Libia no es Irak

Y no lo es por razones obvias. También por un cúmulo de argumentos éticos, humanitarios, políticos y legales. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha aprobado una resolución para obligar a Muamar el Gadafi a que cese  la brutal represión contra una parte de la población que clama por la libertad, por la democracia y por el hambre que padece.

El uso de la fuerza es el último recurso que plantea la ONU. Todo sería más fácil si el sátrapa depusiera la opresión y la matanza de los opositores. No me gusta la guerra, me horroriza, pero sería imperdonable permanecer cruzados de brazos observando cómo se vulneran los derechos humanos y se masacra la población civil.

Libia no es Irak porque una hipotética intervención militar cuenta con el aval de Naciones Unidas mientras la invasión de Irak fue una decisión unilateral de Estados Unidos, Reino Unido y por desgracia España, a través del trío de las Azores, Bush, Blair y Aznar, y de espaldas a la legislación y a los organismos internacionales. La decisión de ese fatídico tridente dividió al mundo y, especialmente, motivó el rechazo de los países islámicos. Ahora la Liga Árabe participa de la decisión y algunos de sus miembros, como es el caso de Qatar, piensan integrarse en el contingente internacional si fuera necesario.

Libia no es Irak porque en 2003 se partió de una premisa falsa para justificar la acción militar y además sin el visado de la ONU. Se dudaba antes y se confirmó después: en Irak no había armas de destrucción masiva. En Libia se autorizan acciones de presión, nunca la invasión, para proteger a la población y evitar su exterminio a manos del dictador Gadafi.

Tampoco desde la perspectiva española Libia es Irak. Entonces, el Gobierno de Aznar tomó la decisión por su cuenta sin tener en cuenta la opinión de la mayoría de los españoles. Ahora, el Gobierno de Zapatero someterá la participación en la fuerza internacional a la consideración del Congreso de los Diputados.

Libia no es Irak… Por mucho que algunos quieran manipular desde sus púlpitos o sus plataformas mediáticas.

La ONU reacciona con reflejos

El Consejo de Seguridad de la ONU ha emitido con diligencia impropia en sus usos habituales una resolución condenatoria contra Muamar el Gadafi y su régimen de terror en Libia. El acuerdo de Naciones Unidas, adoptado por unanimidad, no sé si tendrá efectos prácticos inmediatos, con un país desangrándose en un enfrentamiento civil entre partidarios del dictador y defensores de la democracia, pero sin lugar a dudas representa un aldabonazo moral. Se escapa la ONU del ambiguo lenguaje diplomático y sentencia con claridad insólita la crueldad y la ausencia de respeto a los derechos humanos con que Gadafi ha intentado reprimir la revuelta popular. Las principales conclusiones de la resolución son:

  • Que el Tribunal Penal Internacional de La Haya juzgue al dictador libio por crímenes contra la humanidad.
  • Impone sanciones económicas y dicta el embargo de las ventas de armas al régimen libio.
  • El bloqueo de todas las cuentas de Gadafi en el exterior.
  • Prohíbe los viajes al extranjero de Gadafi, su familia y sus más destacados seguidores.

La respuesta de los organismos internacionales llega tarde porque las potencias han preferido hacer la vista gorda durante muchos lustros mirando más por intereses económicos que por valores éticos, humanitarios y democráticos. Ahora bien, no se puede dejar de valorar que esta reacción ante la brutalidad de Gadafi se caracteriza por una rapidez y una contundencia sin precedentes. La Unión Europea piensa adoptar medidas del mismo calibre. Particularmente, considero que con esta resolución de la ONU empieza el principio del fin de un régimen brutal y corrupto de Gadafi.

Desaparecidos

Cuando uno escucha en la radio que España es uno de los países con mayor número de desapariciones forzosas, se le ponen los vellos como escarpias. ¿No suena este ranking a Tercer Mundo o regímenes totalitarios? Hoy se celebra el Día Internacional de los Desaparecidos y Amnistía Internacional, en su papel de Pepito Grillo de las conciencias consumistas e individualistas, nos dan este poderoso toque de atención. Esta organización no gubernamental nos recuerda las más de 114.000 familias españolas siguen sin saber donde están sus seres queridos, desaparecidos durante la Guerra Civil y el franquismo.

Aprovechando este hito del calendario, Amnistía Internacional ha lanzado un manifiesto con el que une “su voz a la de los familiares de las personas desaparecidas”, y pide a los Gobiernos de todo el mundo que inicien investigaciones imparciales sobre todo los casos de desaparición forzada, lleven ante los tribunales a los responsables y ratifiquen la Convención sobre Personas desaparecidas de Naciones Unidas para luchar contra esta práctica abominable”. La desaparición forzada es una grave violación de derechos humanos cometida por los estados o con su colaboración que ha afectado y afecta a decenas de miles de personas en todo el mundo, con casos registrados en más de 80 países.

En muchos casos, estas desapariciones ilegales han quedado sin castigo, sus responsables se solazan en la impunidad. La Convención de la ONU busca garantizar que las víctimas y sus familias tengan acceso a la justicia y evitar que los crímenes del pasado caigan en el olvido. Una afirmación que choca frontalmente con los intentos del juez Baltasar Garzón de investigar los crímenes del franquismo y que el Poder Judicial, jaleado por la derecha patria, ha desactivado apartando al magistrado de la carrera judicial. Es ésta una reivindicación a la que se tendrá que dar, en algún momento, una respuesta que haga resplandecer la justicia, así como poner los medios necesarios (aún son insuficientes) para encontrar los restos de las víctimas de ese periodo ominoso de la historia de España. Así, saldremos de esa clasificación vergonzante de desapariciones forzosas.

Foto.El Mundo.

Se mueren de hambre

No hacen falta palabras. Las imágenes hablan por sí sólas. Millones de niños y niñas se mueren de hambre y, desde la opulencia del primer mundo, no hacemos nada. Hoy se conmemora el vigésimo aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas. La falta de comida es la principal pandemia de la infancia en los países pobres. Con una pequeña aportación será posible mejorar su existencia. Está en nuestras manos.

Salir de Kosovo

chacon-en-kosovo

Somos un país que se recrea en el debate. Gentes de dos orillas, de posiciones encontradas, amantes de la controversia, adalides del cainismo. En ocasiones tanta rivalidad, tanta confrontación, resulta desmedida e insoportable. Nos metemos en el fango de la disputa dialéctica por pura inercia, como deporte o como estrategia de desgaste del adversario.

El Gobierno de España plantea la retirada de las tropas españolas en Kosovo y el primer partido de la oposición, que venía reclamando esa medida desde que este territorio declaró la independencia de Serbia de manera unilateral y saltándose a las bravas el derecho internacional, censura la resolución gubernamental por una cuestión de formas, por producirse en la antesala de una cumbre de la OTAN. Eso en argot coloquial tiene una definición muy gráfica, que me ahorraré, pero rebuscando en el refranero nos topamos con ese perro del hortelano que ni come ni deja comer. Algunos medios de comunicación se han sumado al festín para chapotear en un asunto que merecía más altura de miras y menos ansiedades electoralistas.

Desde las filas del PP, como siempre, no ha salido ni una palabra de apoyo al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero pese al acuerdo o sintonía en la cuestión de fondo. La retirada, que no se producirá de forma radical, sino ordenada, escalonada en el plazo de seis meses como mínimo, para facilitar la reordenación operativa del contingente de la OTAN, era algo lógico, conocido y que en algún momento se tenía que producir.

Hemos cumplido con creces una misión para la estabilidad en los Balcanes. Nuestros soldados durante diez años lo han hecho con entrega (algunos incluso han perdido la vida), con eficacia y generando un gran aprecio de los habitantes de la zona.

Hace un año se produjo la declaración unilateral de independencia por parte de Kosovo, que España, como es bien conocido por todos nuestros aliados y socios en la Unión Europea, no ha reconocido. Nuestro papel en ese escenario perdía una buena parte de su sentido, aun más, una vez que la estabilidad en la zona es cada día mejor. Por tanto, la decisión del Gobierno es coherente y requeriría del respaldo inequívoco del primer partido de la oposición y de otros muchos pescadores en aguas revueltas.

Nuestra presencia en Afganistán es ya otro cantar. España ha adquirido un compromiso por la paz y la democracia para ese país asiático. Nos hemos comprometido en esta misión amparada por Naciones Unidas en función de nuestro peso económico y político en el orden internacional. Es nuestro deber y nuestra responsabilidad estar a la altura de las circunstancias.

Foto: AFP. La ministra de Defensa, Carmen Chacón, pasa revista a las tropas españolas destacadas en Kosovo.