Tuviste una oportunidad…

Cada día suena más falso y forzado el lamento cansino de dirigentes de Podemos y de su filial, Izquierda Unida, pidiendo un gobierno alternativo de progreso. Desde el primer momento, con los resultados del 26 de junio, se vio que era imposible. ¿A no ser que se considere que la antigua Convergencia es de izquierdas? Sería tanto o más que aceptar pulpo como animal de compañía. ¡A quién pretenden engañar! Ahora que no salen los números, Unidos Podemos propone un día tras otro esa alianza y cuando realmente era factible, tras las elecciones del 20 de diciembre, rechazaron el acuerdo pensando sólo en un sorpasso que no se produjo. Como decía aquella canción de Los Secretos, tuviste una oportunidad y la dejaste escapar. Por tanto, la formación morada y sus satélites han de asumir la consecuencia de sus actos y dejar de culpar a los demás de sus errores. Si hoy no hay un gobierno de cambio, es porque la ambición de Pablo Iglesias y sus cuates lo impidió. Esa es la verdad que se niegan a reconocer en los cuarteles de Podemos y quizá por eso hay un cisma entre Iglesias y su antiguo amigo Íñigo Errejón. Una de sus socias, Mónica Oltra, líder de Compromís, ha deslizado una ligera autocrítica y ha admitido hace unas horas que, a toro pasado, Podemos debió apoyar un Gobierno socialista ante de las segundas elecciones. Cuanto les está costando aceptar una realidad que salta a la vista.

Foto.eldiario.es. Oltra e Iglesias.

¿Quiere Podemos pactar?

Podemos y, sobre todo, sus allegados no parecen querer acuerdo de izquierdas. El programa del partido de Pablo Iglesias se supedita a las reivindicaciones de otros grupos de raíz independentista que iban en la misma lista de confluencia. Basta escuchar las posiciones de En comú en Cataluña, de las mareas gallegas y en menor medida de los valencianos de Compromís para desvirtuar el rescate de las personas como primer objetivo y situar por delante de todo el derecho de autodeterminación de los pueblos. Con esa línea roja que trazan están dando un portazo previo a cualquier posibilidad de diálogo. Ahí están sus contumaces declaraciones:

Xabier Doménech (En comú): “El compromiso con la celebración de un referéndum se mantiene. Esa condición no es menos importante que el diálogo sobre medidas sociales, la lucha contra la corrupción o la derogación de la reforma del artículo 135 de la Constitución“.

Alexandra Fernández (En Marea): “Reconocer a Galicia como sujeto político propio y como nación periférica del Estado con una especificidad propia y, como tal, con derecho a decidir“.

Mónica Oltra (Compromís): “El referéndum de Cataluña es una cuestión de estado, importante, tiene que abordarse. Si queremos preservar la unidad del estado español, tenemos que dar pasos. No podemos seguir enrocados cada uno en una posición extrema… Defendemos un modelo de estado donde los territorios estén por voluntad y no porque se les dobla el brazo detrás de la espalda… Si preguntamos, tal vez el problema se resuelve en cuestión de meses“.

Con estos mimbres el acuerdo resulta más que complejo. Además  de la reclamación identitaria y rupturista, se pone en riesgo la igualdad de todos los españoles vivan donde vivan.

Foto.Diario crítico. Mónica Oltra, Ada Colau y Pablo Iglesias.

Elogio de lo zafio (2)

Juan Cotino pensó que si su amigo y valedor político José María Aznar se había tirado al charco de la ordinariez con su ya famosa peineta, la veda para lo chabacano y lo obsceno estaba abierta. En un rifirrafe dialéctico en las Cortes valencianas, el vicepresidente tercero del Gobierno de Camps dejó caer está lindeza contra la diputada de la oposición Mónica Oltra: “Tendría vergüenza, si fuera padre, de tener una hija como ésta, pero como probablemente no lo conozca…”.

La frase tiene su miga y posibles interpretaciones:

  • La más perversa: Se refería Cotino a que Oltra no tiene padre conocido y, por consiguiente, estaba insultando a su madre. ¿La llamó finamente hija de… en el calor del debate?
  • La más lineal: Expresaba su disconformidad con el comportamiento de la parlamentaria de Compromís.

Juan Cotino se aferró a la segunda opción, intentando borrar la parte final de su desafortunada sentencia. La había cagado sin remisión. Esta mañana ha pedido disculpas por semejante dislate. Es lo mínimo que se despacha cuando se falta a la madre de alguien… O al padre.