10 años

Este blog acaba de cumplir su décimo aniversario. Un tiempo en el que esta modesta bitácora me ha permitido expresar opiniones y reflexiones sobre la actualidad política, difundir mis gustos poéticos o contar alguna pincelada sobre los mejores momentos de mi vida personal o deportiva. Me he autoexigido en esta década dotar de contenido prácticamente a diario este blog, que no fuera un espacio muerto o sin actualizar. Así, he publicado 3.689 entradas (a razón de más de una al día). Un reto a veces difícil de conseguir y que me ha obligado a sacar un rato cuando no lo tenía. Aquí es aplicable el refrán de quien algo quiere, algo le cuesta. Ahora en mi nueva etapa institucional en la Consejería de Cultura ha aumentado mi agenda y cuento aún con menos tiempo para escribir. Cuando llegué a este nuevo destino político, me dijo un amigo de cuyo nombre quisiera acordarme, sólo recuerdo unas palabras sin rostro identificado, que no abandonara el blog. Lo he logrado en estos casi ocho meses como consejero, pero redoblando el esfuerzo y reduciendo los textos. Abro un periodo de reflexión y tengo que determinar que o cuelgo el cartel de “Fue bonito mientras duró, hasta siempre” o que sólo postearé cuando tenga un hueco o algo perentorio que comentar a través de esta ventana personal. Mientras que llega la decisión, quisiera dar las gracias a los que han pasado por esta página de opinión en estos diez años, casi 600.000 visitas (593.198 cuando redacto este texto). Ojalá pueda celebrar otros diez años más. El desafío a día de hoy me desborda.

Reglas para el ‘estercolero’

La convivencia en las redes sociales, muy especialmente Twitter, se está haciendo difícil. Este espacio para el debate y la conversación se ha convertido en una jungla, en un estercolero donde se arrojan insultos, se difunden falsedades y se deforma la realidad con intereses espurios. Y todo esto se hace con traje de camuflaje, a través de perfiles falsos, de fakes, de cuentas anónimas que se despachan a gusto desde la cobardía del anonimato. En este ambiente putrefacto, donde en lugar de exponer se grita, donde en lugar contraargumentar se agrede o se amenaza, cuesta mucho sobrevivir indemne. Dan ganas a veces de entonar un ‘hasta aquí hemos llegado’ y salirse de un ecosistema en el que rigen las leyes del lejano oeste establecidas por los indeseables trolls. Ninguna persona que se sienta dañada en su honor o su intimidad puede hacer bien poco ante los que suplantan identidades o se ocultan en cuentas falsas. Esta caos necesita una regulación que, garantizando el derecho constitucional y sagrado a la libertad de expresión, ponga coto a los desmanes. Se debería poner límites a aquellos que se ocultan detrás de un antifaz para enfangar el debate público, articulando fórmulas que permitan desenmascarar a los cobardes y garanticen una charla a cara descubierta. Todo lo que no sea eso es dejar indefensos a los que actúan de buena fe. Libertad de expresión por encima de todo, también transparencia absoluta e identificación de los que participan en estos espacios. Sólo así el necesario debate democrático será sano y edificante.

Quiero PSOE

Primer vídeo de la campaña…

…segundo…

…y tercero

Campaña de jóvenes socialistas ante las primarias para la secretaría general del PSOE. Una campaña teaser que comenzó hace unos diez días y hoy desvela su apoyo a la candidatura de Susana Díaz. Una fórmula creativa y novedosa que está teniendo muy buena acogida en las redes sociales.

Vídeo surrealista

No tengo nada contra las innovaciones en las formas de comunicación. Cada cual busca el canal y el registro que considera más oportunos para que sus mensajes lleguen y sean efectivos. Ahora bien, este sketch de la mítica serie de David Lynch protagonizado por Pablo Iglesias roza el surrealismo. Cuando uno ve a un aspirante a presidir el Gobierno de España hablando a un madero no sabe si reírse o echarse a llorar. Son los dirigentes de Podemos tan adictos a las redes sociales que tienen que rizar tanto el rizo para abrirse hueco y no siempre aciertan. Este es un claro ejemplo de que la sobreexposición produce más ruido que beneficio. No sólo insiste en el problema de fondo, la guerra sin cuartel en la formación morada entre pablistas y errejonistas, sino que la forma resulta un tanto patética. Allá ellos.

Culto al líder

Estos carteles han dado que hablar esta semana. El egocentrismo de los líderes de Podemos, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, les ha generado una catarata de críticas con argumentos. Ellos no eran ni de lejos los protagosnistas del 8 de marzo. Nadie entiende que se busque el rédito electoral de forma tan burda en un asunto tan sensible como éste: la lucha por la igualdad real entre hombres y mujeres. Esta reivindicación requiere más altura de miras y menos personalismo por parte de los que dicen representar a la nueva política. No ha colado un truco tan chusco. No han sido los únicos dirigentes de la formación morada que han ilustrado la cartelería con motivo del Día Internacional de la Mujer, pero sin duda han sido los rostros que más se han viralizado provocando indignación y protestas recogidas tanto en medios de comunicación como en redes sociales. En esta sobreexposición de Iglesias hay mucho del culto al líder que caracteriza al populismo y a los sistemas autoritarios. Se los deberían hacer ver. Llevan muy poco tiempo y cometen errores de modelos políticos ya fracasados. Lo importante son las políticas y no las personas. Sin embargo, los podemitas tienen una obsesión casi patológica por su imagen. De hecho, su ansiado asalto a los cielos lo quieren hacer desde un plató de televisión. Un escenario virtual y muy alejado de la gente. Más propaganda que trabajo a pie de obra.

Foto.Antena 3.

¿Aló vicepresidente?

Este vídeo se volvió ayer a viralizar en las redes sociales. Nos presenta a Pablo Iglesias al más puro estilo bolivariano, imitando a su maestro Hugo Chávez. El líder de Podemos se muestra partidario de usar descaradamente los medios públicos que pagamos todos a favor de una causa política particular. Defiende sin ambages su utilización como instrumento de propaganda al servicio de unas siglas. Él que se postula como vicepresidente no se corta un pelo:conceptos como neutralidad, independencia o pluralismo no figuran en su mapa político. No parece tener mucho respeto por el derecho de los ciudadanos a recibir una información veraz. Mucho criticar a los medios de comunicación y él va mucho más allá en su deseo de manipulación. ¿Pondría en práctica su modelo en RTVE si llegara a sentarse en el Consejo de Ministros? Ríete de Goebbels. No creo que con la comunicación se arreglen los problemas de los ciudadanos. ¡Qué viraje han dado los mal llamados emergentes de Podemos desde el 20-D! Andan más preocupados de cosas mundanas como los sillones, las subvenciones públicas a los partidos (cuatro grupos en el Congreso) o el control de los medios. A tenor de cómo se expresa en esta grabación, el jefe de la formación morada no le da mucha importancia a sectores como el turismo en términos de generación de riqueza y empleo. Eso sería más pensar en las personas y sus inquietudes que en sí mismo.