Política y literatura

Me han invitado a participar en un coloquio en la Feria del Libro de Sevilla sobre política y literatura. La cita tiene su enjundia y me toca el difícil reto de ocupar el puesto que inicialmente estaba destinado para mi compañero Pepe Juan Díaz Trillo, escritor, poeta y desde hace un mes consejero de Medio Ambiente de la Junta. Pepe Juan no sólo tiene una pluma culta, grácil y certera, también una dinámica y amena oratoria. Compartiré mesa con dos colegas parlamentarios de otras formaciones políticas, Antonio Garrido Moragas (PP) y José Manuel Mariscal (IU), personas con nivel literario y poso cultural, bajo la moderación del periodista Juan Manuel Marqués Perales.

Esta tertulia, prevista para el 12 de mayo a las 20 horas, es una iniciativa del Parlamento de Andalucía, que por primera vez contará con una caseta propia en la Feria del Libro de la capital andaluza. Ya se enfrascó la Cámara en harina editorial con la publicación del volumen Seré breve, con textos de un ramillete de diputados y diputadas. Su presidenta, Fuensanta Coves, está cultivando bien la veta cultural en su gestión.

Me da un cierto pudor negociar esta empresa. Se me plantea un escenario fascinante y a la vez comprometido, no sé si demasiado elevado para mis dotes y conocimientos. No soy literato, al menos en el sentido literal del término, soy periodista y, por consiguiente, mi producción creativa es efímera, perecedera, del momento. No hay nada más viejo que un periódico de ayer, dice el viejo aserto que recorre las redacciones. Tendré que enfocar mi intervención hacia la relación entre periodismo, literatura y política, un trinomio menos común pero con algunos ilustres representantes. Grandes firmas han saltado a la literatura desde las páginas de los diarios y han compatibilizado la escritura con los asuntos públicos o su militancia política: Mario Vargas Llosa, mi admirado Gabriel García Márquez, Albert Camus, Agustín de Letamendi o el recientemente fallecido Antonio Fontán, por poner algunos ejemplos. En apenas dos semanas habrá que echar el resto.