Elecciones por Navidad

Este diciembre compraremos el turrón e iremos a votar. Al presidente del Gobierno le gusta la fecha del 20, penúltimo domingo de año, para celebrar las elecciones generales. A cuatro días vista de la Nochebuena, con media España pensando en la suerte de la Lotería y la otra media en tomarse unos días para estar con la familia. Nunca se han celebrado unas legislativas nacionales en diciembre y, por tanto, tan próximas a días tan señalados y de tanto trasiego popular. Mariano Rajoy está haciendo piruetas hasta ahora impensables en nuestra democracia: cambiando reglas del juego in extremis, haciendo cinco presupuestos cuando una legislatura sólo tiene cuatro años, retrasando las generales al máximo para intentar coger la ola de una recuperación económica que no acaba de llegar a las familias (los malos datos de paro y afiliación a la Seguridad Social de agosto son concluyentes). El político gallego tiene sus razones para retrasar tanto los comicios y ninguna obedece al interés general, más bien a un supuesto beneficio particular. Sea el 20 o el 13, otra posible fecha que barajan en Moncloa, la cercanía con las fiestas navideñas no van a enternecer a la inmensa mayoría que han padecido en sus carnes las políticas crueles de este Gobierno de la derecha. Las luces navideñas, el soniquete a villancicos y el olor a castañas asadas no constituyen argumentos electorales ni cambian la percepción de los ciudadanos ni anestesian la conciencia colectiva. A Rajoy no le va a tocar el gordo electoral. Por el contrario, los ciudadanos recibiremos por adelantado un regalo de Papá Noel en forma de cambio de gobierno. Bien que nos hace falta.

Foto.El Periódico de Cataluña. Rajoy y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

Vuelve la rutina

Se acabó lo bueno. Recibidos los regalos y reciclados los envoltorios en los contenedores de color amarillo o azul, toca pensar en la vuelta a la rutina todavía con el sabor dulce del roscón de reyes en los labios. Estas Navidades han sido largas por los caprichos del calendario. Ha habido tiempo para todo: trabajo, viajes laborales por carretera en Andalucía de 900 kilómetros en poco más de doce horas, comilonas varias, juergas, ocio, deporte y ratos de asueto en familia. Y en el lado negativo la noticia de una dolorosa pérdida.

Toca el cambio de chip para encarar una agenda de pronóstico intenso: las citas electorales que nos quedan por delante no darán apenas tregua. Realmente el año casi empieza mañana. En nuestro país estas fiestas son interminables. Ya hace unos días que en Europa y Estados Unidos, por ejemplo, se ha instalado la normalidad. Quizá algún día también aquí se abra un debate sobre este parón o ralentización de la actividad económica durante más de dos semanas. De momento, disfrutemos de lo que tenemos y/o nos dejen. Esta noche hay que poner el despertador. Su ring-ring nos devolverá al rito de lo cotidiano.

Modas navideñas

Las felicitaciones navideñas evolucionan cada año. ¡Qué lejanos quedan ya los christmas que recibíamos por correo postal! Las nuevas tecnologías, unidas a esta prolongada crisis, han acabado definitivamente con el papel. Hace apenas un lustro el SMS era el rey de estas celebraciones y ya está destronado.  El correo electrónico, las redes sociales y, sobre todo, el whatsapp monopolizan las comunicaciones en estas fechas. Este año ha sido el de los vídeos en esta aplicación de mensajería. Piezas virales que han dado mil vueltas y te han llegado varias veces. Algunas con talento y originalidad, otras más clásicas y cargadas de buenos sentimientos. Son modas pasajeras. El próximo año ya nos inventaremos algo nuevo. Sea lo que sea, lo importante es tener un gesto con las personas que queremos y/o nos importan.  FELICES FIESTAS.

Publicidad anticrisis

Campofrío se quiere convertir en un clásico de la Navidad con sus anuncios. Como en su día lo fue Freixenet con sus burbujas doradas o turrones El Almendro, que siempre vuelve a casa por estas fechas. El año pasado la empresa de embutidos ya hizo una campaña de lanzamiento de sus productos con un spot titulado Cómicos rodado por Álex de la Iglesia (vídeo 2), una pieza en el que un elenco de los principales humoristas españoles acudían al maestro Gila en busca de una señal de esperanza frente a la crisis, un aldabonazo para recuperar la ilusión frente a la resignación que corroe nuestras expectativas de futuro. Este año, Campofrío repite experiencia y de la mano de Icíar Bollaín ha rodado otro spot (vídeo 1), El currículum de todos, con el que busca sacarnos del pesimismo y hacernos ver que somos capaces de salir este túnel si valoramos todo lo que hemos sido capaces de hacer en nuestro pasado reciente. En el corto, con Alfonso Aragón Fofito como protagonista, se enumeran hitos de nuestra trayectoria que nos deben dar alas para superar esta crisis con entusiasmo y tirando de talento. Buena iniciativa: un poco de luz dentro de tanta negritud.

Moraleja.– Una cosa es la publicidad y otra la vida. La persona que está en el paro y sin expectativas no está para milongas ni sentimentalismos.

Recortes hasta en el portal de Belén

La dinámica de ajustes no se detiene ante nada. Es como el agua: se filtra por todos sitios, no entiende de límites ni de obstáculos, todo está a su alcance. Llevamos unos años cuesta abajo y todo se pone en entredicho. Por recortar, el papa Benedicto XVI nos quita hasta la mula y al buey del belén. En su último libro, La infancia de Jesús, el jefe del estado vaticano mete la motosierra al alumbramiento de Jesucristo (hijo de María y es que, según el obispo de Roma, José sólo era el protector de su voto de castidad). En este arrebato revisionista, Ratzinger le ha hecho un ERE a los animales que calentaron al niño en sus primeras horas de vida en una fría noche de diciembre en un portal de Belén. Su santidad fulmina toda la iconografía del nacimiento y reescribe una historia que nos han repetido machaconamente desde niños. Se carga una metáfora que subrayaba la extrema pobreza de este acontecimiento, elimina dos de los protagonistas secundarios de la representación de la Natividad. El tijeretazo del Papa no llega hasta los Reyes Magos. Menos mal porque para estas fiestas navideñas, que están ya a la vuelta de la esquina, no iba a quedar ni el apuntador en el portal con esta reconversión de tomo y lomo.

El día del empacho

Esta mañana nos encontramos ahítos, saturados de tanta comida regada a discreción con suculentos caldos espiritosos durante la cena de Nochebuena. Nos levantamos tan atiborrados como para ni siquiera desayunar. Nos queda otro asalto por delante: la copiosa comida del Día de Navidad para rematar los restos de la noche anterior seguida de una larga sobremesa con productos tradicionales, cada cual más pesado y sobrado de calorías. Cuando cae la tarde y se impone el manto oscuro de la noche, estamos saciados, abotargados, exhaustos, reclamando con urgencia sal de frutas, almax o alcaselser que nos alivie las secuelas de la glotonería.  Todos los años se repite el mismo cuadro clínico y, en algunos casos, acompañado de una martilleante resaca. Es la jornada del empacho… Divertida, entrañable, esperada y matadora. Ya hay damnificados pensando en la inevitable dieta del 2 de enero… Y no es mi caso.

Esperanza y su calendario Pirelli

Esperanza Oña, tan tradicionalista y tan dada a dar lecciones a toda la parroquia, no se ha conformado con enviar una felicitación navideña por correo electrónico o lanzar un mensaje a través de la sectaria televisión municipal. Ha repartido 25.000 calendarios pagados por las arcas del Ayuntamiento de Fuengirola, es decir, por toda la ciudadanía, para desear unas felices fiestas navideñas a los vecinos y vecinas de su municipio. La protagonista de este almanaque es la alcaldesa: sale hasta en trece ocasiones en este singular documento, digno de un estudio psicológico por el excesivo culto al ego que desprende. No predica este ángel exterminador con el ejemplo, fustiga a los demás con minucias y derrocha dinero público a manos llenas en propaganda y autobombo. Oña se ha olvidado del típico portal de Belén y ha apostado por una especie de calendario Pirelli en clave electoralista.