Silencio llamativo

Las derechas la liaron en España porque el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no recibió a Juan Guaidó, presidente de la Asamblea de Venezuela, durante su visita a nuestro país. Ahora no les hemos escuchado ni un susurro a Vox, PP y Ciudadanos porque Donald Trump no se reunió con el presidente encargado venezolano en el cierre de esta gira internacional en Estados Unidos, siendo la administración norteamericana uno de los pilares fundamentales de apoyo a Guaidó frente al régimen de Nicolás Maduro. Trump prefirió la Superbowl al encuentro con el opositor venezolano.

Hay silencios estruendosos y llamativos. Este mutismo de las derechas españolas lo es. Nos dieron la matraca durante varios días porque el presidente encargado venezolano sólo iba a ser y fue recibido por la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya. Incluso organizaron un acto contra el Gobierno español usando las instituciones que gobiernan en Madrid en un asunto que siempre ha estado fuera de la refriega política como son los relaciones internacionales. Ahora no tienen ni los arrestos ni la coherencia para mantener el mismo discurso frente a Trump, lo que demuestra es que usaron la figura de Guaidó como un instrumento más de su oposición furibunda contra el Ejecutivo progresista que preside Pedro Sánchez. Si no están en el poder, sólo practican política de tierra quemada.

Foto.- Efe. González Laya y Guaidó.

Histrión

Pablo Casado, en su afán de parecerse a Vox, cada día va más pasado de revoluciones y se asemeja mucho a Maduro, el presidente venezolano. Se ha subido al insulto y sigue elevando los decibelios. Cuando la derecha no gobierna, alimenta la crispación. Y si habla de aborto, natalidad y pensiones, nos enseña su cara más retrógrada.

Vídeo.- Huffington Post.

El peaje de Iglesias

No doy crédito. Pablo Iglesias, el mismo que considera a Arnaldo Otegi un hombre de paz, justifica la prisión del líder de la oposición venezolana, Leopoldo López. Dice el líder de Podemos que “si se probara que alguien ha cometido delitos de terrorismo, es sensato que esté en la cárcel“. Tiene Iglesias una curiosa interpretación de la democracia y del respeto de los derechos humanos. Su relativismo es insultante. El jefe de la formación morada defiende sin ambages al dirigente abertzale condenado por pertenencia a banda terrorista y, sin embargo, arremete contra un dirigente político que se opone con instrumentos democráticos al autoritarismo del régimen de Nicolás Maduro. Si el modelo de democracia que defiende Podemos es el de Venezuela, basado en el ordeno y mando, la ausencia de libertad, el uso desproporcionado de la fuerza y la corrupción, es para que se lo hagan mirar. Seguramente sea este el peaje que tienen que pagar Iglesias y su troupe por el supuesto apoyo financiero recibido por el régimen bolivariano del fallecido Hugo Chávez y Maduro.