Un gesto del BCE

La terapia recomendada en la viñeta de Forges ha dado sus frutos. Tanto le han pitado los oídos al presidente del Banco Central Europeo (BCE) que ha aparcado su tradicional autismo, ha dejado de actuar como una esfinge y se ha dignado tomar cartas en la crisis de la zona euro, ahora centrada en España e Italia. Meses y meses pidiendo una respuesta del BCE frente al ataque de los especuladores y no movía un solo músculo. Hoy, Mario Dragui ha alzado un poco la voz (“El BCE hará lo necesario para sostener el euro“) y las fieras insaciables de los mercados han suavizado el cerco. Sus palabras han dado un mínimo respiro a la prima de riesgo y al bono a diez años y ha permitido un festín en la bolsa. ¿A ver hasta cuándo dura tan esperados propósitos de enmienda? Han tenido que aparecer en este desalentador escenario las agencias de calificación amenazando a la deuda Alemania y el BCE sale al rescate del euro. ¿Causa efecto? Esperemos que esta estelar irrupción del regulador de la Eurozona no sea demasiado tardía y que el daño ya sea irreversible.