Rajoy se inmola

Anoche Mariano Rajoy arrojó definitivamente la toalla. El presidente del Partido Popular declinó la petición del Rey para intentar su investidura. Dice que de momento. Con este gesto inaudito, Rajoy firmó en términos políticos su certificado de defunción. El miedo y la cobardía son dos características propias del ser humano. Nunca ha sido el gallego un dechado de arrojo y determinación. Pero este rehúse ha tenido que sorprender hasta a sus propios militantes y supone una falta de respeto a los siete millones de españoles que votaron al PP el pasado 20 de diciembre. Si es un movimiento táctico para aparecer más tarde como salvador si no prospera un pacto de izquierdas, tiene riesgos notables. Se puede quedar compuesto y sin novia: bien porque fragüe una alternativa cuya aritmética es muy complicada y endiablada pero no imposible, bien porque en su propio partido opten por otra persona (ya hay voces dentro del PP pidiendo que Rajoy dé un paso atrás, la primera Esperanza Aguirre, para cambiar el no rotundo de los adversarios). Sin embargo, parece claro e inamovible que ni ahora ni después, ni éste ni ningún otro candidato del PP, cosechará el apoyo suficiente para gobernar. Por tanto, y si al final este arranque de legislatura resulta fallido y nos vemos obligados a repetir elecciones, Rajoy tendría serias dificultades para mantenerse en el cartel y en el PP se abrirá descarnadamente el debate de su sucesión. La jugada para el gallego puede resultarle letal. Su gestión de la coyuntura política salida de las urnas ha sido patética, se ha inmolado por ausencia de valentía para asumir el encargo del monarca y su salida se producirá a empujones y por la puerta de atrás.

Foto.EFE.

¡Tururú!

El Partido Popular ha desarrollado una campaña electoral plagada de contradicciones. Por muchos que sus altavoces pretendan ensalzar la labor del equipo electoral de Mariano Rajoy, lo cierto es que la estrategia ha estado presidida por la incoherencia. En estos días hemos podido escuchar ocurrencias tan incompatibles como el aviso sobre un pacto de radicales (PSOE y Podemos), una oferta de alianza de legislatura a Ciudadanos y, como último conejo de la chistera, han sacado el espantajo de la gran coalición entre populares y socialistas. Han estado defendiendo una cosa y la contraria, dando palos de ciegos para retomar, con poco éxito, la iniciativa. Antes propuestas hilarantes o descabelladas, respuestas contundentes y muy claras. A Rajoy le han dado calabazas sin contemplaciones. A la formación naranja y mucho menos al PSOE le seducen las ofertas trampa que salen de la sala de propaganda pepera. Y es que para tener relaciones hace falta que las dos partes quieren y, visto lo visto, estamos en un caso de onanismo electoral.

El PP ha resucitado el fantasma de la gran coalición con los socialistas y ha dejado caer la maldad de que sería posible si no está Pedro Sánchez. La propuesta buscaba, por un lado, sembrar cizaña interna en las filas socialistas dejando entrever que con Susana Díaz sería posible pactar y, por otro, echarle una manita a Podemos en la recta final de campaña por si confundían a algunos votantes del puño y la rosa y éstos cambiaban de voto ante la inventada coyunda PP-PSOE. El malvado aunque endeble bulo ha quedado desactivado en un pispás. La presidenta de la Junta de Andalucía y líder de la federación socialista más potente ha vuelto a afirmar que la gran coalición es imposible en España.  Una vez más, rotunda y para que todo el mundo se entere. Y ha dado en la tecla al definir la sugerencia de la formación de la gaviota de “patética y de perdedores”. Y es que con esa maniobra aviesa y sin credibilidad lo que ha dejado traslucir la cúpula del PP es mucho nerviosismo ante el resultado del domingo. No le tienen que estar yendo muy bien los sondeos internos para tomar una senda que, por mucho que quieran, sólo conduce a vía muerta.

El cambio que pide España a voces ya está aquí. El PP maniobra a la desesperada, con falacias y añagazas. Les tiemblan las piernas porque la sociedad española le dará un ‘tururú’ grande, tan sonoro como el que le ha dado el PSOE y Susana Díaz a su gran coalición. Y sí: hasta aquí hemos llegado, Mariano.

Foto.– Julián Rojas (El País).

¡Que viene el lobo!

Estamos en un año crucial desde el punto de vista político y electoral. Todas las formaciones políticas se preparan para las próximas citas con las urnas. Y ese bullir de los cuarteles generales de las distintas formaciones se nota, especialmente a través de los medios de comunicación. En este arranque de 2015, el Partido Popular está dejando aflorar todo el nerviosismo que reina en su seno por la caída de respaldo ciudadano que señalan todas las encuestas. El grito de que viene la izquierda constituye su primer mantra en el estreno de año. Lo ha verbalizado su portavoz parlamentario, Rafael Hernando: “La izquierda pactará para desalojar al PP“. Este mensaje del miedo ni cala ni cuela y confirma la tendencia a la baja de los peperos. Serán los ciudadanos quienes saquen a los conservadores de las instituciones. Han hecho tal estropicio que la gente ha tomado nota. Tres años de agresiones, recortes sociales, mentiras e incumplimientos sistemáticos que han empeorado la vida de la inmensa mayoría. No sé lo que harán los demás, pero mi partido, el PSOE, sale a ganar, a demostrar que, como en Andalucía, otra forma de hacer política es posible. Aunque no le guste a la derecha, los socialistas comparecerán ante los ciudadanos defendiendo los valores de siempre: libertad, igualdad y justicia social. Una imagen reconocible de un partido socialdemócrata y eso es lo que le molesta al PP. Ladran, luego cabalgamos.

El mantra del pacto

¿Quién se encarga de alimentar el mantra de un hipotético (e imposible) pacto entre el PSOE y el PP después de las elecciones generales? Todos en las filas socialistas han sostenido a una sola voz que ese acuerdo es imposible. Que una gran coalición al estilo alemán no es asumible en la medida que los idearios de ambas fuerzas son como la noche y el día. Desde Pedro Sánchez a Susana Díaz, pasando por un sinfín de cargos, han subrayado la inviabilidad de esa alianza. Pero los periodistas, erre que erre, no hay comparecencia de los dirigentes socialistas (que se hacen cara a cara y sin plasma) en que no pongan el tema sobre el tapete. Quizá el más interesado en alimentar esta serpiente de otoño sea el entorno de la derecha española. Las encuestas pronostican una debacle del PP de gran magnitud. El último sondeo conocido este domingo, el de Metroscopia para El País, situaba a los conservadores como tercera fuerza tanto en voto directo como estimado. Por el contrario, el PSOE aparece como eventual vencedor de estos comicios. Alguien está interesado en generar confusión sobre las futuras decisiones socialistas para echar un capote a unos conservadores españoles en horas muy bajas y con un Mariano Rajoy en la cuerda floja. Se puede decir más alto pero no más claro: el PSOE está muy lejos del PP para compartir gobierno.

Adiós a Suárez

Se ha escrito y hablado mucho sobre Adolfo Suárez en las últimas horas. Especiales de prensa, radio y televisión. También en la calle. Estamos transitando el primer día de luto oficial por su fallecimiento y se amontonan los comentarios de expertos y ciudadanos de a pie que ensalzan al primer presidente de la democracia, el hombre que soltó amarras con los cuarenta años más oscuros de nuestra historia y puso rumbo hacia un destino de esperanza, futuro y concordia. Se ha escrito tanto que mis palabras no suponen más que una gota de agua en este océano de elogios y alabanzas. Nos deja un hombre de estado que supo interpretar las necesidades de este país en un momento tan ilusionante como convulso.

Se han redactado hoy páginas muy bellas, hemos disfrutado desde ayer con instantes fantásticos de buena radio y televisión para glosar esta figura que pasa a la historia por méritos propios y que sigue siendo una referencia para la política de hoy, una política que necesita de pactos y consensos para alumbrar otros 30 años de convivencia, como ocurrió en la Transición. Dicho todo esto, me quedo con el retrato sobre Suárez que dibuja Javier Cercas en Anatomía de un instante. Quien esté interesado en la historia de España, en la conquista de la democracia y en el papel jugado por el ex presidente no puede dejar de leerlo (o releerlo).

Buen trabajo

Con la reunión de ayer de su comité director, máximo órgano entre congresos, el PSOE de Andalucía ha puesto un brillante colofón al proceso electoral del 25-M. Unas elecciones que han supuesto un triunfo aplastante de la izquierda pese a los malos augurios demoscópicos y una dolorosa derrota del Partido Popular y su sempiterno candidato Javier Arenas. La derecha en todas sus manifestaciones no tiene duda de su batacazo. Ni siquiera desplegaron la pancarta preparada en la sede pepera y, al día siguiente de la cita con las urnas, ABC  sentenciaba con un titular certero: “Mayoría relativa, fracaso absoluta”. Sin duda, se ha hecho un buen trabajo de la mano de sectores progresistas, con la participación crucial de los sindicatos, con el apoyo decidido de organizaciones agrarias, con la complicidad de los defensores de la educación y la sanidad públicas…

Ante el comité director socialista, Pepe Griñán puso el broche a esta épica remontada electoral con un discurso comprometido con las ideas de izquierdas, con la defensa de la igualdad de oportunidades como bandera y con la convicción de que es posible salir de crisis, no sólo con recortes y con la reducción del déficit público, sino con políticas que estimulen a la economía y favorezcan la creación de empleo. “Es necesario saber combinar el control del déficit con los estímulos económicos. Porque si convertimos la economía en contabilidad convertiremos también los derechos en papel mojado y la confianza en escepticismo. Es necesario salir de este círculo vicioso que nos asfixia“, señaló Griñán. En su alocución, enfatizó sus críticas hacia el contrabando ideológico que están haciendo la derecha europea desde Berlín y Bruselas y la derecha financiera emboscada en los mercados, con la complicidad del Partido Popular de Rajoy, para recortarnos derechos y conquistas sociales con la excusa de una impostada austeridad.

El presidente de la Junta (será investido para un nuevo mandato el 3 de mayo) esbozó a grandes rasgos los ejes sobre los que girará el gobierno de coalición con IU. Será un gobierno en el que no habrá otra cuota que el mérito, la capacidad y el compromiso con Andalucía; un equipo cohesionado, que responderá a los mismos principios, que buscará los mismos objetivos y que desarrollará el mismo programa; que tendrá  una estructura menor en sus servicios centrales y provinciales, y que se guiará por la eficiencia y austeridad. Un pacto de gobierno, aprobado por la unanimidad del máximo órgano entre congresos en votación a mano alzada, que se ha gestado gracias a la excelente negociación capitaneada por Susana Díaz (secretaria de Organización) y con la participación de Mario Jiménez (portavoz parlamentario), Mar Moreno (consejera de Presidencia) y Antonio Ávila (consejero de Economía).

La semana echará andar el nuevo gobierno andaluz, que nace, en palabras de Griñán, con una “voluntad indomable de trabajar por esta tierra“.