Una Constitución contra las cuerdas

Esta maldita crisis económica y la gestión que se está haciendo de ella por la coacción del poder financiero están poniendo contra las cuerdas el marco constitucional que se alumbró hace hoy 34 años. Derechos fundamentales y conquistas sociales que parecían inalienables se encuentran ahora en cuarentena. El derecho a una sanidad universal y a una educación pública, a la vivienda, a la protección social, a un modelo de estado redistributivo e inspirado en la igualdad de los ciudadanos vivan donde vivan, la separación de Estado e Iglesia en un estado aconfesional… La lista sería interminable y supone una agresión irreparable a nuestro pacto de convivencia. Los recortes impuestos desde fuera y ejecutados con cierto sadismo por el Gobierno de Rajoy están desamortizando el estado social y democrático de derecho que ampara nuestra carta magna. Los peligros que nos acechan son tantos y tan perversos que conviene reparar en otros intangibles de la democracia que se quieren convertir en almoneda. Por deformación profesional y por convicción democrática, me preocupan también los retrocesos en materia de libertad de expresión y en libertad de información. Sin duda, sin periodismo no hay democracia. Por eso, reivindico hoy el derecho de la ciudadanía a tener acceso a una información veraz, que se cuenten las cosas como son sin cortapisas legales y sin la contaminación deleznable de los intereses económicos. En este día más que nunca tenemos que recuperar y fortalecer el espíritu y la letra de nuestra Constitución. Ha de ser nuestro salvoconducto para sortear esta crisis y encarar el futuro con la bandera de la libertad, la igualdad y la justicia social.

Viñeta.- Forges en El País.

El paro se desboca

Otro jarro de agua fría. En octubre se han quedado otras 128.242 personas sin empleo. El drama del paro crece y crece. Ya son 4.833.521 los españoles inscritos en las oficinas del INEM. Y si nos atenemos al paro según la Encuesta sobre la Población Activa (EPA), la que contempla todos los ciudadanos en edad de trabajar, el guarismo se dispara hasta los 5.778.100 desempleados. Decía hace unas fechas la devota ministra de Empleo, Fátima Báñez, que se percibían señales que indicaban que nuestro país estaba saliendo de la crisis. Las noticias siguen siendo negras un día sí y el siguiente también.

La número dos del PP, María Dolores de Cospedal, ha tirado de un argumento peregrino para defender lo indefendible: el dato de paro (nefasto y frustrante) indicia que la reforma laboral acabará dando sus frutos. No ha tenido arrobo en tirar de una falacia mayúscula para no decir al verdad. ¿No eran estos los que iban a llamar al pan, pan y al vino, vino? Es ya una evidencia que la nueva legislación no está dando resultados. Sólo está produciendo más paro, eliminando derechos de los trabajadores y dando un poder discrecional al empresario para hacer y deshacer a su antojo. En este tiempo, el Gobierno del PP cuenta en su debe con casi medio millón de parados más. La reforma laboral no es el bálsamo previsto, sino la carcoma del modelo de convivencia y el yugo para la clase trabajadora. Posiblemente, la mayor agresión de la era Rajoy (y llevan unas cuantas de envergadura) al modelo social que consagra la Constitución. ¿Cuántos parados más se necesitan para que el Gobierno de la nación cambie su equivocada política económica?

Gráfico.- El País.

Y encima se pone gallito

La reducción del déficit público no es más que una coartada de Mariano Rajoy y su caterva pepera para imponer su agenda ideológica de base neoliberal. A las clases medias y trabajadoras nos la están dando mortal con sus recortes brutales y la eliminación de derechos y conquistas sociales. Ha conseguido en tiempo récord molestar a la inmensa mayoría haciendo justo lo contrario de lo que predicaba cuando estaba en la oposición. Sus mentiras, sus incumplimientos, sus promesas falsas… han provocado una enorme contestación social. Ayer otra nueva jornada de movilización en toda España convocada por sindicatos y organizaciones sociales que no se resignan a aceptar sin más que la derecha demuela el estado del bienestar.

La fortaleza de la democracia se mide en la aceptación y el respeto por parte del poder ejecutivo de las voces discrepantes, en la garantía de la libertad de expresión y en la convivencia plural. Sin embargo, el Partido Popular vive instalado en su pensamiento único, le molesta el contraste de opiniones. La mandarina Aguirre puso la pólvora y Rajoy prendió la mecha este fin de semana contra los que no comulgan con sus hachazos salvajes a nuestro modelo social. El actual inquilino de la Moncloa responde con amenazas y bravuconadas al ejercicio constitucional de manifestarse contra medidas injustas y retrógradas. Nos agrede con sus políticas, nos miente y nos dibuja un horizonte negro… y encina se pone gallito contra los que tienen la osadía de mostrar su discrepancia.

Rajoy se aparta del diálogo, gobierna a golpe de decreto y desprecia la opinión de la ciudadanía. Esos desplantes no conducen más que a su aislamiento en su palacio presidencial. Cuánto más se aleja de la opinión general, cuánto más se encierra en la burbuja de cristal de su alta magistratura, mayor es el descrédito hacia su persona que anida en la sociedad. No sólo no explica lo que hace, sino que se permite el lujo de censurar a sus conciudadanos por expresar sus diferencias. Si no quieres taza… Y anuncia este viernes más recortes y así hasta septiembre, con una chulería intolerable. Con esa actitud de monarca absolutista ahonda más su fosa. Así no, Mariano.

Viñeta.- Ricardo en El Mundo.

Cospedal marca el camino de Rajoy

No soporto la hipocresía. Me rebelo ante el descaro y la impudicia. Escuchar a María Dolores de Cospedal exigir sacrificios a los demás porque “el sudor de hoy alejará las lágrimas de mañana” me llena de indignación. ¡Cómo puede pedir más esfuerzos alguien que cobra casi medio millón de euros anuales! No cuela el arrobo impostado de ‘Dólares’ Cospedal o, como leía en Twitter, Cospedólares. Ahora la propaganda conservadora nos vende la moto: sus drásticos ajustes están justificados, no hay otra salida si queremos eludir el desastre. Hace unos meses prometían una Arcadia de tranquilidad y empleo, un sueño que se ha esfumado cuando han trincado las poltronas. Ya no quedan varitas mágicas, ya no tienen remedios sobrenaturales. Son humanos y saben de sus limitaciones para afrontar esta crisis que diariamente alimentan sus correligionarios ideológicos, esos taimados seres sin rostro que responden al nombre de los mercados. Ahora esta derecha triunfadora y de poder casi omnímodo culpa a otros para tapar sus fechorías recortadoras. No nos engañan: en sus caras se les nota una vis sádica, están en su salsa, gozan demoliendo el estado del bienestar para dar paso a las privatizaciones y al sálvese quien pueda.

El recetario ultraliberal de Cospedal, ya aplicado con saña en Madrid por Esperanza Aguirre, no deja de ser un aviso para navegantes de lo que está por llegar de la mano de Rajoy. Medidas que suenan a venganza para mutilar el modelo social y dar paso al imperio de los negocios.

  • Reducción de un 3% del sueldo de los funcionarios y aumento de dos horas y media la jornada de trabajo semanal
  • El 60% de los recortes recae sobre los presupuestos de salud (834 millones menos) y de educación (460 millones menos).
  • Apuesta por la gestión privada de hospitales y por los colegios concertados.
  • Eliminación de la gratuidad de los libros de texto, reducción de las subvenciones al transporte escolar y 53 millones menos a la Universidad de Castilla-La Mancha.
  • Revisión del baremo de aplicación de la ley de Dependencia.
  • Congelación de la obra pública y se dejará de construir 800 viviendas públicas
  • Supresión de la ayuda a la cooperación internacional.

Este último embate de la número dos pepera completa un tijeretazo de 2.165 millones de euros desde junio, un tijeretazo que reposa sobre las espaldas de las clases medias y trabajadoras, que limitan la igualdad de oportunidades y que da alas al sector privado para quedarse con servicios públicos estratégicos como la salud y la educación. Esta derecha se está tomando la revancha contra un modelo social que hemos construido durante los últimas décadas y que no les gusta. Y ella, tan ufana, con su soldada multimillonaria.

Rajoy enseña la patita

Mariano Rajoy hizo ayer de maestro de ceremonias en la presentación del libro Lo que hay que hacer con urgencia, un volumen con artículos de 32 economistas que se suman a la corriente ultraliberal que galopa desbocada por el mundo. El jefe de la oposición española, siempre tan parco en la difusión de sus recetas, ha preferido el burladero de estos autores con los que sintoniza en la música y en la letra. La esencia del manual apunta a la desamortización del estado del bienestar y la España de las Autonomías. Tres brochazos que dan una idea de las medidas de gobierno de Rajoy si ganara las elecciones:

  • Rebaja en el IRPF: Medida populista porque pagar impuestos no le gusta a nadie… Pero con menos ingresos tributarios se recaudará menos y habrá que recortar en servicios públicos y en infraestructuras. Menos sanidad pública, menos educación pública y menos protección social y puerta abierta de par en par a las privatizaciones.
  • Reducción de salarios. El axioma envenenado de la derecha: menos ingresos para los trabajadores, más beneficios para las empresas. Y de paso se abarata el despido. Las tijeras de la derecha podarán hasta dejar sin una hoja el árbol de las conquistas sociolaborales.
  • Eliminar las embajadas autonómicas. De esta forma rimbombante y manipuladora, quieren ajustar sus cuentas históricas con el modelo autonómico. Nunca creyeron en el título VIII de la Constitución y el PP, a través del combustible incendiario que le suministra Aznar desde FAES, está recuperando el discurso de la vieja Alianza Popular.

En definitiva, aprovechar la excusa de la crisis para dinamitar el modelo social, la igualdad de oportunidades y la autonomía política. Las urgencias de Rajoy y el PP producen pavor.

La derecha se molesta

A la derecha no le gusta el plan de ajuste solidario, progresivo y valiente anunciado por el presidente de la Junta, Pepe Griñán. No le agradó a Javier Arenas, el sempiterno aspirante, que subió a la tribuna con un tono monocorde, ramplón, sin chispa, iterativo, desfondado y derrotado de antemano. El jefe de la oposición andaluza no puso sobre el tapete ninguna propuesta, desgranó sin ganas palabras huecas y muletillas desvaídas. Y lo que es peor, criticó la subida del IRPF a las rentas más altas, se mofó de la fiscalidad ecológica y satanizó el impuesto para que los bancos que trabajan en Andalucía también se mojen en la salida de la crisis. No le interesa que se recupere la economía y recobre vigor la confianza ciudadana porque considera que la coyuntura actual es su única oportunidad para ganar unas elecciones.

La salida de Arenas, previsible e insostenible, ha tenido el correlato en los medios más conservadores. Era lógico cuando el ajuste impulsado en esta tierra no toca el gasto social y afecta a los más poderosos. ABC, en su editorial Andalucía sacrificada, habla de un “debate de ideas”, y no podía ser de otro modo porque las ideologías están muy vivas y más en estos momentos de crisis, y entiende que Griñán “ha ido muy lejos en el aumento de las tributaciones”, que achaca “a la sed recaudatoria” y no a la justicia social o al intento de aquilatar el esfuerzo colectivo en función de las posibilidades de cada cual. Repartir la carga significa para el periódico de Vocento introducir “confusión” y “mirar a la galería electoral”.

El Mundo no le ha ido a la zaga a su competidor en los quioscos. El título de su principal editorial no deja lugar a la duda: No hay que subir los impuestos sino bajar los gastos. Y eso es precisamente lo que pretende el presidente Griñán: el plan se traduce en 1.583 millones de euros en 2010, de los que sólo 75 millones lo aportan las modificaciones fiscales, el resto es ahorro de dinero público. Tampoco le gusta al diario de Pedro J. Ramírez que se les exija a los bancos su cuota de sacrificio, más que un impulso “desafortunado” es un gesto pertinente y ecuánime. El texto se recrea en el tópico y en el estereotipo de la Andalucía subsidiada, pobre, resignada y sin futuro. Idéntico cliché lo traslada a Extremadura, que también ha cogido la misma senda que su comunidad autónoma vecina.

Como diría Don Quijote, ladran, luego cabalgamos. Se ha tomado una senda progresista, social y solidaria para torear este peligroso morlaco de la crisis. Al liberalismo rampante le pone más el tijeretazo al estado del bienestar.