El clasismo que no cesa

Este vídeo demuestra el complejo de superioridad con que la derecha patria (ya sea política, económica o mediática) mira a las gentes de izquierda. Ellos se consideran de superior condición y a los demás se les etiqueta de ni-ni sin más contemplaciones, de un chusco brochazo, sin ni tan siquiera preocuparse en indagar o contrastar sus prejuicios. Esta peripecia vivida por la emergente Beatriz Talegón se repite por desgracia con demasiada asiduidad y sin la posibilidad de defensa que permite un espacio televisivo en directo para bochorno de Alfonso Rojo (invitado a dar un paseo no sólo por su sonora metedura de pata, también por su obstinación en el sostenella y no enmendalla). Los conservadores siguen instalados en un clasismo insoportable. Nadie es mejor que otro por su cuna o por su renta, lo es por su capacidad y su preparación. Ya va siendo hora de romper los estereotipos o clichés de los tiempos de María Castaña.

Zo-zo

“Zoido zozobra”. Zo-zo (que no soso, ¿o también?). Están tan de moda los neologismos que al leer esta rotunda sentencia de Juan Espadas, candidato socialista a la Alcaldía, sobre el aspirante popular, Juan Ignacio Zoido, no me he podido resistir a incurrir en esta fácil licencia lingüística. De El show de Zo en 2007 a Zo-zo en su larga y procelosa precampaña hasta el 2011.

El del PP es un político que por deformación profesional (juez en excedencia) o por otros complejos se siente más cómodo arrimando la cosa pública a los tribunales que peleando en la arena política. Dice Espadas con acierto que tiene una “agenda de juzgados” en lugar de un “proyecto de ciudad”. Así, la única hoja de ruta es alimentar la crispación para desacreditar a la política y a los políticos y para generar desafección de la gente a fin de que cada vez participe menos en la vida pública.

El PP todo lo ve negro en Sevilla y todo el que viene de fuera (y muchos de los que estamos dentro) valoramos el profundo y positivo cambio producido en esta ciudad en los últimos doce años. Sólo pone el foco en los pequeños lunares y olvida la enorme realidad de transformación ¡Cómo va a poder tomar las riendas quien lo ve todo oscuro, sin esperanza! ¡Cómo se puede confiar en alguien que niega lo obvio! ¡Cómo va a liderar Sevilla una persona que está de espaldas a los sentimientos de la mayoría! Pues eso, Zo-zo… Zoido zozobra. O también una nueva acepción para el término ni-ni: ni está ni se le espera en la Casa Grande hispalense.