La austeridad según Ciudadanos

Decían que venían a regenerar la política y lo primero que han hecho es subirse el sueldo. La presidenta del Parlamento de Andalucía, Marta Bosquet, segunda autoridad de la comunidad autónoma gracias al apoyo de la extrema derecha, se ha estrenado en el cargo con muy malos modos y con un aumento de sueldo a su segundo de a bordo que produce bochorno. Nada menos que un incremento de 20.000 euros anuales a su director de gabinete, quien con este generoso óbolo cobrará más que el presidente de la Junta y cualquier miembro del Consejo de Gobierno. La gracia de Bosquet a su colaborador hará que sus ingresos superen incluso a los de los diputados elegidos por los ciudadanos en las urnas. Para todo el personal del gabinete el presupuesto anual en esta legislatura se dispara a 198.000 euros, 15.000 euros más que el anterior cuando presidía la Cámara el socialista Juan Pablo Durán. Esta decisión no se sostiene y la presidenta del Parlamento por vergüenza la debería reconsiderar y dar marcha atrás. Con el regalo que le hace a su colega hay familias enteras que tienen que vivir todo el año. La regeneración que prometía Ciudadanos y para la que han creado toda una vicepresidencia consiste en subir el sueldo a sus cuates. Dando ejemplo, señores Rivera y Marín, con el dinero de todos los andaluces. Como para fiarse de su retórica falaz.

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“La mejor”

Otro patinazo del agorero Mariano Rajoy. A quien bendice le llega el mal fario o lo cogen metiendo la mano donde no debe. Lo hizo con Jaume Matas, Francisco Camps, Carlos Fabra, Alfonso Rus o incluso Luis Bárcenas… y ya saben dónde están. Ahora le ha tocado el turno a Rita Barberá. El Tribunal Supremo ha abierto causa contra la ex alcaldesa de Valencia por presunto blanqueo de dinero por parte del PP, en una trama en la que ya está siendo investigado todo su equipo en su etapa de regidora. Respetando la presunción de inocencia, queda por ver si la palabra de Rajoy vale, cumple el pacto de regeneración democrática firmado con Ciudadanos para su investidura y le pide a su amiga Rita, “la mejor”, el acta de senadora. Ésa será la prueba del nueve para saber si el PP tiene voluntad real de combatir los presuntos casos de corrupción.

Vergonzoso premio

El Partido Popular celebró el segundo ‘no’ a la investidura de Mariano Rajoy encumbrando al ex ministro José Manuel Soria en el Banco Mundial, un cargo en representación de España con el suculento salario de 226.000 euros anuales libres de impuestos. El Ministerio de Economía de Luis de Guindos dio a conocer el nuevo destino del político canario justo al terminar la votación en el Congreso de los Diputados. Desde el Gobierno se jugó torticeramente para que esta bochornosa designación no contaminara el debate y fuera un elemento más en contra de un Rajoy que ya tenía asegurado un segundo revés. Ha sido una respuesta chulesca, autoritaria y vergonzosa de quienes aspiran seguir en la Moncloa. Se oculta una información de manera intencionada porque Soria tuvo que dimitir por dos razones letales e inasumibles en democracia: la primera, tener negocios en paraísos fiscales para evadir impuestos y la segunda, mentir contumazmente una vez conocidas sus actividades pasadas a través de los papeles de Panamá.

El premio del presidente en funciones a su ángel caído ha sido un puesto de alta representación y con unas retribuciones desorbitadas. Mal mensaje se manda a la ciudadanía: se recompensa al que ha metido la pata y tiene un expediente manchado. Se le ofrece una puerta giratoria injustificable. El compromiso del PP con la regeneración democrática es cero, todo de boquilla, firme los acuerdos que firme para corregir el rumbo. Como dice el refrán, la cabra siempre tira al monte. Se cree la derecha que España es su cortijo y actúa como si no tuviera que dar cuentas a nadie. Viven instalados aún en el desahogo y en el rodillo. Designar a Soria para un cargo institucional es una tomadura de pelo, un burla a los ciudadanos. Impresentable. No albergo ninguna esperanza a que den marcha atrás pese a este gran escándalo.

Foto.El Español.

El cielo y el suelo

Aspiran a conquistar el cielo pero, de momento, no despegan del suelo. No ha sido muy grata la primera semana de Podemos como partido político estructurado a la vieja usanza. Han incurrido en los mismos errores y en las mismas dinámicas que dicen combatir de la casta. El elenco de los asuntos aireados estos días en los medios de comunicación permite entrever comportamientos que suponen o colindan con el nepotismo, la información privilegiada, los sueldos encubiertos o la soberbia de querer esconderse detrás de un plasma para escapar del escrutinio público y de las preguntas incómodas. Viejos vicios para una recién nacida formación política.

El primer gran marrón que ha tenido que lidiar Podemos ha sido el contrato de su número tres, Íñigo Errejón, con la Universidad de Málaga desde el 17 de marzo de este año. Su selección como investigador y su dedicación al objeto de estudio han dejado muchos interrogantes, tanto que la rectora ha abierto un expediente informativo a este dirigente político. ¿Cómo es posible que en una convocatoria pública sólo se presentara un aspirante con el paro que hay en España? El propio director del proyecto y miembro también del nuevo partido, Alberto Montero, ha admitido que llamó a su amigo. ¿Fue entonces un concurso a la carta? Además, ha quedado en entredicho el cumplimiento de las 40 horas semanales laborales que exigía el contrato y es que su colega lo exoneró de su presencia física en el campus malagueño. Por último, se ha descubierto que en este periodo cobró casi 8.000 euros de Podemos contraviniendo la ley de incompatibilidades. Un sobresueldo del que no tenían conocimiento ni sus círculos ni sus simpatizantes. El bautizo de Errejón ha sido a fuego y sus explicaciones insuficientes y poco convincentes.

Esta semana se ha sabido también que Pablo Iglesias ha hecho negocio con su ONG. Su productora, constituida como organización sin ánimo de lucro, facturó hasta 425.000 en sólo dos meses y sin tener personal contratado en nómina. Ni una palabra para desmentir este extremo. O al menos yo no la he escuchado. Con todo este ruido mediático el líder de Podemos ha dado plantón al programa ‘Un nuevo tiempo’, de Telecinco, después de estar anunciada su presencia, y ha planteado responder sólo una pregunta pactada desde la sede de su organización. Curiosa marcha atrás de un dirigente político que ha adquirido fama y conocimiento gracias a su romería por los platós de distintas cadenas. Este movimiento se produce tras varias entrevistas, muy especialmente las de ‘Salvados’ y ‘El objetivo’, de la La Sexta, donde el eurodiputado se mostró inconcreto y huidizo ante cuestiones cruciales para la opinión pública sobre su programa electoral. Hoy hemos podido leer en El País que la dirección de Podemos ha decidido reducir sus comparecencias ante los medios para proteger a su secretario general tras esta semana plagada de contratiempos.

La reacción del nuevo partido ante la cruda realidad se ha basado en el victimismo. No es cuestión de odio sino de exigencia de integridad. Para todos y muy especialmente para los que se han erigido en adalides de la regeneración. Ha puesto Podemos, y con razón, el listón muy alto de las exigencias públicas de ética e integridad. Ese grado de purismo obliga a responder con la misma contundencia que se demanda a los demás. Su campaña en redes sociales, #SuOdioNuestraSonrisa, suena a enroque y a respuesta a la defensiva. La dialéctica en el espacio público es de ida y vuelta. Podemos es un actor más con los mismos derechos y los mismos deberes que el resto. Embriagos por el hipotético éxito futuro, no han sabido gestionar esta semana de crisis y han enseñado un rostro clásico y hasta ahora desconocido (pero presentido). Volar con el viento de cola siempre es mucho más fácil.

Desterremos el ‘y tú más’

Como a cualquier otro ciudadano de este país, me he quedado estupefacto al ver al presidente del Gobierno recurrir a un inconsistente ‘y tu más’ unas horas después de pedir perdón por los casos de corrupción que afectan a su partido. Da la sensación de que las disculpas de Rajoy fueron con la boca chica, presionado por las circunstancias y abochornado por el clamor social. Se lo dijo unas horas antes la presidenta de la Junta de Andalucía: ya no es tiempo de perdón ni de pactos, sino de actuar con hechos. No atendió esta sensata recomendación. Cuesta entender la reacción de jefe del Ejecutivo en el clima de desafección y malestar que existe en España. La huida hacia adelante del ‘y tú más’ es un argumento pobre y de enroque que nunca ha valido, pero este contexto sociopolítico resulta obsceno.

El grave problema de la corrupción y de la consiguiente indignación ciudadana hay que cogerlo por los cuernos antes de que la metástasis sea irreparable. El primer paso para erradicar esta lacra pasa por evitar que ésta se convierta en arma arrojadiza contra el adversario, que se use para el intercambio de golpes en el ring político al objeto de arañar un puñado de votos desgastando al oponente. Con ese fariseísmo sólo se consigue desprestigiar aún más la vida pública y dañar el entramado institucional de nuestro país. Cualquier episodio que dañe a nuestra democracia se ha de erradicar sin contemplaciones, sin importar a quién afecta, sea propio o ajeno, orillando el inmoral doble rasero.

Junto a la contundencia en apartar a las manzanas podridas, el mejor antídoto es la transparencia y la rendición de cuentas. Se han de abrir puertas y ventanas, que las administraciones tengan las paredes de cristal para que los ciudadanos conozcan el destino de hasta el último euro del dinero público. Y de camino para poner las cosas mucho más difíciles a los que merodean por el espacio público buscando el beneficio personal. Esto tiene arreglo sólo con la voluntad firme de derrotar a los enemigos de la democracia: la corrupción y los corruptos.

Sueldos y sobresueldos

Siempre he defendido que los representantes públicos han de tener un salario digno. Fundamentalmente, para que las administraciones puedan contar con los y las mejores al servicio de la comunidad. Un salario digno, público y único. Se ha de imponer la máxima de una persona, un cargo y un sueldo. La ciudadanía reclama políticos dedicados a tiempo completo a su responsabilidad pública. Así, lo defendí como diputado hace ya casi tres años durante la reforma de la Ley Electoral de Andalucía para hacer incompatible el cargo de parlamentario autonómico con el de alcalde, presidente de Diputación y de Mancomunidad. La iniciativa contó con el apoyo mayoritario del Parlamento (PSOE e IU) y el rechazo del PP. Y nada más llegar al Gobierno de la nación Rajoy presentó un recurso de inconstitucionalidad contra la medida andaluza para paralizarla mientras que falla sobre el fondo el alto tribunal. (((Ahora con todo lo que conocemos de sobres y cajas B entendemos perfectamente por qué))).

Hago esta reflexión después de conocer que Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, es el cargo público en España que más gana, con 156.000 euros brutos anuales. De la lectura de los periódicos se concluye que ingresa por tres cargos, cuyos salarios acumula, y un sobresueldo del partido. Cobra como alcaldesa, diputada autonómica y como miembro de la Autoridad Portuaria. Y por su tuviera problemas para llegar a final de mes, su partido le da un complemento de 50.000 euros. Además de los cuantiosos emolumentos, sorprende la capacidad de la regidora valenciana para atender a tantos frentes. Nos recuerda el acertado refranero español que quien mucho abarca, poco aprieta.

La tormenta por la dimisión de Leopoldo González-Echenique como presidente de RTVE nos ha traído una derivada sorprendente. El que se queda como presidente en funciones, José Manuel Peñalosa, miembro del consejo de administración a propuesta del PP, trabaja también como asesor del grupo parlamentario popular y recibe el nada despreciable óbolo de 3.000 euros netos al mes. Este extraña colisión de los ámbitos público y privado exige una revisión del régimen de incompatibilidades. No parece razonable que uno de los encargados de velar por la misión de servicio público, la pluralidad y la independencia de RTVE cobre sobresueldos del PP.

Con esto, que es tan sólo la punta del iceberg de una historia sobrecogedora, cuesta mucho trabajo aceptar lecciones de ética y propuestas de regeneración democrática que vienen de la mano del PP.

PD.- Unas horas después de escribir este post se ha conocido que el Pleno del Tribunal Constitucional ha desestimado el recurso del Gobierno central contra la ley andaluza que declara que los cargos de alcalde, presidente de diputación provincial y presidente de las mancomunidades de municipios es incompatible con el mandato de diputado autonómico, por lo que, en el caso de que se acumulen ambas condiciones, debe optarse por una de ellas. Un notivo de satisfacción para los que propugnamos la máxima de una persona, un cargo.