¿Un ERE en Canal Sur?

La llegada de un nuevo equipo para pilotar los informativos de Canal Sur TV, con Álvaro Zancajo al frente, no es una decisión puntual de la actual dirección de la Radio Televisión de Andalucía. Es sólo la punta de un iceberg de un plan más profundo y traumático proyectado desde la sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía. Se comenta en los mentideros políticos que se ha encargado a una consultora una propuesta para poner en marcha un expediente de regulación de empleo en la cadena pública, que cuenta con una plantilla de unos 1.400 trabajadores. Los planes de San Telmo consisten en aligerar de manera importante la plantilla, con jubilaciones y bajas incentivadas, y luego contratar a un grupo de profesionales, fundamentalmente periodistas, para montar una redacción paralela. Algo muy parecido a lo que ocurrió en TVE en la etapa de Mariano Rajoy. El caballo de Troya ya está dentro: Zancajo ya participó en la toma de la cadena nacional y ha llegado a Andalucía para repetir el experimento. ¿Tiene algo que decir la dirección de RTVA? ¿O nos enteraremos de los planes por algún medio digital?

Foto.- confidencialandaluz.com. Los que mandan en Canal Sur, el masca Elías Bendodo…  Rafa Porras, Zancajo… y Juande Mellado.

Cuesta abajo y sin frenos (y III)

Cierro esta trilogía sobre la Radio Televisión de Andalucía (RTVA) con el análisis de la audiencia de Canal Sur Radio. La tercera oleada del Estudio General de Medios (EGM) salió ayer y arroja las primera luces de alarma para la antena pública. El primer titular es que hoy escucha menos gente CSR que en el mes de junio y eso es responsabilidad exclusiva del nuevo equipo directivo. Aquí no vale ni echar balones fuera ni derivar la culpa a los que ya no están.

La radio pública sigue en cuarto lugar entre las preferencias de la gente y a más distancia de sus competidores en Andalucía. La SER, que es la líder, y la COPE, que ocupa el segundo lugar, multiplican por algo más de dos su audiencia. Entre semana, CSR cuenta con 9.000 oyentes menos (-3,1%). El consumo de la cadena cae mucho durante los fines de semana y se registran 42.000 menos (-15,1%) de lunes a domingo. Sólo uno de cada diez andaluces sintoniza la señal generalista de Canal Sur Radio. En términos relativos, ya con el nuevo equipo a los mandos, ha perdido dos puntos y medio de share en comparación con la misma oleada de 2018 y casi tres puntos (2,9) con la segunda de 2019. Datos para estar preocupados y que, según comentan, han generado cierto malestar entre los que dirigen ahora el cotarro en ‘la nuestra’. Sus recetas no están siendo del agrado de los andaluces y están espantando a seguidores.

Canal Sur Radio no lidera ninguna franja horaria. Está siempre detrás de la SER y la Cope. También de Onda Cero. E incluso en algunos tramos es sobrepasada por Radio Nacional de España, la quinta cadena en discordia. Los grandes contenedores matinales van peor que en la oleada anterior. De lunes a viernes, ‘La Mañana de Andalucía’, que presenta y dirige Jesús Vigorra, ha descendido al 11,4% de cuota, 1,7 puntos menos de los que mantenía su antecesor, Tom Martín Benítez. Durante los fines de semana, el magazine que firma Domi del Postigo consigue sólo el 6% de share, cuatro puntos por debajo de la media de la cadena, y seis veces menos audiencia que la SER (36,4%) y la Cope (34,4%).

A la caída de oyentes de la generalista se unen Canal Fiesta Radio, con 28.000 seguidores menos, y RAI, dial temático informativo, con una bajada de otros 3.000. En conjunto, todas las emisoras públicas andaluzas alcanzan una audiencia de 609.000 personas, lo que significa perder 30.000 oyentes respecto a la oleada anterior (junio de 2019) y 20.000 respecto a la tercera de 2018. Las cifras cantan. No es opinión sino estadística: se ha perdido cuota de mercado. El cambio, de momento, no funciona. Ni en la radio ni tampoco en la televisión.

* Datos EGM en miles de oyentes.

Cuesta abajo y sin frenos…

La actual dirección de Canal Sur hace cuatro meses y medio que llegó a sus puestos y los resultados no pueden ser más mediocres. Ya se han cumplido con creces los 100 días de gracia que se le concede a cualquier equipo de gestión. Todo apunta a la baja y se dan un margen para cambiar el rumbo descendente. Demuestra poca ambición de partida. La cuota de pantalla general está en caída libre, los informativos pierden seguidores, los nuevos programas no tienen el respaldo de la audiencia…

Quizá el dato más elocuente lo encontramos con ‘5.C El debate’, que presenta y dirige Mariló Montero. Se han convertido en el peor estreno de la historia del primer canal de la cadena autonómica: sus tres emisiones han cosechado un pírrico share del 1,8%, 2,5% y el 3,2%, respectivamente, con una media de espectadores muy por debajo de los 100.000. En términos de audiencia (por entrar solo en una valoración objetiva), un auténtico fiasco. Otro cambio a peor es el protagonizado por el magazine matinal ‘Hoy en día’. El cambio de productora (Secuoya tomó el relevo de ADM) se ha traducido en menos público y el triple de presupuesto. Para este viaje no hacían falta estas alforjas… Todo lo que funciona procede de la etapa anterior. La televisión pública mantiene constantes vitales gracias al programa de sobremesa de Juan y Medio, ‘Andalucía directo’ y el programa de cocina ‘Comételo’.

En los informativos, la pérdida de cuota de pantalla está íntimamente relacionada con el sesgo tendencioso que se impone desde el Palacio de San Telmo. El director general, Juande Mellado, ni pincha ni corta en esta área. Dicen en la casa que el que dirige las operaciones es el presidente del consejo de administración, Rafael Porras, quien desde este puesto institucional y sin competencias reales marca la línea a seguir al jefe de informativos, Javier Domínguez. Se comenta en los corrillos que Porras, amigo personal de comidas y otras farras del presidente Moreno Bonilla y del superconsejero Bendodo, es el transmisor de las consignas para realzar la parte pepera del Gobierno andaluz y silenciar (o desgastar) a los grupos de izquierdas en la oposición. En la radio ocurre más de lo mismo, con un escoramiento descarado y posiciones radicales que están espantando también a la audiencia. La cadena pública ha orillado a tertulianos de visión progresista y en tertulias y entrevistas hay una preeminencia del pensamiento único conservador. Incluso se les ha indicado a algunos redactores que no se identifique a Vox como extrema derecha.

Los trabajadores están escandalizados por esta deriva que la derecha ha practicado ya en otras cadenas públicas con un fatídico final. Primero, usan el medio, lo arruinan financiera y socialmente con el menoscabo de audiencia y credibilidad y acaban tomando medidas drásticas como el cierre, despidos masivos o la privatización. Si nadie lo remedia, el futuro de Canal Sur se puede teñir de negro.

PD.- Muy comentado también en el seno de la plantilla el furor del Porras en las redes sociales al calor de temas de actualidad. Siendo un cargo institucional elegido por el Pleno del Parlamento no deja ninguna ocasión para tomar partido y barrer para casa.

Foto.- Efe. Porras, Moreno Bonilla y Mellado.

A cornetazos en Canal Sur

La casa de los líos, capítulo 8.
A CORNETAZOS EN CANAL SUR

El teléfono rojo que une el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía, y los estudios centrales de Canal Sur está que arde. Los nuevos gestores de la cadena pública están ejecutando fielmente todas las indicaciones que reciben desde el puente de mando del Gobierno andaluz. El control de las escaletas es férreo a cargo de la nueva cúpula de informativos. No dejan ni un cabo suelto, nada queda al albur de los acontecimientos. Incluso siendo agosto la presión hacia los equipos de edición y la redacción es de aúpa. Se va a toque de corneta de lo que se dicta desde el equipo de comunicación de Moreno Bonilla y Bendodo.

Por petición expresa de los barandas de San Telmo, Canal Sur no se hizo eco de la petición de la Fiscalía anticorrupción de investigar a la ex presidenta madrileña Esperanza Aguirre por la presunta financiación irregular del PP en esa comunidad. Noticia de alcance en todas las cabeceras de España. La cadena también pasó de puntillas por la polémica en torno a la campaña de la Junta de Andalucía sobre violencia de género con mujeres sonrientes. Mientras todas las cadenas nacionales hacían grandes coberturas, aquí se ocultaba o se trataba el asunto como un mero trámite. Y ya para rematar: en la crisis de la listeriosis han ocultado los graves errores de gestión del Gobierno de las derechas o imágenes escandalosas como las del gerente del Servicio Andaluz de Salud en los toros en el repunte más alto de la alerta sanitaria. Además, a la oposición se la ningunea: se sacan poco y mal sus actividades. Canal Sur no es ya la nuestra, la de todos, sino la suya. Usan y abusan de este medio público para sus intereses particulares. Como siempre hacen las derechas.

Desconfianza

De manera tan solemne como hipócrita, Partido Popular y Ciudadanos incluyeron en su pacto de gobierno en Andalucía, un acuerdo bendecido por la extrema derecha de Vox, la despolitización de Canal Sur. Un compromiso que da por hecho que la cadena pública estaba sometida al control del anterior Ejecutivo. Nada más lejos de la realidad. Todos los informes sobre el pluralismo emitidos por el Consejo Audiovisual concluyen justamente lo contrario: que la radiotelevisión andaluza cumple su misión pública y que hay equilibrio y neutralidad informativas. Existe un consejo profesional, órgano formado por los trabajadores de la casa, para velar por la independencia y veracidad de los servicios informativos. Además, la agencia pública cuenta con un consejo de administración y una comisión de seguimiento en el Parlamento que le hacen un control a toda la gestión.

A pesar de todo estos mecanismos de fiscalización, el Gobierno de las derechas va a crear un nuevo ente paritario entre populares y naranjas para el marcaje estrecho de Canal Sur, manteniendo la Dirección General de Comunicación Social, departamento que se ocupa de los asuntos de la nuestra. Pues menuda paradoja: se constituye un ente político para despolitizar supuestamente la cadena. No se lo creen ni ellos. Estamos ante un órgano fruto de la desconfianza de los socios y que pretende el reparto de parcelas de poder en Canal Sur. Lo de despolitizar es un eufemismo para meter el cazo y usar un medio público al servicio de PP y Ciudadanos. Como no se fían, los números dos y tres del tripartito, el naranja Marín y el popular Bendodo, se vigilarán en torno a una mesa para que la manipulación y el abuso de la cadena produzca un beneficio compartido en detrimento del servicio público. La derecha, en estas lides, tiene másteres y dilatada experiencia. Está claro que los medios públicos sólo los quieren para usarlos.

Foto.Diario de Sevilla.

Obsesión con Canal Sur

Estas palabras pertenecen a Francisca ‘Kika’ Caracuel, portavoz del Partido Popular en la Diputación de Málaga. Aquí lo importante no es quién lo dice sino qué dice y a qué partido pertenece.  Caracuel ha puesto rostro y voz al deseo más íntimo del PP: echar el candado a la Radio Televisión de Andalucía (RTVA). Menos mal que no está en su mano, de lo contrario habrían hecho lo mismo que con Canal Nou o despedir a casi un millar de personas como en Telemadrid. Los populares siempre hacen lo mismo: o manipulan y abusan para sus propios intereses de los medios públicos o los desmantelan cuando los han debajo en la quiebra (ojo con la calamitosa situación financiera de RTVE) y sin ninguna credibilidad ante la ciudadanía.

La obsesión del PP con Canal Sur viene de lejos, prácticamente desde el nacimiento de la cadena pública a finales de la década de los ochenta. Desde entonces andan enfrascados en una campaña permanente de desgaste. Como no pueden con ella, intentan dañar la imagen de un instrumento público que vertebra social y territorialmente a esta tierra respetando los principios de veracidad, neutralidad y pluralismo y manteniendo una audiencia respetable. El acoso no se dirige sólo contra la empresa sino también contra los trabajadores. El hostigamiento a los periodistas no cesa. Presiones que buscan condicionar la libertad de información de unos profesionales que llevan demasiado tiempo soportando actitudes para nada respetuosas.

El jefe de filas del PP, Juan Manuel Moreno Bonilla, tiene la oportunidad de desautorizar a su compañera o callar y otorgar. Me inclino por la segunda opción, ojalá me equivoque, no caerá esa breva. En la derecha han construido falazmente la leyenda urbana de que la RTVA es su enemiga. Y con esa rigidez mental que les caracteriza, todo vale con tal de atizar a la cadena pública.

Enhorabuena a Canal Sur

Canal Sur TV se resarció con creces de la pifia del año pasado con las campanadas. El especial de anoche, doce uvas incluidas, rayó a gran altura. Un programa familiar, ameno, divertido, con ritmo y su inevitable dosis de autocrítica. Si la reacción al error resultó oportuna, un acierto con el gag de los carboneros, 365 días después nos brindaron un buen espectáculo televisivo. Todo un despliegue de medios técnicos, humanos y de ingenio. Un ejemplo de la idiosincrasia de los andaluces de reírnos de nuestros defectos pero, sobre todo, de la capacidad de sobreponernos y tirar de talento y humor para superar las adversidades. La cadena pública se reconcilió con su audiencia representada por la familia de las pajaritas… Y con Almería, que volvió a acoger la retransmisión de la entrada del nuevo año. Mi enhorabuena a todos los profesionales de Canal Sur, desde Manolo Casal y Modesto Barragán hasta el último de los técnicos. Han demostrado el nivel de una plantilla y han confirmado el refrán de que hasta el mejor escribano echa un borrón. Nos han permitido entrar en 2016 con una sonrisa. Muchas gracias.