Sepulcros blanqueados

El periodista Román Orozco escribe hoy en El País un artículo donde desnuda la doble moral del Partido Popular con el apropiado título de Sepulcros blanqueados, adecuado no sólo por la realidad política que describe.

“La palabra sonó bíblica en el salón de plenos del Parlamento andaluz: Fariseo. En vísperas de Semana Santa y en un recinto que fue iglesia desde hace casi cinco siglos, el presidente Griñán parecía un predicador al enjuiciar la ética política de su adversario, Javier Arenas.

“Su estrategia política”, le espetó a Arenas, “es el testimonio de su maldad y su fariseísmo”. Griñán denunciaba la doble moral que preside hoy la acción política del PP. No hay más que echar un vistazo a los últimos acontecimientos.

Durante semanas, el PP ha reclamado la presencia de la Fiscalía Anticorrupción en la investigación de los ERE. “Nadie sabe dónde está”, protestaba Arenas el 15 de febrero. Pues bien, aquel fiscal justiciero que tanto reclamaba el PP se incorporó a finales de marzo a la causa que instruye la juez Alaya. Dos semanas después, el mismo Arenas denunciaba que ese fiscal “tiene que estar al servicio de la investigación, de la legalidad y la transparencia y no al servicio del Gobierno autonómico”.

La razón de ese ataque es sencilla: el nuevo fiscal se opone a que la juez analice todas las actas del Consejo de Gobierno porque considera que tienen carácter reservado y la instructora se excede en sus competencias. Es decir, apoya las tesis de los servicios jurídicos de la Junta. Conclusión de Arenas: el fiscal “no hace un buen servicio al crédito de la Administración de Justicia”. El buen servicio solo se presta cuando coincide con sus intereses.

Veamos las conexiones de la trama Gürtel en Andalucía. En las últimas semanas, han aparecido revelaciones del sumario que afectan a destacados dirigentes del PP en esta comunidad. En una agenda de Pablo Crespo, el número dos de la trama, aparece el nombre del diputado popular Ricardo Tarno junto a la anotación: “Tema pendiente, 36.697 euros + IVA”.

En otro informe se dice que el PP de Andalucía debe a Rialgreen, una empresa de la trama, 125.700 euros por trabajos en la campaña electoral de 2004. Por último, consta la contratación de empresas Gürtel, por un importe de 350.000 euros, para organizar la presencia de Jerez en Fitur 2004, de la que se hace responsable a la entonces alcaldesa popular de Jerez, María José García Pelayo, y hoy vicepresidenta segunda del Parlamento andaluz.

Amén de las referencias que hay a las cartas que Álvaro Pérez, El Bigotes, envió a Javier Arenas reclamando su intervención como secretario general del PP nacional para el pago de unas facturas que adeudaban a la trama en Galicia, o la imputación del exconcejal popular en Estepona Ricardo Galeote.

Pues bien, el PP no sólo no da explicaciones sino que despliega una batería de querellas contra los líderes socialistas que las solicitan: Mario Jiménez (portavoz parlamentario), Rosa Torres (portavoz del PSOE) y Susana Díaz (secretaria de Organización).

Mientras, piden la dimisión del vicepresidente Manuel Chaves en el Congreso por unos supuestos negocios ilícitos de su hijo Iván de los que no hay ni una línea en los juzgados, salvo el anuncio de querella del seudosindicato ultraderechista Manos Limpias.

Para qué seguir. Mientras Iván Chaves es tachado de vulgar comisionista que hace dudosos negocios con la Junta, el suegro de Arenas, Manuel Olivencia, que cobró justamente 119.828 euros por asesorar a la Junta en Santana Motor, es un respetable abogado que dirige un prestigioso bufete. Y seguro que lo es. Igual que, mientras no se demuestre lo contrario, Iván Chaves es un honrado economista que se gana la vida asesorando a empresas.

Metidos en Semana Santa, aquella bíblica palabra pronunciada por Griñán me recordó las palabras de Mateo (23:27-32) en sus recriminaciones a escribas y fariseos: sois sepulcros blanqueados que cuelan un mosquito y se tragan un camello.”

Foto.- ABC de Sevilla. Juan Ignacio Zoido, José Luis Sanz, Arenas y Tarno.

El deseo y la realidad

El diario El Mundo, en su edición de Andalucía, es un contrastado especialista en retorcer la realidad para adaptarla a su reduccionista visión de la vida. Además, todo lo que huele a socialista produce una especial excitación en esa redacción dirigida con frenesí e inquina por alguien que siente una repulsión visceral hacia lo que representa el partido del puño y la rosa en esta tierra.

Se despachan esta mañana con un titular de apertura de la sección de Andalucía que resulta un atentado a la verdad, que en el intento de rizar el rizo para arrimar el ascua a su sardina frisan la antología del disparate. Ofrecen un enfoque donde se confunde el deseo con la realidad. El afán de estirar la sentencia del Tribunal Constitucional que, muy a su pesar, avala el Estatut catalán y encontrarle alguna derivada andaluza negativa lo conduce a un reclamo al lector tan esperpéntico como falso. El periódico titula: La Junta cree que no se contagió de inconstitucionalidad al copiar el ‘Estatut’. Diseccionemos este avieso mensaje:

  • La Junta, es decir, el Gobierno andaluz no hizo el nuevo Estatuto de Autonomía. El texto fue elaborado por los grupos políticos en el Parlamento, aprobado por éste, luego por las Cortes Generales, ratificado en referéndum por el pueblo andaluz y sancionado por el Rey. El entonces presidente de la Junta, Manuel Chaves, tomó la iniciativa y los partidos, especialmente PSOE e IU, se pusieron manos a la obra.
  • El Estatut de Cataluña no es inconstitucional. El TC lo ha declarado ajustado a nuestra carta magna. Sólo ha anulado un artículo de 290 y otros trece los ha corregido parcialmente. El Mundo, ya en el cuerpo de la noticia, escribe que la sentencia “anula y retoca buena parte del texto estatutario catalán”. Con los datos en la mano, se antoja una valoración exagerada para producir desinformación. En cambio, el fallo del alto tribunal pone en evidencia el fracaso estrepitoso del Partido Popular, que recurrió hasta 136 preceptos del texto aprobado por el pueblo catalán y su estrategia jurídica se ha ido a pique.
  • Andalucía, la primera en plantear la necesidad de reforma en 2001, tiene el estatuto de autonomía más avanzado de España. No es un documento de corta y pega. Se elaboró el marco normativo que le interesaba a esta tierra sin ningún tipo de complejos y con el objetivo de hacer valer nuestro papel central en el mapa autonómico español. Es el texto más ambicioso posible dentro del marco de la Constitución de 1978, que nada tiene que envidiar ni al catalán ni a ninguno de los que se puedan aprobar en el futuro. El estatuto vigente desde 2007 nos da más autogobierno, es útil para la ciudadanía, incorpora nuevos derechos, profundiza en la calidad de nuestra democracia y da respuestas eficaces a la nueva realidad de Andalucía.

El ajuste duro que viene (II)

Ya lo planteó Winston Churchill en la depresión británica provocada por la Segunda Guerra Mundial: “No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”. El mensaje que transmite ahora el Gobierno de España, adaptado a los nuevos tiempos, evoca las palabras del primer ministro de Reino Unido. Es el momento de la responsabilidad colectiva para apuntalar la incipiente recuperación económica. José Luis Rodríguez Zapatero ha realizado una apelación al sacrificio de todos, todos sin excepción, como vía ineludible para responder a las exigencias de nuestros compromisos europeos de contención del déficit público.

La respuesta concertada de la Unión Europea (este ajuste no es exclusivo de España) busca desactivar la presión de los tiburones financieros sobre el euro. No me arriesgo al afirmar que algunos ventajistas de la economía virtual (o no productiva) estaban poniendo en marcha una estrategia para desestabilizar a la vieja Europa con ataques sobre la moneda única. Empezaron por Grecia y afilaban sus zarpas para soliviantar a otros países a fin de saciar sus ansias de dinero. No se gobierna para los mercados, sino para el bienestar y la felicidad de la gente. Ahora bien, estamos en un torbellino donde los especuladores y los mercados intentan doblegar a la política con fines espurios y economicistas. Esa realidad ha hecho que los mandatarios europeos hagan piña y perfilen una contraofensiva con un acuerdo histórico que moviliza hasta 750.000 millones para proteger a la divisa europea de los ataques especulativos.

En este contexto, la Comisión Europea llevaba tiempo pidiendo a España un ejercicio de ajuste para cumplir con el Plan de Estabilidad antes de 2013. El Fondo Monetario Internacional no le iba a la zaga. Por si no fuera suficiente, la oposición irresponsable del PP le bailaba el agua a aquéllos que querían hacer descarrilar las cuentas nacionales con su cansina cantinela de que “España no es Grecia, pero…“. De los movimientos de los últimos días contra la Bolsa y del acuerdo europeo emanan las medidas que el Gobierno quiere poner en marcha para aminorar el gasto público.

Aparte de la buena acogida que han tenido en los mercados, la propuesta del Gobierno de España es oportuna e imprescindible. Quizá se echan en falta otras actuaciones contra las rentas más altas, las grandes fortunas o la evasión fiscal. El presidente Zapatero dejó abierta esta puerta. El vicepresidente tercero, Manuel Chaves, ha confirmado esta mañana esta hipótesis de trabajo en una entrevista en la Cadena SER. Me ha tranquilizado escuchar a Chaves, que sin concretar mucho ha asegurado que se están estudiando fórmulas para “aquellos que más tienen” y que se adoptarán a “corto plazo” porque la rebaja del déficit público requiere del “esfuerzo de todos”.

La oposición no ha defraudado. El PP dice que ya propuso estas medidas y, sin embargo, las critica, se desmarca y la emprende contra el Gobierno. Hay otra frase de Churchill que desnuda la inconsistencia de Mariano Rajoy: “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.

Sinopsis de un congreso

Con unas cuantas de horas de sueño, con el agotamiento físico y el estrés en el olvido, con la cabeza despejada, toca hacer una recapitulación de las intensas treinta horas del congreso extraordinario del PSOE de Andalucía y de cuarenta días frenéticos de antesala congresual. Se me agolpan muchas sensaciones, múltiples emociones y momentos inolvidables. He vivido de cerca, en el epicentro, en la sala de máquinas este proceso de cambio histórico en la estructura de una organización política con solera y con una cultura muy arraigada. Con la memoria fresca y con la piel aún erizada de tanta excitación planteo, a grandes rasgos, mi sinopsis de este congreso.

Pepe Griñán toma el mando. Es una persona capaz, comprometida con esta tierra, audaz, con una enorme preparación. Ha aglutinado un formidable caudal de confianza de la militancia socialista: un porcentaje de apoyo sideral, prácticamente unánime, no sólo a él sino al equipo que ha formado. Nos tiene a todos detrás para afrontar los retos venideros.

Se ha producido un relevo generacional profundo. Frescura a raudales con experiencia orgánica e institucional pese a las pocas hojas del calendario pasadas. A los que más conozco, como Rafael Velasco o Susana Díaz, es gente curtida en mil batallas procedente, en su mayoría, de la cantera inagotable de Juventudes Socialistas. Me ha dado un poco de vértigo comprobar que exceptuando a Pepe Griñán y a Rosa Torres, presidenta del partido, todos los miembros de la permanente tienen menos edad que yo. ¡Y tengo sólo 45! Echando la vista atrás, ya me pasó algo parecido cuando observé, con la retirada del hispano-brasileño Donato, que era más viejo que los futbolistas de Primera en activo. El paso del tiempo es inexorable.

Se cerró la era Chaves. Un periodo importantísimo de 16 años para el PSOE y para Andalucía cuya trascendencia valoraremos en su verdadera magnitud con el transcurrir de los años. Se ha dejado la piel por este proyecto y ha presentado un expediente difícilmente superable. Manuel Chave no es sólo un patrimonio de los socialistas, es una referencia para la inmensa mayoría de los andaluces.

También sale de la ejecutiva Luis Pizarro, el número dos leal e imprescindible para Chaves, el auténtico facedor de la unidad interna, el engrasador de la maquinaria socialista, el baluarte en la sombra, el defensor a ultranza de las señas de identidad del socialismo clásico y del sentimiento andaluz, el dinamizador de las bases, el impulsor de un partido con voz propia y no adormecido por los efectos narcóticos de la institución, el obrero infatigable, el jefe comprensivo y generoso… MI AMIGO. Sólo tengo palabras fundadas de elogio para una persona que tiene toda mi admiración, mi respeto y mi afecto. Es mi padre (así me lo definen los más próximos) y no sólo en el apartado político. Lo mucho o lo poco que sé en este campo lo he aprendido de él. Después de trece años de trabajo codo con codo, se me queda un vacío importante que lo tendré que rellenar, poco a poco, con el cariño y agradecimiento atesorado en esta prolija etapa de colaboración y trabajo a destajo.

Por último, me toca hablar de mí. Salgo contento del congreso. Cambio de aires: después de trece años en la comunicación (primero como jefe de prensa y después como responsable político) dejó este área y me encargan un departamento de nuevo cuño que responde al nombre de redes sociales y acción electoral. Las nuevas formas de comunicación virtual adquieren una especial atención, posiblemente por el éxito de Obama y por el boom de estas herramientas en las sociedades occidentales. Nuevos tiempos, nuevos desafíos. Me ilusiona esta nueva aventura… en lo particular y en lo colectivo.

Emoción y vídeos

La despedida (relativa, como él la define) de Manuel Chaves ha puesto los vellos de punta y ojos vidriosos, y más de una lágrima recorriendo las mejillas. El informe de gestión del secretario general saliente ha tenido como colofón un vídeo de su trayectoria política, con momentos emotivos, hitos memorables y palabras para la historia.

Previamente, el congreso aplaudió a rabiar otro vídeo, de título idéntico al lema, Ganamos el futuro, que hace un recorrido por treinta años de modernización de Andalucía.

Chaves se va y se queda

Comienza el congreso extraordinario del PSOE de Andalucía. Se abre un ciclo distinto. No se cierra una etapa para empezar de nuevo, para partir de cero. Manuel Chaves cede el testigo en la dirección del partido a Pepe Griñán dejando un expediente impresionante. Y no sólo en términos cuantitativos (nada menos que seis victorias electorales desde 1990) sino cualitativos (una sociedad moderna y avanzada que ha protagonizado su periodo más brillante de cambio y transformación en su historia).

Chaves no dice adiós ni pone punto final a su etapa política. Tiene importantes responsabilidades en el Gobierno de España y como presidente de la dirección federal del PSOE. Y lo que es más importante: como militante del PSOE de Andalucía, de la federación más poderosa en número de militantes y en representación institucional. Tiene aún muchas batallas que ganar en beneficio de esta tierra. Defenderá Andalucía desde otras latitudes u otras instancias políticas… Porque esté donde esté trabajando, tiene el corazón blanquiverde y un compromiso inquebrantable con esta comunidad autónoma.

Ahora tomamos un nuevo impulso en un momento delicado, con una crisis económica grave que afecta a mucha gente y que ha hecho estragos en muchas familias. Pero continuamos el camino con el aval de lo realizado en los últimos treinta años y con confianza a raudales, con ilusión renovada para vencer a la recesión con un proyecto solvente, innovador, pegado a ras de suelo, pensando para hacer mejor la vida de la gente. Y el timón desde hoy lo coge Pepe Griñán, una opción segura para llegar a buen puerto.

A quien interese

De antemano, planteo mis disculpas porque este post tiene que ver con el que suscribe. Lo empiezo a redactar unos minutos después de concluir un debate intenso y acalorado con el Partido Popular en el Parlamento de Andalucía. No voy a entrar en el contenido de la confrontación dialéctica sobre el sistema de financiación autonómica aprobado hace unos meses, sino en una anécdota vomitada contra mi persona, un ataque personal que, modestamente entiendo, no cabe en la argumentación política.

El orador popular, Enrique Fernández de Moya, aconsejado por su jefe de filas, Javier Arenas, me espetó algo así: Como osa a arremeter contra el PP, cuando usted se ofreció a este partido para formar parte del consejo de administración de la RTVA. Que a Arenas no le caigo bien, es archiconocido en los mentideros parlamentarios. No me gustaría que esta confesión suene con arrogancia. Es una realidad palpable. Son varios los rifirrafes que hemos protagonizado desde nuestros escaños.

Yendo al meollo de la cuestión, que no me quiero dispersar, no es admisible en política la agresión ad hominem y mucho menos cuando ésta está basada en la mentira, cuando se trata de una acusación falaz, cuando se busca hacer daño o desprestigiar sin escrúpulos y sin sustento veraz. Para el que quiera conocer la verdad de lo acontecido en 1994 aquí va mi relato de los hechos, una narración que despojo de subjetividad y plasmo con asepsia.

Por aquella época, como periodista de profesión que soy, estaba trabajando en Diario 16 Andalucía. Este periódico, fundado por Juan Tomás de Salas en la Transición, empezó a entrar en crisis y presentó un expediente de regulación de empleo que llevó a las oficinas del INEM a un buen número de compañeros en Madrid y Andalucía. Un servidor, que estaba enrolado al grupo desde 1991 con contratos temporales, fue una víctima colateral de esta situación de incertidumbre empresarial. Al concluir mi contrato en vigor, con una sociedad haciendo aguas tras el ERE, no me fue renovado y me tuve que ir a mi casa.

Al estar en el paro, por fortuna, me llegaron diferentes propuestas de trabajo en tanto en cuanto se resolvía el panorama de mi periódico. La primera que recibí vino de la mano de Isidro Cuberos, entonces director de Comunicación y hombre de confianza de Arenas, con una cuantía salarial de 225.000 pesetas. La deseché porque como periodista no tenía clara la oportunidad de dejar la trinchera para pasar a un gabinete de comunicación y, además, siempre he militado en la izquierda con el corazón y la cabeza.

Un par de semanas después, Pedro Pacheco, que era alcalde de Jerez, me propuso un puesto en el Ayuntamiento e Izquierda Unida, a través de su responsable mediático, Antonio Sánchez, me trasladó la idea de reforzar el equipo de comunicación para la campaña electoral de 1994. Como el periódico no remontaba, después de madurar mucho la decisión, acepté una mañana de Feria de Abril la colaboración con Luis Carlos Rejón, entonces líder de IU en Andalucía. Por la tarde de ese mismo día, en otra caseta, mi amigo Pepe Nevado, portavoz del Gobierno en el primer gobierno de Manuel Chaves, me lanzó el reto de hacer la campaña con el PSOE y tuve que declinarlo por mi compromiso anterior con IU. Celebradas las elecciones, regresé de nuevo a mi puesto en la redacción de Diario 16, con un contrato más precario y menos remunerado.

Como diría el periodista Ernesto Sáenz de Buruaga, así son las cosas y así se las hemos contado… por si a alguien le interesa esta historia particular. De la manipulación y la mentira que forman parte del ADN de Arenas ya hablaremos en otro momento.

Blindaje de la infamia

Todos los periódicos destacan el gesto grosero de José María Aznar en sus primeras páginas. Todos no: La Razón mira hacia otro lado y esconde la ordinariez de un ex presidente acaudalado por sus bolos y sus cuitas con el gigante Murdoch en vísperas del debut del primogénito Aznar Botella, Josemari como el padre, como analista financiero de este diario.

De la obscenidad de Aznar a la infamia de Javier Arenas, su cohorte de palmeros y algún altavoz mediático. El Tribunal Supremo ha puesto fin, por unanimidad, a la cacería orquestada contra una persona honesta e íntegra como Manuel Chaves. La sentencia supone un soberano vapuleo a la demencial estrategia jurídica desplegada por el PP, con Arenas y Federico Trillo (el del Yak 42) como arietes, para dañar la imagen de Chaves por la concesión de un incentivo para un proyecto que crearía más de un millar de puestos de trabajos a la multinacional canadiense Minas de Aguas Teñidas (Matsa), sociedad en la que trabaja Paula Chaves. Ojo, que es asalariada, ni propietaria, ni accionista, ni alta ejecutiva, una empleada más del departamento jurídico de la firma.

En acción concertada con el diario El Mundo, el PP lanza esta historia como cortina de humo que difumine el caso Gurtel. Lo importante era el fin sin importar los medios miserables empleados para su consecución. Como no tenía ni pies ni cabeza, la denuncia estaba montada en “conjeturas” e insidias (la segunda apreciación es de mi cosecha), el Supremo ha dictado su archivo porque el expediente está “correctamente tramitado”.

Ya escribí en este blog hace unos meses que las acusaciones falsas de delitos a personaje públicos deberían conllevar la asunción de responsabilidades políticas por parte de sus promotores. No todo vale en la vida pública. Eso sería aplicable para otra gente porque el PP entiende que goza de impunidad para mancillar el honor y la dignidad de sus adversarios políticos.

No sólo no asume la penitencia justa por tamaño desafuero, no sólo no entona unas simples disculpas públicas, sino que se burla del Supremo y mantiene sus posiciones. Su verdad no admite enmienda. Arenas se escabulló y puso por delante a su portavoz parlamentaria, Esperanza Oña, para sostener sin sonrojo: “Será legal, pero es inmoral como se dice en la calle“. Puro maximalismo, monumento a la soberbia para blindar su infamia.

Transparencia

El PSOE de Andalucía es el primer partido que ha hecho pública la declaración de bienes de sus cargos institucionales. Desde la legislatura pasada, cualquier ciudadano puede acceder a través del portal del Parlamento de Andalucía a los datos de los representantes socialistas en la Junta y de los 109 diputados en la Cámara, como marca la legislación autonómica de impulso democrático impulsada por el entonces presidente, Manuel Chaves.

Ahora se da un paso más. En la web corporativa del partido están colgadas desde primeros de enero las declaraciones de bienes de sus alcaldes y concejales de Andalucía, cumpliendo el mandato de nuestro 11º Congreso. No es sólo una obligación, sino un compromiso ante la ciudadanía.

Ha sido un trabajo arduo. En un primer momento para superar todas las dificultades jurídicas que comportaba la puesta en práctica de esta experiencia pionera en aras a garantizar el respeto escrupuloso a la legislación sobre protección de datos. Y, a continuación, el profuso trabajo de recabar la información de los miles de representantes socialistas en las corporaciones locales.

Ya aparecen en la red la declaración de una amplia mayoría de los cargos públicos municipales socialistas. Se ha superado un ochenta por ciento de las declaraciones de los representantes socialistas en el ámbito municipal subidas a Internet. Y se continúa introduciendo los formularios que se han recibido para alcanzar, en próximas fechas, el objetivo del 100% y dar así cumplida respuesta al mandato de nuestro congreso.

Con iniciativas como ésta, el PSOE de Andalucía demuestra que es el partido de la transparencia. Así lo reconoce la gente de esta tierra, que considera que estas siglas le inspiran mayor confianza. Mi organización política entiende su contrato con la ciudadanía revalidando su afán por la transparencia.

Sería bueno  que todos los partidos políticos hicieran lo propio con sus concejales y alcaldes de forma voluntaria, porque supondría un ejercicio de higiene democrática. El PP tiene la oportunidad de demostrar que apuesta por la transparencia, pero no hay que tener ninguna esperanza porque es el partido campeón de ocultismo allí donde gobierna, verbigracia de la estrategia de Javier Arenas.

Por ejemplo, a los concejales del PP en la oposición del Ayuntamiento de Sevilla les costó Dios y ayuda facilitar la declaración de bienes como hizo el resto de componentes del consistorio. Sólo la presión de los medios de comunicación derribó la resistencia numantina del equipo de Juan Ignacio Zoido a abrir su caja fuerte patrimonial a la sociedad sevillana. En otros municipios donde ondea la gaviota del PP en el balcón municipal no quieren oír ni hablar de transparencia. Así entienden la democracia.

Por la boca muere el… cínico

Lleva meses y meses Javier Arenas, el impenitente opositor, culpando de la crisis económica en Andalucía primero a Manuel Chaves y, desde abril, a José Antonio Griñán. El dirigente popular les endosa sin rubor la responsabilidad de todos los males que afectan a esta tierra. Este discurso tramposo obvia el origen de la crisis (las turbulencias financieras en Estados Unidos por la explotación de productos basura) y que los efectos devastadores de la especulación y la avaricia del mercado han azotado con virulencia a todos los países desarrollados. A España también ha zarandeado la tormenta y a las comunidades autónomas en las que gobierna el PP mucho más en términos relativos.

Hete aquí que los representantes del PP se plantan en la cumbre del Senado con un decálogo en uno de cuyos puntos niega ninguna la incumbencia de las comunidades autónomas en la crisis económica. El texto deja en evidencia, a los pies de los caballos, con las posaderas al desnudo a Javier Arenas, que se desgañita en Andalucía con una machacona soflama incendiaria contra el Gobierno andaluz mientras los presidentes autonómicos populares se lavan las manos y colocan la pelota en los tejados de la Moncloa.

Esta inaceptable actitud de desidia y disipación de los próceres de la derecha cuesta mucho trabajo digerirla, máxime en momentos en que muchas familias lo están pasando mal y hace falta que todos arrimemos el hombro. También estomaga en demasía que un prestidigitador de la palabra diga una cosa en Andalucía como jefe de la oposición y otra en Madrid como responsable de política autonómica del PP. O Arenas no pinta nada en el panorama nacional de su partido o se desenvuelve con un desahogo y una insolencia impropios de alguien que aspira a ser alternativa de gobierno.

Para completar el duro de la desvergüenza, Arenas justifica la intransigencia de los presidentes autonómicos de su partido en una reacción de autodefensa ante el intento avieso de José Luis Rodríguez Zapatero de hacerlos corresponsables en la resolución de la crisis. Oculta deliberadamente el por tres veces perdedor en unas elecciones autonómicas en Andalucía que el Gobierno y los representantes socialistas aceptaron en la Conferencia del Senado 17 de las 20 propuestas planteadas por los populares en materia de empleo y lucha contra el paro y pese a todo no se subieron al carro del acuerdo por motivos partidistas. La única explicación posible es que no querían darle a Zapatero la satisfacción de un acuerdo. De esta manera tan irresponsable, simplemente han dado una patada cínica, artera e injustificable a toda España en el trasero del presidente del Gobierno. Ellos verán.