Otro envite más

De manera cíclica, el Fondo Monetario Internacional nos obsequia unas recetas de castigo para la clase trabajadora. Ayer recibimos la última entrega del serial de cómo achuchar a los de siempre. El FMI emplaza a España a que mantenga la pírrica subida de las pensiones en un 0,25% en los próximos años, con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo, y a retrasar la edad de jubilación, incluso más allá de los 67 años. En un país con 3,5 millones de desempleados (paro registrado), parece que alargar la vida laboral de los activos sólo perjudica la incorporación de los más jóvenes al mercado laboral, además de penalizar a los que llevan muchos años cotizados. Desde las poltronas de estas instituciones, sus bien remunerados ejecutivos sólo piensan en cómo seguir engordando a los de arriba y exigir más sacrificios a los trabajadores. Todo muy previsible y muy liberal.

Diez razones para este Primero de Mayo

Diez razones para celebrar un Día del Trabajo reivindicativo y a diario:

1. Mientras que haya cinco millones y medio de parados en España, todos los días tienen que ser Primero de Mayo.

2. Con una reforma laboral que desprotege a los trabajadores y que resta derechos, y encima no crea empleo y tiene que ser derogada, todos los días tienen que ser Primero de Mayo.

3. Cuando esta crisis ha devaluado al trabajador, con empleo precario y con salarios cada vez más bajos (uno de cada tres ocupados gana menos que el salario mínimo), todos los días tienen que ser Primero de Mayo.

4. Si hay casi un millón y medio de personas que viven en hogares en los que no entran ingresos, todos los días tienen que ser Primero de Mayo.

5. En tanto en cuanto haya pensionistas que con su modesta pensión tengan que ayudar a sus hijos a llegar a final de mes o a pagar las facturas de servicios básicos,  todos los días tienen que ser Primero de Mayo.

6. Mientras que esté en el Gobierno de la nación un partido (PP)  que recorta y recorta la igualdad de oportunidades en este país,  todos los días tienen que ser Primero de Mayo.

7. Si los síntomas de recuperación sólo se perciban en indicadores macroeconómicos y en las cuentas de resultados de los bancos y no a las familias, todos los días tienen que ser Primero de Mayo.

8. Siempre que no aprovechemos los indicios de mejoría de la economía para recuperar derechos y corregir la brecha de desigualdad que se ha agrandado con esta crisis, todos los días tienen que ser Primero de Mayo.

9. Cuando muchas familias siguen con la espada de Damocles de los desahucios, todos los días tienen que ser Primero de Mayo.

10. Para protestar contra la ley de Seguridad Ciudadana, la conocida como ley mordaza, con la que la derecha pretende acallar las voces críticas y las protestas contra sus políticas nocivas, todos los días tienen que ser Primero de Mayo.

Foto.El País.

Euforia desmedida

La gente ya está harta de brotes verdes o de raíces vigorosas que no crecen o se mustian. El balance de 2014 hecho por Mariano Rajoy peca de exceso de triunfalismo. Cierto que algunos parámetros macroeconómicos (la reducción de la prima de riesgo o las exportaciones) van mejor, pero las bonanzas que predica siguen sin llegar a las familias. Al presidente del Gobierno le ha faltado un baño de realismo. O dicho en palabras de Isaías Lafuente, se echó de menos honestidad para contrastar la situación actual con la que se encontró a la llegada a la Moncloa en 2011 y no dar sólo los datos que le interesaban. En muchos aspectos, los más sociales, no sólo no estamos mejor, sino que hemos empeorado. ¿O no es verdad que hoy hay más parados y medio millón menos de cotizantes a la Seguridad Social? ¿O no es cierto que los salarios son más bajos y que un 34% de los trabajadores tienen una retribución por debajo del salario mínimo (645 euros)? ¿O no se quiere ver que los pensionistas han perdido poder adquisitivo y tienen que pagar parte de los medicamentos? ¿O se olvida que soportamos recortes en derechos sociales y en libertades con un Gobierno de derechas? Algunas cosas han mejorado pero en tres años la situación de la inmensa mayoría es peor. Ojalá la recuperación económica fuera una realidad. Pero de momento no lo es. Lanzar las campanas al vuelo o mensajes de euforia sin argumentos solventes no hace más que generar desencanto en la ciudadanía. No es el tiempo de la propaganda. Pero si el presidente quiere que los españoles creamos en la recuperación de la que tanto se ufana que empiece a devolver las conquistas arrebatadas. Sólo así aceptaremos sus palabras autocomplacientes.

Promesas falsas a los pensionistas

Las pensiones subirán el año que viene sólo el 0,25%. Los Presupuestos Generales del Estado para 2014 recogen la subida máxima permitida en la reforma de las pensiones que está impulsando el Gobierno, pendiente de la aprobación definitiva de las Cortes Generales, para ahorrar (recortar) 33.000 millones hasta 2022. Y decía Rajoy que lo último que tocaría eran las retribuciones de nuestros mayores porque constituyen el grupo más vulnerable. A ver cómo se comporta el IPC hasta el final del ejercicio y sabremos cuanto poder adquisitivo pierden. Promesas que se las lleva el viento.

Y nos colaron el repago

Nos cuelan el copago (o repago) con nocturnidad y alevosía. Nos levantamos esta mañana con la agresiva noticia de tener que pagar más por los medicamentos. Hace apenas un mes, Rajoy descartaba esta medida: No soy partidario del copago en sanidad“. Pagaremos un 10% más por los fármacos: del 40% al 50% del coste real las personas activas y los pensionistas dejarán de tener las medicinas gratis y tendrán que abonar el 10%. El presidente del Gobierno se ha comido de nuevo sus palabras en tiempo récord y ha asestado otro hachazo a las economías de las familias y, muy especialmente, a los pensionistas. A éstos les subió la nómina un 1% y los está friendo a impuestos. El poder adquisitivo de las personas jubiladas ha caído en picado con Rajoy: les han subido el IRPF y ahora pagarán por las recetas. Si tiráramos de hemeroteca, nos golpearían en la cara los flagrantes incumplimientos de Rajoy y los agresivos ataques de la jauría pepera cuando Zapatero tuvo que congelar las pensiones a los que tenían la paga más alta. Y con la que está cayendo esta semana de recortes en educación y sanidad, el actual inquilino de la Moncloa fuera de España y sin dar la cara. Patético.