¿Usura?

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Estamos hartos de escuchar a los dirigentes del Partido Popular hablando del apoyo financiero que el Gobierno de la nación presta a las comunidades autónomas. El Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) fue un instrumento que el Ministerio de Hacienda puso en marcha ante el cierre a cal y canto de los mercados financieros en los mercados de crisis. La iniciativa era necesaria pero no un regalo, como dicen frisando el ridículo los prebostes peperos. El FLA acarrea unos intereses importantes para las CCAA. El gráfico demuestra lo que habrá abonado Andalucía en 2017. ¡Menudo regalo! Nada más y nada menos que 1.636 millones en intereses. El Gobierno se comporta como un banco con las autonomías y no sólo recupera lo que le presta el Banco Central Europeo (BCE), sino que por intermediar se lleva una suculenta comisión. El diccionario de la Real Academia de la Lengua define usura en su primera acepción como “interés excesivo en un préstamo” y en su tercera habla incluso de “interés ilícito”. No parece lógico que una administración le cobre a otra como si fuera una entidad financiera. El deber del Gobierno de la nación es garantizar los recursos suficientes a las CCAA para que puedan prestar los servicios públicos. Esa sería la dinámica en una relación basada en la lealtad y en la cooperación institucional. De una entidad financiera se podía esperar este comportamiento, pero de una administración no.

No estamos locos

El Gran Wyoming no sólo triunfa en las pequeñas pantallas, también en las librerías. Al éxito de audiencia de ‘El Intermedio’, el magazine de crítica satírica de la actualidad política de La Sexta, se ha sumado su último libro, No estamos locos, en el que con su habitual tono sarcástico y certero nos explica nuestra historia reciente, la crisis que vivimos y sus efectos perniciosos, los recortes puestos en marcha para contentar al dios mercado, la devaluación de la democracia española y las milongas cuando no las grandes mentiras del pensamiento dominante neoliberal. El texto ya iba por la séptima edición, cuando compré mi ejemplar hace unos días. Quizá ya esté a la venta la octava. El que tenga ganas de echar un buen rato, que lo lea.

PPoderosos

Nos vendió Cospedal la milonga del PP como el partido de los trabajadores. Nadie le compró el gato por liebre. Y los hechos están desmotando su gran mentira y mostrando su verdadero ideario de derechas, muy derechas. Sus siglas se han de traducir sin más como Partido de los Poderosos. Desde la Moncloa están aplicando a rajatabla el catecismo neoliberal: recortes, quiebra de la igualdad de oportunidades, desmantelamiento del estado del bienestar y la imposición de su moral reaccionaria. No se refrenan a la hora de atajar cualquier política diferente actuando como lacayos de unos mercados financieros que dirigen unas democracias cada vez más disminuidas. Tienen a Andalucía en el centro de su diana porque en esta comunidad se está demostrando que existe otra salida a esta crisis. Ante cada medida que toma la Junta, que preside Pepe Griñán, en beneficio de los ciudadanos, sale el Ejecutivo de Rajoy al socorro de los del taco. Han recurrido la subasta de medicamentos para evitar que las multinacionales farmacéuticas pierdan margen de beneficio y paguen los ciudadanos, han neutralizado el impuesto sobre los depósitos bancarios para que las entidades financieras no aporten más a la bolsa de lo público y ahora llevarán al Tribunal Constitucional el decreto andaluz sobre la función social de la vivienda que pretendía evitar los desahucios de familias en riesgo de exclusión social. Y suma y sigue. Por sus hechos los conoceréis. Siempre al servicio de los poderosos mercados y de espaldas a la ciudadanía. Con este expediente, ¿podrán los dirigentes del PP  mirar a los ojos a los que están pasando mal con esta maldita y prolongada crisis? Va a ser que no.

Alarmismo

Miguel Ángel Vázquez decreto andaluz desahucios

A la Comisión Europea, una de las patas de la dichosa troika que nos está haciendo la vida imposible, le pone el género epistolar. Hace unos meses, jaleada por el Gobierno de la nación, con una carta ‘fantasma’ ya entró al trapo del decreto sobre la función social de la vivienda aprobado en Andalucía para evitar desahucios. Ayer se descolgó con otra comunicación que se interpreta por el Ministerio Economía de manera alarmista y poco rigurosa. Se nos presenta una respuesta desde el lado de los bancos y de espaldas a los ciudadanos. Menudo giro ha dado la construcción europea que ha dejado en la cuneta a su principal protagonista: el ciudadano.

Una medida de las características de la andaluza no pone en riesgo, ni mucho menos, la estabilidad bancaria ni repercutirá en la recuperación económica. Quien lo afirme exagera o miente. Nos quieren hacer creer que por la expropiación temporal de viviendas (un alquiler de tres años) no saldremos de la crisis. Si fuera así, el sistema financiero español estaría peor de lo que nos cuentan o en la CE quien manda es el poder financiero. Con esta carta en Bruselas invocan de nuevo el grito que viene el lobo. El decreto andaluz va en la misma línea que otros países comunitarios y la UE, en cambio, no dice nada. Por ejemplo:

  • En HOLANDA es legal incluso la ocupación de viviendas que hayan estado vacías más de un año. La vivienda sólo se le devuelve al propietario si demuestra que no volverá a estar vacía (puede ponerla en venta o alquiler).
  • En REINO UNIDO se contempla la incautación, tanto para personas jurídicas como físicas, si han estado vacías al menos seis meses.
  • En ALEMANIA y SUECIA se pueden demoler edificios enteros de viviendas vacías.
  • En DINAMARCA se multa a los propietarios de viviendas las mantengan desocupadas seis semanas, en virtud de una legislación en vigor desde hace más de cinco décadas.

Con esta realidad europea, resulta chocante y exagerado el sentido que se le quiere dar al texto de la Comisión. En cualquier caso, más que arrimar el ascua a los intereses de los bancos, el CE debería preocuparse más por las personas y poner en marcha políticas de fomento del empleo, políticas de estímulo económico y hacer que el crédito fluya para pymes y familias. Su actitud pasiva y de defensa de la austeridad a ultranza no sólo estás poniendo en peligro la recuperación económica, sino que además está agravando el sufrimiento de los ciudadanos. Los responsables comunitarios desgraciadamente cada vez están más alejados de la realidad y, en cambio, cada vez están más en sintonía con los mercados y los poderes financieros. Les falta sensibilidad ante el drama social de los desahucios. ­­­­­­­­­Y me temo que al Gobierno de la nación tanto o más que a Bruselas.

El decreto antidesahucios andaluz es plenamente constitucional. Y es más, la CE no tiene ninguna competencia sobre este asunto, con lo que su opinión no sólo es discutible sino extemporánea. Tanto que no quiere interferir en la legislación andaluza y deja en manos del gabinete de Rajoy reaccionar contra el decreto, según ha declarado hoy un portavoz de la Comisaría de Asuntos Económicos y Monetarios. La pelota está en el tejado de la Moncloa. Quizá el Gobierno de la nación quiera aprovechar esta comunicación como excusa para elevar un recurso ante el TC. Hasta ahora no ha tenido la valentía política de tomar una decisión injusta y tremendamente impopular. ¿Quién va a entender que se busque invalidar una medida de justicia social cuando se han dado 41.000 millones a la banca y está en el aire un posible segundo rescate?

Foto.- El que suscribe mostrando la portada del SUR de hoy, con una fotonoticia de una familia que se ha librado del drama del desahucio gracias al decreto de la Junta. No creo que la felicidad de esta gente ponga en riesgo al sistema financiero.

El truco del comité de sabios

La viñeta de El Roto radiografía con nitidez el truco del Gobierno de la nación para la reforma del sistema público de pensiones. Unos gurús económicos, muchos de ellos con intereses o vinculaciones con aseguradoras privadas, pergeñan una complicada fórmula matemática para asestarnos un tijeretazo a las futuras pensiones. Se construye una especie de artilugio ilusionista, casi un espejismo, al objeto de revestir de rigor y solvencia una decisión de corte ideológico y a la medida de los mercados financieros. Los que deciden el recorte son los eventuales beneficiarios del negocio privado que se pueda generar. Como poner los lobos para cuidar de los corderos.

Decepcionante

Mariano Rajoy acudió ayer al Parlamento y despachó el trámite con ínfulas de superioridad. El presidente se encastilló en sus posiciones, ratificó que no piensa abandonar la política económica que está empobreciendo a España y a los españoles (“no va a haber cambio de rumbo”) y despreció las ofertas de diálogo lanzada por la oposición en su conjunto (con Merkel se muestra más flexible, casi sumiso, no alza la voz). Vino a decir el político gallego que quien quiera que apoye sus reformas, ese eufemismo maldito que se emplea en el PP cuando se refiere a recortes y pérdida de derechos. Se desenvolvió sin humildad y haciendo gala de orgullo por estar haciendo lo que tenía que hacer pese a las dramáticas cifras de paro (1,2 millones más de españoles sin empleo desde que llegó a la Moncloa) y a las más que lúgubres previsiones de recuperación económica (el desempleo no bajará del 25% hasta 2017). Su paso por la Cámara baja nos mantiene en la foto fija que nos impone el poder financiero, Alemania y la burocracia de Bruselas: mantenimiento de la dictadura de la austeridad, demolición del estado del bienestar (siguiente estación: pensiones) y cerrazón ya no a pactar, ni siquiera a conversar con las demás fuerzas políticas cobijado en su cómoda mayoría absoluta. En resumen, una respuesta de Rajoy decepcionante y que no alumbra un horizonte de esperanza.

¿Dónde quedan la democracia y los ciudadanos?

El presidente del Gobierno portugués ha actuado con bravuconería al varapalo recibido por el Tribunal Constitucional luso anulando buena parte de sus recortes. Lejos de asumir el veredicto judicial, Pedro Passos Coelho, jaleado por la dañina troika (Unión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), pondrá en marcha la motosierra en la seguridad social, la educación y la sanidad. Al estilo Goucho Marx, si no le gustan estos recortes, tengo otros. Desde Bruselas se marca el paso (no hay más camino que la austeridad, han reiterado una vez más) y las marionetas se mueven en consecuencia.

El TC es el garante de la carta magna de un país, refrendada como marco de convivencia por los ciudadanos, y marca los límites de la interpretación de la norma. Con su respuesta, Passos Coehlo subordina el orden constitucional del país vecino a las indicaciones de una estructura de poder que nadie elige y que marca nuestras vidas por desgracia. El poder omnímodo de la troika, jaleado por los codiciosos mercados, nos están conduciendo a una democracia de baja intensidad o democracia subordinada. Se anteponen las directrices de unos burócratas a la legitimidad de una Constitución o al bienestar ciudadano.

Más allá del debate jurídico, lo que está en juego es la calidad de vida de las personas. La decisión de Passos Coehlo se traducirá en más pobreza y más sufrimiento para la gente. Los portugueses tendrán menos derechos sanitarios, más copago (actualmente ya pagan cinco euros por consulta médica y 20 euros por atención en urgencias) y menos garantía de prevención de la enfermedad. Todo este cóctel regresivo significa menos expectativas de vida. El nuevo tijeretazo en educación hará al medio y largo plazo un país menos competitivo, con ciudadanos menos formados y con mano de obra poco cualificada. Y, con el tajo en Seguridad Social, pensionistas y parados verán cómo tienen problemas para llegar a fin de mes. Un auténtico desastre. Le están robando el futuro a todo un país.

Una Constitución contra las cuerdas

Esta maldita crisis económica y la gestión que se está haciendo de ella por la coacción del poder financiero están poniendo contra las cuerdas el marco constitucional que se alumbró hace hoy 34 años. Derechos fundamentales y conquistas sociales que parecían inalienables se encuentran ahora en cuarentena. El derecho a una sanidad universal y a una educación pública, a la vivienda, a la protección social, a un modelo de estado redistributivo e inspirado en la igualdad de los ciudadanos vivan donde vivan, la separación de Estado e Iglesia en un estado aconfesional… La lista sería interminable y supone una agresión irreparable a nuestro pacto de convivencia. Los recortes impuestos desde fuera y ejecutados con cierto sadismo por el Gobierno de Rajoy están desamortizando el estado social y democrático de derecho que ampara nuestra carta magna. Los peligros que nos acechan son tantos y tan perversos que conviene reparar en otros intangibles de la democracia que se quieren convertir en almoneda. Por deformación profesional y por convicción democrática, me preocupan también los retrocesos en materia de libertad de expresión y en libertad de información. Sin duda, sin periodismo no hay democracia. Por eso, reivindico hoy el derecho de la ciudadanía a tener acceso a una información veraz, que se cuenten las cosas como son sin cortapisas legales y sin la contaminación deleznable de los intereses económicos. En este día más que nunca tenemos que recuperar y fortalecer el espíritu y la letra de nuestra Constitución. Ha de ser nuestro salvoconducto para sortear esta crisis y encarar el futuro con la bandera de la libertad, la igualdad y la justicia social.

Viñeta.- Forges en El País.

Desigualdad

Los poderosos están aprovechando la crisis para hacer un ajuste de cuentas a las clases medias y trabajadoras y para enviar a la exclusión social a los sectores más desfavorecidos. Con el cuento de salvar a la economía del desastre, está arrimando el ascua a la sardina de sus intereses de una manera vergonzante. Bajo la bandera de una falsa austeridad, se está permitiendo una insoportable transferencia de rentas del trabajo hacia el sector financiero, se llama a la competitividad sólo mediante la reducción de salarios, se destroza los servicios públicos fundamentales para alimentar al negocio privado, se ofrece una amnistía fiscal a los defraudadores mientras que a los ciudadanos se les cruje a impuestos (las grandes empresas sólo han tributado un 11% mientras que al currito se le somete a una presión insufrible)… El resultado de esta estrategia perversa se puede calibrar en términos cuantitativos: los trabajadores por cuenta ajena hemos perdido un 7% de poder adquisitivo en España. Más allá de los números, lo que se resiente con este acoso ultraliberal a nuestros derechos es la igualdad de oportunidades. Esta crisis está ampliando la brecha entre ricos y pobres, nos empuja hacia una sociedad dual donde las clases medias casi desaparecen. Dos organismos internacionales para nada sospechosos de ser de izquierdas, el FMI y la OCDE, han alertado del riesgo de fractura social que supone esta ortodoxia ultraliberal. El camino de la reducción del gasto público y la jibarización del sector público sólo produce más desigualdad y nos conduce a la ruina como sociedad. ¿No se dan cuenta nuestros mandatarios? Claro, pero no hacen nada. En la Moncloa han puesto un testaferro a ejecutar órdenes que llegan desde los mercados financieros y los despachos de los directores generales de los bancos alemanes. Democracia intervenida…

Viñeta.El Roto, en El País.

Un gesto del BCE

La terapia recomendada en la viñeta de Forges ha dado sus frutos. Tanto le han pitado los oídos al presidente del Banco Central Europeo (BCE) que ha aparcado su tradicional autismo, ha dejado de actuar como una esfinge y se ha dignado tomar cartas en la crisis de la zona euro, ahora centrada en España e Italia. Meses y meses pidiendo una respuesta del BCE frente al ataque de los especuladores y no movía un solo músculo. Hoy, Mario Dragui ha alzado un poco la voz (“El BCE hará lo necesario para sostener el euro“) y las fieras insaciables de los mercados han suavizado el cerco. Sus palabras han dado un mínimo respiro a la prima de riesgo y al bono a diez años y ha permitido un festín en la bolsa. ¿A ver hasta cuándo dura tan esperados propósitos de enmienda? Han tenido que aparecer en este desalentador escenario las agencias de calificación amenazando a la deuda Alemania y el BCE sale al rescate del euro. ¿Causa efecto? Esperemos que esta estelar irrupción del regulador de la Eurozona no sea demasiado tardía y que el daño ya sea irreversible.