Viñetas con dolor

Viñetas que reflejan el dolor y la conmoción que ha ocasionado el atentado de Estado Islámico en Manchester. Cualquier acción terrorista es siempre terrible porque la barbarie y la sinrazón la pagan inocentes. Pero cuando las víctimas son niños y adolescentes no existen palabras para describir el sufrimiento. Esta selección de opinadores gráficas refleja el desgarro causado por este zarpazo terrorista. Eso sí, no van a vencer a nuestra sociedad ni a la convivencia democrática.

Viñetas.– Ricardo y Gallego&Rey, en El Mundo; J. M. Nieto, en ABC, y Miki&Duarte, en el Grupo Joly.

Dos patinazos

No ha tenido un buen arranque de semana el alcalde de Málaga. Un político habitualmente moderado ha protagonizado un par de sonoros traspiés dialécticos. En primer lugar, Francisco de la Torre ha reaccionado de forma extemporánea y airada a la noticia de que el Ayuntamiento ha construido un parque para que los perros hagan sus necesidades sobre la mayor fosa de víctimas del franquismo. Al final, la realidad es tozuda y han tenido que cerrar la instalación ante tamaña ofensa. Han pasado de la bravuconería de ayer queriendo responsabilizar del dislate a las asociaciones de Memoria Histórica a templar gaitas. Con voz de no haber roto nunca un plato, el concejal de Urbanismo se ha tragado sus palabras y ha asumido un error técnico. No sólo han metido la pata sino que les faltó humildad para admitir el yerro. Bienvenida sea la rectificación de hoy. No se podía insultar de esa manera la memoria de las víctimas.

Y en paralelo un segundo tropezón. El regidor tampoco ha demostrado mesura al criticar a la Junta por no apoyar, a su juicio, a Málaga como futura sede de la Agencia Europea del Medicamento, sita actualmente en suelo británico, ante la salida del Reino Unido de la UE tras la victoria del Brexit. De la Torre debería actuar con prudencia y controlar sus arrebatos porque Bruselas y Londres ni siquiera han concretado cómo se efectuará la salida de la UE.  Sin duda, para el Gobierno de Andalucía sería una buena noticia que este centro administrativo comunitario se instale en esta tierra. Y considera tan potente la opción de Málaga como la de Granada, cuyo alcalde también ha manifestado interés por albergar este organismo. Cuando hay dos ciudades andaluzas con aspiraciones, la Junta ha de estar con las dos.

Llama la atención que De la Torre arremeta contra la Junta cuando el Gobierno de España ya ha manifestado que ayudará a la Generalitat, de Carles Puigdemont y los independentistas de Junt pel sí, a conseguir que Cataluña sea sede de la Agencia. El alcalde no debería pagar sus frustraciones con quien no debe. Ha sido la vicepresidenta del Gobierno, que es de su partido por si lo ha olvidado, quien ha apostado por Barcelona dando la espalda a otras posibles candidatas. Si está molesto, que dirija las pullas a quien corresponda. A ver si va a ser culpa de la Junta que Soraya Sáenz de Santamaría haya ofrecido su apoyo a Barcelona. Un segundo patinazo por querer buscar una confrontación que no cabía.

Foto.ABC de Sevilla.

 

Brexit, el triunfo del egoísmo

El triunfo del Brexit es una mala noticia para el proyecto europeo. Supone un retroceso en la construcción de una Europa más fuerte, a la que muchos aspiramos pese a los errores de los últimos tiempos. El resultado del referéndum británico es la constatación de que los populismos, sean del signo que sean, han estado siempre en contra del proyecto de la Unión Europea. Y el populismo y la otra cara de la misma moneda, el nacionalismo, siempre han sido la causa de los grandes males de este continente. Cuando el populismo y el nacionalismo han ido de la mano siempre nos ha ido mal en Europa. La historia del siglo pasado está ahí como aldabonazo a nuestra memoria.

La irresponsabilidad de David Cameron de convocar un referéndum cuando no había un clamor social demandándolo puede tener consecuencias nefastas para Reino Unido y para Europa. El triunfo del Brexit se debe a que se han impuesto los mensajes del nacionalismo, el populismo y la insolidaridad. Con mentiras de la derecha irresponsable y de los antieuropeos, el miedo y la ignorancia se han impuesto a la convivencia y a la integración.

Restando no se progresa. Frente al Brexit, tenemos que avanzar en la integración. En la construcción de una Europa mejor, más atractiva, que piense en las personas. Una Europa en la que todos queramos estar porque nos ofrece futuro y oportunidades. Se ha hecho desde Bruselas una gestión nefasta de esta crisis. Una crisis que ha castigado a los más débiles y que ha generado un rechazo y una enorme desafección para con el proyecto europeo. Se han cometido serios errores, se han abusado de los recortes y de políticas insensibles, que sin lugar a dudas se deben corregir.

Por eso, la UE y Merkel deberían tomar nota y abandonar de una vez por todas las políticas que tanto año han hecho a los ciudadanos y, al mismo tiempo, al prestigio de las instituciones europeas. Tenemos que recuperar los valores que inspiraron la construcción de un proyecto común europeo: el progreso, la solidaridad, la cohesión y la justicia social. Ese es el único antídoto para frenar el rupturismo que plantea la derecha nacionalista y antieuropea y también el radicalismo de izquierda. Para ello, hay que reformar lo que no funciona para fortalecer el proyecto europeo. No cabe la marcha atrás, sí un paso al frente con unas políticas más justas y que ayuden a hacer una Europa mejor.

En clave nacional, deberíamos sacar conclusiones del fiasco del referéndum británico. Cameron convocó un referéndum en el que no creía y el tiro le ha salido por la culata. Cameron ha defendido el remain (permanecer) y ha triunfado el leave (abandonar). Su partido, el Conservador, se ha partido en dos, él ha tenido que presentar su dimisión tras un fracaso tan sonoro y lo que es más grave: Reino Unido entra en una grave crisis institucional que no se sabe cómo terminará. Aquellos que en España quieren hacer referendos de autodeterminación deberían aprender la lección de Cameron, sobre todo si dicen (con la boca muy chica) que no quieren la ruptura del país más antiguo del Viejo Continente. No se puede dar alas a consultas que producen división, que en el caso español no tienen soporte legal y que no conducen a ningún sitio. Ojo con aquellos que no les importa echar gasolina al fuego. Luego las consecuencias son incalculables.

El Brexit no es inmediato (se abre un periodo de transición de dos años) pero puede tener efectos negativos en Andalucía: para las exportaciones, para el turismo, para los andaluces que trabajan en Gibraltar o los que han emigrado a Reino Unido. También para los británicos que viven en la Costa del Sol y otros rincones de esta tierra. Como andaluz y adoptivo del Campo de Gibraltar por vía conyugal, pienso en los 7.000 trabajadores de esa zona que todos los días cruzan la verja para ganarse la vida. Tranquilizan las palabras de la presidenta de la Junta, Susana Díaz, de estar vigilante en la defensa de sus derechos y su futuro, en particular, y de los intereses de Andalucía, en general.

Zona adyacente

Mariano Rajoy ha calentado los ánimos en el Campo de Gibraltar al calificar a esta comarca española (reitero, ESPAÑOLA) de “zona adyacente” al Peñón. Al Presidente le ha faltado sutileza en esta afirmación ante la Asamblea General de la ONU. Quizá la culpa sea de sus asesores, que no han afinado en el discurso. Sea quien sea el responsable, lo cierto es que el insensible apelativo ha incendiado las redes sociales. En Twitter, los usuarios han creado su propio hashtag #zonaadyacente. Este desliz espeja el desconocimiento y la distancia con la que se ve el conflicto desde la villa y corte. En el Campo de Gibraltar se abordan las relaciones con la Roca con mucho más matices y poniendo el foco en la necesaria convivencia. Esto no quita que Moncloa tenga motivos para censurar determinadas actuaciones y actitudes del gobierno gibraltareño.

Aprender del error

¿Aprenderemos de nuestros errores o tropezaremos de nuevo en la misma piedra? Planteo esta pregunta (retórica) viendo cómo se están sucediendo los acontecimientos en torno a una eventual intervención militar en Siria. Cambian los tiempos, cambia la sociedad, cambia la tecnología de la información y Estados Unidos mantiene el mismo patrón y la misma forma de analizar las cosas. ¿Se habrá sacado alguna lectura para no reincidir en el yerro de Afganistán e Irak? Ninguna operación militar se ha de hacer de espalda a la legislación internacional y sin el aval del Consejo de Seguridad de la ONU (sabiendo que los intereses con los países con derecho a veto ponen dificultades a una resolución consensuada). Por mucho que nos repugne el régimen de Bashar al-Asad y su deleznable defensa de su poder corrupto, una acción bélica ha de ser la última opción. Apuremos antes todas las vías políticas para intentar parar la carnicería que se está produciendo en Siria. En Reino Unido Cameron se ha encontrado el rechazo del Parlamento británico a un ataque inminente. En el Elíseo, Hollande parece refrenar sus ímpetus. Sólo Estados Unidos está decidido a pasar a la acción. No nos dejemos arrastrar por las prisas norteamericanas o repetiremos la historia.

Viñetas.– Fontdevila en eldiario.es y Erlich en El País.

Espionaje generalizado

Cada día que pasa resulta más inaceptable el espionaje generalizado de los servicios secretos de Estados Unidos a propios y extraños. Las revelaciones de Edward Snowden está arrojando luz sobre las cloacas del país más poderoso del mundo. (Reino Unido tampoco se queda atrás en el síndrome del Gran Hermano). Nadie se ha quedado a salvo desde ciudadanos a países aliados en una estrategia más propia de la Guerra Fría que de este periodo de distensión donde el único peligro para Occidente reside en el terrorismo islamista y en las operaciones de relativa monta de estados como Corea del Norte. Si ese fisgoneo permanente lo hace un país de abolengo democrático, qué harán otros como menos pedigrí. Una práctica bochornosa ante la que no se ha escuchado una palabra de disculpa ni contrición por parte de sus autores. Sí han alzado la voz las víctimas, en especial la Alemania de Merkel. La desconfianza es moneda de cambio en las relaciones de las grandes potencias y la diplomacia el telón que oculta lo que ocurre entre bastidores. ¿En manos de quién estamos? Haría bien la Casa Blanca en fijar toda la atención sobre sus enemigos reales y no dispersarse en cotillear a sus potenciales socios.

Viñetas.- Erlich y El Roto en El País.

J.K. Rowling

J.K. Rowling es mucho más que una afamada escritora de best sellers. Encierra una mujer batalladora, de convicciones profundas y de ideas progresistas. En la presentación de su primera novela para adultos, The casual vacancy, una obra definida por la crítica conservadora como “manifiesto socialista enmascarado”, la autora de Harry Potter ha lamentado que con la excusa de la crisis y con el señuelo de la sacrosanta austeridad se esté dinamitado el estado del bienestar y las conquistas sociales en su país y, por extensión, en todo el entorno europeo. No es un gesto para la galería, es una posición que hunde sus raíces en las vivencias de una mujer que ha sido madre soltera, viviendo de los beneficios sociales, y que ha sufrido en sus carnes la opresión de la pobreza. No es de extrañar que defienda las políticas de protección social pese a la fortuna amasada con su éxito editorial:

  • “Me siento en deuda con el estado británico del bienestar, el mismo que el señor Cameron quiere desmantelar a cambio de un puñado de organizaciones caritativas”.
  • “Cuando mi vida tocó fondo, salí adelante gracias a las ayudas sociales y eso es algo que no puedo olvidar”.
  • “Los poderosos de este país no tienen contacto con la realidad y perciben a los pobres como una masa amorfa, como un porridge [gachas de avena]”.
  • “En los últimos años se ha producido una redistribución de beneficios y un definitivo cambio de atmósfera en este país. Las familias que lo pasan mal viven aún peor”.

Mi contacto inicial con Rowling fue a través de mis hijos y su pasión por la serie del joven mago. Ahora me pica la curiosidad por la novela social que en breve estará en todas las librerías.

PD.– Declaraciones extraídas de El Mundo.