Vox y la chica de la curva

La brecha salarial entre mujeres y hombres es una evidencia salvo para la extrema derecha con su visión machista del mundo. Vox nos quiere hacer comulgar con la rueda de molino de que esta discriminación en materia laboral es uno más de los inventos progres. Para este partido negacionista los estudios serios sobre la menor retribución de las mujeres en una leyenda urbana alimentada por el rojerío. Tanto es así, que el partido de Abascal ha presentado en el Parlamento de Andalucía una iniciativa contra estos “falsos planteamientos de tinte ideológico”, los considera tan irreales como “la chica de la curva”. De esta forma tan despectiva y surrealista despacha una cuestión de tanta trascendencia como la brecha salarial. Todo el texto está plagado de disparates y tics reaccionarios. Éstos son los que le marcan el ritmo al Gobierno de las derechas en Andalucía. Ante este insulto a la inteligencia que promueve la tercera pata del tripartito se van a tener que retratar. Aquí no caben medias tintas. La extrema derecha cabalga desbocada con la complicidad y el aliento de Partido Popular y Ciudadanos.

La gente no se chupa el dedo

Ciudadanos ha cruzado el rubicón de la incoherencia política por unos cuantos sillones. Para esta formación política los principios son de quita y pon. Basta ver los muchos vaivenes en su ideario en su escaso tiempo de existencia. En su ansia de alcanzar el poder se ha aferrado al clavo ardiendo de la extrema derecha, justo una línea roja infranqueable para todos sus socios liberales en Europa. En Andalucía se ha consumado una alianza a tres bandas, Partido Popular, Ciudadanos y los ultras de Vox, que ha permitido a los naranjas hacerse con la presidencia del Parlamento y a los nostálgicos de otras épocas de tinieblas tener un representante en la Mesa de la Cámara.

No hace falta tener un máster regalado como el de Pablo Casado para ver la vergonzosa coyunda. Sin embargo, el mandado de Albert Rivera en esta comunidad, Juan Marín, niega que exista tal pacto. Y además se revuelve contra la pregunta del periodismo con tono airado. Los que iban de moderados han sacado a relucir modos autoritarios a las primeras de cambio, mimetizándose súbitamente los usos y costumbres de sus aliados de Vox. Señor Marín, los 59 votos que han permitido a su partido obtener el sillón principal del Parlamento es la suma de los 26 representantes del PP, 21 de Cs y 12 de Vox. Si Vox no hubiera apoyado, el puesto habría ido a la izquierda. La entrada de la extrema derecha en el órgano que dirige el Parlamento es fruto del reparto de su votos entre PP y Vox para dejar fuera a Adelante Andalucía (la confluencia de Podemos e IU). Los números hablan por sí mismos.

Esa ofuscación en intentar ocultar la realidad, el pacto de la vergüenza, dice muy poco de su altura política o lo que es peor: nos toma por tontos a los hombres y mujeres de Andalucía. Entre decencia y poder, Ciudadanos ha optado por lo segundo. Es bochornoso pero es una decisión con la que tienen que apechugar o sacar pecho como hace el PP. Fuera complejos. No pretenderá Ciudadanos que los demás nos traguemos sus trolas. Es tan burda y ostentosa su maniobra que ha llegado hasta la prensa internacional. Señor Marín, no nos chupamos el dedo. Ni aquí ni en el resto del planeta.

Foto.ABC de Sevilla. Marín y Marta Bosquet, presidenta del Parlamento.

Mala fe del PP

Éste es un momento del debate parlamentario de hoy sobre la reforma de los Estatutos de la Alhambra que desmonta una mentira descarada del Partido Popular. El PP, una vez más, confundió su legítima y democrática labor de control y oposición con la mala fe. Una clara demostración de cómo esta derecha le importa poco la verdad y sólo busca hacer daño o desgastar al Gobierno de Andalucía aun a costa del monumento más visitado de Andalucía: la Alhambra. La reforma se hará con rigor, transparencia y participación y ha sido anunciada hasta en cuatro veces ya desde diciembre de 2016 (como se refleja en el vídeo), es decir, se acometerá con luz y taquígrafos. Esto al PP parece que le importa poco, lo suyo no es más que la destrucción y el enredo. Así les va.

Vuelta a casa

He vuelto a ocupar un escaño en el plenario del Parlamento de Andalucía, en concreto en la bancada verde que corresponde al Gobierno, no como diputado. Sigo en casa. No en vano nací aquí cuando era todavía Hospital de las Cinco Llagas (hace ya demasiado tiempo). Siempre he estado muy vinculado a este imponente edificio renacentista. Más tarde, tras su rehabilitación y conversión en sede del legislativo andaluz, como periodista, como diputado entre 2008 y 2012 y como portavoz de la Junta en los últimos cinco años desde la tribuna de invitados. Me ha cambiado la óptica: no sólo por volver a pisar la arena parlamentaria en el banco del gobierno, también porque el protocolo me ha situado teniendo al Partido Popular y no tengo retrovisores. A mí a la derecha me gusta enfrentarlo d cara.

Filibusterismo

No resulta muy productivo ni edificante hacer política desde el infantilismo, la frivolidad o las vísceras. Por ese camino se pervierte el fin de la acción política y se desnaturalizan los objetivos de un partido. Un cóctel de todo esto, una reacción pueril, frívola y visceral, ha llevado al Partido Popular a apoyar una proposición de ley de Podemos sobre el colectivo LGTBI (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales) contraria a los principios que defiende un partido de derechas como el que mal dirige en Andalucía Juan Manuel Moreno Bonilla. Hace un par de meses, el PP hizo otra extraña pirueta sin atender a su ideario para ir de la mano con la formación morada en otra iniciativa legislativa sobre senderos. En uno y en otro caso los sectores conservadores se han llevado a la cabeza por el pendulazo y alejamiento de la posición lógica de una fuerza de derecha. Si malo es traicionar los valores, la incoherencia ideológica, peor es el motivo que alienta ese injustificable movimiento. En ambos casos, el Grupo Popular sólo ha buscado infligir una derrota en una votación parlamentaria al Gobierno andaluz y al PSOE. No les ha importado lo más mínimo pisotear sus principios con tal de darse un capricho. Esta forma de actuar tiene un nombre: filibusterismo. El diccionario de la Real Academia Española lo define como obstruccionismo parlamentario. Y precisamente eso es lo que el PP viene intentando (sin éxito) desde el comienzo de la legislatura y siempre en coyunda con Podemos: evitar la gobernanza de esta comunidad. Política frívola, visceral, demencial… filibustera.

Foto.Libertad Digital. Moreno Bonilla y Teresa Rodríguez, responsable de Podemos.

35 años en el tajo

img_8824

Un 1 de octubre pero de 1981 comenzaba mi vida laboral. Tenía 16 años y acababa de terminar segundo de BUP (con buenas notas, modestia aparte) cuando mi padre me ‘animó’ y yo obedecí a su propuesta de compaginar trabajo y estudios. Accedí sin muchas ganas porque por aquellas fechas tenía en mente estudiar Derecho, aunque en mi fuero interno sabía que mi progenitor tenía razón. Y acertó. Así, tras un examen de ingreso con un centenar de aspirantes, empecé a fichar en la ya desaparecida Industrias Subsidiarias de Aviación (ISA). Poco más de siete años en el sector del metal para dar el salto al periodismo (El Correo de Andalucía, Diario 16 de Andalucía en dos etapas y Canal Sur TV), luego a la comunicación política (responsable de comunicación del PSOE de Andalucía desde 1997 a 2008) y, finalmente, a la política (diputado autonómico entre 2008 y 2012 y portavoz del Gobierno de Andalucía desde 2012 hasta la fecha). En total, 35 años en el tajo, repartidos entre lo privado y lo público, y todos felizmente cotizados. Me queda mucho trecho para la jubilación pero acumulo trienios para cobrar una pensión en el futuro si el Gobierno de Mariano Rajoy no se carga nuestro sistema público. 35 años: miro hacia atrás y cuántas cosas me han pasado en la vida.

Aspirante para ‘Sálvame’

No era un casting para entrar en ‘Sálvame’ aunque la diputada del Partido Popular Teresa Ruiz Sillero hizo que lo pareciera. El vídeo de su actuación histriónica, malhumorada y zafia durante la comparecencia de Susana Díaz en la comisión de investigación del Parlamento de Andalucía sobre los cursos de formación merece llegar a las manos de los rectores de este magazine televisivo. Le auguro un gran futuro en este tipo de formatos. La parlamentaria pepera ha demostrado cualidades sobradas para entrar a formar parte del elenco de colaboradores de este programa de Telecinco. Tiene el registro apropiado para pelear por uno de esos codiciados asientos que ocupan la sobremesa de muchos hogares. Incluso para llegar al ‘Deluxe’ compitiendo con Belén Esteban, María Patiño, Kiko Hernández o Kiko Matamoros. Quizá también tenga la oportunidad de abrirse un hueco en los debates de ‘Gran Hermano’ o de ‘Supervivientes’. Si se lo propone, lo consigue. Tiene madera. Sus formas no son de este mundo parlamentario, pertenecen a reducido círculo de las y los escogidos del griterío catódico. Que no desaproveche esta oportunidad de engalanar su currículum. Esto se le queda ya muy chico (modo ironía). ¡Qué papelón!