acordado una propuesta para exigir a Madrid un modelo solidario y equitativo que garantice la igualdad de los ciudadanos vivan donde vivan. Esta comunidad necesita unos 4.000 millones para garantizar el buen funcionamiento de sus servicios públicos. Rajoy no tiene excusas: la ley lo obliga a aprobar un nuevo sistema y su palabra (si es que vale algo), también.

Tratamientos avanzados

El Servicio Andaluz de Salud va a incorporar dos nuevos tratamientos (flash y bomba sensora) para mejorar la calidad de vida de personas con diabetes, fundamentalmente niños y adolescentes. Con esta tecnología se evitan una decena de pinchazos diarios. Una clara apuesta por ampliar derechos y prestaciones públicas que alcanzará a más de 5.000 afectados y supondrá una inversión de 3,5 millones de euros adicionales a una sanidad pública que este año cuenta ya con el mayor presupuesto de su historia. Este nuevo avance sitúa al modelo sanitario público andaluz como uno de los más avanzados de nuestro entorno europeo. Todo un patrimonio que tenemos que proteger y fortalecer.

Razones de peso

La inacción del Gobierno de la nación tiene consecuencias gravísimas. Tenemos un sistema de financiación de las comunidades autónomas caducado desde 2014. Cuatro años esperando un nuevo modelo que asigne de forma ecuánime los recursos para prestar los servicios públicos esenciales (sanidad, educación y protección social). Estamos ya en el cuarto ejercicio sin que el gabinete de Rajoy cumpla con las exigencias que marca la ley, ni siquiera sus propios compromisos. Y esa calculada pasividad repercute negativamente en las autonomías peor financiadas, como es el caso de Andalucía. Este vídeo resume los perjuicios que está causando la histórica hostilidad y falta de sensibilidad del PP hacia esta tierra.