Papel mojado

enero 4, 2018

Confiar en la palabra del Partido Popular es tanto como pedir peras a un olmo. Los compromisos contraídos por Mariano Rajoy y cía valen tanto como el papel mojado. La lista de incumplimientos resulta interminable pero el caso más sangrante es el de la financiación autonómica porque acumula varios años de agravios e injusticias. Esta desidia del Gobierno tiene incidencia negativa en los servicios públicos de las comunidades infrafinanciadas y también supone no atender el mandato de una ley orgánica, la LOFCA, que obliga a renovar el sistema cada cinco años y ya acumulamos un retraso de más de tres. En el PP ni acatan la legislación vigente (todas las leyes hay que cumplirlas, no sólo las que interesan a la derecha) y les resbala también lo acordado en la última Conferencia de Presidentes (enero de 2017) sobre aprobar durante el año pasado la nueva financiación. Ahora, con el mayor de los desahogos, no sólo no se sienten concernidos por lo que suscriben, sino que se permiten la licencia de chantajear a las CCAA que reclaman lo que en derecho les corresponde. El Ministerio de Hacienda, que dirige el inefable Cristóbal Montoro, amenaza a las autonomías con no enviarles las entregas a cuenta de la financiación hasta que no se aprueben los Presupuestos Generales para 2018. Quieren tapar su incapacidad para conseguir los apoyos para sacar adelante las cuentas con una extorsión política a las autonomías para intentar condicionar el voto del PSOE en el Congreso de los Diputados. Ni cumplen la ley ni sus compromisos y además usan malas artes buscando difuminar su aislamiento político. Menuda tropa.

Foto.- Montoro, con la consejera de Hacienda de Andalucía.

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¡Qué espera Rajoy!

noviembre 24, 2017

La aprobación exprés del cupo vasco ha puesto en primer plano de la actualidad el incumplimiento del Gobierno de Mariano Rajoy en materia de financiación con el resto de comunidades autónomas. Bien podría el Ejecutivo haber resuelto la distribución de recursos a las CCAA de manera conjunta. El modelo que financia a las 15 autonomías del régimen común lleva tres años caducado y está provocando serios problemas para la prestación de los servicios públicos. Esta prisa con el País Vasco contrasta con la pasividad y la desidia para resolver las demandas del resto. Rajoy se ha apresurado en dar respuesta ante la exigencia de Euskadi y es que los votos de los seis diputados del PNV son imprescindibles para sacar los Presupuestos Generales del Estado para 2018.

El reparto que se hace desde el Ministerio de Hacienda con el sistema vigente más provoca tensiones y agravios territoriales. El nuevo modelo debe corregir la diferencia actual en la asignación de recursos entre unas comunidades y otras. Existe una diferencia injustificable entre las CCAA mejor financiadas y las más perjudicadas, entre las que se encuentra Andalucía, de 800 habitante/año. El agravio se visualiza en los 5.522 millones menos que se han recibido entre 2008 y 2015. Por esta política perniciosa de Rajoy ha perdido la posibilidad de aumentar su riqueza (PIB) en cuatro puntos más y casi 200.000 andaluces no cuentan con financiación

Otro dato inaceptable: Andalucía cuenta con una insuficiencia de 3.300 millones cada año para poder desarrollar con normalidad las competencias y los servicios que tiene asignados. Una cantidad anual que surge de los casi 1.000 millones que deja de percibir por debajo de la media y los más de 2.200 que tiene que añadir de sus propios recursos. En el conjunto del estado la bolsa asignada a las CCAA le faltaron, por ejemplo, 16.000 millones en 2014 que tuvieron que cubrir con recursos propios.

En definitiva, el nuevo modelo ha de estar presidido por la igualdad de cualquier ciudadano a contar con las mismas prestaciones viva donde viva. Es una tarea urgente que no admite más demoras por parte del Gobierno de la nación. Rajoy no puede ni mirar a otro lado ni encogerse de hombros ante una demanda que es de justicia, que es obligatoria por ley y a la que se comprometió en la última Conferencia de Presidentes celebrada en enero de este año. ¡Qué está esperando!

Apuesta por la cultura

octubre 18, 2017

Que Andalucía tenga presupuestos para 2018 es una buena noticia para esta comunidad por el mensaje de estabilidad política que traslada a la economía y al conjunto de España. Pero además porque son unas cuentas que apuesta por la política social (8 de cada 10 euros se destinan a este fin), el empleo y el crecimiento (2.183 millones) y la cultura, que registra un crecimiento del 5,1%, casi 10 millones más respecto al año anterior, para superar los 202 millones. Sumados los presupuestos de 2017 y 2018, el aumento presupuestario de cultura supera el 20%. Una decisión que supone un respaldo nítido al carácter estratégico que la Cultura tiene para el Gobierno andaluz.

Las principales novedades del proyecto de ley se resumen en un fuerte impulso a las políticas de fomento de la lectura y el libro (aumento del 85%), colaboración con el sector profesional del cine, artes escénicas y flamenco (más de 6 millones), mantenimiento de una programación cultural de calidad, puesta en valor de nuestro patrimonio histórico, mejora de las orquestas públicas y apoyo a conmemoraciones (Año Murillo, Primera Circunnavegación de la tierra y 450 aniversario de la rebelión de las Alpujarras).

Con estas cuentas, se busca facilitar el acceso a la cultura de toda la ciudadanía como herramienta que hace posible el desarrollo integral de las personas y para construir una sociedad más libre y crítica, se generan oportunidades de crecimiento económico y empleo en una industria cultural que sigue en expansión, y se trabaja por la solidaridad, la inclusión social y la igualdad. La acción política se centra en tres grandes líneas: la Alianza Andaluza por una Cultura Comprometida; la Estrategia Andaluza de Visibilidad de la Mujer en la Cultura; y el Plan Andaluz de Cultura Joven. Todo ello con un triple objetivo: desarrollar todo el potencial que tiene la cultura como elemento de transformación social y transmisión de valores sin dejar a nadie atrás, trabajar por la igualdad combatiendo los roles de género y ayudar a niños y jóvenes a adquirir hábitos de participación activa en la vida cultural.

Foto.– Yacimiento de Cástulo en Linares (Jaén).


Si la mayor crítica que han realizado a coro Partido Popular y Podemos a los presupuestos de la Junta de Andalucía para 2018 es que el Gobierno que preside Susana Díaz ha entregado el proyecto de ley 20 días antes del límite legalmente establecido, entonces es que vamos por el buen camino. Les resulta insoportable, y es una patología destructiva que se debían hacer mirar, que el Ejecutivo cumpla y lo haga con diligencia. Para cualquiera que actúe de buena fe, este ejercicio de responsabilidad y este mensaje de estabilidad sería bienvenido. Andalucía es la primera comunidad en contar con cuentas para el próximo año en un escenario convulso que ha llevado incluso al Gobierno de la nación a prorrogar los presupuestos generales del Estado por falta de apoyos políticos, una circunstancia que da aún más valor a que Andalucia tenga las suyas para 2018. Este acierto político de la Junta ha cogido con el pie cambiado a PP y Podemos, aliados habituales en el Parlamento autonómico. Inmersos siempre en la estrategia de cuanto peor, mejor, en su alianza antinatural, les ha caído la presentación de los presupuestos andaluces como un jarro de agua fría y los ha dejado si cabe más desnortados de lo que andan habitualmente. Esa mezquindad política les pasará factura. La oposición no se puede dedicar sólo a obstruir sin pensar en la ciudadanía.

Netamente sociales

octubre 10, 2017

Los datos que contiene el vídeo son elocuentes. Los presupuestos de Andalucía para 2018 son netamente sociales, que pretenden que la recuperación económica llegue a las familias en términos de mayor renta disponible y con mejores servicios públicos. Para ellos, se dispondrá de 34.759,5 millones, 1.520 más (un 4,6%) que en el presente ejercicio. Todas las áreas de gobierno crecen en las cuentas andaluzas, pero muy especialmente en términos absolutos salud (505 millones), educación (225 millones) y políticas sociales e igualdad (141 millones). Es un proyecto que, además, piensa en el empleo y el desarrollo económico, para lo que se dedicará 2.183 millones. Son presupuestos sociales porque incorporan nuevos derechos (198 millones para la renta mínima de inserción) y porque no habrá ningún trabajador público que gane menos de 1.000 euros. Y son unas cuentas sociales porque también apuestan por la cultura: el presupuesto global (Consejería, Patronato de la Alhambra y el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, que suma al C3A) aumenta un 5,1%, pasando de 192 a 202 millones. En definitiva, un texto que apuesta por el crecimiento, fortalece el estados del bienestar y lucha contra la desigualdad. Todo esto en un clima de estabilidad política que hace que Andalucía sea la primera autonomía con presupuesto para 2018, un escenario que también contrasta con la falta de apoyos del gobierno del PP para sacar los suyos adelante y abocado a prorrogar los de este año.

El valor de la estabilidad

octubre 5, 2017

El Gobierno de Andalucía aprobará el martes el proyecto de ley de presupuestos para 2018. Será la primera autonomía que lleve sus cuentas al Parlamento, una circunstancia con mayor valor político si cabe cuando el Gobierno de la nación parece abocado a prorrogar sus presupuestos por falta de apoyos en el Congreso de los Diputados. Que Andalucía tenga sus cuentas demuestra la capacidad de diálogo del Ejecutivo que preside Susana Díaz y la estabilidad política que existe en esta comunidad. Un clima que da confianza y garantías para la inversión y que permite seguir avanzando en la generación de oportunidades y empleo y en el fortalecimiento del estado del bienestar y de los servicios públicos. Estamos de enhorabuena.

Resumen muy gráfico de los Presupuestos de la Junta de Andalucía para 2018. Unas cuentas que apuestan nítidamente por fortalecer y potenciar el estado del bienestar y los servicios públicos poniendo a las personas en el centro de la acción política. Los datos hablan por sí solos.