Semana podemita de pasión

Podemos está viviendo su particular semana de pasión. La ‘crucifixión’ de su número tres, Sergio Pascual, ha puesto sobre el tapete una profunda división interna que permanecía latente y que ha aflorado con fuerza. A las diferencias políticas e incluso personales entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón ya no le pueden poner sordina. Esta crisis desatada en la formación morada guarda un paralelismo con las cofradías de la Semana Santa que hacen la estación de penitencia en Sevilla:

1. La decisión de Iglesias de destituir fulminantemente a Pascual: la Sentencia de la hermandad de la Macarena.

2. La caída de Pascual: el Cristo de la Buena Muerte de los Estudiantes (hermandad a la que pertenece el diputado sevillano).

3. Pablo Iglesias se queda con todo el mando: el Gran Poder.

4. Los diez días de mutismo que lleva Errejón: el Silencio.

5. Ruptura y ausencia de comunicación entre Iglesias y Errejón: Jesús ante el desprecio de Herodes (La Amargura).

6. Errejón se va a Londres a presentar un libro y pone tierra de por medio: el Cristo del Buen Viaje (San Esteban).

7. Iglesias elige a Pablo Echenique para sustituir a Pascual: el Beso de Judas.

8. Íñigo reaparece en el Congreso en el minuto de silencio por los atentados de Bruselas, se sitúa en la concentración apartado de sus compañeros de partido y no hace declaraciones: Humildad y Paciencia (La Cena) o la Soledad.

A la espera de cómo se resuelve este vía crucis, veremos si expira políticamente El Cachorro Errejón o hace las paces con el jefe y se convierte en El Resucitado.

Tensiones aeroportuarias

Acabamos de salir del embolado de los controladores aéreos, un colectivo que nos sometió a un pulso en toda regla y puso en jaque a este país durante el puente de la Constitución, y ahora los trabajadores de AENA, sociedad que gestiona los aeropuertos españoles, lanzan otro órdago con una amplia convocatoria de huelga que afecta a fechas tan señaladas como la Semana Santa o los días clave del verano. Con cuarenta días por delante para la negociación, habrá que presumir que todo obedece a una estrategia maximalista de los sindicatos para aflojar a la empresa, que en este caso nos representa a todos los ciudadanos de España.

Está posición de fuerza de la representación de los trabajadores tiene sin duda unos efectos nocivos sobre la economía de nuestro país y asesta un golpe al sector más potente de nuestro tejido productivo que es el turismo. ¿Cuántos viajeros de dentro y fuera de nuestras fronteras desistirán de sus planes de ocio ante la amenaza de ver truncadas sus vacaciones por la huelga de los operarios de AENA? Reconociendo los derechos de cualquier trabajador a defender sus derechos con los mecanismos que les concede el estado de derecho, a nadie se le escapa que esta decisión preventiva es inoportuna y especialmente perjudicial en un momento en que España empieza a apuntalar su recuperación económica después de más de dos años de severa crisis internacional.

En el quiosco nacional, esta protesta sindical recibe duras críticas. En El Mundo se califica la huelga de “abusiva” y se considera un “chantaje“. Dice este rotativo: “El calendario de paros es tan desorbitado, desproporcionado y dañino que pervierte la reivindicación laboral y se convierte en un chantaje inaceptable al Estado, abusando de una posición de dominio en un sector estratégico de nuestra economía“. ABC, en portada, subraya que “los viajeros vuelven a ser rehenes”, mientras que El País, con un título más descriptivo, publica que “los sindicatos amenazan con 22 días de huelga en fechas clave”.

El clamor en los medios de comunicación es generalizado ante este nuevo conflicto que se cierne en un horizonte cercano. Esperemos que haya acuerdo, hay tiempo más que de sobra para ello, y todo se quede en agua de borrajas. Aun así, el sector turístico habrá sufrido un contratiempo de cierta consideración. Así que el consenso de AENA y los sindicatos cuanto antes mejor.

Indultos cofrades

En este momento histórico suena a antigualla, a arcaísmo, a vestigio del Medievo, que se sigan concediendo indultos promovidos por hermandades de la Semana Santa. Como la Constitución española consagra, somos un estado aconfesional y resulta, por tanto, más sintomático y estrafalario el mantenimiento de determinados privilegios y tradiciones que chocan frontalmente contra nuestro ordenamiento jurídico.

En Andalucía, a la ya habitual liberación cada miércoles santo de un preso en Málaga por la cofradía de Jesús el Rico se ha sumado otro perdón en Granada por parte de la hermandad de la Soledad, una prerrogativa de la que no gozaba desde 1928. El episodio granadino ha resultado chusco: el reo al que se iba a conmutar la pena y que ya gozaba del tercer grado fue detenido dos días antes de hacerse efectiva la medida de gracia en una operación contra el narcotráfico.

Anécdotas aparte, conviene separar en este y otros muchos asuntos la religión y la ley. No cabe duda de que el Gobierno, a través del Ministerio de Justicia, analiza los expedientes de indultos conforme a la legislación vigente y sólo si reúnen los requisitos establecidos, se adopta una resolución favorable. Sin embargo, la vinculación de la condonación del castigo penal con imágenes de culto católico supone un contrasentido en un sistema aconfesional, una aberración con nuestra carta magna en la mano. No puedo estar más de acuerdo con el Observatorio de la Laicidad, con sede en Granada, cuando sostiene que con este tipo de actuaciones se rompe la neutralidad del Estado en materia religiosa.

Estos indultos de raíz cofrade se remontan a tiempos donde la confusión de Iglesia y Estado era evidente. Al día de hoy carecen de sentido y perviven por el lazo añejo de ritos ancestrales y una mal entendida condescendencia de los poderes civiles. Desde el respeto más absoluto a la devoción y al fervor por las hermandades de la semana de pasión, sería pertinente deslindar las cuestiones terrenales de las advocaciones cristianas. Así a todos nos iría mucho mejor.

Foto.- Sur. Imagen del preso indultado este año por Jesús el Rico haciendo al estación de penitencia con la hermandad.

Esto es vida

Pese al torbellino (laboral que no político) surgido por el relevo al frente del Gobierno andaluz como consecuencia de la marcha de Manuel Chaves a Madrid, la Semana Santa ha sido plácida y excitante en lo personal. No es una contradicción la combinación de estos dos adjetivos, ni la vivencia de estas sensaciones. Los momentos agradables son muchos más intensos cuando tienen chispa, cuando acompaña la pasión, cuando emerge la emotividad, cuando se disfruta compartiendo, pero también cuando se espantan las perturbaciones, cuando brota la paz, cuando no hay más sobresaltos que la propia alegría. Esto es vida… Aunque los momentos buenos duren poco, se antojen demasiado fugaces, apenas de tiempo de paladearlos. Ya mañana llega de nuevo la vorágine. Hay que rematar la faena y dar un nuevo impulso a la acción política del PSOE de Andalucía con la elección como candidato de José Antonio Griñán. Nuevos tiempos, redoble de esfuerzos. Pero eso será mañana, hoy quedan apurar las últimas horas de descanso componiendo unos recuerdos maravillosos.

Vídeo: Amy MacDonald, This is the life.