Crónicos

Las derechas están metiendo las tijeras sin parar a la sanidad pública en Andalucía, soliviantando a todos los sectores sanitarios, incluso los más cercanos a sus posiciones ideológicas, y a los usuarios sin excepción. Se trata de ir desmontando pieza a pieza un sistema que garantiza (de momento) la igualdad de todos frente a la enfermedad y con el objetivo indisimulado de favorecer a la sanidad privada, que sólo se la podrá pagar quien tenga recursos. Su política de recortes no se para ante nada y ante nadie. No les importa la vulnerabilidad de las personas ni la gravedad de sus dolencias. El último grupo que siente las consecuencias de la insensibilidad de PP y Ciudadanos es el de los pacientes crónicos. Según datos del propio Servicio Andaluz de Salud, son más de 3,1 andaluces que tienen alguna dolencia crónica. Hasta finales de 2019, una parte de estos beneficiarios de la sanidad pública recogían su medicación cada seis meses, ahora los van a hacer ir cada mes a recoger sus fármacos a los hospitales. Estas personas con enfermedades crónicas tendrán que acudir a sus centros de referencia cada mes por decisión política. Los profesionales hablan sin ambages de recortes, uno más de los muchos tijeretazos que están viendo en el desarrollo de su profesión. Los afectados, algunos de ellos conocidos, están sorprendidos por los nuevos obstáculos que les ponen para combatir sus dolencias. ¿Por qué les hacen la vida más difícil? Los de Gobierno del cambiazo andan contentos y se afanan en su plan de cargarse un sistema público que tanto nos ha costado construir. Lo están haciendo a cara descubierta y sin complejos.

El peaje

La primera intervención de Vox en el Parlamento de Andalucía nos ha dibujado cuál es la factura que el Partido Popular y, sobre todo, Ciudadanos tendrán que pagar por su apoyo al nuevo Gobierno de esta comunidad, el tripartido de las derechas y la extrema derecha. El peaje, a grandes rasgos, es el siguiente:

  • Liquidar lo que llaman despectivamente leyes ideológicas de género. Es decir, derogar o anular por la vía de los hechos reduciendo sus presupuestos las leyes de igualdad o de lucha contra la violencia de género.
  • Igual con la ley de memoria histórica. Ya hizo algo parecido Mariano Rajoy a escala nacional consignando cero euros en las cuentas del Estado.
  • Bajar los impuestos a los ricos.
  • Disminuir los fondos destinados a la sanidad y a la educación públicas para destinarlos al negocio privado.
  • Privatizar las empresas públicas rentables (por ejemplo Veiasa, la que gestiona la ITV) para el beneficio de sus amigos.

Como los ultras tienen la sartén por el mango, sus dos compañeros de viaje tendrán que hocicar. Al PP le va la marcha y Ciudadanos parece que tampoco le hace ascos a sus nuevos amigos de la ultraderecha. Y esto es sólo la punta del iceberg de la involución que viene.

Inhumanidad

Este vídeo nos da una pista de las malas ideas que tiene Vox para la sanidad pública y para aquellos que no tienen ingresos suficientes para costearse la sanidad privada. Este fragmento de conferencia fue difundido por el partido de extrema derecha a través de sus redes sociales y ya lo ha retirado como consecuencia de la enorme contestación y rechazo que ha cosechado. Intuía que eso podría ocurrir e hice copia y pantallazo de este ejemplo descarnado de inhumanidad. Vox entiende que la atención a los pacientes oncológicos terminales es un despilfarro y que, por tanto, habría que dejar de cuidarlos y dejarlos morir con sufrimiento y dolor, desahuciarlos y despojarlos de sus derechos actuales. Traducido al lenguaje coloquial andaluz, que rabien como perros sin gastar un solo euro de dinero público. Total, si se van a morir para qué invertir, piensan estos ultras.

Esto lo sostienen los que están en contra de la eutanasia, se dan golpes de pecho como buenos cristianos y, sobre todo, tienen recursos suficientes para que sus familiares, si se encuentran en una situación similar, puedan recibir tratamientos paliativos en una institución sanitaria privada. Esta posición política da una muestra del mal fondo de los líderes de Vox y la falta de sensibilidad y solidaridad (incluso de caridad) con el que sufre y su única esperanza está en la salud pública con prestaciones que garanticen la igualdad ante la enfermedad. El servicio público sanitario no se puede regir exclusivamente por la rentabilidad económica, ha de tener muy en cuenta la rentabilidad social y el factor humano. Este vídeo produce en cualquiera con empatía hacia el dolor ajeno una tremenda indignación por la catadura moral de quienes defienden posiciones tan desalmadas y economicistas.

Tu salud es lo primero

Este vídeo recoge una serie de datos que ofrecen la realidad de la dimensión y de la excelencia del sistema público de salud en Andalucía. Un patrimonio de todos los ciudadanos que tenemos que preservar, fortalecer y seguir mejorando día a día. Hay muchos intereses privados lampando por hincar el diente en un pastel que mueve casi 10.000 millones de dinero público. No vamos a permitir que nadie agreda este gran instrumento de igualdad que es la sanidad pública.

Contra las mentiras del PP

Las mentiras tienen las patas muy cortas. El Partido Popular anda enfrascado en una campaña de desprestigio contra el sistema público de salud en Andalucía, haciendo de correveidile de intereses del sector privado. Se han conocido hoy los datos de las listas de espera en toda España y Andalucía sale bien parada:

  • Los andaluces esperan una media de 66 días para una operación no urgente, 49 días menos que la media del conjunto de pacientes del Sistema Nacional de Salud (SNS).
  • Andalucía se mantiene con una de las tasas más bajas de pacientes en lista de espera quirúrgica, en valores similares al pasado año en la misma fecha.
  • En los 71 procedimientos en los que Andalucía da garantías para no superar los 120 días para intervención quirúrgica, la demora es de 52 días, lo que supone 40 días menos que la media nacional (92 días).
  • La tasa andaluza de pacientes que aguardan una intervención quirúrgica se sitúa en 7,62 pacientes por cada 1.000 habitantes, mientras que la tasa media del Sistema Nacional de Salud se eleva a 13,65 pacientes por 1.000 habitantes, más de seis puntos por encima de la tasa andaluza.
  • Si sólo se tienen en cuenta los 11 procedimientos quirúrgicos seleccionados por el Ministerio como los más frecuentes (y en los que Andalucía garantiza un plazo máximo de 120 días), esta tasa es de 3,24 pacientes por cada 1.000 habitantes, frente a la tasa de 5,51 pacientes por 1.000 habitantes en el SNS.
  • Se ha incrementado un 10% de la actividad quirúrgica. Anualmente, son cerca de 500.000 intervenciones las que se realizan en los casi 600 quirófanos. Casi 8.000 profesionales realizan su labor diariamente en las áreas quirúrgicas de los centros hospitalarios. Además, los centros de atención primaria realizan más de 127.000 intervenciones de cirugía menor.
  • En lo referente a consultas, la media andaluza a 30 de junio de 2017 se sitúa en 52 días, 20 días menos que la media nacional, con una demora de 72 días a 31 de diciembre. Son casi 12,5 de millones de consultas las que se atienden en los centros hospitalarios andaluces, de las que 4,7 millones son primeras consultas y, de éstas, 2,6 millones consultas derivadas desde atención primaria. En los últimos seis años, la demanda de consultas hospitalarias se ha incrementado un 2,39%.
  • En pruebas diagnósticas, a 30 de junio de 2017, la demora media para pruebas diagnósticas es de 34 días.

Ésta es la realidad de Andalucía que deja en evidencia la propaganda malintencionada e interesada del PP. Datos que demuestra el enorme esfuerzo que se hace desde el Servicio Andaluz de Salud. Y desde luego unos resultados comparativamente buenos que no suponen la meta, sino un acicate para ir reduciendo aún más las listas y los tiempos de espera en Andalucía.

El PP ataca el patrimonio de todos

Me he tomado la molestia de revisar lo publicado en Twitter por el presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, en lo que va de agosto. La primera quincena viene a ser un resumen de noticias de actualidad, incluidas muchas deportivas, en una cuenta que salta a la vista que está alimentada por un community manager. Nula presencia del titular, que estaría de vacaciones por su bien ganada fama de ‘eslomao’. (Ni que decir tiene que es ironía). A partir de ahí, un par de presencias en las ferias de Málaga y Almería, con profusión de fotos del susodicho, que padece el síndrome del selfie, y otros muchos tuits de corte desinformativo. Y poco más que contar de un dirigente político que pía mucho y que se mueve más bien poco. Eso sí, a los demás les suele exigir lo que él no se aplica.

Lo más llamativo de este popurrí de TimeLine es la obsesión y el ataque feroz contra el sistema público de salud en Andalucía. Casi un día sí y otro también con medias verdades y manipulaciones para intentar desprestigiar un patrimonio que es de todos.  Moreno Bonilla (o más bien su amanuense) tira de comentarios insidiosos, informaciones sesgadas y ocultamiento de lo mucho y bueno que se hace en la sanidad pública. Ni una sola palabra del aumento de los trasplantes en el sistema público, del sello de calidad recibido por los ochos servicios provinciales del EPES-061 o del distintivo al Virgen del Rocío por su terapia contra el dolor crónico en oncología pedriátrica. Lo suyo es sólo criticar un sistema público que, con sus defectos, es de los mejores de España y que obtiene una alta valoración de sus usuarios.

El dirigente del PP, que era número dos del Ministerio de Sanidad cuando se perpetró el mayor recorte sanitario de la historia y calló cuando se puso una tasa de reposición de 1 por cada 10 vacantes, busca el desgaste de lo público para allanar el camino al negocio privado. Como ha hecho el PP allá donde gobierna o ha gobernado. ¿Qué hizo Aguirre en Madrid, Camps y Fabra en la Comunidad Valenciana y Cospedal pretendía en Castilla-La Mancha? Éste es el modelo de la derecha, que nos nos engañe. El Servicio Andaluz de Salud cuenta con un presupuesto anual de casi 10.000 millones de euros, una cantidad que supone una tentación para aseguradoras y fondos de inversión. Se mueve mucho dinero y el sector privado quiere hincar el diente a la joya de la corona. Y Moreno Bonilla se encarga de hacer de correveidile de estos sectores financieros sin importarle la igualdad de los ciudadanos ante la enfermedad. Se le nota mucho el truco.

Foto.- Cadena Ser.

De vergüenza ajena

La Junta de Andalucía tiene terminado y equipado el hospital de Lepe y su área de influencia en la costa occidental onubense desde hace un año. Una importante inversión (21 millones de euros) que no se puede poner en funcionamiento por la negligencia del Partido Popular. Primero fue el Ayuntamiento de Lepe quien no cumplió con el convenio para construir los accesos a la instalación hospitalaria desde la A-49. Posteriormente, el Ministerio de Fomento salió al rescate de sus compañeros de siglas y ahora da una patada a seguir a la obligación de acometer las obras. En una respuesta parlamentaria, el Gobierno de la nación admite oficialmente y sin sonrojarse que no hay fecha para ejecutar el proyecto. Todo un jarro de agua fría para los casi 90.000 habitantes de la zona. Y si bochornoso es no dar respuesta a los compromisos contraídos por el Ministerio, ya no tiene un pase la respuesta del PP y del alcalde lepero. Dicen estos paladines del disparate que la Junta “alquile” (textual) un hospital privado para prestar el servicio. Se tiene una instalación pública puntera presta para funcionar y en lugar de exigir al Ejecutivo de Rajoy que haga efectiva su palabra, se le quiere dar negocio al sector privado. Unos argumentos que producen vergüenza ajena por su debilidad y maniqueísmo. Este caso es un reflejo de la falta de respeto y del desprecio de la derecha a la sanidad pública. Toda su discurso en este ámbito es falso, impostado, un chiste de mal gusto. Su objetivo último es arrasar con el modelo público para abrir hueco al negocio privado.

Foto.- Huelva Información.