Las reválidas ya son historia

La eficacia del trabajo político se mide por los resultados que se consiguen. En este mes escaso que lleva rodando la legislatura se ha logrado ya, entre otras cuestiones, frenar la dañina LOMCE y hoy suspender las reválidas, que tenían en vilo a más de medio millón de estudiantes españoles. El PSOE ha trabajado de la mano de la comunidad educativa para frenar una injusta reforma impuesta por el Partido Popular sin consenso. Gracias al acuerdo alcanzado entre el Ministerio y comunidades autónomas, se vuelve al modelo anterior, a la selectividad, para el acceso a la Universidad tras cursar 2º de Bachillerato y se dejan definitivamente sin valor académico las pruebas de final de Primaria y ESO. De esta forma, se transmite tranquilidad y certidumbre a los niños y niñas y a sus familias a la hora de encarar el final del curso sin sobresaltos. Esta rectificación del Gobierno de Mariano Rajoy supone una buena noticia para toda la comunidad educativa y permite ser razonablemente optimistas para que en el plazo de seis meses se pueda alcanzar un gran pacto nacional sobre el modelo educativo que supere el fiasco de la LOMCE. Un pacto que consolide una educación de calidad, que garantice la igualdad de oportunidades, que no segregue y favorezca la integración y que proteja la educación pública. Una buena noticia para todos que ha tardado en conseguirse por el empecinamiento del PP en mantener una hoja de ruta equivocada y sin contar con ningún apoyo. Se empiezan a revertir las perniciosas medidas de la época del rodillo de Rajoy y a demostrar que esta legislatura desde la oposición se puede conseguir muchas cosas.

Foto.Huffington Post.

Distrito único

Uno de los cometidos de un gobierno es transmitir seguridad y tranquilidad a los ciudadanos. Y ese es el objetivo del acuerdo alcanzado por la Junta de Andalucía y los rectores en el marco de la Comisión Académica del Consejo Andaluz de Universidades para mantener el sistema de distrito único para el acceso a la universidad en la comunidad autónoma, a pesar de la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). Se mantiene un único sistema de acceso a todas las universidades públicas andaluzas y no que cada una de ellas fije sus propios criterios, como permite la fatídica norma elaborada por el Gobierno de España de la mano del pernicioso José Ignacio Wert. Así, se garantiza la igualdad de oportunidades y la transparencia en el acceso de los estudiantes a las enseñanzas superiores de grado y máster bajo el prisma del mérito académico.

La apresurada aplicación de la LOMCE ha dejado muchos cabos sueltos y ha generado mucha incertidumbre en la comunidad escolar. De esta forma, en el ejercicio de la autonomía previsto en la propia ley, Junta y rectores han dado un paso para aportar seguridad a los primeros estudiantes y sus familias, disipando todas las dudas que genera la LOMCE. Esta actuación implica que los jóvenes que han empezado este curso el bachillerato con el nuevo sistema educativo tienen la certidumbre del modo de acceso a la Universidad a través de selectividad y que sólo realizarán pruebas relacionadas con las asignaturas que cursan en bachillerato.

Con este acuerdo Andalucía vuelve a marcar el camino tomando decisiones que benefician a los estudiantes. Desde el primer momento, el Ejecutivo que preside Susana Díaz ha mantenido una postura crítica contra LOMCE por el fondo, muy perjudicial para la igualdad de oportunidades y lesivo contra la escuela pública, y también las formas con que se ha puesto en marcha, con prisas, sin consenso, sin financiación suficiente y alterando el sistema educativo, que es clave para la construcción de la sociedad mejor y más justa. Por eso, se Andalucía hemos articulado medidas para paliar esta ley regresiva y dañina, medidas como ésta de mantener el distrito único universitario, el rescate de la asignatura de Educación para la Ciudadanía o el blindaje de las enseñanzas artísticas.

Foto.gelannoticias.blogspot.com. La presidenta andaluza, durante la inauguración del curso universitario 2015/16 en la Pablo Olavide de Sevilla.

Demasiado daño

Dice el refrán que a enemigo que huye, puente de plata. Y José Ignacio Wert ha sido el enemigo número uno de la educación pública y de la igualdad de oportunidades, siguiendo instrucciones del presidente del Gobierno. Se va el brazo ejecutor, y bienvenida esa salida, pero nos queda combatir las políticas perniciosas de un Partido Popular que han perjudicado al sistema público en todos los niveles, desde la educación infantil hasta la Universidad. Han sido tres años de desmontaje de este pilar del estado del bienestar, de liquidación de este ascensor social, de ausencia de diálogo y de imposición de un modelo ideológico que segrega y apuesta por lo privado con una envenenada reforma educativa, la fatídica LOMCE. El daño que ha provocado la gestión de Wert como ariete de Rajoy costará muchos años repararlo. No tengo mucha confianza en cambios porque la autoría intelectual de la gestión del ministro saliente es del presidente y la fundación de Aznar (FAES). Pero hay que exigirle al inquilino de la Moncloa un cambio de política (la que ha seguido no gusta a nadie y se ha impuesto con el rodillo de su mayoría absoluta) y un cambio en la forma de hacer política (más abierta, dialogante, consensuada y participativa). El mejor cambio, sin duda, debe ser en las urnas y se producirá en las elecciones generales dentro de muy pocos meses.

Del túnel a la caverma

Forges ha sintetizado genialmente hacia dónde nos conduce el Gobierno de Rajoy con su perjudicial gestión de la salida de esta maldita crisis. Une dos metáforas: del túnel de este tenebroso periodo de turbulencias económicas, sociales y políticas a la caverna del pasado. El Ejecutivo del PP protagoniza una enorme involución con leyes como la del aborto o la de seguridad ciudadana, con la reforma educativa, laboral o de la administración local, con la privatización de servicios públicos o el copago, con una justicia sólo para quienes tienen recursos y pueden pagar las tasas… Suma y sigue. En definitiva, recortes en derechos y en libertades que nos hacen retroceder a tiempos de infausto recuerdo y dibujan un país menos atractivo y más gris.

Mal año para lo público

Despedimos 2013 en unas horas. Un año que en lo colectivo ha sido un disparate. La austeridad a ultranza aplicada por el Gobierno de Rajoy por indicación de Merkel y la fatídica troika se ha cebado sobre la inmensa mayoría de la población española. Hoy somos más pobres que hace 365 días, nuestros salarios son más bajos, nos han arrebatado derechos y libertades y se ha agudizado la brecha de la desigualdad. Con la excusa de la crisis se han desmantelado o privatizado servicios públicos y se han impuesto recortes insoportables. Con la pírrica satisfacción de unos cuantos indicadores macroeconómicos que despuntan (aumento de las exportaciones y reducción de la prima de riesgo), se nos anuncia una inminente recuperación económica gracias a estos severos ajustes que nos han hecho retroceder varios lustros en derechos y en poder adquisitivo.

Con coartadas falsas y con ideología de derechas, se ha procedido a una demolición calculada del estado del bienestar y se está empezando a dinamitar el estado de derecho con proyectos y anuncios que jibarizan nuestra democracia. Ya están sobre la mesa leyes reaccionarias y de otras épocas de tinieblas como la de seguridad ciudadana para desincentivas con grandes multas las protestas ciudadanas (cabría mejor llamarla ley de orden público como la de tiempos preconstitucionales), le ley de seguridad privada, las contrarreformas educativa o del aborto… Estamos caminando hacia atrás como los cangrejos bajo la batuta de un Gobierno corrosivo y antisocial que se entrega a los poderosos y castiga a amplias capas de la población, un Gobierno que perdona 40.000 millones a los bancos y cruje a los más perjudicados por esta prolongada crisis ya sean dependientes, estudiantes con becas, trabajadores o parados, personas en riesgo de exclusión o desahucios, un Gobierno que sólo piensa en la contabilidad y abandona a su suerte a las personas.

En lo personal todo fluye razonablemente. (Lo digo bajito, casi susurrando, para que no se deshaga el encanto). En el ámbito familiar también se notan las consecuencias del mal momento económico que vivimos, hay que ajustarse el cinturón como en casi todos los hogares y apretar los dientes.  El resto, quizá lo más importante, marcha: amor, salud y armonía en este clan diverso y geográficamente disperso. En lo político sigo en el mismo sitio con ilusiones renovadas y nuevas metas colectivas de la mano de la presidenta de la Junta de Andalucía. 2014 se antoja apasionante pero eso será materia de otro post.

Viñeta.- Erlich en El País.

Otra nueva reforma ideológica

Acción, reacción. La respuesta de Mariano Rajoy a la huelga de basura de Madrid es anunciar una reforma legal para garantizar el cumplimiento de los servicios mínimos. En su opinión, el Gobierno pretende conciliar este derecho fundamental recogido en la Constitución con el respeto a los ciudadanos. Por cierto, la movilización de este colectivo ha recibido mucha comprensión de los madrileños pese a las incomodidades porque han entendido y empatizado con las razones de su protesta.

Una reforma de esta enjundia no puede ser fruto de un calentón tras la calamitosa gestión de la protesta de los empleados del servicio de limpieza en Madrid ante la intención de las empresas concesionarias de despedir a más de 1.000 trabajadores. No ha habido en el presidente ni una sola palabra de crítica a la pasividad en el conflicto del Ayuntamiento, con su alcaldesa, Ana Botella, a la cabeza. Ni un solo reproche al ERE salvaje que pretendía poner en marcha la patronal. Ni una mínima reflexión sobre si este tipo de servicios se han de mantener bajo el paraguas de lo público o hay que externalizarlos. Rajoy ha tomado un atajo ideológico para cumplir con una vieja aspiración de los sectores más conservadores de este país. Primero, una reforma laboral que otorga todo el poder al empresario y ahora un paso más para limitar el derecho de huelga.

Un asunto de estas características requiere muchos diálogo y consenso político y social.  Las reglas del juego democrático y las cuestiones de estado no pueden estar al albur ni de episodios concretos ni de decisiones ideológicas. El derecho a la huelga es un derecho fundamental que no puede ser mutilado de forma unilateral, como he hecho el PP con la reforma de las pensiones, de la administración o  de la educación. Habrá que temerse lo peor con este encargo del presidente al Ministerio de Empleo: que nos impongan un precepto más de su catecismo neoliberal.

Foto.- http://www.elconfidencial.com.