Como hace 25 años

abril 21, 2017

Un presidente tuvo la visión histórica de comenzar el AVE desde el sur. Si no hubiera sido así, a lo mejor hoy estaríamos desenganchados de la alta velocidad. Felipe González hizo una apuesta por la cohesión territorial y por reducir los déficits históricos en infraestructuras de Andalucía. Celebramos el primer cuarto de esta conexión ferroviaria, tal día como hoy hace 25 años se realizó el primer viaje comercial entre Madrid y Sevilla en AVE, con la normalidad de lo cotidiano, como un éxito ya interiorizado pero no siempre fue así. ¡Qué campaña le hizo la derecha! Lo denostaban con el nombre del ‘rapidillo’, desde José María Aznar hasta Javier Arenas. Recuerdo una ‘memorable’ portada de un periódico de la capital andaluza, de pequeño formato y grapa, que pronosticaba “el corto vuelo del AVE” después de la Expo 92. El tiempo ha desacreditado ese negro augurio y casi 40 millones de viajeros han garantizado el éxito de la línea de alta velocidad.

Como hace 25 años, Andalucía tiene hoy otro reto y aquí no está encontrando la misma sensibilidad de un presidente para llevarlo a cabo. Hay una gran diferencia: el presidente actual no es socialista, es derechas, se llama Mariano Rajoy y le importa poco la cohesión territorial. Aunque el AVE sigue sin llegar a varias ciudades, fundamentalmente Granada y Almería, el reto hoy no es otro que la conexión a la red transeuropea de transporte, el muy revindicado Corredor del Mediterráneo, que tiene su kilómetro cero en el puerto de Algeciras. Para el desarrollo económico de esta tierra es fundamental el tramo Algeciras-Bobadilla y desde ahí la ejecución completa del ramal que discurre por la costa y del otro ramal interior. Pero la apuesta del Gobierno es cero. Seis años sin inversión poniendo en riesgo el futuro del principal puerto de España y de toda la red logística de Andalucía. Si en estos momentos tuviéramos un presidente como Felipe González, la obra habría empezado del sur al norte para no dejar descolgada a Andalucía, como ha ocurrido históricamente con la derecha. Al ritmo que va el corredor, con un PP dándole la espalda a esta tierra, no lo veremos acabado en 30 años y entonces será tarde y el daño, irreversible.

Foto.ABC de Sevilla.

Castigo político

abril 4, 2017

Los Presupuestos Generales del Estado para 2017, entregados hoy en el Congreso de los Diputados, suponen un jarro de agua fría para Andalucía, un nuevo agravio en materia de empleo y de inversiones. Un año más, esta comunidad autónoma sigue sin contar un plan especial de empleo siendo el paro su principal problema. Sin embargo, el Gobierno de Mariano Rajoy ha renovado el de Canarias. No es cuestión enfrentar a las CCAA pero si exigir al Ejecutivo que garantice la cohesión y la igualdad entre los territorios. Pese a que el Moncloa y el PP se desentienden y dan la espalda a esta tierra, Andalucía lidera la reducción de paro y la creación de paro. En marzo los datos son buenos, la tendencia es positiva (uno de cada cuatro parados menos en España es de Andalucía en los últimos doce meses), pero podría todo ser mejor si desde el Gobierno arrimaran el hombro.

Y es otro escándalo el capítulo de inversiones. La partida recogida en los PGE cae un 36,6% respecto en 2016. La inversión representa un 13,5% sobre el total del Estado cuando la población andaluza se sitúa en 18%. ¡Qué lejos quedan los tiempos del Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero nos consignaba lo que nos correspondía por derecho y número de habitantes! En ese sentido, Andalucía seguirá reclamando la aplicación de la Disposición Adicional Tercera del Estatuto e Autonomía: hablamos de 2.298 millones de euros que se han dejado de percibir en el periodo 2008-2014 y que tendrían que incorporarse a las cuentas de 2017.

Yendo a las infraestructuras, el Gobierno se olvida una vez más del corredor del Mediterráneo en Andalucía en sus dos ramales, el interior y el costero. Nuevo mazazo para la Algeciras-Bobadilla, que pone en peligro el principal puerto de España: dibuja 20 millones cuando hacen falta 1.300 para acabar el proyecto. Desde 2011, Rajoy ha presupuestado unos pírricos 50 millones y no ha ejecutado nada. Otro mazazo para el ramal del litoral, que no tiene ni un euro para la conexión por Almería. Son infraestructuras fundamentales para la competitividad de Andalucía y el Gobierno sigue poniendo en riesgo nuestro crecimiento económico. El ministro de Fomento bajó ayer a esta comunidad y retrasó hasta 2023 el AVE para Almería. ¡Menuda broma! Granada lleva más de dos años aislada por tren y lo que queda. Esto supone ya una tomadura de pelo. Además olvido absoluto a la ampliación del metro de Sevilla como reclama el Ayuntamiento y la Junta.

Los hechos hablan por sí mismo. Todo esto lastra el desarrollo económico y el empleo. Está claro al Gobierno y al PP no les importa lo más mínimo Andalucía. El PP está repartiendo inversiones por Cataluña, Galicia o Canarias… y aquí palo y tentetieso. Su actitud sólo tiene una explicación: maltrato a Andalucía por razones políticas. Y pese a todo este castigo, el PP andaluz callado y su jefe de filas escondido desde hace varios días. Su silencio es ominoso, vergonzoso.

Foto.eldiario.es

100 días en blanco

febrero 9, 2017

Los primeros 100 días de este nuevo Gobierno de Mariano Rajoy han sido decepcionantes para Andalucía. Un auténtico fiasco,  100 días en blanco para esta comunidad. Sólo se ha registrado un avance en algunas cuestiones porque el Ejecutivo en minoría ha estado forzado por la nueva realidad parlamentaria y fundamentalmente por la oposición útil del PSOE se ha conseguido subir un 8% el salario mínimo, paralizar las reválidas, impulsar la propuesta de los sindicatos de renta mínima para los parados, que se esté negociando un pacto de estado contra la violencia de género o aprobar medidas para paliar la pobreza energética. Dicho esto, y en relación con Andalucía, en este periodo nos hemos encontrado algunas buenas palabras y ninguna buena acción. Antes al contrario, desde el Consejo de Ministros se han tomado decisiones que claramente suponen un agravio y un castigo para tierra.

En materia de infraestructuras, se han producido con nuevos episodios de discriminación que se suman a la lista de los últimos cinco años. El Gobierno está demorando con intenciones dañinas inversiones fundamentales para esta comunidad. Dos ejemplos sangrantes:

  1. Nuevo revés para la Algeciras-Bobadilla. Desde que llegó a la Moncloa el PP ha castigado sistemáticamente al principal puerto de España, que es el de Algeciras. Mientras el Gobierno ha dedicado a la conexión férrea del Mediterráneo hasta Murcia 6.000 millones a la de Algeciras apenas 50 millones. Y encima ahora nos enteramos que tiene que devolver dinero a Europa por no haber ejecutado este proyecto estratégico para Andalucía. Es imprescindible para el desarrollo económico que los corredores europeos lleguen esta comunidad y no se quede aislada de Europa.
  2. Otro retraso más para el AVE a Granada. Lleva Granada casi dos años incomunicada por tren y el Ministerio de Fomento ha vuelto a posponer hasta bien entrado 2018 el restablecimiento del servicio. Rajoy dejará tres años esperando a los granadinos el ferrocarril, viviendo una situación propia del siglo XIX. Y otro tanto le ocurre Almería, con la Mesa de Infraestructuras exigiendo al jefe del Ejecutivo que cumpla con el transporte férreo de viajeros y mercancías.

Además, se ha conocido un dato muy preocupante. En Andalucía la obra pública ha bajado un 22% en 2016 por la caída de la inversión del Estado. Junta y corporaciones locales, por el contrario, han cumplido aumentando sus partidas. La denuncia proviene de la patronal de la construcción Fadeco. Y lo que es peor, los propios empresarios hablan de discriminación a Andalucía para favorecer a otros territorios. Terrible conclusión… ¿Pero cuándo la derecha ha querido o demostrado sensibilidad hacia esta tierra?

Mientras que se negocia y acuerda un nuevo sistema de financiación, el Gobierno no lanza ninguna respuesta para hacer frente al perjuicio que produce a Andalucía la aplicación del actual modelo. El Gobierno guarda silencio sobre la propuesta de condonar parte del Fondo Liquidez Autonómica (FLA) a las CCAA que están peor financiadas, entre ellas Andalucía, que recibe 1.000 millones menos al año respecto a la media. Tampoco ningún compromiso para corregir ya el incumplimiento flagrante de la ley de Dependencia. El Gobierno tiene que respetar la ley y aportar 50% de la inversión. Ahora la relación es de 80 por parte de la Junta y 20 del Gobierno. Hay que avanzar ya hacia un pacto de Estado para blindar este cuarto pilar del estado del bienestar.

Continuamos sin noticias del plan especial de empleo para Andalucía. ¡Cómo el Gobierno se puede desentender de la principal preocupación ciudadana y no dar ni una sola explicación convincente! Y esperemos que no recurra finalmente la jornada de 35 horas de la que ya disfrutan unos 270.000 empleados públicos de la Junta  Andalucía. Sería una agresión gratuita a los trabajadores públicos y a una medida de justicia.

En definitiva, 100 días que no han supuesto un nuevo tiempo en la relación del PP con Andalucía. Mucha romería de ministros, mucha declaración de boquilla, pero a la postre ha tratado a Andalucía como siempre: con desprecio y marcando distancias.

Foto.- Ideal.

Castigo tras castigo

enero 30, 2017

Que la derecha no quiere a Andalucía es una evidencia endémica. No hay oportunidad que desaprovechen para castigar a esta tierra y lastrar su futuro. Dos nuevas decisiones vienen a engordar la lista de agravios que ‘adornan’ la carta de presentación del Partido Popular ante la ciudadanía andaluza. La logística supone una vía de desarrollo para Andalucía que el Gobierno de Mariano Rajoy está torpedeando por la ausencia de inversión para que los corredores ferroviarios europeos lleguen a esta comunidad, que tiene una situación geoestratégica en el comercio internacional. La semana pasada recibíamos otro jarro de agua fría para el Puerto de Algeciras, el primero de España y de los más importantes de Europa. El Ministerio de Fomento confirmó, en una respuesta parlamentaria, que no hay consignación presupuestaria para determinados tramos entre Bobadilla y Algeciras y lo que es aún más incomprensible: que tendrá que devolver fondos a Bruselas porque no se han ejecutado las obras a tiempo. De los 1.178 millones que se necesitan para acabar la conexión sólo se destinarán 310,9, ni se va a hacer ni la tercera parte. Menudo fiasco.

Hoy se ha conocido otro revés para Andalucía por la desidia y el desinterés del Gobierno central. El tramo de alta velocidad entre Granada y Almería ha quedado fuera de la programación comunitaria por la inoperancia de Rajoy para abordar esta infraestructura. Un varapalo para dos provincias que sufren los problemas de comunicación por la mala gestión del PP. Granada soporta ya casi dos años aislada por vía férrea y Almería lleva tiempo clamando por poder contar con una comunicación propia del siglo XXI. Una situación discriminatoria que se agrava cuando se sabe que al corredor mediterráneo se han dedicado 6.000 millones en estos últimos cinco años y lo paran en Murcia sin que llegue a Almería. Y el tramo Algeciras-Bobadilla ha contado con una inversión de apenas 50 millones. El cariño se demuestra con hechos. Y si es por hechos, el PP sigue sin querer a Andalucía.

Foto.- El Mirador de Castellar. Línea férrea Algeciras-Bobadilla.

El colmo

julio 25, 2016

El Gobierno de Mariano Rajoy no ha invertido ni un solo euro en los corredores ferroviarios en Andalucía desde que aterrizó en la Moncloa a finales de 2011. No sólo ha cerrado el grifo, sino que ha destinado más de 6.000 millones (dato ofrecido hoy por el PP) al ramal que discurre por la costa mediterránea hasta llegar a Murcia y ahí lo ha paralizado sin llegar a territorio andaluz. Es tal agravio que sufre esta comunidad autónoma que hace unas semanas se constituyó, a instancia de las Cámaras de Comercio, Industria y Navegación, una plataforma para reivindicar la conexión de Andalucía a la red transeuropea de transporte ferroviario, cuyo kilómetro cero tanto del corredor mediterráneo como del atlántico comienza por Algeciras, donde se ubica el primer puerto de España y al que el Partido Popular está sometiendo a un castigo injustificable para que pierda su condición de líder. A esta iniciativa ciudadana se han sumado la Confederación de Empresarios, los sindicatos UGT y CCOO, los puertos de Andalucía, la Federación Andaluza de Municipios y Provincias y la Junta de Andalucía. Sólo no está el Gobierno de la nación: el que no invierte y quiere hacer perder una oportunidad de desarrollo económico que la puede situar como la base logística del sur de Europa.

Con esta realidad incontestable, el presidente  del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, tiene la desfachatez de decir que el corredor mediterráneo es fundamental en un foro sobre esta infraestructura en que participaban peperos de Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía. Pues si es así por qué no le dice a sus compañeros de Madrid que dejen de maltratar a esta comunidad. No se ha acordado en casi cinco años de este proyecto crucial para esta tierra y ahora se descuelga con un ejercicio de hipocresía de aúpa. El discurso lo aguanta todo, pero la realidad desmiente a Moreno Bonilla. Se ha instalado en el colmo del desahogo. Y por si no fuera suficiente ha dejado una frase para la antología: hay que concluir esta obra que “hace frente a la incertidumbre que genera el independentismo y fanatismo yihadista”. Una reflexión muy depurada, sí señor, de reputado estadista… Todo un ‘viva Cartagena’. ¡Qué le han dado esta mañana a este hombre de desayunar!

Foto.- Puerto de Algeciras.

Todos menos uno

junio 3, 2016

Estaban todos los que tenían que estar, todos menos uno: el Gobierno de la nación. En Antequera se dieron cita Junta de Andalucía, las corporaciones locales, sindicatos (UGT y CCOO), los empresarios (CEA) y las Cámaras de Comercio para reclamar la conexión de los puertos andaluces con los corredores ferroviarios europeos. La ausencia de representantes de la Administración central ante esta reivindicación de justicia resalta con más énfasis el agravio que sufre Andalucía en las inversiones ferroviarias. Mariano Rajoy castiga infraestructuras prioritarias como la Algeciras-Bobadilla, que multiplicaría el volumen de mercancías y empleo del mayor puerto de España, o la línea con Almería para dar salida a su gran producción agroalimentaria, mientras que favorece otras instalaciones portuarias con derramas multimillonarias.

Andalucía ocupa una posición geoestratégica que le confiere enormes oportunidades “al ser el nodo de paso de la principal ruta del comercio mundial”. Por ese motivo, todos los participantes del foro firmaron la ‘Declaración por el desarrollo de las infraestructuras logísticas, el crecimiento y el empleo’. Se trata de un compromiso para impulsar las infraestructuras logísticas de Andalucía a fin de fomentar las actividades industriales y el empleo. Pero esta apuesta por el desarrollo necesita inversión en la red ferroviaria. Así, las organizaciones firmantes exigen al Gobierno de España y a la Unión Europea que culmine la red ferroviaria transeuropea que contempla el eje Mediterráneo (Huelva-Sevilla-Antequera-Granada-Almería-Levante-Frontera Francesa), así como la conexión de Huelva con la Ruta de la Plata y el eje Central (Algeciras-Antequera-Córdoba-Linares-Madrid-Frontera Francesa). Ambos ejes interconectan en Antequera. Y se considera de especial prioridad la culminación de la conexión ferroviaria Algeciras-Bobadilla.

Fotos.– Clausura del foro y mapa de la red ferroviaria transeuropea.

Dos velocidades

mayo 2, 2016

Nunca había realizado el trayecto entre Madrid y la Estación de San Roque (Cádiz) en tren. Un itinerario teórico de cinco horas a bordo de un Altaria en el que conviven dos realidades: la velocidad alta desde la capital de España hasta Antequera (Málaga) y la travesía romántica de un ferrocarril a 80 kilómetros por hora atravesando paisajes de fotografía hasta alcanzar la meta campogibraltareña. Se tarda lo mismo en cubrir las dos terceras partes iniciales del recorrido hasta la ciudad malagueña, donde se cambia el ancho de vía, que en completar el último tercio, que ciertamente tiene más complicaciones orográficas. En el mismo trayecto se comparten sensaciones de siglos distintos. La parsimoniosa recta final del viaje me hizo recordar aquellos desplazamientos en el Expreso Costa de Luz de mi época de servicio militar o de mis estudios de periodismo en la Complutense de Madrid. Tiempos en que la ida a la Villa y Corte o la vuelta a Sevilla suponían nueve horas de traqueteo en ferrocarriles añosos.

Cuando uno se acostumbra al AVE, no sólo por la comodidad sino por la reducción de los tiempos para alcanzar el destino, viajes como el de ayer te hacen comprender y sumarte a la reivindicación de los vecinos del Campo de Gibraltar para contar con una conexión férrea acorde a los tiempos en que vivimos y en igualdad de condiciones que otros españoles. Es justo para el traslado de pasajeros, pero sobre todo es urgente y fundamental para el transporte de mercancías desde el Puerto de Algeciras. No se entiende que en pleno siglo XXI la mayor instalación portuaria de España por tráfico de contenedores no cuente con una infraestructura férrea que permita conectarse más rápido, más seguro y con menor coste con los mercados europeos. La Unión Europea considera este tramo prioritario y, sin embargo, el Gobierno de Mariano Rajoy está torpedeando el potencial del Puerto de Algeciras y desviando las inversiones que le corresponderían a la modernización de esta línea férrea a otras zonas de nuestro país. El PP está tirando piedras contra el desarrollo de una comarca con muchas oportunidades que hoy sufre más que ninguna otra el drama del desempleo.