Falso arrepentimiento vs inhumanidad

La muerte repentina de Rita Barberá ha copado la actualidad política de las últimas horas y los opinadores gráficos han plasmado certeramente lo que ha acontecido. Por un lado, se ha producido el teatral arrepentimiento de los que fueran durante muchos años compañeros de siglas: sus antiguos colegas del Partido Popular han salido en tropel en defensa de memoria de la ex alcaldesa de Valencia cuando la habían apartado e incluso ignorado por estar incursa en una investigación judicial. Por otro, el gesto inhumano e insensible de los miembros de Unidos Podemos de no secundar el minuto de silencio aun con el cuerpo presente a escasos metros de la Cámara.

De camino, se producido un debate en los medios, fundamentalmente conservadores, sobre el respeto a la presunción de inocencia y la crueldad de las penas de telediario y los juicios paralelos. Suscribo sus palabras y espero que esa declaración de intenciones sea extensiva a todos los representantes públicos. Llama la atención este volantazo especialmente de estos medios, que no han tenido piedad ni  recato en declarar la culpabilidad de otros políticos sin esperar siquiera el pronunciamiento de los tribunales. Basta con que se deje funcionar el estado de derecho. No es mucho pedir.

Viñetas.- Miki&Duarte (Grupo Joly), Gallego&Rey (El Mundo), Manel Fontdevila (eldiario.es), Puebla (ABC) y Ortifus (Levante)

El show de Rita Barberá

Escuchar a hoy a Rita Barberá producía sonrojo. Se ponía la ex alcaldesa delante de los focos en un día señalado, complicado para irse de rositas. Todos los medios daban cuenta de parte del sumario judicial de la Operación Taula con las grabaciones de su compañera del partido y el consistorio María José Alcón sobre el blanqueo de dinero para financiar las actividades del PP en la capital valenciana. La edil reconoce que las prácticas de su formación “eran corrupción política total”. Pues Rita ni se ha inmutado. Como si oyera llover. Ha comparecido con humos, menos que cuando era la todopoderosa alcaldesa y la mejor según Rajoy, pero demasiados para el manto de sospecha que rodea su gestión y cerca a su partido. Y en lugar de dar explicaciones sobre los indicios que la llevarán a declarar ante el Tribunal Superior de Justicia de su comunidad, se ha empleado a fondo en el ‘y tú más’, con especial inquina contra Andalucía y el PSOE, para no hablar de sus propias vergüenzas. En este caso, la mejor defensa no era un buen ataque. Todo lo contrario. Esa maniobra chusca supone una demostración de la debilidad y del nerviosismo ante una instrucción judicial que está poniendo en evidencia que el PP iba ‘dopado’ a las elecciones en Valencia. En un estado de derecho, hay que respetar la presunción de inocencia, la de Barberá también, ya hablará el poder judicial y determinará responsabilidades penales si existen. Ahora bien, desde un punto político la antigua mujer fuerte del PP (hoy en la rueda de prensa comparecía sola como la una) no debería seguir ni un solo momento ocupando en cargos públicos. Y más cuando está cobrando un buen sueldo como senadora sin salir de su casa, hoy es el tercer día que pisa su puesto de trabajo en dos meses. Se creerá que el cargo y el salario son suyos. Santa Rita, Rita, Rita, lo que se da no se quita. ¡Qué espectáculo! Esta semana empiezan las Fallas… ¿A quién purificará el fuego? De momento, el PP ya arde…

Aquellos días de vino y Rita

Este vídeo recoge todo un catálogo de piropos y elogios sin límites a la ex alcaldesa de Valencia Rita Barberá. Algunos de apenas hace unos meses, pronunciados a boca llena durante la campaña de las elecciones municipales de 2015. El Partido Popular ha pasado de descoserse en halagos y adulaciones, da vergüenza ajena tanto peloteo, a no querer ni nombrarla. Barberá es otra ilustre apestada del mal que corroe los interiores del PP, muy especialmente en la Comunidad Valenciana. Para Mariano Rajoy ya no es la mejor regidora ni su gran amiga, se ha convertido tan sólo en una militante más.

Hoy, como reza en el dicho popular, en el PP practican el ‘si te he visto, no me acuerdo’, por mucho que la hayan enjabonado con palabras de retórica hueca e hiperbólica durante años. Tras tanto agasajo desmedido, ahora la vemos, ‘pobre’ Rita, escondida detrás de los visillos de tu casa y sin atreverse a pisar la calle. Hoy ni siquiera acudirá al Senado incumpliendo las obligaciones de ocupar tan alta magistratura, a la que por cierto debe su importante nómina. Su partido le ha descabalgado de la presidencia de la Comisión Constitucional de la Cámara Alta, y es que Rajoy ya no la tiene en tanta estima. Pero sigue con su escaño pese haber caído en desgracia y con la sombra de una posible imputación revoloteando… Cuando se sube mucho y de manera artificial, más dura suele ser la caída.

El negro enero del PP

El Partido Popular ha entrado en 2016 con mal pie. Lo suyo no está siendo una cuesta, se está enfrentando a todo un Everest. Enormes sobresaltos que cada día emborronan más su futuro. Lleva un mes negro en lo político, con un Mariano Rajoy atrincherado en la Moncloa y sin nadie con quien asociarse, y sitiado por casos de presunta corrupción, que le crecen como setas. Han transcurrido sólo 27 días de enero y tiene otros tres frentes de preocupación a añadir a los muchos ‘marrones’ que ya acumulaba:

1. Imputación. El PP se ha convertido en el primer partido en estrenar la condición jurídica de investigado, que es la figura que sustituye a la imputación en la nueva ley, por la destrucción a martillazos de los discos duros de los ordenadores de Luis Bárcenas. La formación y su actual tesorera, Carmen Navarro, tendrán que comparecer en el juzgado en febrero.

2. Acuamed. El juez cree que en torno a las adjudicaciones de la empresa de agua Acuamed, dependiente del Ministerio de Agricultura, existe una “organización criminal” para cometer “fraude” y la operación se saldó con 13 detenidos. En esta red implica a altos cargos de la empresa pública,  del propio Ministerio e incluso al número tres del equipo de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, además de directivos de las empresas beneficiarias de los contratos bajo sospecha.

3. Otro pufo en Valencia. Rajoy se desayunó ayer una nueva trama de posible corrupción en esa comunidad. Un jarro de agua fría en las previas de un intento de negociación con Ciudadanos para formar gobierno. La operación, relacionada con la empresa Imelsa, se saldó con una treintena de detenidos, entre ellos ex ilustres cargos del PP en el Ayuntamiento de la capital y la Diputación. Entre ellos, Alfonso Rus, ex presidente del PP valenciano y de la corporación provincial. Y quizá lo más preocupante para la formación de la gaviota es que la investigación de la Fiscalía anticorrupción señala, según los medios de comunicación, a la ex alcaldesa y hoy senadora Rita Barberá y el diputado y antes mano derecha de Francisco Camps, Gerardo Camps. Los que saben de la profundidad del escándalo lo comparan con Gürtel  y se persigue el cobro de comisiones por la adjudicación de contratos públicos para beneficio propio y presunta financiación del PP.

Vaya mesesito que llevan Rajoy y compañía.

Viñeta.Ricardo en El Mundo.

Martilleo de hechos

Ya no me sorprende el simplismo de Mariano Rajoy en el análisis político. Ni a mí ni a los a la gran mayoría de “españoles, muy españoles, mucho españoles“. Nos hemos vacunado contra los discursos fútiles del actual inquilino de la Moncloa. Dice el presidente que el desgaste vertiginoso del Partido Popular se debe “al martilleo constante de las televisiones con la corrupción“. No a los hechos en sí, tan execrables y desalentadores en democracia vengan de donde vengan, sino al ejercicio del derecho constitucional de difundir información veraz y del ciudadano a recibirla. Ese runrún pertinaz del mundo marrón del PP (me atrevo a parafrasear desvirtuando esa letra de Estopa y Rosario) lo único que ha hecho es aflorar una realidad que no han querido o no han sabido ver en la sede de la gaviota en la madrileña calle Génova. Ese repiqueteo ha socavado la confianza de su electorado, unido a la falta de una acción contundente para cortar de raíz comportamientos reprobables. Se han puesto de perfil y entre col y col, un SMS, “Luis, sé fuerte” o un despido en diferido en forma de simulación. Rajoy ha puesto el ojo siempre en el lugar equivocado: que si Matas era el modelo, que si estaba delante, detrás o al lado de Camps, que si Rita (Barberá)eres la mejor“… Que no son los medios de comunicación, lo que son tozudos son los hechos… Gürtel, Púnica, Rato, Brugal, Emarsa, Imelsa, Palma Arena, Troya… El PP de Aznar se declaró incompatible contra la corrupción. El tiempo ha desmentido esa afirmación. Las cañas se le han vuelto lanzas: no ha buscado combatir la corrupción, sino usarla como ariete contra sus adversarios políticos. Hoy recoge las tempestades de los vientos que ha sembrado y de su quietud exasperante.

Foto.- Vanity Fair.

Destrozando idiomas

De alcaldesa a alcaldesa y tiro porque me toca. Del “relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor” de Ana Botella al “caloret” de Rita Barberá. O como hablar un idioma que no se conoce y quedar en evidencia. Hizo tal destrozo la regidora al valenciano que ha tenido que pedir disculpas. La madrileña ha sido trendic topic en redes sociales y éxito en Youtube con su spanglish en la defensa de la candidatura olímpica. A Rajoy le tuvo recordar Pedro Sánchez que rescue en inglés significa rescate con una portada del diario Financial Times. En el PP no se manejan bien con los idiomas. Hablan un lenguaje distinto al de la mayoría de la gente.

Dimisión, sí o sí

El vicealcalde de Valencia y mano derecha de Rita Barberá, Alfonso Grau, está a punto de sentarse en el banquillo de los acusados por su presunta implicación en el caso Nóos. Ése sería motivo más que suficiente para renunciar a su cargo por responsabilidad política, sin prejuzgar su presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme. Por si no era suficiente este nubarrón en su currículum, la prepotencia, la soberbia y los malos modos en su comparencia una vez conocida su imputación por la Audiencia de Palma lo inhabilitan políticamente para continuar en su puesto. Por decencia y para el buen nombre de la política, Grau tendría que dimitir. No le queda otra salida.