Moción trampa

mayo 19, 2017

Podemos ha registrado ya su moción de censura contra Mariano Rajoy, un presidente al que nadie quiere pero al que los ciudadanos le han dado más votos (en la izquierda nos lo tendríamos que hacer mirar). Una maniobra política que no conducirá a ningún sitio y resumiría en estas cuatro claves:

1. Teatro. En nuestro ordenamiento jurídico las mociones han de ser constructivas con candidato y programa alternativos y contar con mayoría suficiente en el Congreso de los Diputados para prosperar. Ni la formación morada la ha consensuado con otros grupos ni los números salen.

2. Ego. Es una iniciativa a la mayor gloria de Pablo Iglesias. Sólo busca abrirse espacio a empellones para ganar protagonismo en lugar de apretar a Rajoy y al PP en unas semanas en las que el agua les llega al cuello. Prefieren desviar la atención por un titular que desgastar a la derecha en una semana en que se ha reprobado al ministro de Justicia, al fiscal general del Estado y al fiscal jefe anticorrupción por su inaceptable gestión de la operación Lezo, otro caso de corrupción que acorrala a la derecha gobernante.

3. Interferir en las primarias del PSOE. Esta moción, por el momento en que se produce, constituye un hito más de su agenda de intromisiones en un proceso democrático de otro partido. Para calentar, nañana harán una manifestación en la Puerta del Sol y si pudieran, como ha comentado con ironía Susana Díaz, votarían el domingo.

4. Contra la Constitución. En el texto de la moción se defiende la España plurinacional y se plantea que Cataluña pueda decidir libremente su futuro. Es decir, de forma directa se ataca al modelo de convivencia que nos hemos dado y que consagra nuestra Carta Magna.

Y todo esto cuando, por ejemplo, en Andalucía Podemos lanza un OPA hostil a Izquierda Unida para que rompa en los ayuntamientos con los socialistas y la jefa regional de la franquicia morada defiende que no hay que gobernar con el PSOE. Entonces, ¿para qué presentan esta moción de censura?

Foto.- Efe.

Anuncios

El vendaval de la corrupción ha adquirido dimensiones de tsunami en el Partido Popular. La operación Lezo, por la que está en prisión Ignacio González y ha provocado la tercera dimisión en cinco años de Esperanza Aguirre, se suma a la larga de ristra de casos (Gürtel, Bárcenas, Púnica, Rato, Bankia, Brugal, Taula, Emarsa, Palma Arena…) que no sólo afectan a la dirección nacional sino a las de Madrid, Comunitat Valenciana, Murcia o Baleares. En todos escándalos se investiga la presunta financiación ilegal del PP y el enriquecimiento de ilustres representantes de la derecha patria. Si es gravísimo el uso y abuso del dinero público para el beneficio particular, no le anda a la zaga lo que hemos conocido en el transcurso de la operación Lezo sobre penetración del PP en distintas instancias para controlar los resortes del Estado, unas maniobras que suponen una adulteración de la democracia y un ejemplo nítido de corrupción institucional. Han trascendido cosas inaceptables que exigen explicaciones urgentes e incluso dimisiones.

  • El intento del fiscal jefe anticorrupción de boicotear el trabajo de los fiscales del caso frenando registros claves para el esclarecimiento del caso.
  • La reunión del número dos del Ministerio del Interior, José Antonio Nieto, en la propia sede institucional con el hermano de Ignacio González cuando la investigación judicial estaba ya en curso.
  • La confesión del juez Velasco reconociendo que se le está haciendo vida imposible y por eso pide irse.
  • La decisión del magistrado de poner micrófonos ocultos en el despacho del ex presidente de Madrid porque los investigados estaba recibiendo avisos del pinchazo de sus teléfonos.

Todo esto sitúa al PP ante un necesario ejercicio de refundación y al Estado en la obligación de cortar todos los tentáculos con los que el partido de Rajoy podría estar vulnerando las reglas del juego democrático.

Viñeta.- Miki&Duarte, en el Grupo Joly.

De susto en susto

abril 19, 2017

El Partido Popular no gana para sustos. Se estaba relamiendo las heridas por la citación de Mariano Rajoy como testigo en el caso Gürtel cuando se pone en marcha una operación contra la corrupción que acaba con la detención del ex presidente madrileño Ignacio González y diez personas más. El juez pretende desentrañar un catálogo de graves delitos por presunto desvío de muchos millones de euros públicos a través la empresa Canal de Isabel II. Lo del PP en Madrid es una charca con mucho fango, con grandes escándalos como Gürtel, Púnica.. y ahora se suma otro caso más: la operación Lezo. Desde el año 2003, cuando Esperanza Aguirre tomó el poder al asalto gracias al tamayazo, han desarrollado una gestión bajo sospecha cuyas excrecencias que estamos conociendo ahora. De momento, los dos hombres de confianza de Aguirre están bajo la lupa de la justicia: Francisco Granados, en prisión y González, detenido esta mañana. La pregunta es: ¿Cuándo asumirá responsabilidades políticas la ex presidenta? Ya son muchos sapos que tragar para esta charca. Todo lo que se investiga ocurrió durante sus mandatos. Mucho está tardando.

Y en la sede nacional de la calle Génova la preocupación ha aumentado varios grados, casi hasta la ebullición. Ya estaban noqueados por la citación de Rajoy y de buena mañana otro marrón. Es la primera vez que un presidente de Gobierno en activo en lo que llevamos de democracia ha de testificar ante los tribunales. Mucho ha tardado Rajoy en tener que dar explicaciones sobre los tejemanejes de Correa y su banda dentro de su partido. Hasta ahora ha ido esquivando ese mal trago y eso que el político gallego ha sido alto dirigente del PP en todo el tiempo que se investiga. Ya no se puede esconder más detrás del plasma. Tiene la obligación de decir toda la verdad de ese periodo turbio y responder a todas las preguntas. Rajoy debe colaborar con la justicia y decir todo lo que debe saber. Resulta impensable que no conociera lo que estaba pasando cuando, según se desprende de la instrucción judicial y de lo publicado en los medios de comunicación, fue el mandatario popular que recibió más sobres de la mano de Bárcenas. Y no olvidemos el famoso ‘Luis, sé fuerte’ o el disco duro machacado a martillazos. Por tanto, es más que lógica su presencia ante la Audiencia Nacional y el PP sólo se rasga fatuamente sus vestiduras. Se han de limitar a aceptar la decisión judicial. Les guste o no.

Viñeta.– Ricardo, en El Mundo.