¿Méritos?

Cuesta mucho trabajo entender cómo Ana Botella llega a la Organización Mundial del Turismo como asesora. No tiene prestigio en el sector ni titulación académica que justifique el nombramiento en este organismo dependiente de Naciones Unidas. Ha encontrado un empleo para el que seguro que en España hay cientos de hombres y mujeres con mejor currículum y más capacitación. Y máxime con la cantidad de jóvenes bien formados que se han tenido que ir fuera para buscar una oportunidad laboral. Llega al cargo por su nombre y por su agenda de contactos, no por sus méritos. Tampoco se caracteriza por el dominio de otros idiomas, como ha demostrado en muchas ocasiones. Mal mensaje se traslada cuando se corta el paso a los mejores. ¿Alguien de ese departamento de la ONU nos dará las razones de tan rimbombante contratación? Botella tiene todo el derecho a su realización personal a través del empleo, pero uno que se ajuste a su perfil profesional. Si no cualquiera puede pensar mal y posiblemente acertará.

¡Qué falta de respeto!

Este senador del Partido Popular de cuyo nombre no quiero ni acordarme se ha despachado con desdén sobre las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo. No demuestra ningún respeto ni por la memoria de los que sufrieron ni por el dolor de sus familias. Siguen en las cunetas o en fosas sin identificar los restos de más 110.000 represaliados aunque a este pepero le importe un pimiento. Una realidad que ha supuesto incluso la reconvención de Naciones Unidas a nuestro país. Lo malo no es que a él le dé igual esta salida de tono, lo peor es que ante esta inaceptable demostración de desconsideración nadie del PP le ha llamado la atención ni al orden. Parece que para este partido hay víctimas de primera y víctimas de segunda. Esta doble vara de medir molesta y demuestra un numantinismo ideológico que insulta. ¿No hay nadie en la derecha política que le diga a este senador que el camino del desprecio y la ofensa es el equivocado? Parece que en el PP prospera el que falta a las víctimas de la dictadura, si no que se lo pregunten a Rafael Hernando. ¡Qué vergüenza!

Nota.– Este desvarío del representante del PP se produjo en el debate de unas enmiendas del PSOE a los Presupuestos de 2016 para recuperar el apoyo económico a las organizaciones de Memoria Histórica, suspendido desde que llegó Rajoy a la Moncloa.

Zona adyacente

Mariano Rajoy ha calentado los ánimos en el Campo de Gibraltar al calificar a esta comarca española (reitero, ESPAÑOLA) de “zona adyacente” al Peñón. Al Presidente le ha faltado sutileza en esta afirmación ante la Asamblea General de la ONU. Quizá la culpa sea de sus asesores, que no han afinado en el discurso. Sea quien sea el responsable, lo cierto es que el insensible apelativo ha incendiado las redes sociales. En Twitter, los usuarios han creado su propio hashtag #zonaadyacente. Este desliz espeja el desconocimiento y la distancia con la que se ve el conflicto desde la villa y corte. En el Campo de Gibraltar se abordan las relaciones con la Roca con mucho más matices y poniendo el foco en la necesaria convivencia. Esto no quita que Moncloa tenga motivos para censurar determinadas actuaciones y actitudes del gobierno gibraltareño.

Reincidir en el error

De la foto de las Azores a la de San Petesburgo. Distintos protagonistas, previsión del mismo resultado. Estamos dispuestos a cometer el mismo error que en 2003 en Irak. El Gobierno de España, según Washington, apoya la intervención militar que patrocina Estados Unidos al margen de las Naciones Unidas. Obama ha recabado el apoyo de diez de los miembros del G20 en la cumbre celebrada en la ciudad rusa. Queremos combatir una ilegalidad (el uso de armas químicas por parte del régimen dictatorial del sátrapa Bashar al Asad) con otra ilegalidad (una acción bélica en Siria de espaldas al derecho internacional). Confiemos que Rajoy no se salte a la torera la consulta al Congreso de los Diputados, una sana costumbre democrática que instauró José Luis Rodríguez Zapatero. De momento, lo que hace falta con urgencia es una explicación del Gobierno de la nación sobre el comunicado emitido por la Casa Blanca.

Aprender del error

¿Aprenderemos de nuestros errores o tropezaremos de nuevo en la misma piedra? Planteo esta pregunta (retórica) viendo cómo se están sucediendo los acontecimientos en torno a una eventual intervención militar en Siria. Cambian los tiempos, cambia la sociedad, cambia la tecnología de la información y Estados Unidos mantiene el mismo patrón y la misma forma de analizar las cosas. ¿Se habrá sacado alguna lectura para no reincidir en el yerro de Afganistán e Irak? Ninguna operación militar se ha de hacer de espalda a la legislación internacional y sin el aval del Consejo de Seguridad de la ONU (sabiendo que los intereses con los países con derecho a veto ponen dificultades a una resolución consensuada). Por mucho que nos repugne el régimen de Bashar al-Asad y su deleznable defensa de su poder corrupto, una acción bélica ha de ser la última opción. Apuremos antes todas las vías políticas para intentar parar la carnicería que se está produciendo en Siria. En Reino Unido Cameron se ha encontrado el rechazo del Parlamento británico a un ataque inminente. En el Elíseo, Hollande parece refrenar sus ímpetus. Sólo Estados Unidos está decidido a pasar a la acción. No nos dejemos arrastrar por las prisas norteamericanas o repetiremos la historia.

Viñetas.– Fontdevila en eldiario.es y Erlich en El País.

Desidia internacional

El horror se recrudece en Siria. Una nueva matanza con más 1.300 víctimas con armas químicas nos recuerda que el conflicto sigue al rojo vivo aunque los focos periodísticos hayan centrado su atención en Egipto en las últimas semanas. La guerra civil siria suma ya 100.000 muertos y la comunidad internacional asiste impávida, entre la desidia y la impotencia, a esta cruenta masacre que se prolonga ya durante más de dos años. El Consejo de Seguridad ni está ni se le espera: en su reunión de urgencia de esta madrugada sólo exige al régimen de Bashar al-Asad que aclare lo ocurrido. Siria es una pieza clave en los equilibrios geoestratégicos de Oriente Medio y el apoyo de Rusia y China veta cualquier posible solución. Incluso alguna tan simple como que los inspectores de la ONU que están en Damasco puedan ir a comprobar si se están usando armas químicas, especialmente en el fatídico último bombardeo cerca de la capital. Ésa era la línea roja que había puesto Barack Obama para tomar cartas en el asunto. Francia quiere mover ficha (ya veremos si cara a la galería o con intención de poner freno al exterminio de vidas humanas inocentes). ¿Asistimos a una escalada de declaraciones sin ningún efecto concreto y sólo como descarga de la mala conciencia? ¿Cuántos muertos más se han de producir antes encontrar la llave para poner fin a este conflicto? Por desgracia, priman siempre los intereses políticos y/o económicos y se relega a las personas.

Libia no es Irak

Y no lo es por razones obvias. También por un cúmulo de argumentos éticos, humanitarios, políticos y legales. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha aprobado una resolución para obligar a Muamar el Gadafi a que cese  la brutal represión contra una parte de la población que clama por la libertad, por la democracia y por el hambre que padece.

El uso de la fuerza es el último recurso que plantea la ONU. Todo sería más fácil si el sátrapa depusiera la opresión y la matanza de los opositores. No me gusta la guerra, me horroriza, pero sería imperdonable permanecer cruzados de brazos observando cómo se vulneran los derechos humanos y se masacra la población civil.

Libia no es Irak porque una hipotética intervención militar cuenta con el aval de Naciones Unidas mientras la invasión de Irak fue una decisión unilateral de Estados Unidos, Reino Unido y por desgracia España, a través del trío de las Azores, Bush, Blair y Aznar, y de espaldas a la legislación y a los organismos internacionales. La decisión de ese fatídico tridente dividió al mundo y, especialmente, motivó el rechazo de los países islámicos. Ahora la Liga Árabe participa de la decisión y algunos de sus miembros, como es el caso de Qatar, piensan integrarse en el contingente internacional si fuera necesario.

Libia no es Irak porque en 2003 se partió de una premisa falsa para justificar la acción militar y además sin el visado de la ONU. Se dudaba antes y se confirmó después: en Irak no había armas de destrucción masiva. En Libia se autorizan acciones de presión, nunca la invasión, para proteger a la población y evitar su exterminio a manos del dictador Gadafi.

Tampoco desde la perspectiva española Libia es Irak. Entonces, el Gobierno de Aznar tomó la decisión por su cuenta sin tener en cuenta la opinión de la mayoría de los españoles. Ahora, el Gobierno de Zapatero someterá la participación en la fuerza internacional a la consideración del Congreso de los Diputados.

Libia no es Irak… Por mucho que algunos quieran manipular desde sus púlpitos o sus plataformas mediáticas.

La ONU reacciona con reflejos

El Consejo de Seguridad de la ONU ha emitido con diligencia impropia en sus usos habituales una resolución condenatoria contra Muamar el Gadafi y su régimen de terror en Libia. El acuerdo de Naciones Unidas, adoptado por unanimidad, no sé si tendrá efectos prácticos inmediatos, con un país desangrándose en un enfrentamiento civil entre partidarios del dictador y defensores de la democracia, pero sin lugar a dudas representa un aldabonazo moral. Se escapa la ONU del ambiguo lenguaje diplomático y sentencia con claridad insólita la crueldad y la ausencia de respeto a los derechos humanos con que Gadafi ha intentado reprimir la revuelta popular. Las principales conclusiones de la resolución son:

  • Que el Tribunal Penal Internacional de La Haya juzgue al dictador libio por crímenes contra la humanidad.
  • Impone sanciones económicas y dicta el embargo de las ventas de armas al régimen libio.
  • El bloqueo de todas las cuentas de Gadafi en el exterior.
  • Prohíbe los viajes al extranjero de Gadafi, su familia y sus más destacados seguidores.

La respuesta de los organismos internacionales llega tarde porque las potencias han preferido hacer la vista gorda durante muchos lustros mirando más por intereses económicos que por valores éticos, humanitarios y democráticos. Ahora bien, no se puede dejar de valorar que esta reacción ante la brutalidad de Gadafi se caracteriza por una rapidez y una contundencia sin precedentes. La Unión Europea piensa adoptar medidas del mismo calibre. Particularmente, considero que con esta resolución de la ONU empieza el principio del fin de un régimen brutal y corrupto de Gadafi.

Andalucía se moja con el conflicto del Sahara

Andalucía toma posición ante el conflicto del Sahara después de los graves incidentes ocurridos el lunes en El Aaiún. Y se moja con firmeza y equilibrio. El Parlamento de Andalucía ha aprobado una declaración institucional en la que se solidariza con el pueblo saharaui y pide una investigación independiente que esclarezca la actuación de las fuerzas de seguridad marroquíes en el asalto al campamento. Ése es el camino correcto para resolver un conflicto enredado en las redes de la burocracia internacional. Hacen falta más voces que desbloqueen un asunto que no puede dormir más tiempo el sueño de los justos.

DECLARACIÓN INSTITUCIONAL

Ante la grave situación que se ha generado por la respuesta que las autoridades marroquíes han llevado a cabo contra la pacífica protesta de la población saharaui acampada por miles en las proximidades de la ciudad de El Aaiún (Sahara Occidental), y que ha provocado la total destrucción del campamento con un número aún indeterminado de muertos y cientos de personas heridas.

El Parlamento de Andalucía:

1.- Muestra su más profunda preocupación por la grave situación antes descrita y pide la apertura de una investigación independiente sobre lo sucedido y la depuración de responsabilidades, en su caso.

2.- Se solidariza con las víctimas de ese ataque y con sus allegados.

3.- Insta a las autoridades marroquíes al respeto escrupuloso de los Derechos Humanos en todas sus actuaciones en el Sahara Occidental.

4.- Asimismo, condena las agresiones sufridas por periodistas españoles que informaban sobre la situación de El Aaiún.

5.- Reitera su compromiso en la denuncia de la situación que sufre el pueblo saharaui y la reivindicación de sus derechos civiles y políticos, así como su deseo de una pronta resolución del conflicto saharaui en el marco de las resoluciones de la ONU.

6.- Insta a las partes a llegar a un acuerdo en el marco de las conversaciones en marcha, evitando actuaciones que puedan interferir en el normal desarrollo de las negociaciones.

7.- Apoya la labor del enviado personal del Secretario General de las Naciones Unidas Christopher Ross en la búsqueda de una solución justa, duradera, que contemple todas las opciones y cuente con el acuerdo de las partes para solucionar el último proceso de descolonización de África: el Sahara Occidental.

8.- Manifiesta su convencimiento de la necesidad de mantener observadores internacionales permanentemente en los territorios ocupados y anima tanto a la sociedad civil como a organizaciones y cargos institucionales a seguir en la denuncia de las violaciones de los derechos humanos.

9.- Insta al Gobierno español y al conjunto de instituciones a mantener una postura garantista y vigilante ante las violaciones de derechos humanos en el Sahara Occidental, y a intensificar las labores diplomáticas que sean necesarias para poner fin a los actuales incidentes de El Aaiún, de forma que se eviten nuevas víctimas.

10.- Insta al Gobierno español a implicarse más firmemente y a liderar en el marco de las Naciones Unidas la búsqueda de una solución justa y democrática que respete el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.

Esta declaración institucional será enviada al presidente del Gobierno de España, el Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno de España, la Embajada de Marruecos en España, la Delegación del Frente Polisario en España y al Secretario General de las Naciones Unidas.

Foto.- El País.

Sahara

A Marruecos se le ha ido el asunto de Sahara de las manos. El conflicto entre el Frente Polisario y el reino alauita ha entrado en un punto de tensión insoportable. Se acerca ya a una situación de no retorno. Ya se desató la furia popular marroquí, inoculada desde los resortes del estado, el pasado viernes contra los representantes de los medios de comunicación  españoles en un juicio contra activistas saharauis. Y hoy se ha vivido otra jornada de pánico a raíz de que el Gobierno de Mohamed VI ha desmantelado a la fuerza un campamento de seguidores del Polisario en las afueras de El Aaiún, la mayor protesta (eso sí pacífica) desde que España se retiró de este colonia hace ya 35 años. La acción de la gendarmería de Marruecos ha desencadenado una espiral de violencia sin precedentes en la antigua capital del Sahara español.

Este recrudecimiento de un conflicto larvado durante muchos años obliga a los organismos internacionales a buscar una solución con urgencia. Ya no vale marear más la perdiz ni generar expectativas que nunca se cumplen. El plan Baker es ya pasado y no conduce a ningún sitio. Hace falta definir una nueva hoja de ruta aceptada por las dos partes en litigio que ponga fin a años de desencuentros, incertidumbres y escaramuzas virulentas. Es el momento de la calma y de afrontar, de una vez por todas, el conflicto sin ardores guerreros ni pasiones nacionalistas.

Coincidiendo en el tiempo con el desconcierto que reina en El Aaiún, delegaciones de Marruecos y el Polisario se entrevistan en Estados Unidos con la moderación de la ONU. Con este ambiente tan enrarecido es poco probable ningún acercamiento. Este asunto no admite demora. Los mediadores internacionales tienen que sacar a relucir sus mejores dotes. No son admisibles más aplazamientos para definir el futuro del Sáhara.