Anacronismo puritano

Molesta este afán del Partido Popular de embridar la libertad para hacer pasar a la sociedad por el aro de su moralina. El Ayuntamiento de Mojácar, gobernado por los peperos, ha elaborado una ordenanza para prohibir en la calle las despedidas de soltería con penes en la frente o muñecas hinchables. Tremendo anacronismo. Se pueden considerar de mal gusto estos artilugios o algunos disfraces, pero dictar una norma para impedir su uso en lugares públicos constituye un disparate y una involución. También se penaliza pasear en ropa de baño. Este municipio quiere convertirse en una reserva amish de la mano del PP. Mojácar y, por extensión, toda la costa levantina de Almería siempre han sido un paraíso de libertad y tolerancia. Soplan vientos de regresión que espantarán a muchos turistas. Esa manía de prohibir, imponer y recortar la llevan en la derecha al extremo de querer condicionar la vida de la gente. Demasiado puritanismo para el siglo XXI.

Foto.La Voz de Almería.

Ángel caído

No soy creyente pero la caída en desgracia de Alberto Ruiz Gallardón me recuerda el pasaje bíblico del ángel caído. Mariano Rajoy ha utilizado al ya ex ministro de Justicia  como ariete contra la progresista ley de plazos del aborto aprobada durante el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero y lo ha dejado caer del paraíso conservador por el peso de las encuestas y el previsible castigo del centro ante tanta  reacción en los aledaños del PP. Una respuesta oportunista del presidente del Gobierno y una cabeza de turco después de tensionar a la sociedad española por razones de pura moralina.

Se podía recurrir al enemigo que huye, puente de plata… Pero no. Gallardón ha sido el peor ministro de Justicia de la democracia y en este periodo en el Gobierno ha mostrado su cara más rancia y ultra. Ahí quedan las injustas tasas que diseñan una justicia de primera y de segunda. Su renuncia ha sido un triunfo de las mujeres, de su libertad para decidir sobre su maternidad, y también el fracaso del ex alcalde de Madrid. Ha puesto tanta carne en el asador Gallardón que la desautorización pública de Rajoy no le ha dado más salida que su dimisión. El ex ministro ha quedado achicharrado y su marcha era inevitable, digna pero cantada y sin más vuelta de hoja. El presidente ha sacrificado a uno de sus peones para mejorar sus opciones ante las urnas por razones de cálculo electoral.

Ahora sólo queda que el Gobierno de la nación retire el recurso contra la ley vigente y deje que España sea un país moderno y no de tiempos del Medievo.

Aborto y moralina

De casta le viene al galgo. Gallardón padre encabezó la protesta de la derecha contra la ley de supuestos en 1985, Gallardón hijo nos hace retroceder treinta años con una ley del aborto que no contenta a nadie, ni siquiera a la derecha más extrema a la que se pretende hacer un guiño con esta norma. El que fuera alcalde de Madrid se ha quitado la careta y nos ofrece sin disimulo su rostro profundamente conservador. Se había granjeado una reputación de político moderado pero su actuación ministerial está haciendo aflorar su vis reaccionaria. Se ha despojado de la piel de cordero con una ley de irrupción del embarazo que nos retrotrae a tiempo de tinieblas.

El anteproyecto presentado por el ministro de Justicia atenta contra los derechos de las mujeres, a las que priva de su derecho a decidir y se las subordina en la escala social, y recorta libertades imponiendo la moral particular a la vida pública. El PP sigue confundiendo las esferas privada y colectiva y nos obsequia con el texto más restrictivo de la democracia al legislar a través del prisma de sus creencias religiosas. No va a ser rancia y sesgada la propuesta que nos ofrece Gallardón si el comité de expertos constituido para su elaboración está integrado sólo por quince hombres. ¿No ha encontrado a ninguna mujer con preparación y conocimientos para participar en este foro? ¿Tiene miedo la derecha a que la voz de las mujeres desmonte su gran mentira? Los dos principales ingredientes de la futura ley son la moralina y la misoginia.

Nos estamos convirtiendo en el país más retrógrado de Europa con tanta marcha atrás en recortes y libertades. Actualmente, la mujer podía interrumpir el embarazo durante las primeras catorce semanas o en caso de malformación grave del feto hasta la veintidós. La norma vigente es homologable a la de otros veinte países de nuestro entorno europeo.  La futura ley, sin embargo, nos aleja de la legislación de nuestros vecinos. Nos lleva el PP a más atrás de 1985. Eliminan incluso de facto el supuesto de sería anomalía del feto. No se puede ser más insensible ante una evidencia tan palmaria. Esta obcecación del Gobierno de Rajoy condena al sufrimiento tanto a la madre como a la criatura.

La ley de Gallardón no sólo se traduce en un retroceso en materia de libertades, también supone un gran paso atrás en lo social. Como antaño, la mujer que pueda costearse el viaje irá a abortar a Londres (o cualquier país europeo con una norma de plazos). La que no se lo pueda permitir o apechuga con las consecuencias o se agarrará, como ocurría en los ochenta, a alternativas que ponen en riesgo su vida. Se abre, por tanto, la brecha de la desigualdad. Abortar será cuestión de clases y de posibles. Y tendrá consecuencias sobre la salud. La Organización Mundial de la Salud ha alertado que la derogación de la ley actual de plazos provocará más mortalidad maternal. El PP hace oídos sordos ante esta realidad.

Viñeta.– Erlich en El País.

Partidismo

El Partido Popular está aprovechando la atención preferente que la ciudadanía presta a los asuntos económicos y al drama del paro para hacer movimientos de carácter partidista e ideológico que les permita plantar sus tentáculos en lo más profundo del entramado institucional y controlar parcelas más allá de las propias del poder ejecutivo y el legislativo. Tres ejemplos de las andanzas del partido gobernante en una jornada de canícula estival:

1. Justicia con sesgo. No conforme con la reforma del poder judicial, con el rechazo de la oposición en bloque y de buena parte de la carrera, nos enteramos por los medios de comunicación, en concreto a través de El País, que el presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, ha sido militante del Partido Popular al menos entre 2008 y 2011. Una situación que en una lectura estricta de la legislación vigente puede ser legal, pero que a todas luces no parece ni ética ni estética. ¿Cómo una persona con una adscripción política explícita puede participar en recursos del Gobierno de su partido contra leyes o resoluciones de otra orientación ideológica? Ya no recuerda ha olvidado el PP la doctrina Pérez Tremps?

2. Vuelve el equipo de Urdaci. Los telediarios de RTVE han caído en picado tanto en audiencia como en prestigio profesional. El seguidismo de las directrices políticas de la Moncloa y de la sede del PP en la calle Génova les ha hecho perder en poco más de un año todo lo ganado en la etapa anterior. El jefe de informativos, Julio Somoano, ha fracasado en su primer intento de control de la actualidad, ofreciendo un producto no sólo manipulado sino exento de calidad y gancho para los telespectadores, como reconocen los propios profesionales del medio. Para superar este profundo bache ha procedido a remodelar profundamente el equipo de editores y presentadores de los telediarios recuperando a los colaboradores del ínclito Alfredo Urdaci, condenado en su día por la Audiencia Nacional por manipulación. La independencia y la neutralidad seguirán ausentes de los noticiarios de la cadena pública, aunque  Somoano aspira hacerlo de una manera más sibilina y efectiva con el plantel del que se ha rodeado.

3. Una de discriminación por orientación sexual. El Ministerio de Sanidad planteará una reforma en los tratamientos de reproducción asistida en clave moralista. El único criterio que se quiere dejar para la asistencia pública es el de infertilidad. Dicho de otro manera, esta decisión acarrea una importante carga ideológica: se quiere excluir del tratamiento a las lesbianas y las mujeres solas. El texto que baraja el Ministerio reserva servicio sólo para “parejas integradas por hombre y mujer” y siempre que haya problema de fertilidad. Y rechina la moralina que encierra esta medida por mucho que el departamento que dirige Ana Mato niegue que se trate de una cuestión ideológica. Sólo le falta precisar que la pareja ha de estar casada y por la Iglesia.

Sobra la moralina

Todavía estoy sobrecogido por la tragedia de Halloween en Madrid. Hay tres jóvenes muertas y una menor en estado crítico… Y viendo las espeluznantes imágenes (pocas, las justas, porque se me ponen los vellos de punta tan sólo de pensarlo) da la sensación de que la catástrofe podría haber sido de mayor proporción. Siento un dolor profundo y como padre entiendo que el riesgo siempre está latente, te asalta con la guadaña a la vuelta de cualquier esquina. Lo que era una noche de fiesta, acabó en drama, con unas vidas segadas de raíz en sus albores y muchas lágrimas derramadas. Empatizo tanto con los familiares que me horroriza aquellos que están aprovechando la conmoción para hacer lecturas moralistas. Aquellos que no han esperado ni siquiera al sepelio de las fallecidas para hacer retrógradas reconvenciones de carácter ideológico y poner bajo sospecha a la juventud por su forma de divertirse y disfrutar su ocio. A mi modesto modo de entender, el detonante de este triste episodio no es un problema sociológico, sino de seguridad del recinto. No quiero seguir por ese camino, estaría incurriendo en el mismo error de los que sacan su moralina a pasear: hablando sin saber y nublando el rigor desde la subjetividad de mi pensamiento. Es el momento para la reflexión serena y sin estridencias, sin prejuicios carpetovetónicos, ni mentalidades trasnochadas. Pasemos el luto y sin dilación depuremos las posibles responsabilidades en memoria de las jóvenes que han perdido la vida.

Puritanismo

La moralina no conoce fronteras. Se percibe una involución global en libertades individuales y en las conquistas de igualdad por el furor de las distintas confesiones religiosas y el avance del pensamiento neocon. Y estos ejemplos de mentes estrechas y de visiones mojigatas no se circunscriben a países que reivindican el burka o impiden a las mujeres ir a la universidad. En estados tan hipotéticamente modernos y abiertos como Canadá también se cuecen habas. El Parlamento de este país norteamericano ha retocado la foto de la diputada Rathika Sitsabaiesan, una joven de origen tamil de 29 años, porque aparecía con un escote excesivamente generoso en la web oficial de la Cámara. Se ha recrecido sustancialmente el vestido para tranquilizar a los ojos más pacatos. Puede sonar a anécdota, a un episodio de puritanismo sin importancia, pero es todo un síntoma de adónde nos están conduciendo los nuevos oráculos conservadores.

Vena represiva

El PP muestra con demasiada facilidad su vena represiva, su paternalismo rancio, su ortodoxia decimonónica. Hace unas horas se han descolgado con una nueva ocurrencia estrafalaria: quieren restringir el acceso a las redes sociales de los menores de 14 años. Éstos son los mismos próceres que pretenden rebajar la edad penal a los 12 años. El titular de El País resume a la perfección esta soberana incoherencia, este descomunal dislate: Un preso de 12 años, pero sin Facebook.

Chirría este contrasentido y, sobre todo, el arrebato autoritario y populista que manifiesta el primer partido de la oposición al calor (nunca mejor dicho) de unos lamentables acontecimientos con víctimas adolescentes de por medio. La derecha plantea cambios legislativos en caliente, amparándose en el sufrimiento de las familias y la indignación social por unos episodios dolorosos. Acométase un debate sereno sobre la edad penal, sobre el control de los contenidos peligrosos que circulan por la red o sobre las garantías y salvaguardas de las nuevas formas de comunicación del siglo XXI… En definitiva, se hace necesario reflexionar sobre la educación (que no enseñanzas) que reciben nuestros jóvenes en todos los ámbitos.

Ahora bien, se me antoja desmedida y extemporánea la limitación de libertades, la toma de decisiones a la ligera agitando banderas trasnochadas, la imposición de la doctrina neocon como pensamiento único. La propuesta del PP no es sólo oportunista desde un punto de vista electoral, sino poco seria, demagógica y retrógrada. El modelo para proteger a los menores ha de ser algo más consistente: no se puede reducir a generar alarma y establecer prohibiciones legales, se ha de basar primordialmente en educar en valores y en promover el compromiso social. Pero al PP le gusta más la moralina, darse hipócritas golpes de pecho y recortar derechos. Cada uno es como es…