Runrún de internautas

enero 10, 2010

Me inquieta que algunas voces acreditadas en el universo progresista en Internet hayan acogido con dudas y decepción la propuesta del Gobierno de España, incluida dentro del anteproyecto de ley de economía sostenible, para regular la protección de los derechos de autor en la red. El texto final remitido a los órganos consultivos recoge que ningún sitio web podrá ser clausurado sin intervención judicial. En palabras del Ejecutivo, se establece un procedimiento ágil, eficaz y con las máximas garantías para los derechos fundamentales que pueden estar en conflicto, que son el derecho de propiedad intelectual, por un lado, y los derechos a la libertad de expresión y a la información, por otro.

Hace unas semanas, la red estalló cuando se conocieron los primeros extremos del proyecto y fue el propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien salió al paso para dejar claro que cualquier actuación para bloquear una web habría de contar con la autorización judicial. De acuerdo con el anteproyecto, se crea una Comisión de Propiedad Intelectual que, a quejas de los ciudadanos o de los afectados por la piratería, podrá investigar si se producen actos lesivos de la propiedad intelectual por descargas en alguna web. En el caso que se observe el uso con fines lucrativos de obras de terceros, la Comisión trasladará su dictamen al titular de la página, advirtiéndole de lo que ocurre, y posteriormente, si no se adoptase ningún tipo de medida para su subsanación, ponerlo en conocimiento del juez de la Audiencia Nacional, que tendrá cuatro días para fallar.

A priori, con estos exiguos datos y a falta de conocer con más detalle el texto, se podría entender que se concilian las demandas de una y otra parte en litigio. Sin embargo, los internautas han elevado enardecidas quejas con la redacción final de la futura norma. Un referente en el mundo digital como César Calderón, en su blog Netoratón 3.0, expresa su malestar con un post con título demoledor, Legislar sobre papel mojado, en el que advierte de la inoperancia de la medida legislativa frente a los corsarios de la red porque, en su opinión, los que hoy se aprovechan del ingenio y la creatividad de terceros serán los primeros en buscar nuevas plataformas para seguir con su negocio que vampiriza lo ajeno. Fernando Berlín, en su bitácora Radiocable.com, subraya que se persigue al menos culpable y se hace la vista gorda con el verdadero delincuente. César, Fernando y otros muchos ciberactivistas de corte progresista entienden que la mejor fórmula es que los autores se adapten su producto y su comercialización a la nueva realidad digital. Por si fuera poco, la entrevista de la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, el pasado viernes en Hora 25, de la Cadena Ser, concitó una dura crítica en Twitter y Facebook: los comentarios se centraron en el desconocimiento del medio.

Estas opiniones me convocan a la reflexión sobre si el camino emprendido es el correcto o si, por el contrario, la lucha para preservar la propiedad intelectual de las garras de los carroñeros de la red requiere fórmulas más imaginativas. Admito sugerencias porque algo hay que hacer para salvaguardar los derechos de los autores.

Calma en la red

diciembre 4, 2009

Una medida para regular el derecho de propiedad intelectual ha provocado una fuerte movilización a la contra de los internautas. La idea, no demasiado bien explicada por el Gobierno en un primer momento, ha dado pie a líderes de opinión del ciberactivismo de derecha a orquestar una turbamulta digital. Al señuelo lanzado por estos referentes de Internet se han sumado muchas personas de buena fe en defensa de la libertad de expresión. Comparto la inquietud de la mayoría de los contestatarios: era imprescindible una aclaración urgente que disipar todo tipo de dudas. El presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, ha estado presto para desfacer este virtual entuerto. Ha zanjado el debate sin ambages:

No se va a cerrar nada en la red, ninguna página web ni ningún blog. Si hay que aclarar algo en el Anteproyecto de Ley, desde el punto de vista de la redacción, se hará, lo hará el Ministerio de Cultura, lo hará el conjunto del Gobierno. Nada más lejos de la intención y de la decisión de la programación del Gobierno cerrar ningún elemento en la Red. Mi opinión es que ha de prevalecer siempre la libertad de expresión“.

El presidente ha puesto mesura y sentido común en el acalorado debate que se había desatado. La futura de Ley de Economía sostenible, aún en fase embrionaria, despejará todas las incógnitas. Zapatero ha empeñado su palabra y, además, el PSOE ha demostrado su capacidad para hablar, escuchar y recoger las aportaciones de todos. Y quedará definido de forma taxativa que la clausura de algún sitio en Internet tendrá que contar con la pertinente autorización de un juez. No se va a cortar la conexión a nadie de manera arbitraria ni a pegar patadas a los routers, frase recurrente que algún gurú del blog ha acuñado con inusitada premura. No se pretende recortar derechos, sino poner coto a los desaprensivos que se lucran a costa del ingenio y de la creatividad de otros. Se busca acabar con los parásitos que sin pudor explotan de manera sistemática y masiva derechos ajenos. Sólo en este caso se bloquearían esos contenidos pirateados.

En España queda pendiente un asunto capital en democracia: el respeto de la propiedad intelectual. Cualquier sociedad que se precie tiene que poner orden en la red para que no cabalguen sin control estos modernos cuatreros digitales. El Gobierno no legisla para acabar con la compartición de contenidos en la red. No se criminaliza a los internautas, sino a los que se apropian de lo ajeno para hacer caja. Quien se aferre a esta bandera negra con una calavera miente y manipula para defender un atraco de índole intelectual.

El gratis total que propugnan algunos supone un atentado a los derechos de sus autores. Ahora bien, la norma también ha de prevenir de los abusos de las entidades gestoras, como ha ocurrido en tiempos pasados y que hemos sufrido con resignación los usuarios. El reto del Gobierno pasa por llevar a las Cortes un texto que encuentre el punto de equilibrio entre la protección de la propiedad intelectual y los derechos de la ciudadanía.

PD.- Qué casualidad que la viñeta que se ha elegido para apoyo del manifiesto crítico sea un ave que se asemeja a una gaviota.

Alakrana y alacranes

noviembre 6, 2009

A pocos minutos de las dos de la mañana, oí con atención en el programa Hablar por hablar, de la Cadena Ser, el testimonio desgarrador de María Ángeles Jiménez, esposa de Gaizka Iturbe, uno de los 36 marineros del atunero Alakrana secuestrados por los piratas somalíes en el Índico. Unas horas antes, durante una breve entrevista, percibí el espanto en la voz de Ricardo, el patrón del barco, también retenido a bordo por los corsarios. Es humano, lógico y comprensible el dolor, la zozobra, la incertidumbre y el miedo que atenaza a las víctimas y a sus familiares. Están padeciendo una situación límite y temen por sus vidas o las de sus seres queridos. Por tanto, su petición de diligencia y celeridad al Gobierno para solventar el conflicto tiene todo el sentido del mundo.

De esa situación de extrema vulnerabilidad se aprovechan estos desalmados forajidos del mar para tensar la negociación con el Gobierno de España y exigir un rescate más elevado, incluyendo la liberación de dos de sus compañeros, detenidos por una patrullera de la Armada y puestos a disposición judicial en nuestro país. Los piratas quieren hacer caja y que hocique ante su intimidación una democracia del primer mundo. Para ello juegan con el terror de los secuestrados y su entorno familiar. Estos malhechores no entienden ni de sentimientos ni de legislación internacional.

Lo que produce repelús es que el PP le baile el agua a estos fueras de ley para atizar a José Luis Rodríguez Zapatero. No parece edificante ni ejemplar la actitud del principal partido de la oposición poniendo en entredicho la labor del Ejecutivo. Desde la calle Génova han desplegado una estrategia carroñera e indecente, impropia de una fuerza política que aspira a llegar otra vez a la Moncloa, con tal de darle estopa al Gobierno de España.

En estos momentos en los que se pone en cuestión los principios democráticos es cuando hay que demostrar visión de Estado y talla moral. La respuesta crítica contra el Gobierno es decepcionante e indigna, además de inoportuna y contraproducente. No han desperdiciado la oportunidad de sacar el aguijón y punzar al adversario con intención malsana, sirviéndose sin pudor del desconsuelo y el padecimiento de las familias de los marineros. No todo vale en política y éste es un ejemplo de manual en ese sentido.

Me pregunto que diría el PP si, en lugar de piratas, fuera la banda terrorista ETA quien pidiera la excarcelación o el acercamiento de algunos de sus presos para dejar en libertad a un político o un agente de las Fuerzas de Seguridad del Estado previamente secuestrado. ¿Ya no se acuerdan de cómo reaccionó el conjunto de la sociedad ante el chantaje terrorista tras el secuestro y posterior ejecución de Miguel Ángel Blanco? ¿Se tiene que poner el Estado español de rodillas ante las coacciones de estos nuevos terroristas del Índico?

Al principal partido de la oposición le falta seriedad, solvencia y altura de miras y le sobra ansiedad y ambición de poder. Sería más necesario que nunca su apoyo sin fisuras al Gobierno hasta que se resuelva, si puede ser felizmente, el secuestro. Ya habrá tiempo después para el análisis y la censura, si procede, de la actuación gubernamental. Me quedo con las palabras de María Ángeles, con voz entrecortada, cruzada por el sufrimiento: “Vamos a dar otro voto de confianza al Gobierno, que es en definitiva el único que puede negociar la libertad de nuestros maridos. [...] Necesito hacer un llamamiento a todos los partidos políticos para que aúnen sus fuerzas para estar con el Gobierno, este momento no es de lidiar entre ellos, es el momento de que el pueblo español esté unido, apoyando a nuestro Gobierno para que nos devuelvan a nuestros maridos… vivos“. Que algunos alacranes tomen nota.

Fotos.- El País. Esposas y familiares de los marineros secuestrados, que han comparecido esta mañana ante los medios de comunicación, y María Ángeles Jiménez.

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