Sentencia para Artur Mas

La CUP ha decidido finalmente no apoyar la investidura de Artur Mas. Les ha llevado más de tres meses la toma de una decisión que ya habían verbalizado hasta la saciedad durante la campaña electoral. Con esta premisa se presentaron a las elecciones catalanas del 27 de septiembre y se reafirmaron en ella en los días posteriores. La postura de la formación anticapitalista era pública: el que presida no puede ser identificado ni con los recortes ni con la corrupción. Mas no tenía ninguna posibilidad de repetir al frente de la Generalitat con esta línea roja. Sin embargo, la CUP se metió en una engorrosa y bizantina negociación con Junts pel sí y condujo a sus bases por un laberíntico proceso asambleario con sospechas de manipulación en su resultado (¿quién se cree ese empate imposible a 1.515 votos?). Constituye un sano ejercicio la profundización en la democracia interna de los partidos, como también lo es cumplir lo que se promete cuando se pide el voto durante la campaña. Todo el proceso de diálogo carecía de sentido, salvo que en Junts pel sí se hubieran mostrado dispuestos a sacrificar al actual president en funciones, y de momento esa eventualidad ni siquiera se ha planteado.

El postrero y manoseado veredicto de la CUP supone la muerte política de Artur Mas. Éste había fiado todo su futuro político a seguir como cabeza de la Generalitat e iniciar el proceso de independencia (o de desconexión de España, como eufemísticamente lo bautizaron en la resolución aprobada por el Parlament). Si antes del 10 de enero su formación no cede a la petición de los anticapitalistas, se tendrán que repetir las elecciones autonómicas. El equilibrio de fuerzas dentro de Junts pel si ya no es el mismo. En los comicios generales del 20 de diciembre por primera vez desde 1978 ERC ha superado en las urnas al partido de Mas, Convergència, ahora rebautizada como Democracia i Llibertat. Sin duda, y dando por hecho de que continué la candidatura de concentración independentista, Artur Mas no tiene escasas posibilidades de repetir como candidato a la Presidencia. Por un lado, porque en caso de necesitar otra vez los votos de la CUP para la investidura estaríamos ante un nuevo bloqueo y, por otro, porque los socios no sólo demandarán un cambio de cartel sino una reconfiguración de la lista acorde al mapa político actual de Cataluña. Por tanto, alea jacta est.

Foto.Reuters. Oriol Junqueras (ERC), Antonio Baños (CUP) y Mas, en el Parlament.

Desafío consumado

Los independentistas han consumado su desafío. El Parlamento de Cataluña, con los votos de Junts pel sí y la CUP, ha aprobado la propuesta de resolución que supone el principio del proceso de la independencia. Los separatistas defienden este paso claramente ilegal con juegos retóricos: justifican su desobediencia a la legislación vigente con el argumento de dar respuesta a un mandato ciudadano. Curioso pretexto cuando la mayoría de los catalanes, un 52%, se manifestó en las urnas en contra de la vía de la secesión. Esta huida hacia adelante supone dinamitar los puentes del entendimiento, de la convivencia y del sentido común. No se puede considerar democrático el incumplimiento de la ley, un estado de derecho se basa precisamente en el respeto al ordenamiento jurídico. Cuando se pisotean las normas, se dan pasos hacia la barbarie y el caos. Un auténtico disparate. Este desacato sólo produce división de ciudadanos catalanes entre sí y de catalanes con el resto de españoles. Mal servicio de Artur Mas, Oriol Junqueras y compañía para Cataluña y también para España. A todos los españoles que queremos a Cataluña nos corresponde una respuesta unitaria y que permita garantizar la legalidad vigente y reconstruir los puentes que está dinamitando el independentismo.

Foto.– El País.

Equidistancia

España vive en convulsión por el desafío del independentismo catalán. Es un conflicto que está monopolizando todo el debate político y que, al mismo tiempo, está clarificando posiciones. Por un lado, el conglomerado soberanista nucleado entre Junts pel sí (Convergencia, Esquerra Republicana y la Asamblea Nacional Catalana) y la CUP. Por otro, el bloque constitucionalista en el que se integran PSOE, PP, Ciudadanos y otros partidos minoritarios (UPyD y Unió, entre otros). En medio del tablero, en una inentendible equidistancia, se sitúa Podemos. La formación morada defiende el “derecho a decidir” de los catalanes, un planteamiento político que choca con nuestro ordenamiento jurídico. El partido de Pablo Iglesias se pone de perfil y pretende templar gaitas sin entrar en el fondo de la cuestión. ¿Por qué no recurre la propuesta de resolución donde se inicia el proceso de “desconexión” del Estado (menudo eufemismo) como han hecho socialistas, populares y C’s? ¿Por qué no alzan la voz contra la barbaridad de un proceso separador sin contar con mayoría social? ¿Por qué la mitad de los diputados de su grupo votaron a favor de la independentista Carme Forcadell como presidenta del Parlamento catalán? Es la hora de definir con nitidez si se está con la legalidad vigente o con la locura, si se está por fortalecer España o hacerles el juego a los secesionistas. Nos enfrentamos ante un escenario que exige respuestas claras y no juegos de palabras, ni ambigüedades. Quedan 45 días para las elecciones y Pablo Iglesias se tendrá que mojar si pretende coger peces.

Foto.La Vanguardia. Iglesias y Oriol Junqueras (ERC).

Un mal día para Rajoy

Mariano Rajoy no ha tenido un buen día ante los micrófonos de Onda Cero. El periodista Carlos Alsina ha dejado al descubierto las lagunas y las contradicciones del discurso del presidente:

Sanción por el contrato de Bárcenas

El PP tendrá que pagar una multa por fraude como consecuencia del despido simulado del ex tesorero. Respuesta desconcertante de Rajoy, como si no tuviera nada que ver con él: “No lo sé.  Si nos ha puesto esta sanción la Seguridad Social, supongo que la pagaremos y punto”.

Caso Gürtel

“Desconocía la existencia de una contabilidad B en el Partido Popular. Si existía era del señor Bárcenas”. (Se le ha olvidado decir que era el ex tesorero el que repartía los sobresueldos a los altos cargos y por lo que se ve nadie le preguntó nunca de dónde salía ese dinero).

Tribunal que juzgará Gürtel

En el tribunal que juzgará este caso de corrupción estará Enrique López, un magistrado que ha sido propuesto en repetidas ocasiones por el PP para el Tribunal Constitucional.

– Alsina: Su presencia empaña la apariencia de imparcialidad que debe tener un tribunal.
– Rajoy: Esas decisiones no me corresponden… Eso corresponde a los propios órganos judiciales y a las propias personas el decidirlo. No me voy a erigir en juez de nadie.
– Alsina: Cuando el juez Garzón inició la investigación del caso Gürtel desde su partido le recordaban su relación con el Partido Socialista y el con el señor Pérez Rubalcaba
– Rajoy: A mucha gente se la recuerdan muchas cosas (risitas).

Pérdida de nacionalidad española

Rajoy sostiene que los catalanes perderán la condición de español y europea si se declara la independencia. A partir de ahí, se produce un diálogo en el que el periodista desmonta la tesis del presidente (ver vídeo):

– Alsina: La nacionalidad española no la perderían los ciudadanos de Cataluña.
– Rajoy: Ah, no lo sé ¿Por qué no la perderían? ¿La europea tampoco?
– Alsina: Porque la ley dice que el ciudadano nacido en España no pierde la nacionalidad en un país extranjero si manifiesta su deseo de conservarla…
– Rajoy: ¿Y la europea?
– Alsina: Si son españoles, también tendrán la nacionalidad europea.
– Rajoy: Estamos ante una disquisición que no lleva a parte alguna.

Debate entre Margallo y Junqueras

Otro momento ‘caliente’ de la entrevista fue el referido al debate sobre Cataluña entre el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, y el líder de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras.

– Rajoy: Se va a celebrar porque el director de campaña lo ha dicho así.
– Alsina: Vaya poder tiene el director de campaña. ¿Habrá debate entre usted y Artur Mas?
– Rajoy: No. En todo caso eso lo decidiría el director de campaña… Tiene la suficiente finura para saber lo que tiene que decir.
– (Alsina insiste en el amplio poder de decisión del director de campaña)
– Rajoy (nervioso): Usted no es el director de campaña de mi partido.

Matrimonio homosexual

“Conviene fijarse en los hechos y no en las opiniones… Nosotros en su día pusimos un recurso, que el Tribunal Constitucional falló y, a partir de ahí, hemos acatado lo que han dicho”.

Y una perogrullada

“Cataluña tiene una historia que no la tienen otros. Y otros tienen una que no tiene Cataluña”.

Mas y Junqueras juegan al póker

Artur Mas y Oriol Junqueras están decidiendo la fecha de las elecciones en Cataluña como jugadores de póker, tirando de farol y con cartas escondidas en la manga. El pasteleo que se traen sobre el adelanto de los comicios está situando a los dos principales dirigentes del independentismo como protagonistas de un sainete. Van a tener mucha dificultad en explicar que todo este proceso de negociación tras el 9-N se produce en defensa del interés de su comunidad autónoma y de sus conciudadanos. Cada cual está defendiendo su pellejo y el escenario que más le beneficia en clave particular. Mas y Junqueras se están peleando por un sillón de presidente, si se cumplen los pronósticos de las encuestas, y están convirtiendo esa carrera electoral en un tira y afloja en un mercado persa. Todo lo demás son milongas. O, al menos, eso trasluce ese pulso explícito y poco edificante sobre la convocatoria electoral anticipada.

Un parapeto para Artur Mas

Hace unos días Artur Mas decía que era un “escándalo monumental” que el Parlamento de Andalucía no investigara el caso de los ERE. El presidente catalán daba muestras de un profundo desconocimiento: la Cámara autonómica albergó una comisión de investigación en 2012, cuyos trabajos se prolongaron durante cuatro meses. He recordado ese desliz de Mas al hilo de la negativa de CiU y ERC a que éste declare en la comisión que busca esclarecer el fraude fiscal confesado por Jordi Pujol. Este prócer que intenta dar lecciones se refugia, sin embargo, en la mayoría que suman su formación política y la de Oriol Junqueras para hacer mutis por ese foro.

El argumento del portavoz de ERC para vetar la asistencia del jefe del Ejecutivo no puede ser más inconsistente, casi naif. Oriol Amorós defendió su negativa “por lo que representa la figura del presidente“. Textual. Le concede el portavoz republicano una inviolabilidad como la que tenían los reyes medievales. Este argumento algo trasnochado carece de todo fundamento porque, entre otras razones, Artur Mas en la época que se investiga era tan conseller como otros que sí ha sido citados y mano derecha de Pujol. En cambio, tendrán que acudir al Parlamento catalán Felipe González y José María Aznar. Curioso modo de querer esclarecer los hechos por parte de la mayoría parlamentaria.

Y, por cierto, no estaría mal recordarle al molt honorable que en la comisión andaluza comparecieron tanto el presidente de la Junta en aquel momento, José Antonio Griñán, como su antecesor, Manuel Chaves. Que la memoria luego es muy débil… Podría tomar ejemplo.