El vendaval de la corrupción ha adquirido dimensiones de tsunami en el Partido Popular. La operación Lezo, por la que está en prisión Ignacio González y ha provocado la tercera dimisión en cinco años de Esperanza Aguirre, se suma a la larga de ristra de casos (Gürtel, Bárcenas, Púnica, Rato, Bankia, Brugal, Taula, Emarsa, Palma Arena…) que no sólo afectan a la dirección nacional sino a las de Madrid, Comunitat Valenciana, Murcia o Baleares. En todos escándalos se investiga la presunta financiación ilegal del PP y el enriquecimiento de ilustres representantes de la derecha patria. Si es gravísimo el uso y abuso del dinero público para el beneficio particular, no le anda a la zaga lo que hemos conocido en el transcurso de la operación Lezo sobre penetración del PP en distintas instancias para controlar los resortes del Estado, unas maniobras que suponen una adulteración de la democracia y un ejemplo nítido de corrupción institucional. Han trascendido cosas inaceptables que exigen explicaciones urgentes e incluso dimisiones.

  • El intento del fiscal jefe anticorrupción de boicotear el trabajo de los fiscales del caso frenando registros claves para el esclarecimiento del caso.
  • La reunión del número dos del Ministerio del Interior, José Antonio Nieto, en la propia sede institucional con el hermano de Ignacio González cuando la investigación judicial estaba ya en curso.
  • La confesión del juez Velasco reconociendo que se le está haciendo vida imposible y por eso pide irse.
  • La decisión del magistrado de poner micrófonos ocultos en el despacho del ex presidente de Madrid porque los investigados estaba recibiendo avisos del pinchazo de sus teléfonos.

Todo esto sitúa al PP ante un necesario ejercicio de refundación y al Estado en la obligación de cortar todos los tentáculos con los que el partido de Rajoy podría estar vulnerando las reglas del juego democrático.

Viñeta.- Miki&Duarte, en el Grupo Joly.

De susto en susto

abril 19, 2017

El Partido Popular no gana para sustos. Se estaba relamiendo las heridas por la citación de Mariano Rajoy como testigo en el caso Gürtel cuando se pone en marcha una operación contra la corrupción que acaba con la detención del ex presidente madrileño Ignacio González y diez personas más. El juez pretende desentrañar un catálogo de graves delitos por presunto desvío de muchos millones de euros públicos a través la empresa Canal de Isabel II. Lo del PP en Madrid es una charca con mucho fango, con grandes escándalos como Gürtel, Púnica.. y ahora se suma otro caso más: la operación Lezo. Desde el año 2003, cuando Esperanza Aguirre tomó el poder al asalto gracias al tamayazo, han desarrollado una gestión bajo sospecha cuyas excrecencias que estamos conociendo ahora. De momento, los dos hombres de confianza de Aguirre están bajo la lupa de la justicia: Francisco Granados, en prisión y González, detenido esta mañana. La pregunta es: ¿Cuándo asumirá responsabilidades políticas la ex presidenta? Ya son muchos sapos que tragar para esta charca. Todo lo que se investiga ocurrió durante sus mandatos. Mucho está tardando.

Y en la sede nacional de la calle Génova la preocupación ha aumentado varios grados, casi hasta la ebullición. Ya estaban noqueados por la citación de Rajoy y de buena mañana otro marrón. Es la primera vez que un presidente de Gobierno en activo en lo que llevamos de democracia ha de testificar ante los tribunales. Mucho ha tardado Rajoy en tener que dar explicaciones sobre los tejemanejes de Correa y su banda dentro de su partido. Hasta ahora ha ido esquivando ese mal trago y eso que el político gallego ha sido alto dirigente del PP en todo el tiempo que se investiga. Ya no se puede esconder más detrás del plasma. Tiene la obligación de decir toda la verdad de ese periodo turbio y responder a todas las preguntas. Rajoy debe colaborar con la justicia y decir todo lo que debe saber. Resulta impensable que no conociera lo que estaba pasando cuando, según se desprende de la instrucción judicial y de lo publicado en los medios de comunicación, fue el mandatario popular que recibió más sobres de la mano de Bárcenas. Y no olvidemos el famoso ‘Luis, sé fuerte’ o el disco duro machacado a martillazos. Por tanto, es más que lógica su presencia ante la Audiencia Nacional y el PP sólo se rasga fatuamente sus vestiduras. Se han de limitar a aceptar la decisión judicial. Les guste o no.

Viñeta.– Ricardo, en El Mundo.

Vergüenza ajena

marzo 5, 2016

Por muy solemnes que se pronuncien las mentiras, mentiras son. En la tarde de ayer, Mariano Rajoy nos ofreció otro curso acelerado de desahogo. En la segunda votación de investidura de Pedro Sánchez, también fallida, el ‘valiente’ presidente en funciones dejó el tono de verbena de la primera sesión y optó un tono admonitorio y campanudo para decir lo mismo que hacía 48 horas. Volvió a recriminar sin sonrojo al socialista que hubiera asumido el encargo del jefe del Estado que él había declinado por irresponsabilidad, indolencia o ventajismo (o las tres cosas al mismo tiempo). No puede dar lecciones quien no da ejemplo. Y Sánchez tuvo el arrojo se asumir el reto para desbloquear una situación política con una aritmética parlamentaria imposible.

Pero Rajoy (ajeno aún a que la Concordia de los Toros de Guisando será la que se produzca en el PP cinco siglos después para poner fin su sucesión) dio un paso más al acusar a su adversario del PSOE de usar las instituciones en beneficio propio “y eso también es corrupción” (literal). No se conformó en maquillar las dos ‘cobras’ que le hizo al Rey, sino que encima ridiculizó a Felipe VI, que no a Sánchez, por dar la oportunidad al candidato de la segunda fuerza más votada. Y para redondear la faena de pitos y almohadillas habla de corrupción el jefe del partido de Gürtel, Bárcenas, Púnica, Taula, Brugal, Palma Arena, y un largo etcétera de casos que huelen a podredumbre. Se pueden retorcer los argumentos para tapar las carencias propias, pero no la conciencia de la opinión pública. Y todo el mundo sabe que el PP necesita una regeneración urgente empezando por su cabeza. Por eso, Rajoy produjo vergüenza ajena.

Chuzos

febrero 17, 2016

Tomando las palabras de la ‘mediodimitida’ Esperanza Aguirre, en el Partido Popular llueve sobre una inundación. Pero ni mucho menos escampa. Siguen cayendo chuzos de punta. El día a día acumula un goteo permanente de informaciones de noticias sobre presunta corrupción que inhabilitan a la formación de la gaviota y la invitan a purgar sus penas en los bancos de la oposición. Esta mañana podemos leer:

El juez busca el nexo de Aguirre y González con la red Púnica (El País)

Correa regaló 60.000 euros al nuevo nº2 del PP de Madrid para comprarse un coche y reformar su casa (OKdiario)

El PP de Madrid realizó al menos 12 operaciones de blanqueo durante la mañana del 11M (El Español)

Alfonso Rus vendía sus muebles a las constructoras de la trama del PP (El Mundo)

Bonig se pliega a los ediles de Valencia y no pedirá su acta hasta que se abra el sumario (Levante)

El juez abre una pieza separada para investigar el blanqueo en el PP de Valencia (ABC)

En fin, sobran las palabras…

Foto.eldiaio.es.

Llegó a la Presidencia de la Comunidad con el tamayazo, la compra de dos diputados socialistas para que no prosperara un gobierno de izquierdas, y se va con las sospechas de financiación ilegal del Partido Popular en Madrid a través de la trama de la operación Púnica. Y entre la presentación y el desenlace, el nudo del caso Gürtel. Esperanza Aguirre entró y se marcha (a medias) con un trasfondo fétido. Trece años de liderazgo en Madrid trufados de situaciones indeseadas. Esta nueva dimisión parcial (no renuncia a su acta de concejal en Madrid) se produce tarde y mal. Ya se verá si detrás de este inesperado movimiento hay un repliegue táctico para alejarse de nuevos escándalos en torno al PP madrileño. Varios medios de comunicación ya apuntan un nuevo caso en torno a adjudicaciones del canal de Isabel II.

Más allá de la vertiente judicial, en la dimensión política esta maniobra supone un torpedo a la línea de flotación de Mariano Rajoy. Aguirre le está marcando el camino, la puerta de salida. Un golpe imprevisto que coge el presidente en funciones muy debilitado y con nula credibilidad social y cada vez menos apoyos internos. Es un candidato amortizado y que carece de posibilidad alguna para superar una investidura y continuar en la Moncloa. Al día de hoy es un estorbo hasta para los suyos. Haga lo que haga Rajoy, nada apunta a que siga el ejemplo de su compañera Esperanza y asuma su responsabilidad política, el PP necesita una profunda renovación y regeneración para presentarse ante la sociedad española. Hasta entonces, lo mejor que le pueda pasar a este país es que este partido pase una larga temporada en la oposición.

Foto.Maldita Hemeroteca en Twitter.

Martilleo de hechos

junio 1, 2015

Ya no me sorprende el simplismo de Mariano Rajoy en el análisis político. Ni a mí ni a los a la gran mayoría de “españoles, muy españoles, mucho españoles“. Nos hemos vacunado contra los discursos fútiles del actual inquilino de la Moncloa. Dice el presidente que el desgaste vertiginoso del Partido Popular se debe “al martilleo constante de las televisiones con la corrupción“. No a los hechos en sí, tan execrables y desalentadores en democracia vengan de donde vengan, sino al ejercicio del derecho constitucional de difundir información veraz y del ciudadano a recibirla. Ese runrún pertinaz del mundo marrón del PP (me atrevo a parafrasear desvirtuando esa letra de Estopa y Rosario) lo único que ha hecho es aflorar una realidad que no han querido o no han sabido ver en la sede de la gaviota en la madrileña calle Génova. Ese repiqueteo ha socavado la confianza de su electorado, unido a la falta de una acción contundente para cortar de raíz comportamientos reprobables. Se han puesto de perfil y entre col y col, un SMS, “Luis, sé fuerte” o un despido en diferido en forma de simulación. Rajoy ha puesto el ojo siempre en el lugar equivocado: que si Matas era el modelo, que si estaba delante, detrás o al lado de Camps, que si Rita (Barberá)eres la mejor“… Que no son los medios de comunicación, lo que son tozudos son los hechos… Gürtel, Púnica, Rato, Brugal, Emarsa, Imelsa, Palma Arena, Troya… El PP de Aznar se declaró incompatible contra la corrupción. El tiempo ha desmentido esa afirmación. Las cañas se le han vuelto lanzas: no ha buscado combatir la corrupción, sino usarla como ariete contra sus adversarios políticos. Hoy recoge las tempestades de los vientos que ha sembrado y de su quietud exasperante.

Foto.- Vanity Fair.

¿Cazatalentos?

mayo 11, 2015

Esperanza Aguirre dejó en su día la Presidencia de la Comunidad de Madrid y fue fichada por una empresa como cazatalentos. Con lo que se conoce hoy sobre su mal tino en la selección de colaboradores, posiblemente esa compañía no la habría contratado. Casos de corrupción como Gürtel o Púnica que acorralan al Partido Popular en esa comunidad datan de su etapa de presidenta autonómica y de su formación política. Ella se encoge de hombros y mira hacia otro lado como si no tuviera vela en ese entierro y los implicados no fueran correligionarios. (No es precisamente lo que exige el PP en otros territorios por nombramientos que salen rana.) No ha derrochado Aguirre mucho olfato político para la selección de recursos humanos. Y especialmente poco fina ha estado con Francisco Granados, que ha sido su número dos en el partido y en el Gobierno regional. Ahora, escuchando sus declaraciones, pretende dar a entender que lo conociera sólo por referencias, casi de visita o por amigos comunes. Con el carácter que demuestra la lideresa, seguro que no se lo impusieron. Lo eligió ella y erró el tiro. No cuela eso tan recurrente de ‘si te he visto, no me acuerdo’. Produce bochorno verla echando balones fuera con tanto desparpajo. Pues con este bagaje, y una fuga de la guardia urbana tras derribar una moto policial, se presenta a la Alcaldía de Madrid. Los ciudadanos dirán.