Uso torticero

Son cuatro opiniones de periodistas veteranos y avezados sobre el uso torticero que han querido hacer hoy del Parlamento de Andalucía esa coyunda sin escrúpulos que forman las derechas (PP y Ciudadanos) y la extrema derecha (Vox) con el arranque de la comisión de investigación de la FAFFE a tres días de las elecciones. Cuando se utiliza una institución con fines espurios, se la degrada y se la pisotea. Nada que objetar a que se estudie y analice lo ocurrido en esta fundación pública, una causa abierta ya en los juzgados por iniciativa del Gobierno andaluz en etapa socialista. Lo que es aberrante es que esta comisión eche andar en vísperas electorales, cuando su creación fue aprobada en marzo por el Pleno de la Cámara (muchas prisas no se han dado), cuando los hechos se remontan a entre ocho y diez años y la fundación está disuelta, y para colmo cuando se ha suspendido toda la actividad parlamentaria por la campaña electoral menos casualmente esto. Para su puesta de largo, se cita a tres ex presidentes y a una ministra, mañana a varios ex consejeros. Las derechas querían tener un acto electoral gratuito manoseando una institución que es de todos.

No sólo han retorcido los usos y costumbres parlamentarios, sino que no han tenido ni el respeto ni la cortesía debidas para una persona íntegra y honesta como es Manuel Chaves, alguien que durante 19 años ha ostentado la máxima representación política en esta comunidad autónoma. En política las formas tienen tanta importancia como el fondo. Y las derechas han optado por el ‘hooliganismo’ y la falta de educación. Un síntoma de lo que perseguían con esta pantomima era hacer campaña, infligir daño gratuito y para nada esclarecer la verdad. El trato que le han dado a Chaves es indignante y humillante y dice muy poco de quien lo practica. Todo por un puñado de votos… Esa forma de hacer política estomaga y demuestra el estado de degradación de unos partidos de derechas que piensan más en un impúdico, casi miserable beneficio electoral que en la verdad y el interés general. Todo un bochorno. Que se lo hagan mirar.

Vox y la chica de la curva

La brecha salarial entre mujeres y hombres es una evidencia salvo para la extrema derecha con su visión machista del mundo. Vox nos quiere hacer comulgar con la rueda de molino de que esta discriminación en materia laboral es uno más de los inventos progres. Para este partido negacionista los estudios serios sobre la menor retribución de las mujeres en una leyenda urbana alimentada por el rojerío. Tanto es así, que el partido de Abascal ha presentado en el Parlamento de Andalucía una iniciativa contra estos “falsos planteamientos de tinte ideológico”, los considera tan irreales como “la chica de la curva”. De esta forma tan despectiva y surrealista despacha una cuestión de tanta trascendencia como la brecha salarial. Todo el texto está plagado de disparates y tics reaccionarios. Éstos son los que le marcan el ritmo al Gobierno de las derechas en Andalucía. Ante este insulto a la inteligencia que promueve la tercera pata del tripartito se van a tener que retratar. Aquí no caben medias tintas. La extrema derecha cabalga desbocada con la complicidad y el aliento de Partido Popular y Ciudadanos.

La gente no se chupa el dedo

Ciudadanos ha cruzado el rubicón de la incoherencia política por unos cuantos sillones. Para esta formación política los principios son de quita y pon. Basta ver los muchos vaivenes en su ideario en su escaso tiempo de existencia. En su ansia de alcanzar el poder se ha aferrado al clavo ardiendo de la extrema derecha, justo una línea roja infranqueable para todos sus socios liberales en Europa. En Andalucía se ha consumado una alianza a tres bandas, Partido Popular, Ciudadanos y los ultras de Vox, que ha permitido a los naranjas hacerse con la presidencia del Parlamento y a los nostálgicos de otras épocas de tinieblas tener un representante en la Mesa de la Cámara.

No hace falta tener un máster regalado como el de Pablo Casado para ver la vergonzosa coyunda. Sin embargo, el mandado de Albert Rivera en esta comunidad, Juan Marín, niega que exista tal pacto. Y además se revuelve contra la pregunta del periodismo con tono airado. Los que iban de moderados han sacado a relucir modos autoritarios a las primeras de cambio, mimetizándose súbitamente los usos y costumbres de sus aliados de Vox. Señor Marín, los 59 votos que han permitido a su partido obtener el sillón principal del Parlamento es la suma de los 26 representantes del PP, 21 de Cs y 12 de Vox. Si Vox no hubiera apoyado, el puesto habría ido a la izquierda. La entrada de la extrema derecha en el órgano que dirige el Parlamento es fruto del reparto de su votos entre PP y Vox para dejar fuera a Adelante Andalucía (la confluencia de Podemos e IU). Los números hablan por sí mismos.

Esa ofuscación en intentar ocultar la realidad, el pacto de la vergüenza, dice muy poco de su altura política o lo que es peor: nos toma por tontos a los hombres y mujeres de Andalucía. Entre decencia y poder, Ciudadanos ha optado por lo segundo. Es bochornoso pero es una decisión con la que tienen que apechugar o sacar pecho como hace el PP. Fuera complejos. No pretenderá Ciudadanos que los demás nos traguemos sus trolas. Es tan burda y ostentosa su maniobra que ha llegado hasta la prensa internacional. Señor Marín, no nos chupamos el dedo. Ni aquí ni en el resto del planeta.

Foto.ABC de Sevilla. Marín y Marta Bosquet, presidenta del Parlamento.

Mala fe del PP

Éste es un momento del debate parlamentario de hoy sobre la reforma de los Estatutos de la Alhambra que desmonta una mentira descarada del Partido Popular. El PP, una vez más, confundió su legítima y democrática labor de control y oposición con la mala fe. Una clara demostración de cómo esta derecha le importa poco la verdad y sólo busca hacer daño o desgastar al Gobierno de Andalucía aun a costa del monumento más visitado de Andalucía: la Alhambra. La reforma se hará con rigor, transparencia y participación y ha sido anunciada hasta en cuatro veces ya desde diciembre de 2016 (como se refleja en el vídeo), es decir, se acometerá con luz y taquígrafos. Esto al PP parece que le importa poco, lo suyo no es más que la destrucción y el enredo. Así les va.

Vuelta a casa

He vuelto a ocupar un escaño en el plenario del Parlamento de Andalucía, en concreto en la bancada verde que corresponde al Gobierno, no como diputado. Sigo en casa. No en vano nací aquí cuando era todavía Hospital de las Cinco Llagas (hace ya demasiado tiempo). Siempre he estado muy vinculado a este imponente edificio renacentista. Más tarde, tras su rehabilitación y conversión en sede del legislativo andaluz, como periodista, como diputado entre 2008 y 2012 y como portavoz de la Junta en los últimos cinco años desde la tribuna de invitados. Me ha cambiado la óptica: no sólo por volver a pisar la arena parlamentaria en el banco del gobierno, también porque el protocolo me ha situado teniendo al Partido Popular y no tengo retrovisores. A mí a la derecha me gusta enfrentarlo d cara.

Filibusterismo

No resulta muy productivo ni edificante hacer política desde el infantilismo, la frivolidad o las vísceras. Por ese camino se pervierte el fin de la acción política y se desnaturalizan los objetivos de un partido. Un cóctel de todo esto, una reacción pueril, frívola y visceral, ha llevado al Partido Popular a apoyar una proposición de ley de Podemos sobre el colectivo LGTBI (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales) contraria a los principios que defiende un partido de derechas como el que mal dirige en Andalucía Juan Manuel Moreno Bonilla. Hace un par de meses, el PP hizo otra extraña pirueta sin atender a su ideario para ir de la mano con la formación morada en otra iniciativa legislativa sobre senderos. En uno y en otro caso los sectores conservadores se han llevado a la cabeza por el pendulazo y alejamiento de la posición lógica de una fuerza de derecha. Si malo es traicionar los valores, la incoherencia ideológica, peor es el motivo que alienta ese injustificable movimiento. En ambos casos, el Grupo Popular sólo ha buscado infligir una derrota en una votación parlamentaria al Gobierno andaluz y al PSOE. No les ha importado lo más mínimo pisotear sus principios con tal de darse un capricho. Esta forma de actuar tiene un nombre: filibusterismo. El diccionario de la Real Academia Española lo define como obstruccionismo parlamentario. Y precisamente eso es lo que el PP viene intentando (sin éxito) desde el comienzo de la legislatura y siempre en coyunda con Podemos: evitar la gobernanza de esta comunidad. Política frívola, visceral, demencial… filibustera.

Foto.Libertad Digital. Moreno Bonilla y Teresa Rodríguez, responsable de Podemos.

35 años en el tajo

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Un 1 de octubre pero de 1981 comenzaba mi vida laboral. Tenía 16 años y acababa de terminar segundo de BUP (con buenas notas, modestia aparte) cuando mi padre me ‘animó’ y yo obedecí a su propuesta de compaginar trabajo y estudios. Accedí sin muchas ganas porque por aquellas fechas tenía en mente estudiar Derecho, aunque en mi fuero interno sabía que mi progenitor tenía razón. Y acertó. Así, tras un examen de ingreso con un centenar de aspirantes, empecé a fichar en la ya desaparecida Industrias Subsidiarias de Aviación (ISA). Poco más de siete años en el sector del metal para dar el salto al periodismo (El Correo de Andalucía, Diario 16 de Andalucía en dos etapas y Canal Sur TV), luego a la comunicación política (responsable de comunicación del PSOE de Andalucía desde 1997 a 2008) y, finalmente, a la política (diputado autonómico entre 2008 y 2012 y portavoz del Gobierno de Andalucía desde 2012 hasta la fecha). En total, 35 años en el tajo, repartidos entre lo privado y lo público, y todos felizmente cotizados. Me queda mucho trecho para la jubilación pero acumulo trienios para cobrar una pensión en el futuro si el Gobierno de Mariano Rajoy no se carga nuestro sistema público. 35 años: miro hacia atrás y cuántas cosas me han pasado en la vida.

Aspirante para ‘Sálvame’

No era un casting para entrar en ‘Sálvame’ aunque la diputada del Partido Popular Teresa Ruiz Sillero hizo que lo pareciera. El vídeo de su actuación histriónica, malhumorada y zafia durante la comparecencia de Susana Díaz en la comisión de investigación del Parlamento de Andalucía sobre los cursos de formación merece llegar a las manos de los rectores de este magazine televisivo. Le auguro un gran futuro en este tipo de formatos. La parlamentaria pepera ha demostrado cualidades sobradas para entrar a formar parte del elenco de colaboradores de este programa de Telecinco. Tiene el registro apropiado para pelear por uno de esos codiciados asientos que ocupan la sobremesa de muchos hogares. Incluso para llegar al ‘Deluxe’ compitiendo con Belén Esteban, María Patiño, Kiko Hernández o Kiko Matamoros. Quizá también tenga la oportunidad de abrirse un hueco en los debates de ‘Gran Hermano’ o de ‘Supervivientes’. Si se lo propone, lo consigue. Tiene madera. Sus formas no son de este mundo parlamentario, pertenecen a reducido círculo de las y los escogidos del griterío catódico. Que no desaproveche esta oportunidad de engalanar su currículum. Esto se le queda ya muy chico (modo ironía). ¡Qué papelón!

Contraindicaciones de la pinza

¿Qué ha pasado en diez días para que Podemos pase de tumbar, haciendo pinza con el Partido Popular, un decreto ley del Gobierno de Andalucía a presentar una proposición de ley propia con el mismo texto? El partido de Pablo Iglesias sumó sus votos con la derecha para que la Cámara autonómica no convalidara una norma que reconocía la antigüedad de los funcionarios interinos en el concurso de traslados y en la promoción interna. Podemos actuó con irresponsabilidad y con gestos de la vieja política que tanto critica: pretendía desgastar al Ejecutivo que preside Susana Díaz y sólo consiguió castigar a 23.000 empleados del sector público que estaban aguardando la actualización de la ley, de acuerdo con la jurisprudencia de la Unión Europea. Le pudo más la animadversión hacia los socialistas que el beneficio de los trabajadores. Y lo hizo de la mano del PP, esa constante coyunda política que comparte acciones y discursos en el Parlamento andaluz por extraño que resulte. El partido morado puso todo tipo de reparos al decreto ley del Gobierno andaluz y a los pocos días lo calca y lo presenta. Bendita rectificación. Otro de los motivos que alegó para votar en contra es la ausencia de debate en el Cámara. Argumento falaz: podía haber aprobado su admisión y solicitar que se tramitara como proyecto de ley. Ahora, pide que su ‘norma’ sea aprobada por lectura única, es decir, que se apruebe sin debate en el Parlamento. No se puede ser más contradictorio. En un solo acto encierran dos estruendosas incoherencias: aprobar lo que ellos rechazaron y hacerlo sin que se pueda desarrollar el sano ejercicio democrático del contraste de opiniones. Esas son las contraindicaciones de actuar en política desde las vísceras, de dejarse arrastrar en compañía del PP por el ansia contra el PSOE, orillando la razón y el sentido común.

Foto.eldiario.es. Los principales dirigentes de Podemos y PP en Andalucía, Teresa Rodríguez y Juan Manuel Moreno Bonilla, pareja de hecho política.

El show del PP

Pataletas de mal perdedor. El Partido Popular ha demostrado esta mañana que aún no ha digerido el pésimo resultado de las elecciones de Andalucía del pasado 22 de marzo. Los diputados de la gaviota han montado un show bochornoso porque habían conseguido solo un puesto en la Mesa del Parlamento como consecuencia de su menor representación por su batacazo en las urnas y de la aplicación del Reglamento de la Cámara. La norma que rige la vida parlamentaria, aprobada por unanimidad hace apenas cuatro meses, obliga a la presencia de todos los grupos en el órgano de dirección y a una distribución equilibrada entre hombre y mujeres. Y así se ha procedido, con respeto escrupuloso del reglamento, conformando una Mesa con tres socialistas y cuatro de la oposición (uno por cada partido con escaños en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas).

Los populares, que pretendían saltarse las reglas desbancando a IU, han reaccionado de manera chusca y han organizado una protesta subida de tono, preparada con antelación e impropia de un partido que gobierna en muchas instituciones de este país. El portavoz parlamentario, Carlos Rojas, y la diputada Patricia del Pozo han desatendido las muchas llamadas al orden lanzadas por el presidente ocasional por ser el de mayor edad, Luis Pizarro, y han protagonizado una bronca monumental. Han liado una zapatiesta pretendiendo tapar su fracaso electoral reflejado en la Mesa. Y lo único que han aireado son sus malas formas, una forma de actuar que aleja a la gente de la política y, desde luego, una actitud que manifiesta a las claras que no se han enterado del mensaje en forma de castigo electoral que le han dado los andaluces. El PP está en todo su derecho de defender sus intereses si se siente perjudicado y acudir a la justicia. Lo que no resulta de recibo es la gresca, la mala educación y que se pisoteen las formas parlamentarias. No es éste el camino para una legislatura que requiere diálogo, negociación y consenso.

Foto.Ideal.