¿Dónde quedan la democracia y los ciudadanos?

El presidente del Gobierno portugués ha actuado con bravuconería al varapalo recibido por el Tribunal Constitucional luso anulando buena parte de sus recortes. Lejos de asumir el veredicto judicial, Pedro Passos Coelho, jaleado por la dañina troika (Unión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), pondrá en marcha la motosierra en la seguridad social, la educación y la sanidad. Al estilo Goucho Marx, si no le gustan estos recortes, tengo otros. Desde Bruselas se marca el paso (no hay más camino que la austeridad, han reiterado una vez más) y las marionetas se mueven en consecuencia.

El TC es el garante de la carta magna de un país, refrendada como marco de convivencia por los ciudadanos, y marca los límites de la interpretación de la norma. Con su respuesta, Passos Coehlo subordina el orden constitucional del país vecino a las indicaciones de una estructura de poder que nadie elige y que marca nuestras vidas por desgracia. El poder omnímodo de la troika, jaleado por los codiciosos mercados, nos están conduciendo a una democracia de baja intensidad o democracia subordinada. Se anteponen las directrices de unos burócratas a la legitimidad de una Constitución o al bienestar ciudadano.

Más allá del debate jurídico, lo que está en juego es la calidad de vida de las personas. La decisión de Passos Coehlo se traducirá en más pobreza y más sufrimiento para la gente. Los portugueses tendrán menos derechos sanitarios, más copago (actualmente ya pagan cinco euros por consulta médica y 20 euros por atención en urgencias) y menos garantía de prevención de la enfermedad. Todo este cóctel regresivo significa menos expectativas de vida. El nuevo tijeretazo en educación hará al medio y largo plazo un país menos competitivo, con ciudadanos menos formados y con mano de obra poco cualificada. Y, con el tajo en Seguridad Social, pensionistas y parados verán cómo tienen problemas para llegar a fin de mes. Un auténtico desastre. Le están robando el futuro a todo un país.

Luz contra los recortes

De tarde en tarde, durante esta prolongada y asfixiante crisis, nos llevamos alguna alegría, surge un rayo de luz que combate la oscuridad de los recortes y de la política de austeridad a ultranza que está deprimiendo a la economía y está cercenando las expectativas de muchas personas. El Tribunal Constitucional de Portugal ha tumbado un paquete de medidas de ajuste impuesto al país vecino como consecuencia de su rescate financiero. El fallo anula una parte sustantiva de los recortes y ha puesto al Gobierno conservador contra las cuerdas, hasta el punto de que el primer ministro, Pedro Passos Coelho, ha tenido que convocar una reunión urgente de su gabinete. El tribunal declara ilegal la retirada de una paga extra a los funcionarios y a los pensionistas y las rebajas en el subsidio de desempleo y de enfermedad, y lo argumento en el reparto desigual e inequitativo de los sacrificios para reducir el déficit público. El mensaje de poder judicial es inequívoco y traspasa las fronteras portuguesas. Supone un toque atención a esas instituciones que no elige nadie, la dichosa troika (Unión Europa, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), y que nos está condicionando la vida a peor. Del mismo modo, abre la puerta a que otros tribunales constitucionales sigan la estela de sus homólogos lusos. En España, hay recursos contra la eliminación de una paga extra para los empleados públicos o contra la reforma laboral de Rajoy. Veremos qué hace nuestro TC cuando dictamine sobre los mismos.

Chipre: la mano en la cartera

Al calor del ominoso rescate de Chipre, no voy a incurrir en el mismo error del Partido Popular cuando estaba en la oposición de lanzar la piedra y esconder la mano, de que España no es Grecia (ni Irlanda, ni Portugal) pero… Ni peros ni dudas. Quizá en aquellos momentos turbulentos se habría necesitado una derecha más patriota y menos interesada en su particular cálculo electoral.

Como ciudadanos nos ha de preocupar el hecho en sí mismo: cómo se ha gestado un rescate al que van a tener que contribuir los ciudadanos directamente con una parte de sus ahorros. Algo hasta ahora tabú. Les van a meter la mano en la cartera (nunca mejor traída la expresión coloquial) saltándose a la torera la legislación comunitaria. Ni siquiera se respeta a los pequeños y medianos ahorradores, los que tienen menos de 100.000 euros de depósitos, como se recoge en los tratados de la Unión. El prestigioso economista José Carlos Díez habla de “aberración económica” y, aun a riesgo de errar, hablaría también de aberración democrática y social. Máxime cuando el presidente chipriota denuncia que ha aceptado el trágala ante el chantaje del Eurogrupo de dejar caer a este pequeño país mediterráneo. Incluso los que marcan el ritmo en esta UE cada vez más alejada de la Europa de los ciudadanos, Merkel y el FMI, exigían medidas más duras.

La decisión ha caído como una bomba entre la población chipriota y su Parlamento es un hervidero al no contar el gobierno recién salido de las urnas con una mayoría suficiente para convalidar este castigo impuesto desde fuera. Chipre es un peldaño más en la escalada de la injusticia social y de la cesión de soberanía sin mecanismos democráticos de control y contrapeso en Europa. La indignación popular y la pésima acogida por los mercados apuntando a otra nueva crisis del euro han obligado a renegociar el rescate y suavizar el castigo para los pequeños y medianos ahorradores. Ni así tiene un pase.

Viñeta.Forges en El País.

El espejo de Portugal

Mariano Rajoy se mira con deleite en el espejo de los recortes de Portugal. Sostiene el presidente español (que no Pereira) que hará “algo parecido” que el gobierno de derechas en el país vecino. Pues habrá que agarrarse porque vienen curvas. Hace algo parecido a lo decidido por Passos Coelho consiste en subir el IVA, crear un impuesto equivalente al 50% de la paga de Navidad de los trabajadores, el dichoso copago (pagar por las atenciones sanitarias), reducir los días de vacaciones, el abaratamiento del despido (sólo 12 días por año trabajado), aumento de la jornada laboral en el sector privado y subidas brutales de la luz y el agua, entre otras agresiones al estado del bienestar y a las conquistas sociales. Rajoy nunca baja al terreno y se queda en las frases retóricas y ambiguas. Sigue amagando con reformas y no da el paso hasta que se celebren las elecciones andaluzas del 25 de marzo. El primer golpe a los bolsillos de los españoles ha sido de traca, con el agravante de un incumplimiento clamoroso de sus promesas electorales, en especial con el incremento del IRPF. No se puede jugar con la gente más tiempo. ¡Que diga la verdad, que se moje, que asuma su liderazgo de una vez! No caben más engaños. El inquilino timorato de la Moncloa tiene que dar la cara ante el país. Posiblemente sea más lesivo para sus intereses partidistas el cálculo y el tacticismo electoralista a fin de no perder votos en Andalucía que la crudeza, la extremada crudeza, de las medidas que están por venir y que este pseudo-líder no se atreve a adoptar. En los recortes, España será como Portugal.

La trampa de Rajoy

Por fin cantó la gallina. Ya sabemos que detrás de la artificial escandalera montada por el Partido Popular sobre el déficit de las comunidades autónomas (las socialistas, claro, las conservadoras son oasis en el desierto; Valencia y Murcia, reyes del descontrol contable, no merecen ni mención) sólo se escondía la estrategia de la derecha de animar al presidente Zapatero a acometer nuevos recortes para, según sus previsiones, encontrarse todas las tareas duras ejecutadas, con nuevos ajustes del estado del bienestar hechos, cuando el PP gane triunfalmente las elecciones generales en marzo de 2012 y así no tener que usar el BOE para aplicar recetas impopulares.

Relata muy acertadamente El País, en información firmada por Anabel Díez y Carlos E. Cué, los pasos desplegados por los peperos en los últimos días hasta desembocar en el tijeretazo que demanda al Gobierno socialista:

Mariano Rajoy lleva varios días fijando la mira. Primero dejó caer que las cuentas autonómicas no eran correctas. Luego planteó auditorías. Después, que vendrían tiempos difíciles. En una comida con sus barones, analizó el supuesto déficit oculto de la sanidad. Más tarde, dijo que tendremos el Estado de bienestar que podamos permitirnos. Y ayer, aún sin disparar del todo, afinó mucho más: apuntó claramente a que serán necesarios más recortes para cumplir el objetivo del déficit, pero citó a José Luis Rodríguez Zapatero y a su Gobierno para que sean ellos los que asuman la responsabilidad de plantearlos. A partir de ahí, vino a decir, el PP será leal y colaborará.”

Más claro agua. Eso no es lealtad, más bien un trágala. El PP está achicando el espacio a Zapatero con su catastrofista mensaje y, de camino, alertará a los organismos internacionales para que den otra vuelta de tuerca a España. Ya sea por acción del Gobierno o por imposición de la Unión Europea, las huestes de la gaviota desean otra remesa de podas en el estado del bienestar. Les importa bien poco el prestigio del país o el sufrimiento de los ciudadanos. Su único objetivo es asaltar la Moncloa sin reparar en la miseria de sus métodos.

El presidente del Gobierno –se lo planteo con la humildad de mi condición de militante socialista– debería estar prevenido ante esta trampa. La responsabilidad de gestionar estos momentos delicados no está reñida con preservar las señas de identidad de un gobierno socialdemócrata. Se han de tomar las medidas que sean imprescindibles salvaguardando el ideario que nos acompaña durante los 132 años de existencia del PSOE.

Y es que cuando veas las barbas de tu vecino pelar… El caso de Portugal es paradigmático. No hay que irse tan lejos: el 22-M también. Si desde la izquierda se adoptan decisiones de corte liberal porque lo imponen las circunstancias y la coyuntura internacional, la ciudadanía vota a la derecha para que haga política de derechas.

Por cierto, el triunfador luso, el conservador Passos Coehlo, ya ha olvidado que en la campaña electoral dijo que adoptaría las mismas medidas de ajuste que el socialista Sócrates. Al final, el electorado optó por una derecha que ya anuncia recortes más severos y una reforma laboral indiscutiblemente en contra de los derechos de los trabajadores. Ésos son los riesgos de apostar por los autores intelectuales y materiales de esta profunda y larga crisis económica.

Cría cuervos

Cayó la segunda pieza del dominó europeo. Primero fue Grecia. Irlanda, uno de los países que ciertos doctrinarios de la economía califican despectivamente como PIGS, se ha tenido que agarrar al rescate ofrecido por la Unión Europea para frenar los ataques especuladores. Más de 80.000 millones de euros de inyección económica y el compromiso de un ajuste severo de otros 15.000 millones para sacudirse la presión de los mercados. Curiosamente, Irlanda, un paraíso neoliberal de rebajas de impuestos y boom inmobiliario, ha sido devorada como Saturno por sus propios hijos. Los bancos a los que salvó el Gobierno conservador con poderosas aportaciones de dinero público son los que ahora arrastran al país al borde del precipicio. Si en el origen de esta profunda crisis está en la mala gestión de las entidades financieras, con las hipotecas basura y los altísimos riesgos inmobiliarios, supone una tremenda paradoja que estos pájaros se revuelvan contra la mano que le ha dado de comer. Cría cuervos. Cobrada la pieza irlandesa, ahora afilan sus garras observando a Portugal. Van a por el euro.

Otra derivada del fiasco económico de Irlanda es la demostración del escaso tino que tiene Mariano Rajoy. Donde pone el ojo no suele poner la bala. Cada vez que habla de un gobierno modelo, éste se derrumba como un castillo de naipes. Se fijó primero en Baleares y la gestión del popular Jaume Matas ha dejado tras de sí un reguero de escándalos y supuesto mangoneo de dinero público. Cambio de tercio y puso su mirada en Valencia, pero hete aquí que Francisco Camps y sus amigos del alma lo han obligado a recular para no pisar charcos putrefactos, las secuelas del caso Gürtel lo han animado en poner los pies en polvorosa. Ahora también intentará pasar de puntillas por sus elogios al tigre celta y con mucho disimulo se comerá sus palabras sobre las maravillas y milagros de este vecino europeo. Para Rajoy, Irlanda y sus recetas neoliberales apuntaban el camino a seguir. El jefe de la oposición tiene ojo de mal cubero. Sus modelos son muy poco modélicos, muy poco ejemplares.

El lobo financiero

Se levanta uno cada mañana sobresaltado por las noticias económicas y por el griterío mediático anunciando la hecatombe. Los mercados financieros, responsables de esta profunda recesión, posiblemente la mayor de la historia, son los que marcan el ritmo de la economía internacional. Nos llevaron al pozo de la miseria y nos quieren mantener en vilo y con el agua al cuello. Los movimientos especulativos del lobo feroz financiero sobre la zona euro están apartando del rebaño a las ovejas más débiles, que son las presas más fáciles. El acoso sobre Grecia busca desestabilizar los cimientos de la vieja Europa para seguir haciendo caja a costa del ciudadano de a pie.

La inoportuna jugada de la sociedad de rating Standar & Poor’s de rebajar la calificación de la deuda griega nos ha metido aún más miedo en el cuerpo. A tenor del discurso imperante en la esfera pública, exagerado por los medios de comunicación, detrás del vecino heleno viene Portugal, luego quizá Irlanda y, a continuación, España o por qué no Italia. El dinero no entiende de política y sólo de beneficio. Grecia está a punto de estallar por los aires: por un lado, los organismos internacionales y los mercados exigiéndole  sacrificios y, por otra, la población en plena ebullición y con una huelga general amenazante por el severo ajuste que su gobierno tiene que aplicar si quiere encontrar el calor internacional. Por cierto, un ejecutivo socialista que tiene ahora que lidiar la herencia envenenada de una década de pésima gestión de la derecha.

El tablero planetario tiembla y esas sacudidas llegan a España con la forma del desempleo. La crisis se personifica en este país en las colas de las oficinas del INEM. Según el dato de la EPA avanzado por un error (o quién sabe) del Instituto Nacional de Estadística, el índice de paro supera ya el 20% en el primer trimestre de 2010. Otro mazazo a las esperanzas de recuperación que se perciben y a los halagüeños indicadores que se han conocido en las últimas fechas. El desempleo, menos mal, parece haber tocado fondo y nos queda por delante una larga y lenta travesía de reconstrucción de los efectos devastadores de una recesión económica que nos llovió del cielo, como sin quererlo, por los desmanes y la avaricia de los tiburones financieros norteamericanos (hipotecas basura, la bancarrota de Lehman Brothers o los presuntos ilícitos de Golman Sachs). La gran mayoría sufre los embates de la crisis, mientras que los bancos siguen con beneficios obscenos: el BBVA ganó de enero a marzo 1.240 millones de euros.

Llegamos a la celebración del Primero de Mayo con un ambiente de incertidumbre marcado por la recesión y el paro. Los sindicatos, con toda justicia, claman por la implicación de todos en la resolución de este agujero negro que nos rodea. También podían exigir algo más de responsabilidad a los estibadores del puerto de Algeciras. En estos momentos de dificultad, y después de una importante inversión, la nueva terminal de Hanjin no ha podido acoger la primera descarga en sus instalaciones por el desacuerdo con los trabajadores. La sociedad coreana se replantea la continuidad del proyecto (y no andamos sobrados de yacimientos de empleo y generación de riqueza) y desviar la ruta de los buques containers hacia otros puertos. Mala noticia para la Bahía de Algeciras si se confirma y, ojo, que la competencia de Tánger es muy seria y se halla muy cerca, a sólo unos kilómetros, a golpe de vista en días claros en el Estrecho. Los estibadores deberían reconsiderar o, al menos, aquilatar sus medidas de fuerza por el bien general. Los sindicatos tienen aquí también una piedra de toque.

Otro gran golpe a ETA

Nadie puede cuestionar que la política antiterrorista del Gobierno de España funciona y lo hace bien. Aunque algunos mequetrefes desplieguen estrategias, como el caso Faisán, para desacreditar el trabajo serio y eficiente desplegado en los últimos años. Estas voces fariseas no consiguen, sin embargo, empañar la fortaleza de unos hechos inobjetables.

El estado de derecho le ha infligido otro nuevo golpe a la sinrazón etarra este fin de semana. ETA quería trasladar a Portugal su centro de operaciones y las fuerzas de seguridad del Estado, en colaboración con la policía lusa, han roto los planes de la banda. Los terroristas, en su desesperada huida, han dejado mucho material explosivo, un peligroso arsenal, y una valiosa información sobre sus objetivos inmediatos.

Nos tenemos que felicitar por la firmeza del Gobierno en su lucha contra la barbarie del terrorismo, implicando a nuestros países limítrofes, como en este caso Portugal, porque ETA debe saber que será combatida esté donde esté, porque las únicas armas que valen son las de la democracia y las de la paz.

El cerco sobre la banda es cada vez más estrecho, cada vez pasa menos tiempo entre la reorganización de la cúpula terrorista y la detención de sus principales dirigentes, cada vez es menor el crédito de los violentos en la sociedad vasca… No nos queda más que animar a las fuerzas de Seguridad del Estado a continuar con esta lucha diligente y coordinada para poner punto final a ETA. Un punto final que, al menos deseamos la inmensa mayoría, está cada día más cerca. No se ha de alzar, no obstante, mucho la voz porque siempre es posible una acción violenta nos devuelva al escenario del dolor y la indignación cívica. Ahora bien, con cada operación que debilita su infraestructura y su organigrama este país recibe una gran noticia.

Foto.- Bidones hallados en la casa de Óbidos (Portugal), donde ETA guardaba 1,5 toneladas de explosivos.