Mal perder

junio 5, 2018

Al Partido Popular se le indigestan las derrotas. Les cuesta asumir con deportividad que en el juego democrático se puede ganar o perder con las reglas constitucionales como garantía. La derecha considera que el poder les pertenece y ofrece su peor cara cuando la voluntad del pueblo o los preceptos recogidos en nuestra carta magna los coloca en la oposición. No han sabido encajar el éxito de la moción de censura de Pedro Sánchez y la vuelta del PSOE al Gobierno. Como tampoco aceptaron la victoria electoral de José Luis Rodríguez Zapatero en 2004 y se conjuraron en torno a una surrealista y falaz teoría de la conspiración sobre el 11-M.  Entonces usaron las peores artes y el juego sucio para debilitar a su adversario político. Su patriotismo consistía en torpedear la acción de Gobierno para acelerar su conquista de la Moncloa. Ahora ya nos muestran su peor cara cuando el nuevo Ejecutivo ni siquiera está constituido. Han recuperado el mismo lenguaje tabernario, la pose agresiva y la hipérbole altanera para deformar la realidad con mentiras como catedrales. Un mecanismo constitucional y democrático los ha removido del poder de este país y ya la derecha ultramontana nos enseña la patita por debajo de la puerta. Es sólo un avance de la enorme crispación que está por llegar a lomos de la posverdad con ánimos de revancha. Las enmiendas a sus propios presupuestos indician el ánimo vengativo y pendenciero que nos espera en esta etapa de un PP desquiciado y malhumorado. En democracia se ha de saber jugar respetando las normas y, sobre todo, saber perder.

PD.- Mariano Rajoy dejará la presidencia del PP y convoca un congreso extraordinario. Comienza el vuelo de halcones.

Foto.El Periódico. Rajoy y Rafael Hernando, portavoz del PP en el Congreso, fiel representante de la línea dura.

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Nueva etapa

junio 1, 2018

Estamos de enhorabuena. La democracia ha puesto punto y final a la etapa Rajoy, seis años y medio de gobierno de la derecha caracterizado por recortes, desigualdad e involución en derechos y libertades. El instrumento empleado es legítimo, constitucional y democrático, recogido en artículo 113 de nuestra carta magna. La moción de censura era inevitable y un deber ético tras la sentencia contundente del caso Gürtel. La falta de grandeza de Rajoy al no asumir responsabilidades políticas por el durísimo varapalo judicial precipitó esta salida de higiene democrática. El ya ex presidente podía haberse sometido a una moción de confianza, o convocar elecciones anticipadas o simplemente dimitir. Pero no, no hizo nada. Rajoy volvió a hacer de Rajoy. Todo un monumento a la parálisis. Su miopía política ha puesto de acuerdo a una amplísima mayoría de sensibilidades y ha favorecido que prospere una moción de censura por primera vez en la historia de nuestra democracia. Los aspavientos y los gritos hiperbólicos del PP no pueden ocultar su gran fracaso. No han estado a la altura de lo que demandaba este país.

Como socialista, me alegro del cambio en la Moncloa y de la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia. Y frente al apocalipsis anunciado por la derecha, la reacción de la Bolsa ha sido al alza. La llegada de la izquierda al Consejo de Ministros no afecta a la estabilidad económica de España. Era de perogrullo, pero la respuesta de los mercados acalla esas voces tremendistas del espectro conservador. Este país necesita un cambio de rumbo progresista y más diálogo, una acción política honesta que regenere la vida pública y que piense en la inmensa mayoría, que haga posible que la recuperación alcance a las familias y no sólo se quede en datos macroeconómicos, una acción política que devuelva derechos arrebatados y que trabaje por la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, que resuelva de una vez por todas la insuficiente financiación de las comunidades autónomas para garantizar el buen funcionamiento de los servicios públicos fundamentales… Sánchez tiene ante sí un gran reto. Mucha suerte y acierto.

Foto.El País.

Sólo ego

junio 14, 2017

Resultado esperado: fracasó de la moción de censura de Podemos. Dos días de fuego cruzado, de show y sobreactuación por el frente morado y defensa numantina por el frente de la gaviota. Eso sí, con nula incidencia en la vida de los ciudadanos. Mariano Rajoy, gazapo para la posteridad aparte, vendiendo los mundos de Yupi, y Pablo Iglesias derrochando retórica huera y sin explicar cuál es su proyecto de gobierno. Duelo baldío y estéril. Salvo sus correligionarios, nadie quiere a Rajoy como presidente pero tampoco Iglesias despierta pasiones más allá de los suyos. Podemos ha malgastado munición por la ansiedad y la soberbia de su jefe, le ha brindado la oportunidad al presidente del Gobierno de salir victorioso. La moción era una estratagema para interferir en la primarias del PSOE y recuperar parte del protagonismo perdido en la oposición. Si hubieran querido sacar al político gallego de la Moncloa, habría negociado la moción con otros grupos antes de presentarla. Sólo ha buscado sus minutos de gloria. Cuesta digerir un discurso de casi tres horas dedicado al lucimiento personal. Y mirando su ombligo le ha dado aire a Rajoy, quien hace ya más de un año, desde marzo de 2016, podría estar en los bancos de la oposición si Podemos no hubiera pensado sólo en el sorpasso al PSOE. Esta fallida maniobra ha sido simplemente un derroche de ego por parte de Iglesias y Rajoy, vivito y coleando, fumándose un puro.

Arrebato antisocialista

junio 7, 2017

Una declaración que deja en evidencia el antisocialismo de muchos de los dirigentes de Podemos. Y Teresa Rodríguez es una de sus exponentes más refractarios a cualquier tipo de entendimiento con el PSOE. Sus palabras hoy en el debate sobre la situación de Andalucía se comentan por sí solas. En unos días pedirán apoyo para el numerito de la moción de censura a la mayor gloria de Pablo Iglesias. Parafraseando la famosa fábula de Valera, quien no te conozca que te compre.

Moción trampa

mayo 19, 2017

Podemos ha registrado ya su moción de censura contra Mariano Rajoy, un presidente al que nadie quiere pero al que los ciudadanos le han dado más votos (en la izquierda nos lo tendríamos que hacer mirar). Una maniobra política que no conducirá a ningún sitio y resumiría en estas cuatro claves:

1. Teatro. En nuestro ordenamiento jurídico las mociones han de ser constructivas con candidato y programa alternativos y contar con mayoría suficiente en el Congreso de los Diputados para prosperar. Ni la formación morada la ha consensuado con otros grupos ni los números salen.

2. Ego. Es una iniciativa a la mayor gloria de Pablo Iglesias. Sólo busca abrirse espacio a empellones para ganar protagonismo en lugar de apretar a Rajoy y al PP en unas semanas en las que el agua les llega al cuello. Prefieren desviar la atención por un titular que desgastar a la derecha en una semana en que se ha reprobado al ministro de Justicia, al fiscal general del Estado y al fiscal jefe anticorrupción por su inaceptable gestión de la operación Lezo, otro caso de corrupción que acorrala a la derecha gobernante.

3. Interferir en las primarias del PSOE. Esta moción, por el momento en que se produce, constituye un hito más de su agenda de intromisiones en un proceso democrático de otro partido. Para calentar, nañana harán una manifestación en la Puerta del Sol y si pudieran, como ha comentado con ironía Susana Díaz, votarían el domingo.

4. Contra la Constitución. En el texto de la moción se defiende la España plurinacional y se plantea que Cataluña pueda decidir libremente su futuro. Es decir, de forma directa se ataca al modelo de convivencia que nos hemos dado y que consagra nuestra Carta Magna.

Y todo esto cuando, por ejemplo, en Andalucía Podemos lanza un OPA hostil a Izquierda Unida para que rompa en los ayuntamientos con los socialistas y la jefa regional de la franquicia morada defiende que no hay que gobernar con el PSOE. Entonces, ¿para qué presentan esta moción de censura?

Foto.- Efe.

Van contra el PSOE

mayo 3, 2017

No teníamos ningún tipo de duda. El numerito de la moción de censura orquestado por el laboratorio de maldades de Pablo Iglesias va realmente contra el PSOE. Es una maniobra burda para interferir en las primarias socialistas. Apuntar a Mariano Rajoy es sólo un señuelo y lo que pretende es meter el cazo sin escrúpulos en un proceso democrático de otro partido.  Ahora ‘casualmente’ convocan una manifestación el día antes de la votación de los militantes socialistas. Se les nota demasiado la ansiedad por hacerse notar en las primarias, por hacer entrismo en una organización centenaria. Anida demasiado rencor y resentimiento en el politburó podemita contra el PSOE.

Creo que con este juego sucio consiguen justo el efecto contrario de lo que persiguen. No van a contaminar las primarias, sino que van a fortalecer la defensa de un partido autónomo, que toma sus propias decisiones y se muestra refractario a los cantos de sirenas de una formación como Podemos que sólo aspira a ocupar el sitio que tiene ahora el PSOE, un PSOE que es el referente de la izquierda útil que busca soluciones a los problemas y que no vive exclusivamente detrás de una pancarta. Como militante, les pediría respeto y que nos dejen ejercer en libertad nuestro derecho al voto en este proceso. Desde luego, me reafirmo en mis convicciones y en la conveniencia de blindar a mi partido de las agresiones y las injerencias de una organización ajena que sólo quiere acabar con él.

A los dirigentes de Podemos no les preocupaba tanto la corrupción que cercaba al PP hace un año cuando con su voto podían haber desalojado a Rajoy y colaborar a un cambio de gobierno. Entonces, cuando había números, no quisieron. Antepusieron su ambición particular, un sorpasso que nunca llegó, antes que la necesidad de regeneración que habían decidido los españoles con su voto. En las elecciones repetidas de junio, el electorado castigó a Podemos con la pérdida de un millón de votos. Con este enjuague sin sentido de la moción de censura no van a tapar su error histórico ni difuminar el enorme ego y la soberbia que caracterizan a su líder.

Vendetta en Granada

abril 19, 2016

El Partido Popular ha gestionado su crisis de Granada a lo Kill Bill. A expensas de lo que decida la justicia sobre la presunta trama inmobiliaria vinculada al Ayuntamiento, la resolución del conflicto ha dejado un reguero de sangre política, un sacrificio que llega cuando los restantes grupos estaban de acuerdo en presentar una moción de censura para regenerar el consistorio. El ya dimitido alcalde, José Torres Hurtado, ha muerto matando. En su canto del cisne se ha llevado por delante a su íntimo enemigo, Sebastián Pérez. El ex regidor no estaba dispuesto a dejar el bastón de mando en mano del presidente provincial pepero. Su animadversión es archiconocida. (Cuerpo a tierra que vienen los nuestros). También ha rodado la cabeza de la concejala de Urbanismo, Isabel Nieto. La acusación policial de corrupción ha reavivado la división interna en el PP granadino con un desenlace cruento de puertas adentro, una vendetta en toda regla, y con la posible pérdida de la alcaldía.

El affaire granadino ha constatado una vez más la falta de liderazgo de Juan Manuel Moreno Bonilla. El presidente regional ha cedido en dos ocasiones al chantaje de Torres Hurtado. Al estallar el escándalo la semana pasada le pidió la dimisión y se vio obligado a recular por la negativa del ya ex alcalde a no dejar el cargo, como mínimo, hasta su declaración ante el juez el 12 de mayo. Ayer cuando ve peligrar la alcaldía, Moreno Bonilla acepta el precio que el ex regidor le pone a su salida: la cabeza de su rival interno, Sebastián Pérez, a la sazón hombre de la confianza del dirigente regional. En apenas cinco días ha tenido que tragar aceite de ricino en varias ocasiones. El presidente del PP andaluz ha perdido todo su autoridad en la gestión de su crisis nazarí. Se ha quedado sin dignidad ante los suyos y se puede quedar sin alcaldía. Mal negocio por querer mantener un sillón a toda costa. El poder político se puede recuperar en unas próximas elecciones, con un buen trabajo en la oposición y una adecuada oferta programática, la autoridad se pierde y cuesta una vida reconquistarla.

Foto.ahoragranada.com. Torres Hurtado, Dolores López y Moreno Bonilla, en una reunión de la dirección andaluza del PP.