Insensibilidad

Nos vuelven a abrir los ojos. Durante los últimos días estamos viendo imágenes durísimas de los refugiados en las puertas de Europa combatiendo las inclemencias del invierno. Las condiciones extremas han agudizado la dureza de la supervivencia en los campos instalados en las fronteras de nuestro continente. No se puede conocer esa realidad y permanecer impasibles al dolor ajeno. ACNUR y otras organizaciones no gubernamentales han lanzado un SOS urgente. Están en riesgo vidas humanas. Familias con niños y ancianos en circunstancias infrahumanas. Se necesitan mantas y ropa de abrigo para soportar la nieve y el frío. Europa no puede estar instalada en el bienestar y hacer como si no estuviera ocurriendo nada. Sin duda, el capítulo más vergonzante de la Unión Europea y sus países miembros es su insensibilidad ante la crisis de los refugiados. Se requiere de una vez por todas una respuesta decente a esta tragedia humanitaria, una respuesta que pasa por cumplir los acuerdos para la acogida de desplazados por la guerra y el terror, por acelerar la llegada de menores no acompañados como hace, por ejemplo, en Andalucía de la mano de ACNUR y que se retomen la políticas de cooperación que se han reducido mucho durante los años de crisis. Es insoportable ver cómo muchas familias soportan el intenso frío sin medios, viven situaciones dantescas que ponen en riesgo las vidas de muchas personas que huyen del terror. Mientras Europa mirando hacia otro lado instalada en el confort y en sus fronteras muchas personas muriéndose. Ya está bien. Tenemos que dar una respuesta decente y generosa a los que peor lo están pasando.

Foto.- El Español.

Esperanza para los refugiados

Esta noche se desarrolla una campaña en las redes sociales y con iluminación de edificios públicos para remover nuestras conciencias sobre la crisis humanitaria de los refugiados. #Lihgt4Refugees es una iniciativa que pretende abrir una espita de esperanza sobre este drama humano mientras Europa sigue instalada en la comodidad y en la indiferencia. Arrojar luz sobre una tragedia con miles de víctimas mortales y multitud de personas confinadas en campamentos en las puertas del Viejo Continente que han escapan de la guerra y el terror en pos de una vida mejor. Se tienen que ir de sus países (ya sea Siria, Irak o Afganistán) por supervivencia y la mayoría de ellos querrían quedarse en sus casas, con sus familias y sus raíces. No tienen otra salida. Frente a esta dura e inmisericorde realidad, la Unión Europea y sus estados miembros siguen cruzados de brazos y renunciando a los valores fundacionales. Molesta la hipocresía ante imágenes dolorosísimas e impactantes como la del cadáver del pequeño Aylan en las costas del Egeo y el desinterés egoísta apenas unos minutos después. ¡De vergüenza!

Un año de olvido

Mañana se cumple el primer aniversario de esta foto. La muerte trágica de Aylan en las costas del Egeo conmovió al mundo. Mucho discurso, sinfín de golpes de pecho, catarata de buenas intenciones, pero pronto quedó todo en el olvido. Y tras Aylan conocimos las desgracias de otros pequeños que perdieron la vida en el intento de muchas familias de dejar atrás el terror y la guerra en Siria o en Irak. Nos hemos ido acostumbrando al rosario de víctimas mortales, a las decenas de miles de refugiados que viven hacinados en la frontera de Europa, hemos aceptado sin rechistar el pacto de la vergüenza entre la Unión Europea y Turquía para devolver a los desplazados a los campamentos fronterizos, el Gobierno español no hace nada para cumplir con su obligación de acoger a 16.000 refugiados… Ha transcurrido ya un año y la acomodada sociedad occidental permanece inmunizada ante el dolor. Mañana nos uniremos al recuerdo de la triste efeméride y al día siguiente a otra cosa, mariposa. En fin, cuánta insensibilidad.

Foto.El Mundo.

Reaccionemos ante el dolor

Hoy es el Día Internacional del Refugiado. Decenas de miles de sirios se encuentran en campamentos en la frontera de Europa. En unas condiciones infrahumanas sobreviven niños y niñas mientras que Europa mira hacia otro lado. España, por culpa del Gobierno de Mariano Rajoy, calla sumisa y otorga. Son 90.000 los menores no acompañados que han llegado a la UE en el último año, de los cuales hay 10.000 que están ilocalizables, huyendo de la guerra y del terror del Estado islámico. El vídeo, realizado por un equipo capitaneado por la periodista María Iglesias y difundido por la Asociación de la Prensa de Sevilla, muestra escenas desgarradoras de la vida diaria de estos seres humanos olvidados. Ya la conmoción por la muerte de Aylan y otros niños en las costas del Egeo se nos ha quedado muy atrás.

La presidenta de Andalucía, Susana Díaz, acordó hace unas semanas con ACNUR poner en marcha un programa de acogimiento de estos menores no acompañados, similar al que desde hace lustros se viene realizando con la población infantil saharaui. El Ministerio de Interior, que es quien tiene las competencias de extranjería, ha autorizado por fin a la Junta a desarrollar esta iniciativa. De este modo llegarán a Motril en las próximas fechas 24 menores. Este podría ser un ejemplo que puedan hacer suyo el resto de comunidades autónomas y que, de esta manera, seamos el país de referencia en la acogida de estos menores que lo han perdido todo y que merecen que se respeten sus derechos y que puedan vivir en un entorno seguro y en paz.

PD.– Esta tarde, todos y todas, a las manifestaciones por la dignidad de las personas que tienen que dejar sus países por la guerra y las persecuciones. Hay más de 65 millones de refugiados en el mundo. Y no olvidemos que los desplazados están por todo el planeta procedentes de Siria, Irak, Afganistán, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, República Democrática del Congo, Myanmar, Eritrea…

¿A quién quiere engañar?

España ha acogido hasta la fecha a sólo 18 refugiados procedentes de la guerra de Siria. Un número ridículo teniendo en cuenta que el cupo asignado a nuestro país por la Unión Europea asciende a más 16.000 desplazados. No olvidemos que huyen de la muerte y el terror. Conociendo esta realidad y la falta de generosidad y la cicatería que definen al Gobierno de la nación ante esta emergencia humanitaria, resulta indignante escuchar al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, sacar pecho porque entre mayo y junio vamos a recibir a 200 reubicados desde Grecia e Italia. Ya tocaba. Las imágenes del dolor y de la desesperación de los refugiados en campos con condiciones infrahumanas, en travesías en las que se juegan la vida, no han conmovido al muy pío gabinete que preside Mariano Rajoy. Se ha movido de su posición numantina por el temor a una multa de Bruselas por incumplimiento de los acuerdos de la UE y por las críticas de otros socios comunitarios, que han recibido decenas de miles de desplazados mientras que España tiene sus fronteras selladas y sus dirigentes miran hacia otro lado. 4.000 millones de sanción han podido demoler el muro de la insolidaridad del Partido Popular. El aviso ha tenido sus efectos. Eso sí, ha retratado a un Gobierno de la nación insensible y egoísta. ¿A quién quiere engañar, señor ministro?

Foto.El País.

El verdadero disolvente

A buenas horas… El ministro José Manuel García Margallo se ha erigido en los últimos días en el “disolvente” (usando la expresión de Mariano Rajoy) que intenta hacer desaparecer los errores de bulto de la gestión del Partido Popular. Si el presidente en funciones acusó a la izquierda de ser “el disolvente de todo lo bueno” que hay en España, el titular de Exteriores ejerce de quitamanchas de urgencia, de una especie de Don Limpio de la política, para tapar las vergüenzas del Gobierno del PP. Comenzó el ministro la semana criticando las políticas de austeridad a ultranza, como si no fuera con ellos, que han sido alumnos aventajados de los recortes y de la demolición del estado del bienestar hasta el punto de que hoy los ricos son más ricos y las clases media y trabajadora están empobrecidas. Ahora con un desahogo espeluznante censura una forma de gobernar de la que el PP ha hecho bandera y ostentación.

Pero constituye el colmo de la desfachatez que hace unas horas este hombre de confianza de Rajoy califique de chapuza el acuerdo de la Unión Europea con Turquía para la devolución de refugiados de la guerra de Siria a cambio de una importante cantidad de dinero. Esto sí que es pasarse cuatro pueblos. Margallo, con el resto de ministro de Exteriores de la UE, negoció y firmó ese convenio con el país otomano. ¿Nos toma por tontos? ¿Piensa que se nos puede olvidar que han sido copartícipes de este pacto de la vergüenza que ha desdibujado los valores de Europa? El jefe de la diplomacia española, que suele hacer gala de su erudición, nos ha ofrecido esta semana una ración insoportable de superioridad y cinismo.

Foto.- republica.com.

Agua y aceite

Salvo que fuera una secuencia pactada entre bambalinas, la dura pelea dialéctica entre Pablo Iglesias y Albert Rivera de ayer en el Congreso de los Diputados anticipa el fracaso de la reunión a tres para negociar un gobierno del cambio con Pedro Sánchez al frente. El cuerpo a cuerpo de los nuevos recordó los peores momentos de los partidos clásicos. No hay mucha diferencia entre los veteranos y los recién llegados, las fronteras entre la vieja y la nueva política han desaparecido en apenas tres meses. Subieron en exceso los decibelios y las pulsaciones en el rifirrafe entre los líderes morado y naranja, se pasaron de rosca y de ‘navajazos’. Dieron un pobre espectáculo sobre todo cuando el centro del debate era la situación de emergencia de decenas de miles de refugiados sirios y el rechazo de la mayoría del hemiciclo al pacto de la vergüenza firmado por la Unión Europea y Turquía, con el apoyo del Gobierno de Mariano Rajoy, para la expulsión de los desplazados por la guerra y el terror. Hoy Iglesias y Rivera se sientan en una mesa convocados por el secretario general del PSOE. Quererlos unir en torno a un proyecto compartido, si nos atenemos a lo vivido ayer, se antoja un imposible. Tanto como mezclar el agua y el aceite.

Viñetas.- Ricardo en El Mundo y Miki&Duarte en el Grupo Joly.