Política versus pataleo

Se ha alcanzado el primer gran pacto de la legislatura que acaba de comenzar. Un acuerdo entre Gobierno de España, patronal y sindicatos para subir hasta los 950 euros el salario mínimo profesional (SMI). Una negociación que supone un verdadero ejercicio de diálogo y de voluntad de entendimiento con cesiones de todos los interlocutores. Además de por su enorme repercusión social, este pacto tiene un gran valor político y despeja todos los augurios apocalípticos de las derechas sobre la marcha del gabinete de coalición. Para esto sirve la política, para avances como éstos queríamos superar el bloqueo y que empezara a trabajar un Ejecutivo progresista.

Este consenso sobre esta medida de indudable calado social ha tenido una excelente acogida en todos los ámbitos y se ha visto de forma casi unánime como positiva, salvo para el Gobierno de las derechas de Andalucía. Por boca de su consejero de Economía, Rogelio Velasco, le ha puesto todo tipo de reparos y ha pronosticado que producirá pérdida de empleo. Una argumentación tan esperable como falsa. En la anterior subida del SMI, los sectores conservadores políticos y económicos anunciaron destrucción de empleo pero la realidad fue bien distinta y ha desmentido a estos pitonisos mediacres: se siguieron creando puestos de trabajo. Las derechas andaluzas, una vez más, muestran su cara reaccionaria e insensible. Si hasta los propios empresarios han rebricado la medida, ¿por qué quieren ser más papistas que el Papa? ¿No les importan los cientos de miles de trabajadores que se van beneficiar de la medida? Ya sabemos que ellos están más interesados en bajarles los impuestos a las grandes fortunas. Su reacción ante la subida del salario mínimo no hay por dónde cogerla: pataleo incomprensible ante una buena noticia. ¡Qué tropa!

Foto.- El País. Reunión de la ministra de Trabajo y los agentes sociales.

Apatía frente al paro

En Andalucía durante 2018 se redujo el paro en 126.200 personas y se registraron 118.600 ocupados más. Recuerdo estos datos de la Encuesta de Población Activa a colación de la previsión de creación de empleo consignada en el proyecto de Presupuestos de esta comunidad autónoma para 2019. Un texto elaborado por el Gobierno de derechas de PP y Ciudadanos, que tomó posesión el 22 de enero de este año y que baja los brazos a las primeras de cambio en la lucha contra el principal problema que tienen los andaluces: el paro. El Ejecutivo autonómico ha elaborado un texto que prevé una reducción del crecimiento de nuestra economía en cinco décimas (pasando del 2,5% al 2%) y una generación de sólo 60.000 puestos de trabajo. Esta cifra exigua y poco ambiciosa, jaleada por los terminales mediáticos de la derecha, representa la mitad del aumento del empleo registrado el año pasado y una décima parte de la promesa lanzada en campaña electoral por el actual presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla. Los 600.000 empleos en esta legislatura el viento se los llevó. Como ya nos auguró tras llegar al cargo el hoy consejero de Economía, Rogelio Velasco,se trataba sólo de lenguaje electoral. A este ritmo el actual inquilino de San Telmo necesitaría 10 años para cumplir su palabra. Y esta falta de interés por contribuir a reducir el paro se confirma en una rebaja del 15% de las partidas destinadas para políticas activas de empleo en relación con el último presupuesto socialista. Toda una declaración de intenciones sobre sus prioridades. Han tirado la toalla sin más, casi con alevosía. Esa desgana y esa apatía no sintonizan con las urgencias de la ciudadanía. Este es el Gobierno del cambio a peor en éste y en todos los ámbitos de gestión.

Promesas que se lleva el viento

Para Ciudadanos, el partido que regeneración democrática significa subirse el sueldo, las promesas electorales son una forma de hablar, no hay que cumplirlas, pertenecen al género hiperbólico de las campañas. El flamante consejero de Economía de Andalucía, Rogelio Velasco, lo ha dejado claro en esta comparecencia en el Parlamento llevándose por delante los dos compromisos estrella de su presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla, en materia económica. Ni creación de 600.000 empleos en esta legislatura ni bajada masiva de impuestos. Estamos ante un engaño masivo y ante una falta de respeto colectivo. La política no se trata de bla, bla, bla, sino de dar la palabra y hacer lo posible y lo imposible por cumplirla. Mal ejemplo de este consejero y triste pedagogía sobre la credibilidad de los que se dedican (nos dedicamos) a lo público. Un representante de los ciudadanos dista mucho de ser un charlatán o un vendedor de humo, o al menos debería intentarlo. Ha de actuar como un servidor público ejemplar, honesto y comprometido hasta la médula por hacer realidad todo lo que promete. Espero que este desahogo de Rogelio Velasco sea fruto de su inexperiencia y no de su convicción. Si no, aviados estamos.