La austeridad según Ciudadanos

Decían que venían a regenerar la política y lo primero que han hecho es subirse el sueldo. La presidenta del Parlamento de Andalucía, Marta Bosquet, segunda autoridad de la comunidad autónoma gracias al apoyo de la extrema derecha, se ha estrenado en el cargo con muy malos modos y con un aumento de sueldo a su segundo de a bordo que produce bochorno. Nada menos que un incremento de 20.000 euros anuales a su director de gabinete, quien con este generoso óbolo cobrará más que el presidente de la Junta y cualquier miembro del Consejo de Gobierno. La gracia de Bosquet a su colaborador hará que sus ingresos superen incluso a los de los diputados elegidos por los ciudadanos en las urnas. Para todo el personal del gabinete el presupuesto anual en esta legislatura se dispara a 198.000 euros, 15.000 euros más que el anterior cuando presidía la Cámara el socialista Juan Pablo Durán. Esta decisión no se sostiene y la presidenta del Parlamento por vergüenza la debería reconsiderar y dar marcha atrás. Con el regalo que le hace a su colega hay familias enteras que tienen que vivir todo el año. La regeneración que prometía Ciudadanos y para la que han creado toda una vicepresidencia consiste en subir el sueldo a sus cuates. Dando ejemplo, señores Rivera y Marín, con el dinero de todos los andaluces. Como para fiarse de su retórica falaz.

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La gente no se chupa el dedo

Ciudadanos ha cruzado el rubicón de la incoherencia política por unos cuantos sillones. Para esta formación política los principios son de quita y pon. Basta ver los muchos vaivenes en su ideario en su escaso tiempo de existencia. En su ansia de alcanzar el poder se ha aferrado al clavo ardiendo de la extrema derecha, justo una línea roja infranqueable para todos sus socios liberales en Europa. En Andalucía se ha consumado una alianza a tres bandas, Partido Popular, Ciudadanos y los ultras de Vox, que ha permitido a los naranjas hacerse con la presidencia del Parlamento y a los nostálgicos de otras épocas de tinieblas tener un representante en la Mesa de la Cámara.

No hace falta tener un máster regalado como el de Pablo Casado para ver la vergonzosa coyunda. Sin embargo, el mandado de Albert Rivera en esta comunidad, Juan Marín, niega que exista tal pacto. Y además se revuelve contra la pregunta del periodismo con tono airado. Los que iban de moderados han sacado a relucir modos autoritarios a las primeras de cambio, mimetizándose súbitamente los usos y costumbres de sus aliados de Vox. Señor Marín, los 59 votos que han permitido a su partido obtener el sillón principal del Parlamento es la suma de los 26 representantes del PP, 21 de Cs y 12 de Vox. Si Vox no hubiera apoyado, el puesto habría ido a la izquierda. La entrada de la extrema derecha en el órgano que dirige el Parlamento es fruto del reparto de su votos entre PP y Vox para dejar fuera a Adelante Andalucía (la confluencia de Podemos e IU). Los números hablan por sí mismos.

Esa ofuscación en intentar ocultar la realidad, el pacto de la vergüenza, dice muy poco de su altura política o lo que es peor: nos toma por tontos a los hombres y mujeres de Andalucía. Entre decencia y poder, Ciudadanos ha optado por lo segundo. Es bochornoso pero es una decisión con la que tienen que apechugar o sacar pecho como hace el PP. Fuera complejos. No pretenderá Ciudadanos que los demás nos traguemos sus trolas. Es tan burda y ostentosa su maniobra que ha llegado hasta la prensa internacional. Señor Marín, no nos chupamos el dedo. Ni aquí ni en el resto del planeta.

Foto.ABC de Sevilla. Marín y Marta Bosquet, presidenta del Parlamento.