100 días en blanco

Los primeros 100 días de este nuevo Gobierno de Mariano Rajoy han sido decepcionantes para Andalucía. Un auténtico fiasco,  100 días en blanco para esta comunidad. Sólo se ha registrado un avance en algunas cuestiones porque el Ejecutivo en minoría ha estado forzado por la nueva realidad parlamentaria y fundamentalmente por la oposición útil del PSOE se ha conseguido subir un 8% el salario mínimo, paralizar las reválidas, impulsar la propuesta de los sindicatos de renta mínima para los parados, que se esté negociando un pacto de estado contra la violencia de género o aprobar medidas para paliar la pobreza energética. Dicho esto, y en relación con Andalucía, en este periodo nos hemos encontrado algunas buenas palabras y ninguna buena acción. Antes al contrario, desde el Consejo de Ministros se han tomado decisiones que claramente suponen un agravio y un castigo para tierra.

En materia de infraestructuras, se han producido con nuevos episodios de discriminación que se suman a la lista de los últimos cinco años. El Gobierno está demorando con intenciones dañinas inversiones fundamentales para esta comunidad. Dos ejemplos sangrantes:

  1. Nuevo revés para la Algeciras-Bobadilla. Desde que llegó a la Moncloa el PP ha castigado sistemáticamente al principal puerto de España, que es el de Algeciras. Mientras el Gobierno ha dedicado a la conexión férrea del Mediterráneo hasta Murcia 6.000 millones a la de Algeciras apenas 50 millones. Y encima ahora nos enteramos que tiene que devolver dinero a Europa por no haber ejecutado este proyecto estratégico para Andalucía. Es imprescindible para el desarrollo económico que los corredores europeos lleguen esta comunidad y no se quede aislada de Europa.
  2. Otro retraso más para el AVE a Granada. Lleva Granada casi dos años incomunicada por tren y el Ministerio de Fomento ha vuelto a posponer hasta bien entrado 2018 el restablecimiento del servicio. Rajoy dejará tres años esperando a los granadinos el ferrocarril, viviendo una situación propia del siglo XIX. Y otro tanto le ocurre Almería, con la Mesa de Infraestructuras exigiendo al jefe del Ejecutivo que cumpla con el transporte férreo de viajeros y mercancías.

Además, se ha conocido un dato muy preocupante. En Andalucía la obra pública ha bajado un 22% en 2016 por la caída de la inversión del Estado. Junta y corporaciones locales, por el contrario, han cumplido aumentando sus partidas. La denuncia proviene de la patronal de la construcción Fadeco. Y lo que es peor, los propios empresarios hablan de discriminación a Andalucía para favorecer a otros territorios. Terrible conclusión… ¿Pero cuándo la derecha ha querido o demostrado sensibilidad hacia esta tierra?

Mientras que se negocia y acuerda un nuevo sistema de financiación, el Gobierno no lanza ninguna respuesta para hacer frente al perjuicio que produce a Andalucía la aplicación del actual modelo. El Gobierno guarda silencio sobre la propuesta de condonar parte del Fondo Liquidez Autonómica (FLA) a las CCAA que están peor financiadas, entre ellas Andalucía, que recibe 1.000 millones menos al año respecto a la media. Tampoco ningún compromiso para corregir ya el incumplimiento flagrante de la ley de Dependencia. El Gobierno tiene que respetar la ley y aportar 50% de la inversión. Ahora la relación es de 80 por parte de la Junta y 20 del Gobierno. Hay que avanzar ya hacia un pacto de Estado para blindar este cuarto pilar del estado del bienestar.

Continuamos sin noticias del plan especial de empleo para Andalucía. ¡Cómo el Gobierno se puede desentender de la principal preocupación ciudadana y no dar ni una sola explicación convincente! Y esperemos que no recurra finalmente la jornada de 35 horas de la que ya disfrutan unos 270.000 empleados públicos de la Junta  Andalucía. Sería una agresión gratuita a los trabajadores públicos y a una medida de justicia.

En definitiva, 100 días que no han supuesto un nuevo tiempo en la relación del PP con Andalucía. Mucha romería de ministros, mucha declaración de boquilla, pero a la postre ha tratado a Andalucía como siempre: con desprecio y marcando distancias.

Foto.- Ideal.

Llevar la iniciativa

Suma y sigue. El PSOE ha arrancado al Gobierno del Partido Popular un aumento del salario mínimo interprofesional para 2017. El mayor incremento de esta referencia salarial en los últimos treinta años: un 8% más y pasará de 655,2 euros al mes a 707,6. Éste ha de ser sólo el primer paso hasta conseguir de forma escalonada situar el SMI en el 60% del salario medio neto, como recomienda la Carta Social Europea. Por tanto, este logro conseguido por la presión socialista merece ser reconocido, supone un salto cuantitativo y cualitativo para avanzar hacia una dignificación de las condiciones salariales, y no se entiende la pataleta de Pablo Iglesias y otros cuates de Podemos por una medida que es positiva y que beneficia a los trabajadores. Tiene tanto afán de protagonismo el líder morado que no soporta estar fuera de los focos. La rabieta pueril del jefe de Podemos tiene mucho que ver con la capacidad de iniciativa que está demostrando el PSOE haciendo oposición útil y ya con resultados tangibles. Los socialistas han conseguido frenar la nefasta LOMCE y eliminar las reválidas, el impulso a un Pacto de Estado contra la violencia de género, el inicio del trámite para derogar la ley mordaza (Ley de Seguridad Ciudadana), una décima más de margen déficit para las comunidades autónomas (más dinero para sanidad y educación) y hoy el alza del salario minuto. Como diría el castizo, obras son amores… El griterío de tintes populistas se lo lleva el viento y no soluciona los problemas de la gente.