De reacción lenta

junio 2, 2017

No andan sobrados de reflejos en el Gobierno de Mariano Rajoy. Hoy lo ha demostrado el cuestionado ministro de Justicia, Rafael Catalá. Ha tardado cuatro días en admitir la falta de ética del ex fiscal jefe anticorrupción Manuel Moix por tener participación en una empresa offshore en Panamá. No hace falta tener ningún máster en Harvard para entender que un representante del ministerio público no puede tener una sociedad en un paraíso fiscal. Se han llevado unos días mareando la perdiz hasta que la bola del escándalo se ha llevado por delante a Moix y ha dejado achicharrados al fiscal general del Estado y al propio Catalá. No aprenden de sus errores: primero se enrocan a ver si escampa y luego no les queda más remedio que rectificar cuando el asunto coge temperatura y se hace insostenible. O son de reacción lenta o derrochan mucho desahogo. Sencillamente, son las dos cosas al mismo tiempo.

Foto.eldiario.es. Catalá y Rajoy.

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Un fiscal en apuros

mayo 30, 2017

El fiscal jefe anticorrupción, Manuel Moix, estaba más que tocado tras su papelón en la Operación Lezo, la investigación judicial que ha llevado a prisión preventiva, entre otros, a Ignacio González, ex presidente de la Comunidad de Madrid y hombre de confianza de Esperanza Aguirre. Ya se pidió su dimisión o destitución fulminante tras la denuncia de sus subordinados de injerencias y obstáculos para que no pudieran realizar su labor investigadora de este caso de corrupción en la esfera del PP. Se atrincheró en su puesto con la aquiescencia del Gobierno de la nación y muy particularmente del ministro de Justicia, Rafael Catalá. Pues si su cabeza pendía de un hilo, hoy se ha conocido una noticia que lo pone de nuevo en el filo del precipicio. El diario Infolibre ha descubierto que Moix es propietario del 25% de una empresa de Panamá desde el año 2012. Este medio ha intentado hablar con el fiscal durante una semana para conocer su versión, incluso le envío un burofax, y éste dio la callada por respuesta. En cambio, a través de otro medio digital, Moix ha ofrecido su versión con inexactitudes y falsedades. Dice en su descargo que no ha podido disolver la empresa por problemas económicos de sus hermanos. Y estamos hablando de una 400 euros a escote. Si ya es inasumible que tenga una empresa offshore un representante del ministerio público, las explicaciones no tienen ya ni un pase. No por este último capítulo, sino por todo lo que arrastra, Moix no puede seguir ni un minuto más en su puesto. Él no piensa dimitir y el Gobierno mirará al tendido. ¡Qué país!

Foto.eldiario.es. Moix e Ignacio González.