Despedida

DESPEDIDA
Gabriel Celaya

Quizás, cuando me muera,
dirán: Era un poeta.
Y el mundo, siempre bello, brillará sin conciencia.

Quizás tú no recuerdes
quién fui, mas en ti suenen
los anónimos versos que un día puse en ciernes.

Quizás no quede nada
de mí, ni una palabra,
ni una de estas palabras que hoy sueño en el mañana.

Pero visto o no visto,
pero dicho o no dicho,
yo estaré en vuestra sombra, ¡oh hermosamente vivos!

Yo seguiré siguiendo,
yo seguiré muriendo,
seré, no sé bien cómo, parte del gran concierto.

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Diario reencuentro

DIARIO REENCUENTRO
José Manuel Caballero Bonald

Desde donde me vuelvo
a la pared, en medio de la noche,
desde donde estoy solo
cada noche, cautivo
bajo mi propia vigilancia, allí
me hallo según la fe que me fabrico
cada día.
Lavada está mi vida
en virtud de su asombro. Ayer, mañana,
viven juntos y fértiles, conforman
mi memoria conmigo.
Únicamente soy
mi libertad y mis palabras.

Inventaré palabras nuevas…

INVENTARÉ PALABRAS NUEVAS
Beatriz Herranz Angulo

Inventaré palabras nuevas
para hablar con tus silencios.

Un enjambre de verbos incide en la dulce luz
que robo ilesa de tus ojos.

Una infancia llena de oscuros secretos,
de palabras afrutadas,
de verbos ensimismados en el tiempo.
–El miedo también es un camino,
un corredor de sombras
que apura el opio perfumado del olvido–.

Tus uñas obscenas,
ácidas de noches lentas,
descienden por mi cuerpo,
arañan
la transparencia súbita de enero,
una carne de luna
alegre en la derrota,
–nunca es para siempre–
con la complicidad de las fronteras.

Al norte del futuro hay una palabra
que espera ser escrita,

tal vez pueda sobrevivir a tanto olvido hacia dentro.

Dos palabras

Noche estrellas

DOS PALABRAS
Alfonsina Storni

Esta noche al oído me has dicho dos palabras
comunes. Dos palabras cansadas
de ser dichas. Palabras
que de viejas son nuevas.

Dos palabras tan dulces que la luna que andaba
filtrando entre las ramas
se detuvo en mi boca. Tan dulces dos palabras
que una hormiga pasea por mi cuello y no intento
moverme para echarla.

Tan dulces dos palabras
¿qué digo sin quererlo? ¡Oh, qué bella, la vida!
Tan dulces y tan mansas
que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.

Tan dulces y tan bellas
que nerviosos, mis dedos,
se mueven hacia el cielo imitando tijeras.
Oh, mis dedos quisieran
cortar estrellas.